martes, 29 de mayo de 2018

Comienza la campaña electoral


La moción de censura se debate pasado mañana jueves, el viernes se vota. Por tanto, este viernes Pedro Sánchez podría ser elegido presidente del Gobierno. Para lograrlo, habrán tenido que adherirse los soberanistas catalanes y vascos, cuyo apoyo Sánchez no ha pedido, más aún parece no querer. En realidad, si gana Sánchez se achicharra. Iniciativa política, por tanto, singular. Tiene forma de moción de censura, intención de referéndum –Rajoy, sí, Rajoy, no- y fondo de campaña electoral, pues es probable que no tarde en haber nuevas elecciones. Porque la Legislatura está muerta. Ciudadanos ha notificado que abandona a Rajoy, que da por rotos los acuerdos de investidura.
 
 
¿Y qué hacemos con la Legislatura muerta? Rajoy, fiel a sus tradiciones, no hará nada. Confiará en su séptimo de caballería particular, el paso del tiempo, mientras se dedica al cínico ejercicio de atribuir a Pedro Sánchez la culpa de la inestabilidad presente para ver si así olvidamos que arranca de la sentencia de la Gürtel, en la cual se fotografía a un PP bochornoso y a un Rajoy poco fiable, para decirlo sin ofender. ¿Qué puede ocurrir ahora, por tanto? Lo más probable es que la moción no prospere, que Rajoy no se vaya, que Rivera intente conseguir elecciones en octubre, que la Legislatura solo quede en el ectoplasma, que como sabemos no existe, que los problemas sigan donde están, algunos en carne viva, como Cataluña, pero que la ciudadanía los orille provisionalmente por gracia del calendario, que nos trae distracciones muy poderosas: dentro de 15 días el Mundial de Fútbol y luego las vacaciones de veran

Me parece estar escuchando al profesor López Aranguren poniendo a caldo a Barrionuevo, el entonces ministro de Interior del Psoe con González. De aquellos barros vienen estos lodos, de quienes tuvieron en total 24 años de gobierno para educar en valores éticos y se dedicaron a todo lo contrario y de quienes después se pusieron las botas a costa de la falta de valores éticos convertida en deficiencia gestora y política. ¿Pero acaso pueden educar en valores quienes carecen de ellos, convencidos de que la ética es una goma elástica adaptada al mejor sofista especulador que antes se haga el amo del cotarro? Qué aporía, ¿verdad, Don Emilio?




Emilio Lledó: "¿Quién educó a los políticos corruptos en la codicia?"

El filósofo se muestra en la Cadena SER escandalizado ante la grave crisis provocada por los casos de corrupción del PP




Emilio Lledó: "¿Quién educó a los políticos corruptos en la codicia?"




El prestigioso filósofo Emilio Lledó reflexiona en la Cadena SER sobre la grave crisis política e institucional provocada por la sentencia de la Gürtell y los casos de corrupción que afectan al PP.
Lledó, una referencia moral y ética en España, confiesa que se siente decepcionado y muy preocupado por la situación "¿Cómo es posible que la indecencia domine la política?" se pregunta escandalizado. El filósofo recuerda a los griegos Aristóteles y Platón para proclamar que "es esencial que un político sea decente porque un indecente con poder detruye y destroza todo aquello que tiene que gobernar".
Emilio Lledó subraya que la clave es la educación y se interpela seriamente: "¿Qué pasa por la cabeza de estos personajes? ¿Quién los educó en esa corrupción, egoísmo, en esa codi

Ahí le has dao, Manel F. en toala creshta


lunes, 28 de mayo de 2018

Moción contra la corrupción (y para recuperar tiempo y dignidad)

El PSOE no debe reincidir en el error de mostrar reticencia a que desde ERC o PDeCat se vote a favor de la candidatura de Pedro Sánchez

<p>El J.R. Mora de hoy: Los certificados de credibilidad de Rajoy (26/05/2018)</p>
El J.R. Mora de hoy: Los certificados de credibilidad de Rajoy (26/05/2018)
J.R. Mora
27 de Mayo de 2018
Queremos sacar a Guillem Martínez a ver mundo y a contarlo. Todos los meses hará dos viajes y dos grandes reportajes sobre el terreno. Ayúdanos a sufragar los gastos y sugiérenos temas (info@ctxt.es).
¡Por fin! Tal fue la exclamación que salió de muchos labios al correr la noticia de que el PSOE iba a presentar una moción de censura contra el presidente del gobierno de España, Mariano Rajoy. Tal tono de esa especie de grito compartido expresaba la común sensación de que había llegado la hora en que se iba a hacer lo que debía haberse hecho mucho antes o, al menos, lo que desde tiempo atrás –¡años!– se pensaba que habría de llegar. Ese “por fin” que recogía expectativas que se pueden calificar de jubilosas sonaba, sin duda, a satisfacción, no sólo por afrontar la ominosa situación representada por un gobierno hundido en el lodazal de la corrupción, sino incluso por lo que suponía de ir “en busca del tiempo perdido” –el título de Marcel Proust nos permite subrayar que lo que ahora acontece debió ocurrir mucho antes–.
La moción de censura planteada por Pedro Sánchez como secretario general del PSOE tiene toda la razón de ser por cuanto una sentencia judicial ha confirmado, con las correspondientes penas a los declarados culpables, la trama de corrupción –“corrupción institucional”, dice la justificación de la condena– de la que durante años se sirvió el Partido Popular y se aprovecharon destacados dirigentes suyos. Si éstos se enriquecieron personalmente de modo escandaloso, el partido como tal, según la sentencia, se lucró con toda una red ilegal para nutrir su “caja B”. Que el presidente del gobierno y del partido no esté entre los condenados no es objeción alguna contra una moción de censura a todas luces merecida, pues en todo caso ahí está su responsabilidad política por los hechos delictivos ahora juzgados.
Que el presidente del gobierno y del partido no esté entre los condenados no es objeción alguna contra una moción de censura a todas luces merecida
Para colmo, en el mismo texto de la sentencia queda recogida la apreciación hecha desde el tribunal acerca de que la declaración del presidente Rajoy cuando fue llamado como testigo no supuso para sus palabras la credibilidad suficiente; es decir, queda la sospecha de que no dijo la verdad –lo cual puede ser a su vez objeto de delito–. Que la sentencia no se considere firme, en tanto puede ser recurrida ante el Tribunal Supremo, como por lo demás se ha anunciado, no es argumento contra la moción ya registrada por cuanto, aun en el supuesto en que se modificara la sentencia emitida, la cuestión de la grave responsabilidad política de Rajoy permanece tal cual. De hecho permanece desde 2013, cuando ya se planteó la posibilidad, siendo Alfredo Pérez Rubalcaba secretario general del PSOE, de que se acometiera esa moción de censura contra quien presentaba un tal déficit de legitimidad que hacía de suyo imposible que desempeñara dignamente la responsabilidad de presidir el gobierno de España. Lo grave es que tal indignidad ha supuesto tan gran deterioro institucional para el Estado que, como se podía vislumbrar desde entonces, ubicaba en tal situación no sólo la política que se hiciera en España, sino lo político como ámbito, lo cual ponía como urgencia de la máxima importancia proceder a una moción de censura por razón de dignidad democrática. Ese era el motivo fundamental de la negación a que, en su momento, de nuevo fuera investido Rajoy como presidente. Ahora quedan realzadas las razones de quienes nos oponíamos a una claudicación democrática de ese calibre, la cual, además, conllevó situar en la presidencia del ejecutivo a quien ha contribuido con indolencia culpable a agravar la crisis territorial de nuestro Estado con su irresponsable inmovilismo ante el conflicto que se vive en Cataluña.
Pero llegó el momento en que ha sido insoslayable para el PSOE y para su secretario general dar el paso hacia una moción de censura a todas luces inexcusable. Y justamente al día siguiente en que el gobierno del PP consiguió que se aprobaran los presupuestos generales del Estado y celebraba no sólo ese éxito, sino la pericia de un presidente capaz de asegurar la estabilidad del país para su prosperidad económica –a tenor de las efusivas declaraciones de los portavoces populares–. Sucedió, sin embargo, lo que constataba precisamente uno de los personajes del mencionado Proust, para decirlo, en aplicación negativa, del personaje ahora censurado: “muy a menudo basta con volver del revés las reputaciones que forma la gente para juzgar exactamente a una persona”.
La figura de Rajoy se ha desmoronado y el PP no ofrece más que la imagen de una formación política hundida en el descrédito. Con todo, eso no impide que deslenguadas portavocías suyas recurran al cinismo que tan incorporado tienen en su discurso como para acusar al PSOE de oportunismo o a su líder de “Judas” que vende España al separatismo catalán con tal de llegar a la Moncloa. Que digan eso sin inmutarse especialistas en expolio nacional organizado ya es todo un ejercicio que redunda en autoacusación de corrupción ante la opinión pública. Nada pueden lograr a su lado las peticiones de perdón a la sociedad española que algunas voces del PP han llegado a enunciar. Recaen en el cinismo peticiones de perdón cuando no hay traza alguna de arrepentimiento y, siendo siempre difícil la conjugación del lenguaje del perdón en el espacio político, resulta insostenible pedir perdón cuando se escamotea la condena penal, como si con ello se quisiera restar fundamento a una moción de censura para recuperar la dignidad perdida. Salvando una distancia que en ningún caso puede dar lugar a confundir hechos, vale recordar aquello de Jankélévitch al descalificar como broma pesada plantear el perdón cuando el culpable nada en la abundancia, enriquecido por el “milagro económico”, en este caso, el de la multiplicación de fondos para campañas electorales y el de la acumulación privada de capital en paraísos fiscales.
resulta insostenible pedir perdón cuando se escamotea la condena penal, como si con ello se quisiera restar fundamento a una moción de censura
No por ser necesaria y plenamente justificada se presenta fácil la moción de censura del PSOE. Ha de hacer frente a la intoxicación mediática que se ha activado contra ella, curiosamente por quienes se han acomodado al hedor de la corrupción sistémica del PP. Ha de lidiar con la arrogancia de un partido que se ve en la cresta de la ola demoscópica, pero al que esto ha pillado con el paso cambiado: Ciudadanos, que se apresta al juego que quiere ser ventajista de una “moción instrumental” que la Constitución no contempla –¡ese partido, que va de constitucionalista inmaculado!–, para plantear con intención de boicoteo que el candidato no ha de ser ni Rivera ni Sánchez. Sólo falta que al “modo italiano” proponga un tecnócrata, tan a gusto de los “naranjas”. Y, para que no falte nada, Ciudadanos se niega a coincidir en el voto con los independentistas, cuando hace unos días, sin ir más lejos, no tuvo empacho en compartir con el PNV el derecho a decidir el apoyo dado a los presupuestos del Estado presentados por el gobierno del PP.
Desde el PSOE se acepta convocar elecciones en un plazo breve, lo cual es razonable, pero no siendo algo inmediato de un gobierno “instrumental”, lo cual no es menos razonable. No es cuestión baladí generar un clima en el que la dignidad democrática pueda ciertamente recuperarse. Mas para ello es claro que hay que contactar con otras fuerzas políticas, de lo contrario quedaría imposibilitada cualquier acción de gobierno dada la composición del Congreso. Llegar a ciertos acuerdos en políticas sociales urgentes con Podemos no es descabellado, como tampoco lo es abrir alguna puerta al diálogo que tan necesario es en Cataluña y el Estado. Nada de eso es hacer concesiones fáciles o gratuitas, sino establecer condiciones de credibilidad y confianza para abrir paso a lo necesario, sabiendo que no faltan quienes quieren seguir declarándolo imposible. El PSOE no debe reincidir en el error de mostrar reticencia a que desde ERC o PDeCat se vote a favor de la candidatura de Pedro Sánchez; primero, porque están en su derecho de hacerlo y, segundo, porque no deja de ser, si así fuera, expresión de una voluntad de aproximación de posiciones que nos es imprescindible. Hay que neutralizar pues, la coartada españolista para que los fantasmas que desatan, como ocurrió en el pasado, y padeció en sus carnes quien era y ha vuelto a ser secretario general del PSOE, no impidan abrir la etapa nueva que puede iniciarse. Marx nos advertiría: si la primera vez acabó en tragedia, no dejéis que una segunda se os convierta en farsa. ¡Hablemos!

Autor

José Antonio Pérez Tapias

Es catedrático y decano en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Granada. Es autor de Invitación al federalismo. España y las razones para un Estado plurinacional. (Madrid, Trotta, 2013) 
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Eso es, ¡hablemos!, y que no monologuen, que es lo único que han hecho desde 2015 hasta aquí. Monologar sin escucharse, olvidando que en las urnas no se votan banderas ni gestos ni oratorias, sino propuestas y gestiones eficaces y decentes de las que hay dar cuenta a la ciudadanía sin escaquearse ni ampararse en la niebla farragosa del partido de turno. Las urnas no son un instrumento al servicio de los aparatos de poder, sino un mandato social para que se haga la política necesaria  al servicio del bien común, no para llenar los bolsillos de unos cuantos. A los votantes nos traen al fresco sus rifirrafes intra muros, sus piques o sus juegos de tronos, sólo queremos que trabajen y cumplan sus deberes con responsabilidad, que no se den la vida padre a costa del prójimo y no nos dejen tirados ante los problemas que no son capaces de resolver, los unos por desgobernar el caos que han creado con su poca vergüenza y los otros por dormir la siesta en el escaño durante legislaturas enteras, mientras dejaban pasar el tiempo y hasta que les llegue el turno, permitiendo mientras a una calamidad bíblica como Rajoy hacer de su capa un sayo, pitorrearse de la justicia, destrozar Catalunya y el resto del estado, creando una economía a la carta para el clan de los genoveses y su entorno, consintiendo encantados que el Ibex35 dirija las maniobras, trate de hundir a la izquierda y se saque un partido artificial de la manga, como esa falacia guiñolesca de C's.
Necesitamos unas leyes que no permitan que estas barbaridades se repitan una vez y otra. ¿Alguien se imagina qué harían en  cualquier empresa si los jefes de las diversas secciones se comportasen como lo ha hecho el partido popular destrozando España o sea, arruinando  "la empresa" y dejándola para el arrastre? No habrían durado dos telediarios y habrían acabado en la cárcel al primer intento de saqueo. Necesitamos unas leyes que nos permitan expulsar de los poderes públicos a cualquier político corrupto, ya sea presidente, ministro, diputado, senador, alcalde o el mismo Jefe del Estado si se comporta como lo hizo tantas veces el rey (de)mérito, quitarle el cargo, el acta y el sueldo y sancionarlo con la prohibición irrevocable de volver a ejercer cualqueir función pública. Eso sería  una democracia real y no este muladar.
Que hayamos respirado un poco mejor con la moción de censura no significa que esperemos maravillas de un Pedro Sánchez que ya nos ha demostrado su indiferencia total ante el sufrimiento social a pie de obra y que los cambios sólo los hace a favor del viento que sopla para lo que él quiere, no para lo que la ciudadanía necesita. Si ahora presenta esa moción, sólo está cumpliendo con un deber abandonado que ha ido posponiendo y retrasando a su bola y sin tener en cuenta su grave responsabilidad. Que sea el único madero que flota al rededor del naufragio, no quiere decir que vaya a salvar a todo el pasaje ni a toda la tripulación. Salvará, tal vez, los muebles del camarote de Feraz, pero se seguirán ahogando los pasajeros del barco.

Me encantaría compartir el optimismo del Profesor Pérez Tapias, me encantaría un gobierno de crisis a la valenciana o a la portuguesa que hicera limpieza general, pero no puedo creer en ello con el equipo de limpieza  que estoy viendo. Con escombros podridos y llenos de moho, no se puede construir nada sólido. Pedro Sánchez no da la talla ni de coña de lo que se necesita ahora, después de haber desperdiciado las ocasiones de oro de 2015 y 2016 y de confundir la España plurinacional teórica con la aplicación práctica del 155 rajoyano y demócrata suicida más el apoyo silencioso y reverencial a un merluzo arrogante y cortísimo de miras que solo quiere seguir apalancado en el sillón presidencial para no perder la impunidad oficial de que goza y no acabar en la cárcel como responsable global de toda la basura que se ha ido acumulando en el estado.
Sánchez no se cosca de lo que hay. Parece proceder de otra galaxia, No se entera de nada, vive en Wonderland. O sucede un milagro y el Universo Inteligente le da la vuelta como a un calcetín, de un día para otro o lo mejor que puede suceder es una convocatoria de elecciones lo antes posible y que la gente vote lo más decente, que es la izquierda. Mientras eso no suceda, esto no tendrá arreglo jamás. Sobre todo porque aún hay muchos votantes que, erróneamente, a base del lavado conjunto de cerebro social y de la sempiterna letanía mediática y bloqueante, consideran izquierda al Psoe actual, cuando es simplemente un centro semi-izquierda acomplejada, miedoso y temblón, que no se atreve a ser lo que dice que es si no tiene al lado socios y apoyos éticamente más lúcidos y comprometidos con la conciencia más clara y despierta, que le canten las cuarenta cuando sea preciso, como pasa en Valencia y en Castilla La Mancha o en tantos municipios donde el triparito gobierna muy bien. El Psoe está como un abuelo centenario lleno de miedos e inseguro por si se cae con cualquier traspiés, pierde la dentadura o se hace de todo encima. Necesita que le acompañen y no le dejen solo porque se pierde y no recuerda el camino de vuelta a casa ni donde ha dejado los dodotis.

Lo siento, Pérez Tapias, pero es una pena que tú no seas el secretario general y que te hayas tenido que ir con la conciencia a otra parte por falta de escucha y de nivel lúcido. Eso ya dice mucho del futuro de ese partido como bastión socialista y obrero, sólo queda un partido español, a la altura del horizonte ínfimo de Rivera, que sólo ve españoles y de Alfonso Guerra que sólo ve rojos amenazantes y desestabilizadores en la calle. Tal para cual, pero no para un presente con futuro.

Mi natural es optimsita y me gustaría ver el panorama de colores plurales bien conjuntados, con un fondo rojo y verde natural, sin agobiar a nadie, pero esto, tal y como va la cosa, lo veo muy gris merluza y a ratos, aunque no quiero, hasta negro coltán. ¡Fíjate!
A pesar de la calamidad a tutipén, nada me gustaría más que equivocarme de medio a medio y le pediría a Sánchez, que a todos los que comparten mi estado de expectativas ínfimas y nulas, nos dejara fatal con ese pronóstico que nos resulta ya desesperante, de verdad. Ains!

Ojalá te equivoques, Iñaki. Y como dice el Evangelio, que los muertos entierren a sus muertos, tú ve a repartir la esperanza donde la quieren matar. Los pensamientos y las emociones son una escopeta sin seguro, un poder que nos puede iluminar o machacar. Por encima de todos los Rajoys la vida sigue intacta y hace camino sin pedir permiso a los cenizosh de la eshtabilidad. Afortunadamente nada es eterno.Se irá y lo veremos irse, no lo dudes


La firma

Elecciones o elecciones. O no




Si la política se rigiera por los principios de la dignidad, el jueves pasado, tras la sentencia de la Gürtel, Rajoy hubiera dimitido, el PP hubiera aceptado que tiene que afrontar un proceso de refundación y se hubiera llamado a urnas. Pero no ha sido así, y ahora estamos en una situación endiablada para la que se nos ofrecen dos salidas: elecciones ya, propuesta de Ciudadanos; o elecciones después de un breve paréntesis para ordenar la casa con Pedro Sánchez de presidente, propuesta del PSOE.


Presentar la moción de censura era obligado pero es casi imposible que la moción salga adelante e imposible del todo que, si prospera, pueda estabilizar la situación ni siquiera por unos meses. Para que la moción obtenga los 176 voto precisos se tiene que adherir el soberanismo vasco y catalán al completo y eso es seguro que no puede ayudar a prosperar porque aunque Sánchez no se comprometa a nada con ellos es obvio que van a apoyar para algo más que para impulsar una agenda social. El PNV, por ejemplo, ya ha insinuado que habría que hablar del modelo de estado y para eso no basta el PSOE, ni siquiera el PSOE más Podemos, hace falta también PP y Ciudadanos. Después, si Sánchez no remata será Ciudadanos quien proponga elecciones.
Así que, elecciones o elecciones... o no. Porque yo no descarto la tercera opción; que las complicaciones que se avecinan, las ciertas y las magnificadas, reanimen a este PP en descomposición, y que Rajoy, que es un cadáver político, se atreva a presentarse como garante de la estabilidad; que, con la escusa de evitarnos un gobierno Frankenstein, pretenda mantener un gobierno de los muertos vivientes y que lo consiga.

Así se escribe la historia


La docencia sobre pseudoterapias como la homeopatía sigue teniendo hueco en la Universidad pública

Pastillas homeopáticas.

Aunque su enseñanza está en retroceso, en un puñado de campus todavía se imparten materias o títulos sobre técnicas sin aval científico.

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¿Te imaginas, Elena Herrera, que hiciesen contigo lo que tú prentendes hacer con la homeopatía?
Fíjate en esta posible noticia:
"La credibilidad del periodismo sin más fundamento que la servidumbre a los grandes holdings farmacéuticos sigue teniendo hueco en las redacciones de los diarios on line, sin que nadie verifique la autenticidad y los contenidos reales de la des-información. Una chavalita cualquiera, -que véte a saber con qué credenciales de periodismo ciéntifico cuenta, si aquí se saca un master hasta Espinete, sin que eso signifique ninguna garantía de conocimientos prácticos de nada- se presenta como periodista sin  que nadie sepa si lo es en realidad ni qué certificados académicos la avalan en serio y no en el mero papeleo de oficina.
Después de lo que estamos viendo diariamente, nadie está a salvo de ser un timo laureado con una ex-licenciatura y actual "grado" sin especificar la calidad, la profundidad, ni la veracidad de un conocimiento certificado de trámite que ya no cubre ni los mínimos más elementales a base de los recortes académicos del plan Bolonia unidos al negocio redondo de los masters -que acreditan que  cualquiera que pague esté enchufado o las dos cosas.
En estas condiciones ¿quién garantiza la veracidad y la exactitud de la información? ¿La experiencia del primero que ha oído campanas y no sabe dónde? ¿El medio que lo publica? ¿O la empresa del Ibex35 que ha invertido en el negocio de las farmacéuticas y tal vez es socia benéfica del medio publicador o benefactora del esribidor o escribidora de turno? 
En tal vacío de sustancia real, tramar mentiras, bulos, desacreditaciones y marrullerías es lo más fácil del mundo, sobre todo en una sociedad, no ya líquida, sino gaseosa, por lo insustancial y evanescente de su consistencia ética, cognitiva y analítica. Una sociedad especializada en el impacto superficial de la publicidad hecha noticia mucho más que en la sustancia real de lo que se debería transmitir y comunicar, mientras se hace de la mentira y la confusión una repulsiva red antisocial, porque su objetivo es enfermar y aniquilar la conciencia colectiva, reduciéndola al mercado del impacto y de la competición, con la misma brutalidad del Paleolítico y del primer Neolítico, se está reduciendo el periodismo chapucero al mismo uso que entonces se hizo del hacha de sílex, de la cerbatana o la catapulta.
No es posible que ninguna ciencia válida avale esta degradación del conocimiento, del pensamiento y los valores humanos, que por otra parte nungún científico en condiciones podría avalar jamás por falta de pruebas que demuestren su capacidad para informar con fundamento y no con comadreos de bajísima estofa, que insinúan pero no demuestran ni datos ni casuística comproblable ni más fundamento cintífico a pie de obra que la descalificación. Este pseudo-periodismo, que de vez en cuando asalta los medios sobre todo los digitales, -seguramente porque no dejan huella impresa y, gracias a ello, el material incómodo una vez descubierta su ínfima credibilidad y hasta su toxicidad, se puede hacer desaparecer con un golpe de tecla-, no debería tener cabida en ningún medio  que pretenda ser digno de crédito y no solo de suscriptores y accionistas con pasta y glamour.
Mejor será que si se busca información seria, se vaya a  las fuentes directamente y la ciudadanía, organizada en observatorios cívicos, se esfuerce en buscar documentarse en limpio y juzgar por su cuenta los acontecimientos, sin que le laven el cerebro como negocio y sistema de ganarse la vida, mientras pagan por leer lo que les merma el acceso a la realidad. 

¿Quién mueve los hilos de esa red de infundios espurios sin comprobar en ningún sitio digno de crédito? Tal vez sean los lectores quienes deban encargarse de investigarlo por su cuenta conectando con el medio en cuestión e informándose de primera mano sin milongas refritas en el hilo musical.
¿Qué mejor modo de emplear el tiempo libre, en vez de colgarse de las series y las tertulias vacuas aposta, -que en el fondo son todas la misma inanidad chupatiempos-, que dedicarse a juntar pistas, señales, coincidencias, contrastes, disonancias y consonancias, conectando con los actores del psicodrama, hasta obtener la visión lo más completa posible del paisaje desinformativo y experto en confundir mucho más que en aclarar? ¿Cómo se podrá dilucidar  nada en un medio ambiente superficial y restrictivo por necesidad que ni siquiera distingue la verdad de la mentira y la simulación y da por buena cualquier noticia que incomode, escandalice, ridiculice o calumnie solapadamente?"

Imaginad, Elena Herrera y todos los periodistas de ese estilo, que de repente apareciesen en los medios y en las redes artículos en ese plan. ¿Cómo os sentiríais? 

Pues hazte una idea, querida teclilla, de cómo se sienten los médicos, farmacéuticos y pacientes que desde hace más de dos siglos se vienen curando con el uso de la homeopatía, a la que despreciando métodos como el de los doctores Hannemann y Jenner, los negociantes y periodistas ignorantes o comprados, ponéis a parir sin más fundamento que el de sus empecinados detractores sin motivos reales, sin molestaros en averiguar y conocer la realidad vista desde otros puntos de vista, y por qué esos detractores persiguen una "pseudociencia" que no lo es, porque tiene fundamentos y resultados materiales  con garantía, por eso se estudia en la Universidad pública que aún mantiene en alto su libertad de enseñanza y no se ha vendido al establishment de Cifuentes & comppany, en vez de tener la humildad de reconocer que la especialidad de una ciencia médica matarife como "la legal de verdad" según ellos opuesta a la homeopatía, en vez de considerarla complementaria y paralela, no es falsa por ser distinta, sino porque hace daño y mata a los pacientes, como hace la quimio y la radio, o los medicamentos supertóxicos y tantas veces mortales (sólo hay que leer los prospectos y repasar estadísticas de muerte por tratamiento halopático y schock medicamentoso), que de 'terapias' -therapía en griego significa curación- no tienen nada porque nada curan, sólo agreden tanto los tejidos enfermos como los sanos hasta destruirlos; no curan jamás, en el mejor de los casos sólo permiten una supervivencia pésima y fármacodependiente de por vida, una vez sufrido un calvario inhumano. Y otra cosa importantísima a considerar en la salud psicoemocional del  ser humano: nadie se puede curar si no quiere curarse y cree que la curación depende solo del alivio y delas intervenciones galénicas, no de la regenaración interna y de los motivos para vivir y seguir en pie, cuyo pack es la base de las razones para vivir.
La homepatía cura y alivia, sí, sin agredir ni matar nada ni a nadie, al actuar, -partiendo de una química infinitesimal e inofensiva pero no ineficaz-, desde la física dinámica de la dilución porque además del cuerpo, mediante el estímulo de sus defensas naturales, sana emociones y actitudes que producen y sostienen la enfermedad como caldo de cultivo.
Pero hay una realidad indiscutible: las medicinas deben personalizarse siempre. Ningún ser humano es idéntico exactamente a los demás, por su combinación genética, por su forma de afrontar la vida, y por su elección vital ante las circunstancias y los cambios que las circunstancias causan en cada una de nocotras. Las huellas dactilares como el iris de los ojos, nos revelan la singularidad de cada ser. Eso indica que la medicina aplicada como un chocolate para todos es un peligro para muchos más que una solución. Precisamente la homeopatía se ocupa de ese detalle: personalizar al máximo el preparado y la terapia en singular, cada paciente es un mundo y debe tener su forma de sanarse adecuada.

¿Sabes, Elena Herrera, que en la UE la homeopatía es un tratamiento normal que recetan los médicos de la Seguridad Social de cualquier país civilizado y que fabrican farmacéuticos como los laboratorios Boiron? Si la OMS ha certificado desde siempre su validez como ciencia médica acreditada y con resultados más que demostrados, ¿será un país como España a la cola del I+D+I y la vergüenza del Europarlamento en todos los aspectos, el pionero en ciencia y en ética científica, con autoridad suficiente para explicar internacionalmente la falacia de algo como una ciencia médica bicentenaria, de eficacia terapéutica experimentada sin duda en tantos casos? ¿Qué médicos y farmacéuticos serían tan imbéciles como para arruinarse recetando específicos que no hacen nada jamás? ¿Acaso los enfermos seguirían yendo a sus consultas sin no curasen nada ni mejorasen ?
Con esa actitud España revalida una vez más su bajísimo índice de evolución cultural y hace el ridículo constantemente. Te recuerdo que a los dos únicos premios Nobel de Medicina españoles, Ramón y Cajal y Severo Ochoa (a Ramón y Cajal lo persiguieron por emplear la hipnosis en los partos y el control mental como analgésico en las enfermedades dolorosas crónicas, porque los pacientes le pusieron en un pedestal y eso le hizo 'sospechoso'; les hicieron la vida imposible a base de zancadillas y negruras sin cuento, tanto que Ochoa tuvo que emigrar para poder investigar y trabajar con decencia y que no acabasen con él. Ver a la prensa "libre" atada y bien atada con las mismas cadenas de lo viejuno, es patético y muy triste. También bochornoso.

¿Es posible que algunos periodistas españoles sean tan lerdos que no vean en esta lucha estúpida y cerril contra una parte de la ciencia y del conocimiento de la naturaleza que desconocen, la misma cerrazón del pp contra los catalanes y de los catalanes supremacistas e insensatos contra todo los pueblos españoles en un misma onda de rechazo y los mismos enjuagues de las empresas del Ibex35 con su red naranja dispuesta para acaparar el mercado carísimo de los lobbies farmacéuticos y suprimir las terapias más simples, sanas y accesibles, arruinando el bolsiloo y al estado si se empeña en no privatizar los servicios sanitarios? ¿Sabes cuál es el problema de la homeopatía para España? Su precio, sí, la sencillez de su fabricación y los resultados inexplicables para fanáticos y torpes, a los que, como garrulos de ppro, es facilísmo convencer de que algo tan barato sea bueno y cure algo.
¿Te imaginas en qué estado se quedaría el negocio de la enfermedad, si la gente se despertase y cambiase de perspectiva respecto a la salud y descubriese la verdad del flautista de Hamelin capitalista terminator  acompañando al desnudo rey dejado en cueros por sus amigos los sastres timadores del traje invisible forever young de cualquier Gürtel de pro?
Que lo sepas, guapa, el mismo miedo que les dan las renovables y alternativas energérticas naturales, y gratis como el sol, el viento o las mareas, les da la homepatía. Y un flaco favor se hacen a sí mismos esos medios de comunicación tan "listos" que apoyan la incoherencia de perseguir en el tema de la salud lo contrario de lo que critican en enconomía y en política, sin ver que es más de lo mismo.

Se supone que el informador profesional, con un código deontológico medianamente potable, antes de escribir lo que le soplan debe cerciorarse de algunas cosas:

a) Estar seguro de que esa información es verdadera y no un cuento chino.

b) Plantearse si servirá para cooperar al bien común o sembrará el desconcierto y el malestar innecesario en los lectores al ponerlos de uñas sin más objeto que tensar la sociedad y confundirla con noticias imprecisas y sin base tangible.

c) Preguntarse a quién sirve su trabajo: ¿a la libertad de la coniencia colectiva o al bolsillo propio y de los mecenas del Ibex de turno, por encima de todo?

d) Optar por el silencio hasta que se haya investigado la credibilidad de las informaciones.

f) Para chismes y bulos ya están las redes sociales. La prensa, se supone que  es otro nivel y hay que saberlo e integararlo en la conciencia propia antes de ejercer el periodismo. Pero ¿hay conciencia propia o todo se reduce a un eco del eco que tintinea en el bolsillo o en la escalada profesional del enchufe amiguista y colega?

Ya sabemos que España es un pozo tardofranquista de basura social e informativa, naturalmente, y no porque no haya medios, sino por lo mediocres que son la inmensa mayoría de los medios miedos. Por eso quienes se dedican al periodismo en este país sólo pueden ser honestos sin futuro en el punto de mira constante del gran lobby feroz o sumisos incondicionales para poder comer. O La Marea o La Razón, ABC y todos los demás compinches. O la decencia precaria o Florentino bien pagado. O Público y CTX o todo lo demás.

¡Qué calamidad, xd!









domingo, 27 de mayo de 2018

Crónicas decentes

Resultado de imagen de pensionistas en la calle  Valencia fotos

Ayer sábado a las once de la mañana, las y los pensionistas de la comunidad valenciana teníamos una cita en la sede de CCOO de València cap i casal. Un encuentro para debate y reflexión compartida. Las bases sociales en movimiento consciente producen ese resultado que llamamos IU. Justo, al contrario de como funcionan los partidos al uso y abuso, que llevan la voz mediática cantante sobre una masa despistada y fácil de abducir.
En la izquierda, por sistema, esas facilidades rebañiles para el caciquismo ideológico no funcionan y cuando alguien lo ha intentado, sólo ha conseguido quedarse sin apoyo de los compañeros y más solo que la una. Al contrario que en la mentalidad derechil, en la que los líderes acaban siendo la sucursal del papado y rodeados de acólitos y sacristanes empresariales llenos de sobres y porcentajes que resbalan de las arcas públicas a los bolsillos privados, sí, privadísimos, sobre todo de vergüenza y de ética. 

¿Alguien ha visto alguna vez un debate entre el pp o c's y sus bases? Jamás he visto algo semejante. Allí nadie discute nada, nadie se plantea nada porque el planteamiento unívoco ya lo ha diseñado el Ibex35 y sus exponentes son los caciques de toda la vida, con el camuflaje necesario  a la  altura y bajura de lo que haga falta. Se mimetizan sin reparos con lo que huela a pastón, hasta apañan su catolicismo al floreciente negocio de la prostitución, que es un chollo para las alcantarillas del Ibex y para la bolsa de Hacienda y esa "legalidad" del forring  exonera al proxentismo de cualquier sombra de podredumbre social, patriarcal y esclavista. Su moral y su ética están al nivel de las mismas cloacas de la Gürtel,  ya sea en modo azul gaviota o en gaviota naranja. Los líderes ocupan todo el espacio diponible, uniformados con sus banderas, mental y emocionalmente militarizados y en fila por orden de importancia. La 'igualdad' de  destra cada vez más siniestra es esa uniformidad derivada del encefalograma plano y la disciplina del regüeldo colectivo bajo el mismo mantra: queremos mandar, aplastar pluralidades perniciosas y forrarnos absolutely fashion lo más rápido posible. Al precio que sea y caiga quien caiga, a por ellos, oé, porque soy ejpañol, ejpañol y ejpañol.

Por eso ayer, cruzando la ciudad en dirección a  la sede sindical y dejando a mano derecha una mani en naranjas de la China, reclamando atención no sólo para la València rural, sino también para los cazadores deportivos (¡qué delicia de objetivo!), se tenía la sensación de estar inmersas en una especie de Show de Truman, en el que Rivera, Rajoy y el Ibex35 eran los guionistas, directores y productores del engendro

 La veradad es que salir de esa fonda del postigo y entrar en la parte más sana de la sociedad produce un respiro terapéutico. Un gran alivio moral y una esperanza que lo acompaña.
En la izquierda, afortunadamente, la cosa no tiene nada que ver con el cortijismo organizativo y piramidal de las castas, porque la organización no parte de las tripas estimuladas por la cháchara sin sustancia, sino de una riqueza mucho más valiosa que el dinero y sus tramas de poder: de la inteligencia emocional colectiva que se viene despertando a base de golpes bajos y maldades aplicadas desde el pico de la pirámide, es decir, para la disposición empática de la escucha mutua y el respeto a la conciencia común y diversa, que es la manifestación social más necesaria y fundamental del espíritu humano. Inventarse C's, para solventar ese contratiempo no tiene futuro ninguno si no es solo como sucedáneo tuneado del pp. Y eso a la larga es muy chungo, aunque  en las distancias cortas anime puntualmente el cotarro derechón que usa la ignorancia popular como menú de su grandeur. El tiempo les acaba saltando el barniz y la purpurina. El fingimiento siempre acaba, o bien porque se descubre el pastel como en el caso del pp y se hunde en la miseria, o bien porque, a base de imitar durante mucho tiempo una virtud para parecer lo que no se es, el vicio se va diluyendo en la dinámica del hábito fingido y algo mejoran los imitadores, aunque sea por interés inicial y costumbre adquirida.
En el aprendizaje de las disciplinas orientales está la imitación del maestro como una herramienta mimética mucho más que intelectual del proceso: el discípulo imita los movimientos del Tai-Chi, del Chi -Kung o del Kung-Fu  sin entender nada al principio, pero con la práctica se van abriendo canales nuevos y el discípulo va comprendiendo el significado mientras se va transformando él mismo en alguien más sabio y mejor mientras imita. Esa esperanza también es un aliciente para casos como C's y Podemos. Al no tener sustancia propia desarrollada pueden mejorar o empeorar en la medida de lo que intentan reproducir. No están aún endurecidos como el pp y el Psoe ni tan sólidos como IU. O sea, que pueden aún ser maleables para mejorar y crecer en excelencia o para para petrificarse y arruinarse como expectativas políticas. En ésas está el futuro balanceándose entre la potencia y el acto. Entre quedarse en mera apariencia estética o desarrollar una ética  materializada en la realidad.


En esta quedada izquierdista del sábado, participan todas y todos, sin VIPS de por medio y en la palestra están Rosa, la joven responsable de convocar y llamar, Raquel Ruiz, una jubilada de pueblo que  se dedica a investigar causas, efectos y dinámicas de la política social en el ámbito de las pensiones y a compartir su trabajo generoso con todos y todas los y las que tengan  necesidad de orientación y  de información puesta al día sobre el tema de las pensiones.

Cuando Raquel termina su exahustiva, clara y conmovedora intervención, comienza la de otro compañero que está a un lado tras su ordenador portátil con una sonrisa y una bondad serena en la expresión de abuelo sabio que fluye con la vida. Es Cayo Lara. Ya jubilado también y fuera del Parlamento. Un agricultor de verdad y no de Instagram, que sabe  de primera mano aplicar la metáfora de su oficio, arar, sembrar, podar, abonar, cosechar, como canta el campesino protagonista en "La rosa del azafrán" (y no un señorito de cortijo maquillado  de naranja para la ocasión del carnaval demagógico), en paralelo, y sottovoce, la música y la letra de la entrañable zarzuela de aroma cervantino y manchego vibran en el alma de la palabra de Cayo y te viene a la memoria sin poder evitarlo:
 "No hay empresa más gallarda que el afán del sembrador
por sembrar en tierra parda soy a gusto labrador.
Vuela la simiente de mi puño, cae sobre tierra removida,
siente la caricia del terruño y abre sus entrañas a la vida.
Y el grano arrojo con tanto brío, que  me parece que el campo es mío"
 Mientras el coro de segadores y segadoras le acompaña
con un estribillo precioso:
"Sembrador que has puesto en la vesana tu amor,
la espiga de mañana será tu recompensa mejor,
dále al viento el trigo y el acento de tu primer lamento de  amor
y aguarda el porvenir, sembrador" . 

Ahí estamos todas y todos, con la cosecha del futuro en juego; a nosotros ya no nos pesa el quipaje del porvernir, pero sí nos preocupa lo que será de nuestros hijos y nietos. El estado de penuria en que estamos dejando el Planeta. Cayo nos anima. Si mejoramos la economía con un mejor reparto de bienes y tareas compartidas desde otra conciencia más justa y solidaria, el Planeta también mejorará con nosotras. Tenemos que intentarlo ahora.


Y así nuestro hermano labrador va desgrando las espigas del haz, una a una, en la pantalla sobre la pared del salón de actos. Es un trabajo de investigación paso a paso, que ha ido haciendo con paciencia de orfebre, buscando datos económicos y estructurales que  desmienten de la A  la Z, cifra a cifra, informe a informe, los infundios del poder político-económico-financiero y ese mito inventado sobre la imposiblidad de mantener el sistema de pensiones, que se han inventado y orquestado entre el FMI, el BM, el Club Bilderberg y que se ha convertido en argumentario del código gerontocida en el Ibex35 español. 
Una lección magistral, como las de Alberto Garzón o Julio Anguita, Rosa Pérez ,Monica Oltra, Joan Ribó, Berto Jaramillo o Teresa Rodríguez, de ésas lúcidas y aplastantes en lógica, casuística, análisis, decencia y certeza, donde sólo cabe la honestidad de la mejor inteligencia y de una transparencia demostrada en datos comprobables e irrefutables. Y eso como tarea de sencillo jubilado productivo a base de bien, y gratis, como la lluvia, la brisa entre el sembrado o la caricia de las olas al borde de la arena.

A continuación se abre el turno del debate. Las opiniones que aportan miradas diversas y puntos de vista creativos, las preguntas, las respuestas...Allí hay un salón de actos lleno de personas sin tiempo, no hay  viejos quejicas ni rezongones ni amargados...No es que sean marcianos y marcianas: es que saben  comprender y actuar, han aprendido a  mirar y ver al mismo tiempo, han empleado sus vidas laborales para no estancarse ante la tele y en el bar de las fuerzas en decadencia. Se han liberado de la miseria interior, de la tiranía del tiempo y las circunstancias contempladas como absolutos, de tal modo que en un momento histórico en que la miseria exterior inunda todo y la vacuidad amenaza a la juventud de un modo taimado y sutil, esas armas letales no consiguen acabar con su energía espiritual y cognitiva, imparable y autogeneradora de sí misma como arma comunitaria.

Lo decía Heráclito de Éfeso, lo pensaban Hegel y Marx: todo  fluye en esencia, nada se crea ni se destruye, todo se transforma. Todo resucita, se expande y se contrae en planos diversos. Es la eternidad del marxismo, su espiritualidad práctica inagotable, que no necesita de una religión alienante para descubrir que materia y energía son un producto universal de la misma fábrica incansable y que el ser humano tiene en su haber la capacidad de elegir cómo y en qué registro transformar ese todo para bien o para mal, para acierto o catástrofe y no sólo para su lucro egocentrista.

Reconforta descubrir, de cuando en cuando, que los abuelos y abuelas de hoy no sufrimos en vano una infancia y una juventud dignas de relatos de  Dickens, de Pérez Galdós, de Baroja y hasta de Poe, con moviola franquista de fondo y de forma. 
Lo intentaron, sí, y lo intentan, los guardianes de la noche, los esbirros del terror. Pero no pudieron con este pack  generacional de rebeldes con todas las causas pendientes, que no se rinden ni se resignan al paso de lo peor que da el tiempo cuando se vuelve tóxico, y que en vez de amarillear, se regeneran como la primavera tras el invierno, tras cada hachazo congelante del sistema depredador la vida sigue hermosa y abundante para quienes no conocen la palabra sumisión. 

Salimos sobre las dos de la tarde llenos de fuerza y de ganas de seguir en el tajo. Para entonces la ciudad ya se ha vaciado de cítricos bordes y el Show de Truman ha consumido su menú da trovatore mattutino, o sea, cantamañanas. Las calles han recuperado su imagen cotidiana de sábado de mayo. Y la vida imparable, canta como siempre su himno a la alegría, igual que  Beethoven musicando a Schiller. Nada más representativo de la democracia que la música coral. Voces individuales que libremente se alzan juntas y diversas en armonía, belleza y sentimientos hermosos, mientras la Idea dirige el canto.


Por la tarde, a partir de las 18'30, la calle vuelve a llenarse de pancartas, carteles, batucadas y gritos de reivindicación de los pensionistas; una jornada más de lucha por la justicia, la dignidad y la igualdad, entre el norte y el sur, el este y el oeste, cueste lo que cueste.
Aunque a veces no lo parezca, panta rei (todo fluye) Afortunadamente.