Iglesias celebra que la "torpeza" del Gobierno le haya impedido vetar su ley de regla de gasto
El líder de Podemos da por hecho que el PSOE apoyará
esta iniciativa. Recuerda que ayuntamientos como el de Madrid o
Barcelona "no pueden utilizar" el superávit que registran con su gestión
porque "viene Montoro y se lleva su dinero".
El
líder de Podemos, Pablo Iglesias, durante su intervención en el pleno
del Congreso en el que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy,
comparece para dar cuenta de la situación en Catalunya. EFE/Javier Lizón
Pablo Iglesias confía en que el PSOE y otras fuerzas no "se vuelvan a posicionar al lado del PP", y que por tanto apoyen su proposición de ley de regla de gasto. De hecho, el líder de Podemos ha celebrado que la "torpeza del Gobierno" le haya impedido vetar su tramitación, al registrar este veto cuatro minutos fuera de plazo.
Este martes, en rueda de prensa en el Congreso, Iglesias ha explicado que su proposición de ley (PL) trata de "evitar que un Gobierno ineficaz trate de disimular su ineficacia llevándose el dinero de quienes sí son eficaces";
"De lo que se va a poder hablar gracias a la torpeza del Gobierno es de
una medida que fue terrible, que fue la reforma del artículo 135 de la
Constitución que pactaron con nocturnidad veraniega PP y PSOE y que hoy permite al Ejecutivo maquillar su pésima gestión llevándose el dinero de los ayuntamientos que gestionan bien", apostillaba.
En esta línea, ha recordado que ayuntamientos del
cambio como el de Madrid o Barcelona no pueden utilizar el superávit que
registran en sus cuentas porque "viene Montoro y se lleva su dinero", en referencia a la intervención de Hacienda al Consistorio que gobierna Ahora Madrid.
Por su parte, el diputado y portavoz de Unidos Podemos-En Comú Podem- En Marea en la Comisión de Presupuestos, Segundo González,
también ha destacado la "incompetencia" del Ejecutivo al presentar el
veto fuera de plazo. Su grupo parlamentario ha criticado en varias
ocasiones el excesivo recurso del Gobierno a esta potestad, que le ha permitido bloquear cerca de 50 iniciativas en Congreso y Senado justificándose en su impacto presupuestario.
La iniciativa de Unidos Podemos sigue la línea de una
proposición no de ley (PNL) planteada por este mismo grupo, que sí
obtuvo el respaldo del Partido Socialista.
Iglesias rechaza que se obligue a los exconsellers presos a "arrepentirse de sus pecados" para ser libres
En otro orden de cosas, y preguntado por la estrategia de defensa del exvicepresidente catalán, Oriol Junqueras, y el resto de exconsellers encarcelados desde el 2 de noviembre,
Iglesias ha rechazado la "deriva" de la democracia española, que pasa
por "obligar" a los exconsellers a "arrepentirse de sus pecados" para que puedan salir de la cárcel. Junqueras y el resto de exconsellers de ERC han remitido un escrito al juez en el que piden su liberación
y dicen acatar el artículo 155 de la Constitución. "A ningún demócrata
le gusta que haya candidatos presos", ha incidido el líder de Podemos,
volviendo a pedir la liberación del exvicepresidente de la Generalitat y
el resto de miembros del Govern cesado.
Junto a la icónica torre de la
televisión de Berlín, Hans espera sentado en su bici-taxi a posibles
clientes. “Mira qué buen día hace, hoy ganaré bien”, dice el joven de 29
años. Su sueldo depende en gran parte del clima, pues es autónomo y no
tiene ningún tipo de ingreso fijo. “Es muy complicado saber cuánto
ganamos porque cambia mucho de un día para otro, pero yo creo que en
general está alrededor del salario medio”, explica antes de preguntar a
una pareja de turistas si quieren un paseo por el centro de la ciudad. A
pocos metros de distancia, Elisabeth trata de vender llaveros e imanes
en una tienda de souvenirs. “Yo estoy aquí contratada con un minijob de
450 euros, pero es suficiente porque mi marido tiene un buen trabajo”.
La industria turística de la capital alemana, uno de los pocos motores
económicos de Berlín, está plagada de casos similares.
No parece que Hans y Elisabeth formen parte del 10% más
rico de Alemania, que posee el 60% de la riqueza de todo el país.
Diversos estudios, como uno de la OCDE, respaldan esta estimación, y eso
a pesar de lo difícil que resulta medir la concentración de bienes en
Alemania, donde los súper ricos tienden a ser más reservados sobre sus
fortunas que sus pudientes homólogos europeos. Aun así, se estima que 1,2 millones de millonarios viven en Alemania, alrededor de un 1,4% de toda la población.
Alemania es, de hecho, uno de los países europeos con mayor brecha entre ricos y pobres. Junto a Austria, la locomotora de Europa tiene el porcentaje más alto de la UE en el coeficiente de Gini,
el índice que mide la desigualdad económica de un país. Asimismo, según
un informe del DIW (Instituto Alemán para la Investigación Económica)
del año 2015, solo el uno por ciento de la población acumula un tercio
del patrimonio total del país.
En cambio, el 50% más pobre, según los cálculos del DIW, apenas posee el 2,5% de la riqueza total. Del Banco Central Europeo se desprende otro dato significativo: la mitad de los hogares alemanes solo dispone de cero a 60.000 euros.
Estos no son los únicos indicadores que apuntan a la
creciente desigualdad de Alemania. Su economía es la que más creció en
2016 entre los países del G7, los más industrializados del mundo. Y este
año siguen las buenas noticias macroeconómicas: el PIB creció en el
tercer cuarto de 2017 un 0,8% y en octubre se alcanzó un nuevo récord de
empleo al situarse la tasa de paro en el 5,4%, la más baja desde la
unificación de las dos Alemanias en 1990. Y sin embargo, la pobreza infantil no deja de aumentar.
Según un estudio recientemente publicado por la Fundación Bertelsmann,
el 21% de los niños alemanes viven en una situación de pobreza
permanente. "Alemania es un país rico que en los últimos años ha
experimentado un crecimiento económico. Pero está claro que muchos niños
y muchas familias no se han beneficiado de ello”, explicaba Anette Stein, de la fundación, a la cadena estatal Deutsche Welle.
La canciller alemana Angela Merkel./REUTERS
Es importante señalar que el estudio define como
familias pobres a aquellas que reciben ayudas del Estado o cuyos
ingresos representan el 60% o menos de la media en Alemania. Es a estos
detalles a los que apuntan los investigadores que defienden la Agenda
2010, aquel programa de reformas económicas instaurado por el
socialdemócrata Gerhard Schröder y continuado por la conservadora Angela Merkel, que supuso la aparición y multiplicación de minijobs y autónomos precarios.
“El debate sobre la desigualdad en Alemania es exagerado”, responde a Público Clemens
Fuest, presidente del Instituto IFO, un centro de investigaciones
económicas con sede en Múnich. “Si te fijas en la renta disponible, es
decir, en los ingresos tras quitarle los impuestos y los pagos, la
desigualdad en Alemania es menor que todo el resto de países del G7. Y
añado otra cifra: en los últimos diez años no ha cambiado la renta
disponible del 25% más pobre de la población”.
Las cifras abundan. Algunas siguen el camino señalado
por Fuest, como las de las encuestas que indican que la sensación de
satisfacción por las condiciones generales de la vida ha aumentado
durante los últimos diez años. Otras, sin embargo, describen un panorama
completamente diferente.
Varias personas guardan cola para recoger alimentos mientras nieva en la ciudad de Dortmund./REUTERS
Vivienda precaria, trabajo precario
Hace apenas unos días, la organización BAG
Wohnungslosenhilfe anunciaba que el año pasado terminó con 860.000
personas sin vivienda, es decir, un 150% más que en 2014. Casi un millón
de personas sin vivienda fija, es decir, que carecen de residencia
permanente y que duermen en alojamientos temporales. Según la
asociación, 440.000 de estas son refugiados. Y las perspectivas no son
halagüeñas, pues desde BAG Wohnungslosenhilfe estiman que en 2018 la cifra total habrá aumentado hasta los 1,2 millones.
Y la misma inestabilidad se replica en el ámbito
laboral. La extrema flexibilización del mercado laboral promovida desde
principios del siglo XXI ya se ha traducido en la creación de más de 7,5 millones de minijobs, que ya representan el 19% de los empleos asalariados.
Estos son trabajos por el que se puede recibir un máximo de 450 euros,
exentos de impuestos y cotizaciones. Trabajos, por tanto, que no pueden
superar las 50 horas mensuales, pues se tienen que ajustar al salario
mínimo interprofesional: 8,84 euros por hora. Además, un minijob también
da derecho a bajas por enfermedad y a vacaciones pagadas, aunque en la
práctica en la mayoría de casos no se aplica. En 2016, solo el 44% de
los conocidos como ‘minijobbers’ cobraron estando de vacaciones.
La idea original de estos empleos a tiempo más que
parcial era facilitar la entrada al mundo laboral de parados de larga
duración, acabar con el trabajo en negro y facilitar la conciliación
para los estudiantes que tengan que ganarse un dinero. Pero la realidad
es que para muchos alemanes los minijobs son la principal fuente de
financiación. De ahí que en el pasado mes de marzo se registraran hasta 3,2 millones de personas pluriempleadas.
Asimismo, quienes recurren a estos trabajos son los
ciudadanos más vulnerables laboralmente, es decir, las mujeres. Sobre
todo en los Estados federados del oeste, más ricos que los del este (los
que conformaban la antigua y soviética República Democrática), mayor
cantidad de mujeres se ven atrapadas en la espiral de minijobs sin poder
acceder a un empleo estable y con mejores condiciones, como desveló una información de Correctiv, un colectivo de periodistas de investigación.
Varias personas se sitúan en la puerta de un banco de alimentos en la ciudad alemana de Dortmund./REUTERS
Pensiones insuficientes
No obstante, los trabajadores precarios no solo
provienen de los famosos minijobs. Menos conocido es el caso de los
“Solo-Selbständige”, es decir, autónomos que no tienen ningún tipo de
contrato a tiempo parcial o de mínimos con una empresa. Hay 2,3 millones
en Alemania, y su media de ingresos les coloca por debajo del salario
mínimo. Más de 100.000 de ellos, incluso, tienen que recurrir a las
ayudas del Estado (conocidas como Hartz IV) para poder completar unos
ingresos suficientes para costearse los gastos diarios.
Muchos autónomos, ante esta baja cantidad de
ingresos, prefiere prescindir de cotizar para su jubilación, por lo que
las posibilidades de acabar la vida laboral con una pensión mínima se
disparan. Lo mismo ocurre con las personas que enlazan minijob tras
minijob. Un estudio del pasado mes de junio del Centro para la Investigación Económica Europea (ZEW)
concluye que el 16% de los mayores de 67 años se encuentra en riesgo de
pobreza, una cifra que para el 2036 se estima que se expanda hasta el
20,2%.
De hecho, la inseguridad de los ancianos alemanes ya
se puede apreciar en que casi un millón de pensionistas tenga que
completar sus ingresos con un minijob. Por las calles de Berlín no es
extraño ver ancianos rebuscando entre la basura para sacarse unos pocos
euros devolviendo botellas de cristal y plástico. A Hans, a punto de
cumplir los 30, no le importa no cotizar. “De la pensión ya me
preocuparé cuando sea mayor”, dice poco antes de ponerse a pedalear.
Tras leer la crónica negra de este periodista, me gustaría hacer una
sugerencia: Alemania no es Berlín. Y es imposible dar una idea real de
un país cuando sólo se conoce o se tiene una fijación con su capital. La
misma cutrez y miseria te la encuentras en Londres, en París, en Roma,
Madrid, Barcelona o Valencia. A las grandes capitales acuden millones de
personas muy pobres, porque creen que allí será más fácil que les den
limosna y encontrar rincones donde acampar. De hecho la mayoría de
refugiados y migrantes que pasan por el centro donde coopero, no vinen a
España para quedarse, todos quieren llegar a Alemania, donde ya tienen
referencias y contactos hasta de familiares que les hablan de un mundo
muy distinto al de la Europa del Sur. Hay más sobras y más oportunidades
de aprovechar los residuos. Hasta ahora no se ha podido evitar ese
síndrome del amontonamiento de la indigencia. Es muy duro reconocerlo,
pero la sociedad capitalista no lo ha sabido evitar nunca.
Eso no significa que toda Alemania esté afectada por el problema de
Berlín, de Colonia o de Hamburgo. Ni que toda Francia tenga los mismos
problemas de París. Hay una Alemania rural en la que nadie es demasiado
rico ni exhibicionista, pero en la que nadie se ve obligado a pedir
limosna. Como por ejemplo Renania Westfalia o Brisgau-Freiburg, toda la
amplísima cuenca del Rhinn y sus afluentes como Sieg, desde los Alpes
hasta la frontera con Francia, Holanda y Bélgica.
Si el periodista se da una vuelta por allí, verá que los pobres no se
diferencian de los ricos, que nadie duerme en la calle si no quiere. Y
no suelen querer, más que nada porque a estas alturas del año quien
decida dormir a la belle etoile en Alemania del Norte o de Sur,
no lo cuenta. Los ayuntamientos ya lo saben y disponen de techo, comida,
duchas y ropa de recambio para esos casos, aunque son muchos porque hay
muchos más migrante que aquí, -ellos acogen un cupo mucho más amplio
que cumplen y tratan de gestionar aunque están desbordados por la
insolidaridad de países como Plonia, Hungría o España-.
Por supuesto que hay personas que no cotizaron en la seguridad social
por su forma de vida libremente elegida y ahora no tienen pensión sino
una ayuda básica para subsistir (aquí mismo conozco personas que nunca
han querido integrarse en el sistema de cotización, ni acaptar un
trabajo de esclavos, han sido transeuntes, viajeros y mendigos
voluntarios, a los que jamás pudimos integrar, rechazaban todo y vivían
de las limosnas y ayudas puntuales como oficio, y ellos también llegan a
viejos).
Por supuesto que en la época de Helmut Khol hubo una oferta del estado
invitando a los trabajadores a hacerse planes privados de pensiones que a
la llegada de la crisis de 2008, cuando les tocaba cobrar la jubilación
contratada de unos 2.000 euros al mes, se encontraron con que los
bancos no podían pagarles lo convenido, sino un máximo de 400€
mensuales. Y no podían hacer frente al alquiler que no baja de 600 € en
Alemania. La solución del estado, ya con Merkel, fue ofrecer los
minijobs que puedan adapatarse a la edad de los damnificados. Pero
garantizando la gratuidad sanitaria y de primeras necesidades si el
dinero no les llega para todo.
Cuando uno de mis hijos emigrantes llegó con su familia a Friebug, tuvo
que hacer una declaración del presupuesto mensual con que contaba para
vivir. Eran 600 euros, entonces el estado alemán les ofreció trescientos
cincuenta euros mensuales más para igualar la renta básica que el
estado consideraba necesaria para vivir y una ayuda para la guardería de
la niña y si había algún bebé, una ayuda diaria del ayuntamiento por
medio de una asistenta. Las viviendas de alquiler asistencial están
provistas de placas solares para que tengan autoconsumo, ya que no
pueden pagar facturas a las empresas eléctricas. Claro, que aunque el
estado lo gobierna Merkel, -que es el pp alemán, que para nosotros sería
socialismo- en aquella región de la Selva Negra gobiernan Die Grünen
desde hace treinta años y como aquello es una verdadera República
Federal nadie puede aplicar un 155 ni chantajear con los presupuestos.
En aquel territorio no hay mendigos por la calle y no es que no haya
pobres, es que a los pobres se les trata con la misma humanidad con que
cada ciudadano no pobre se trata a sí mismo. Y eso se aprende desde la
escuela y desde casa. De lo que se ve y se hace.
Se potencian los oficios, la manufactura, la confección, la artesanía,
la agricultura del minifundio, el mercado del pueblo, que sale a las
plazas durante la semana y los sábados en especial, a vender lo que cada
uno produce, muy parecido a Francia. Nadie se avergüenza por ser de
campo ni por no vivir en la capital. Y nadie se queda sin estudiar por
vivir de lo que quiere ser. Un granjero puede hablar tres idiomas y ser
informático aunque viva en una aldea como Uckerrath o Blankemberg o
Merzhausen, un fontanero puede ser ingeniero técnico y un profe de
matemáticas puede tener un taller de bicicletas con lo que se paga
viajes a Mallorca en verano. A nadie se le caen los anillos ni se le
chafa el look y el glamour que les suele importar un rábano por hacer
cosas distintas, para ellos es un orgullo natural saber arreglar un
huerto, un jardín, una lavadora o un coche.
Es otro mundo, y aunque en la capital del estado se apiñe la miseria en
zonas a las que no se puede llegar y a veces ni arreglar con las
mejores intenciones, porque el contingente humano desborda la capacidad
de gestión que va despacio y muchas veces con dificultades diversas en
las aglomeraciones urbanas del calado de Berlín. Y no por ello se puede
ni se debe desvirtuar toda una realidad social de cuya inteligencia y
conciencia ya quisiéramos tener al menos una décima parte en esta
tierra híspida y garrula moral, capaz de aguantar lo peor y, para más
inri, poniendo banderas a tutiplén para celebrar el cutrerío ppatrio.
Ains!
Que critique Alemania un finlandés, un sueco, un noruego, un japonés, un
buthanés o un canadiense, se comprende, pero que la ponga como un trapo
un español, no tiene más explicación que la ceguera, la tontuna o la
envidia cochina. Por cierto, que si Alemania es tan desastre y te cae
tan mal, ¿qué haces que no te buscas un sitio mejor desde el que
escribir cosas más constructivas y chulas o por qué no estás en España
haciendo tu crítica social, económica y política, si hay la misma
miseria allí que aquí? No tiene mucho sentido el masoquismo mediático,
¿no? Es más, te diría que te podrías haber ahorrado el viaje, porque
todo lo que cuentas desde Berlín lo tienes a tu disposición en Vallecas,
Entrevías, El Pozo del Tío Raimundo o en cualquiera de los
Carabancheles e incluso en los desahucios de Lavapiés o en los chats de
la policía municipal. Por cierto ya que estamos, ¿por qué no nos hablas
de los desahucios en Alemania en pleno invierno y la gente tirada por la
calle, y de todos los suicidios que se producen en la población
berlinesa por ese motivo?
Dime lo que más te interesa de los lugares y como investigas, entiendes y
gestionas tu relato y te diré que ¡ánimo! o que te dediques a otra
cosa, bonico, porque con esa visión en plan cenizo miserere a piñón fijo
(no te he leído una sola crónica desde Alemania que no sea demoledora),
lo llevas crudo, cariñet, en Berlín, en El Cairo, en Pekin o en
Cincinaty. Lo tuyo no es periodismo, es obsesión. Yo que tú me
preocuparía más por mi equilibrio personal que por los problemas alemanes.
Para shock con garra informativa, Madrid, sin ir más lejos. Esto es El
Gallinero Strasse, a 12kmts de la Sonnes Tor y a tu entera disposición
laboral. Un marco incomparable en el que Alemania no puede competir con
España ni de coña, por mucho que Merkel y Rajoy lo intenten. La
educación, la conciencia y sus opuestos no perdonan. Sólo sería posible
ver algo así en una instalación o performance audiovisual sobre
la miseria cuartomundista en algún espacio cultural. El pueblo alemán es sensible y solidario, y
sólo por estética y salud cívica jamás soportaría algo así a 12kmts de
la Puerta de Brandenburgo.
Hay veces en que calladitos estamos más guapos, ya te digo...
No puede sorprendernos que haya extrema derecha en la policía
porque también la hay en la justicia, la gran empresa, el ejército, la
prensa, la radio y la televisión mayoritarias, las tertulias de máxima
audiencia, la élite política, las cloacas del Estado y, por supuesto, el
gobierno
Después de la manada
sexual, otro grupo de whatsapp nos ha descubierto a una manada de
policías municipales de Madrid que, en un chat de trabajo, desean la
muerte violenta de políticos y periodistas de izquierdas, fantasean con
asesinar a inmigrantes y alaban a Hitler. El agente que puso los hechos
en conocimiento de un juez y gracias al cual eldiario.es tuvo acceso a estas conversaciones, ha tenido que solicitar escolta y darse de baja ante los insultos y amenazas de sus compañeros.
Sin embargo, la mayoría de sindicatos policiales no han salido en su
defensa por el acoso sufrido, ni mucho menos han alabado su valentía por
enfrentarse y denunciar a los fascistas. Al contrario, han apoyado casi
con unanimidad a los violentos. Se escandalizan más con la revelación
de las conversaciones que con su contenido. Obvian que pertenecen a un
foro laboral compartido por más de un centenar de agentes. Está
plenamente justificada su publicación. En una democracia, no son
tolerables esas actitudes en quienes portan armas y tienen el monopolio
de la violencia.
Como en cualquier mafia, se protegen entre sí frente a
quien delata. Lo que se deduce de ello es que no sólo tenemos a unos
cuantos fachos sueltos en el cuerpo sino que hay una invasión de los
ultracuerpos en la policía. Si no es cierto, no sé a qué espera el resto
de municipales a salir a desmentirlo, a reprobar a los mafiosos y
solidarizarse con su compañero perseguido. Por ahora se comportan como
manada: mientras los lobos aúllan y salen de cacería, el rebaño calla.
No es extraño. Vivimos en un país en el que se autorizan homenajes al
franquismo junto a fosas del genocidio y no se invierte un euro en la
exhumación de víctimas pero hay una fundación Francisco Franco que se
beneficia de exenciones fiscales. Todavía hay símbolos franquistas y
manifestaciones xenófobas en las calles. Aquí se encarcela antes a
activistas pacíficos que a fascistas violentos y se llama a declarar
antes a un tuitero o un titiritero que a un neonazi. Aquí se expulsa
ilegalmente a inmigrantes, se les recibe con cuchillas, se les dispara
cuando están en el agua y se condecora a quien da la orden de hacerlo…
En un país así, no puede sorprendernos que haya extrema derecha en la
policía porque también la hay en la justicia, la gran empresa, el
ejército, la prensa, la radio y la televisión mayoritarias, las
tertulias de máxima audiencia, la élite política, las cloacas del Estado
y, por supuesto, el gobierno. La crisis catalana ha sido sólo la excusa
que necesitaba la manada ultra para salir de su madriguera. Pero nunca
se ha ido. A España le huele el sobaco a franquismo.
A las autonomías con
problemas de financiación –casi todas– el Gobierno les deja la opción de
las lentejas. O las tomas o las dejas. O firmas un convenio con la
industria farmacéutica que discrimina a los genéricos, o te quedas fuera
de las ayudas financieras que reparte Cristóbal Montoro para la
Sanidad, como si el dinero fuese suyo y no de todos.
Las autonomías y ayuntamientos son administraciones
igual de dignas y democráticas que el Ejecutivo central; no son
gobiernos de segunda, supeditados al Consejo de Ministros de Rajoy. No
vivimos en un Estado centralizado donde solo haya una autoridad y el
reparto de competencias en España deja bastante claro de qué se ocupa
cada una. Por eso no es tolerable que el Gobierno central invada las
funciones de las demás para exclusivo beneficio de su partido, en contra
de los intereses de los propios ciudadanos. Es lo que hace con los
genéricos y este convenio con las farmacéuticas de obligado cumplimiento
para las autonomías, cuando la sanidad está transferida. Es lo mismo
que ha hecho con el Ayuntamiento de Madrid y la intervención de sus
presupuestos.
Con la intervención de Madrid, el
Gobierno quiere bloquear las inversiones que el Ayuntamiento tenía
previstas para los dos últimos años del mandato de Manuela Carmena, como
la peatonalización parcial de la Gran Vía. Es una decisión meramente
política que busca asfixiar al primer ayuntamiento de España, el más
simbólico, no vaya a ser que la izquierda haga una buena gestión que les
deje en evidencia. En palabras de la concejal del PSOE Erica Rodríguez: “Montoro busca desestabilizar al Ayuntamiento de Madrid porque hace una política distinta”.
En una impúdica respuesta parlamentaria, la semana pasada, el Gobierno
justificó que esté apretando a las administraciones locales –que tienen
superávit– porque ese dinero es necesario para corregir el déficit. El
déficit del propio Gobierno central.
Es la misma
excusa que pone Montoro cuando añade letra pequeña a los fondos
autonómicos: te doy el dinero pero yo te diré cómo lo empleas. Como si
el Gobierno fuese el padre responsable que le da la paga semanal a sus
hijos, pero les ordena que no se lo gasten todo en golosinas.
Pero, ¿quién es aquí el gestor responsable? Sin duda, no Cristóbal
Montoro, el responsable de una amnistía fiscal inconstitucional que nos ha costado carísima; autor
de esa famosa frase de "que caiga España, que ya la levantaremos
nosotros" para justificar que el PP no apoyase al Gobierno de Zapatero
en una votación donde se jugaba la intervención del país.
Tampoco es precisamente responsable el Gobierno de Mariano Rajoy, que
aprobó una rebaja de impuestos en año electoral; el mismo Gobierno que
ha anunciado otra rebaja similar para cuando toque votar de nuevo.
Fiasco del PSOE con el Gobierno tras su apoyo al 155
Sánchez se ve obligado a instar a Rajoy a que cumpla
su palabra de abrir la reforma constitucional, tras ser aplazada por el
PP la puesta en marcha de la Comisión Territorial en el Congreso y no
haber sido informado del nombramiento del fiscal del Estado en
sustitución del difunto Maza.
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. EFE/Archivo
Si la dirección
del PSOE esperaba sacar adelante algunas propuestas políticas que
llevaban años reivindicando o mejorar la relación y la comunicación con
el Gobierno de Mariano Rajoy tras su apoyo a la aplicación del artículo 155, ha visto en pocas semanas frustrada sus expectativas, porque el Ejecutivo y el PP llevan semanas ninguneando a los socialistas.
El primer aviso de que el Gobierno
sigue ignorando la petición del PSOE fue en la constitución oficial de
la Comisión Territorial, donde el secretario general del PP en el
Congreso de los Diputados, José Antonio Bermúdez de Castro, ya avisó de que su partido no acudía a dicha comisión “con la idea de reformar la Constitución”,
y que los avances que pudieran darse en este órgano parlamentario no
implicaban necesariamente abrir una modificación de la Carta Magna.
El PP avisa de que no acude a la comisión territorial propuesta por el PSOE “con la idea de reformar la Constitución”
Además, otras voces importantes del PP, como la ministra de Defensa y secretaria general, María Dolores de Cospedal, se han manifestado también en contra de reformar ahora la Constitución, algo a
lo que se habría comprometido Mariano Rajoy con Pedro Sánchez durante
las negociaciones de la aplicación del artículo 155 en Catalunya.
Pero, además, una semana después y en la
primera reunión de la Comisión Territorial, el PSOE también vio
frustradas sus intenciones de que los trabajos se pusieran en marcha de
inmediato, como pretendían. El PP, con el apoyo incondicional de Ciudadanos,
vetó la propuesta socialista y pospuso las primeras comparecencias
hasta después de los comicios del 21-D. Hasta entonces, Sánchez se había
aburrido de pedir que la comisión debería empezar a funcionar lo antes
posible, sin tener en cuenta los comicios catalanes.
Mariano
Rajoy y Pedro Sánchez, antes de reunirse el pasado 2 de octubre en el
Palacio de La Moncloa para negociar la aplicación del artículo 155 de la
Constitución en Catalunya. REUTERS/Rafael Marchante
Los socialistas aún confían en que Rajoy cumpla su palabra y se ponga en marcha la reforma de la Constitución
El
último episodio de la actitud del Gobierno y del PP con el PSOE, pese
al apoyo que recibió de este partido en la aplicación del polémico
artículo, ha sido designar al nuevo fiscal general del Estado sin informar ni consultar a los socialistas que, una vez más, conocieron la noticia por los medios de comunicación.
En el PSOE están más que molestos por todas estas actitudes del Ejecutivo y creen que, de no rectificar, volverá a crearse un clima de desconfianza mutuo entre el Gobierno y el primer partido de la oposición.
Lo peor, el nombramiento del fiscal general
No obstante, los socialistas aún confían en
que Rajoy cumpla la palabra dada y, en cuanto finalicen los trabajos de
la Comisión Territorial, se ponga en marcha la reforma de la Carta
Magna. Sobre el retraso de las comparecencias, fuentes del PSOE insisten
en que es “un error”, pero sigue dando más importancia al hecho de que la comisión esté constituida y ya tenga una agenda de trabajo.
No obstante, lo que más ha enfado a los
socialistas ha sido el nombramiento del fiscal general del Estado, ya
que consideran que supone una “absoluta falta de respeto a las formas
democráticas” y además, critican que no hayan intentado en ningún momento buscar el consenso.
A todo esto, no faltan voces internas en el
PSOE que creen que Sánchez ha sido desdeñado por Rajoy tras conseguir
su apoyo a la aplicación del artículo 155 y que el presidente del Gobierno no tiene intención de cumplir los compromisos que adquirió con el líder socialista, lo que dejaría en muy mal lugar a Sánchez.
Y OTRA QUE TAL BAILA a ritmo de blues y gaviotas...en la parra absolutely...psoe, qué dilema ¿tontos, cínicos o ambas cosas a la vez?
De verdad que lo siento por la ciudadanía que ha confiado en este esperpento votándole pensando que votaban el legado de Pablo Iglesias(*) y lo siento aun más por la sociedad ibérica en general, que sin confiar en estos disparates políticos, se tiene que tragar los sapos a carros, aunque no pueda más. Ese partido de alienados debe cambiar ya mismo el significado de sus siglas para no seguir engañando al personal, sólo hay una verdad en él: la p de partido o de partida. Lo demás no se corresponde con lo que quiere vender: no es socialista, no es obrero y sólo es español para apoyar a los que llevan siglos destrozando la España que se inventaron sin contar con los españoles. El significado real y verdadero, para millones de españoles, sobre todo desde 2008 en adelante es perdedores soplagaitas obtusos exponenciales.
(*) Según su biografía, Pablo Iglesias "al no poder influir en la dirección política del país, desde unas cortes fabricadas por los gobiernos de la oligocracia tradicional y monárquica por intereses clientelares, usó continuamente esas cortes como tribuna de protesta, y así se manifestaba como un político reivindicador duro e inflexible con los pactos y propuestas deshonrosas, que no aceptaba componendas ni se satisfacía con promesas de reforma. Fue su salud la que puso gradualmente término a su actividad política pública, pero siguió hasta su muerte al servicio del pueblo formando la conciencia popular con su influencia personal sobre los nuevos portavoces socialistas, presidiendo hasta su muerte el PSOE como la UGT. No quiso nombrar a ningún sucesor para sustituirle porque pensaba que debía ser el PSOE el que lo eligiera democráticamente. A su muerte el partido creció y se expandió durante un tiempo, pero pronto se vio gravemente afectado por la pugna entre las distintas facciones que acabaron por desintegrarlo." (N.E.L.1980)
Lo cierto es que la biografía de este gran ser humano, coincide mucho más con un político de IU o de Podemos, dels Comúns o de Esquerra Republicana o de las CUPs, que con psoeísta alguno conocido y derivado del apaño de Suresnes, o sea, el actual psoe, que del proyecto inicial sólo conserva como oxímoron las siglas sin contenido o lo que la presidenta Ana Pastor tiene de cupletista, Rajoy de estadista presentable, Felipe González de ético y honesto o Celia Villalobos de Madame Curie y lo que todos ellos tienen de decentes, presentables, lúcidos y útiles para España.
Moraleja: Los partidos políticos que no aprenden de los errores de su propia historia están condenados a repetirlos hasta que el pueblo se harta y los disuelve en el olvido. No tiene sentido alguno recuperar la figura y el legado de Pablo Iglesias para destrozarlo como hicieron en su día los antepasados desastrosos de los desastrosos actuales.