lunes, 28 de agosto de 2017

"Antes de negar con la cabeza, asegúrate de que la tienes"

Publicada 29/08/2017 (Infolibre)
 
“Hay dos tipos de sociedades, las que persiguen a los ladrones y las que los siguen. En las primeras, van a la cárcel; en las segundas, al Congreso”.

Si alguien que haya pasado por esta tierra sabía escribir frases lapidarias, esa persona era Montaigne. Construyó cientos de ellas memorables y hay una que da todos los días la vuelta al mundo: “No importa lo alto que sea el trono que ocupes, siempre estarás sentado sobre tus posaderas”. Qué razón tiene y cómo lo demuestra la forma de quedar por los suelos de algunos cargos públicos en cuanto se levantan de la silla de mando: les descuentas el poder y se vuelven insignificantes, una miniatura de sí mismos. Para ver a qué velocidad encogen, no hay más que comparar sus discursos con sus conversaciones privadas, esas que llegan a nosotros porque ellos han metido la mano donde no debían, un juez les ha pinchado el teléfono y las grabaciones se hacen públicas en los medios de comunicación. Cuando las oyes, aparte de su falta de vergüenza te deja sin habla su zafiedad, ver de qué pasta están hechos, hasta dónde llega su falta de principios y cómo su bajeza moral y su nivel intelectual forman una pareja perfecta. La pregunta es por qué habrán trepado hasta la cumbre y quiénes los llevaron a hombros. La respuesta es que el poeta latino Juvenal tenía más razón que un santo cuando sentenció que “el dinero huele bien, venga de donde venga”.

El antiguo ministro y secretario general del PP de Valencia Eduardo Zaplana nunca dijo esa frase que se le atribuyó una vez y le perseguirá siempre, “estoy en política para forrarme”, aunque en una comunicación con otro jefe de su partido, que forma parte del sumario del caso Naseiro, sí que se le oye reclamar, digamos que presuntamente, su parte del pastel: “Que me den diversas opciones y me quedo con la más fácil. Pero me tengo que hacer rico, porque estoy arruinado. (…) A ver cómo puedo rascar yo aquí”. Luego, hablan de un trapicheo inmobiliario y exige “una comisioncita. Le pides dos millones de pelas o tres, lo que quieras... (…) y me das la mitad bajo mano”. O sea, que fue con otras palabras, pero que llevaban al mismo sitio y que constituyen el abc de la corrupción, esa idea de que a la política se va a meter cuchara y llenar la cartera. No desembarcan en las instituciones, las toman al abordaje. No es que roben, es que son ladrones. Para ellos, un cargo es un atajo.

El que fuese número dos de Esperanza Aguirre en Madrid, Francisco Granados, abrió su primera cuenta en Suiza dieciséis días después de ser nombrado alcalde de Valdemoro, porque entendió que una cosa llevaba a la otra. Y en esa misma línea, ahora sabemos que el regidor de l’Ametlla de Mar entre 2003 y 2015, Andreu Martí, candidato de Convergència, abrió otra en Andorra cuarenta días antes de las elecciones a las que se presentaba, en las que llevaba todas las papeletas para ganar y en las que, efectivamente, se llevó el gato al agua. Ingresó 3.500 euros y, cuando fue detenido en junio de 2016, ya tenía cerca de dos millones y medio, allí y en Panamá, y había contratado como arquitecto financiero a un implicado en la Operación Emperador a quien se acusa de lavarle cinco millones al capo de la mafia china Gao Ping. Una joya, que ha salido en libertad provisional de la cárcel tras pagar una fianza de 600.000 euros, que provendrán de lo saqueado, pero con cargos por malversación, blanqueo y pertenencia a una organización criminal. Sobre su ideología, se sabe poco. Quizá sea independentista o no, partidario del referéndum o no, de Rajoy o de Mas... Y quizá cualquiera de esas opciones no sea más que una coartada, una bandera tras la que esconderse y con la que confundir a los mismos que la ondean.

Las páginas de economía de los diarios cuentan ahora que las grandes constructoras que operan en nuestro país están a punto de regresar a la Bolsa, y que otras cincuenta —tal vez menos conocidas, pero también con un capital procedente del negocio inmobiliario que mover— lo han ido haciendo desde 2013. No se sabe muy bien si es una buena o una mala noticia en un país donde, mañana mismo, tiene que comparecer en el Congreso de los Diputados el presidente del Gobierno, tras hacerlo ante los tribunales, para dar explicaciones sobre el caso Gürtel y acerca de la presunta financiación ilegal de su partido, que al fin y al cabo son dos asuntos que tienen como telón de fondo el submundo del ladrillo y su relación con los despachos oficiales, es decir, en las alcantarillas de las altas esferas.

Por supuesto, ellos lo negarán todo. Y nosotros, volveremos a citar a Truman Capote: “Antes de negar con la cabeza, asegúrate de que la tienes”. Les da lo mismo, prefieren que les pongan la cara colorada a vivir entre números rojos igual que los millones de ciudadanos a los que han llevado a la ruina.

¿Cuántas veces mentirá Rajoy?


En directo: comparecencia de Rajoy en la Audiencia Nacional por la Gürtel
Comparecencia como testigo de Rajoy en la Audiencia Nacional por la Gürtel
Este tormentoso y triste verano político de 2017 va a terminar igual que empezó, con una comedia sobre corrupción, sin pizca de gracia, protagonizada por Mariano Rajoy. Si en julio el presidente del Gobierno se sentó en el trono, que no banquillo, de la Audiencia Nacional para despreciar a las acusaciones y a la fiscalía con el beneplácito del presidente del Tribunal, nada hace pensar que este miércoles vaya a tener una actitud diferente ante el Pleno del Congreso.
Rajoy no ha parado de mentir desde el día en que estalló el caso Gürtel; y no lo ha hecho porque Rajoy… es Gürtel. Su primera reacción al conocerse los primeros datos sobre la trama fue acusar a la policía, al juez Garzón y al PSOE de organizar un montaje contra el Partido Popular. En aquella vergonzosa comparecencia de febrero de 2009 le acompañaban, entre otros, Ana Mato, Francisco Camps y Esperanza Aguirre; los tres son hoy más conocidos como la del Jaguar y el confeti, el de los trajes y la dueña de la charca de ranas más grande del planeta Tierra; sin embargo los tres, en aquel momento, compartían la indignación de su líder porque todo aquello no era "una trama del PP, sino una trama contra el PP".
Desde entonces, la estrategia de Rajoy ha permanecido inalterable.
1.-Negar todo y no explicar nada. Una vez que las evidencias son irrebatibles restarles importancia porque se trata de "hechos ocurridos hace muchos" y que "ya han sido debidamente explicados".
2.- Poner a trabajar, primero desde la oposición, a Federico Trillo y, una vez en el Gobierno, a parte de su aparato judicial, fiscal y policial para obstaculizar las investigaciones. Sus abogados se han encargado de dilatar y pedir la anulación de los procesos. Su partido se ha dedicado a destruir discos duros. Su Gobierno, con métodos más o menos rudos, se ha centrado en apartar a los jueces, fiscales, comisarios y policías que pretendían llegar hasta el fondo del asunto.
3.- Defender la honorabilidad de los acusados hasta, prácticamente, el mismo momento de salir esposados de sus domicilios. Entonces los honrados compañeros de partido pasaban a ser "esos señores de los que usted me habla".
4.- Mentir e ir adaptando su versión de los hechos en función de las pruebas que iban apareciendo. Estos 8 años están repletos de "sé fuerte" y de "finiquitos en diferido".
Esta estrategia, tan eficaz gracias al inconmensurable trabajo de sus palmeros mediáticos, le valdrá al presidente del Gobierno para salir airoso de la sesión plenaria del miércoles. El rígido formato de la comparecencia no permitirá a los portavoces de la oposición obligar a Rajoy a contestar preguntas directas y concretas. Para ello habrá que esperar, si el PNV y Ciudadanos no lo impiden, a que declare ante la comisión parlamentaria que investiga la forma tan peculiar con que el PP se viene financiando desde hace más de 20 años. Sin embargo, el pleno sí debería servir al menos para refrescar la memoria de los ciudadanos sobre el saqueo que hemos sufrido y para dejar bien claras las gravísimas acusaciones que pesan sobre el propio Rajoy y que es necesario recordar:
1.- Al presidente del Gobierno se le acusa de cobrar sobresueldos en dinero negro. La acusación no parte de la policía de Rubalcaba, ni de Garzón, ni de los malvados podemitas, sino del tesorero de su partido; de ese que se cansó, aunque solo temporalmente, de ser fuerte.
2.- El presidente del Gobierno fue el director de cuatro campañas electorales que están, actualmente, bajo sospecha.
3.- El presidente del Gobierno disfrutó de unas vacaciones en Canarias con su familia pagadas por Francisco Correa. Rajoy declaró ante la Audiencia Nacional que fue su partido "hasta donde yo sepa" el que pagó el viaje. Un dato que, además de falso, de haberse producido también sería éticamente reprobable.
4.- El presidente del Gobierno era número dos o número uno del Partido Popular mientras se producían todos y cada uno de los casos de corrupción que han salido posteriormente a la luz. Los tribunales decidirán si tiene o no responsabilidad penal por ello, pero parece innegable que algo de responsabilidad política debería exigírsele a un líder que trabajaba en un despacho remodelado con dinero B y bajo cuyo mandato se han robado decenas de millones de euros de dinero público y han sido imputados centenares de dirigentes.
Los portavoces de la oposición tendrán que demostrar el miércoles que son capaces de poner blanco sobre negro todas estas acusaciones, incluida la de utilizar del aparato del Estado para frenar la lucha contra la corrupción. Mucho me temo que el único interés que tendrá la intervención de Mariano Rajoy, será contar el número de falsedades y de medias verdades que vayan saliendo de su boca.

Diferencia entre dar la cara y tener cara

David Bollero



Esta mañana es posible leer un artículo de José Antonio Zarzalejos, uno de los periodistas que mejor conocen la Casa Real, en el que se viene a alabar a Felipe VI por haber acudido a la manifestación contra el terrorismo del pasado sábado en Barcelona. Imagino que es un intento más por salvar la imagen de una Corona cada vez más deteriorada… pero por ahí sí que no pasamos; sería lo último, que lo que para cada vez más personas es tener mucha cara, algunos nos los quieran vender como que es dar la cara.
A veces sorprende que con lo preparado que está -y el dinero que nos ha costado a todos l@s español@s-, qué poco se entera de lo que sucede… o qué poco se quiere enterar. El Borbón podría haber ganado puntos, podría haber subido una popularidad que vuelve a estar tan por los suelos como cuando se articuló la abdicación de su padre, si hubiera actuado de otro modo: habría bastado con acudir a la manifestación y sumarse al dolor de toda España pero, admitiendo públicamente que no se continuará negociando con países que financian el terrorismo.
No lo hizo, ni él ni el Gobierno. Es más, todos ellos continúan cortejando dictaduras para seguir negociando, tal y como nos desvela hoy Ferrán Barber. “Si no lo hacen unos, lo van a hacer otros”, así defendía en enero el ministro de Economía, Luis de Guindos, los negocios con los petrodólares del Golfo. Tanto Gobierno como monarca acudieron a Barcelona y mientras, no sólo no se arrepintieron de sus mercadeos turbios, sino que los potencian aún más.

Eso no es dar la cara… eso parece más bien tener mucha cara. Dar la cara sería afrontar la realidad y dar un paso al frente y convocar un referéndum para que el pueblo español pueda decidir si queremos más Borbones o no. Lo honesto, realmente, habría sido no aceptar la operación Salvar la Corona que se ejecutó cuando abdicó su padre. No hubo tal honestidad entonces y no la hay tampoco ahora .
Ahí sigue la Casa Real, con los casi ocho millones de euros que nos cuesta cada año, con sus acciones de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) cada vez que tiene ocasión, desde el día de la banderita, sus telegramas de condolencia o sus inauguraciones de actos benéficos. Ahí sigue el Borbón, con un sueldo de más de 230.000 euros al año, que él mismo se asigna, sin que haya desvelado siquiera dónde se encontraba cuando los terroristas atentaban en Barcelona.
Si algo quedó claro el sábado en la manifestación, en toda España en realidad, es que podrán seguir mercadeando con Derechos Humanos, pero lo hacen sin la autorización ni la legitimidad que podría otorgarles una gran parte del pueblo español. Para seguir haciendo eso hace falta tener mucha cara… no darla.

La Folia from the Renaissance through the Baroque up to Vangelis

MARCHA NUPCIAL - ORIGINAL

¡Felicidades, Alberto y Anna!

Alberto Garzón responde a "la derecha cavernícola" tras criticarle por casarse: "Les molesta que la gente de izquierdas pueda ser feliz"









Alberto Garzón y Anna Ruiz se dan el "sí, quiero" en Cenicero (La Rioja)
El coordinador federal de Izquierda Unida, Alberto Garzón, y Anna Ruiz. EFE
Alberto Garzón ha celebrado su boda este sábado. Y este lunes ha respondido a la ofensiva mediática que ha recibido en los últimos días.

"Ya sabéis que en este país, pero en otros también, hay una derecha cavernícola que solo piensa en disparar al rojo. Hace unas semanas me criticaron por bañarme en una piscina, hace unos años por tener una bici y ahora por casarme. No pasa nada. Lo que les molesta es que la gente de izquierda pueda ser feliz y hacer vida normal. Eso con Franco no pasaba", afirma el coordinador de IU en su Facebook.





"Nos hubiera gustado hacer una boda más discreta, pero ha sido imposible", explica Garzón: "Durante varias semanas la prensa de derechas se hizo pasar por invitados de la boda para obtener información; otra se la inventaron -como el precio del menú, tres veces por encima del real-; e incluso el día de la boda se intentaron colar en el recinto en varias ocasiones. También nos amenazaron con boicotear la boda, y ya está convenientemente denunciado. El trabajo que hizo la Guardia Civil y la Ertzaintza ha sido estupendo y les estamos enormemente agradecidos. Pero siempre se antoja lamentable que haya que recurrir a la protección si uno es de izquierdas y conocido. Algún día la civilización llegará a la caverna y esto no será necesario".

"Por supuesto", concluye Garzón, "seguiré bañándome en piscinas y mares, yendo de viajes y organizando cuantas fiestas permita mi tiempo y economía personal. También me vestiré como me de la gana. En suma, haré lo que haría cualquiera. Pero lo más importante es que seguiré peleando contra los Gürtel, sus jefes y su sistema. Por más que cavernícolas y voceros del régimen ladren. ;-)".


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Probablemente en la caverna los dinosaurios ignoran que la izquierda está bastante más cerca de la felicidad de lo que ellos creen. Aunque sólo sea por lo bien que se vive y se duerme con la conciencia y la empatía tranquilas y limpias. Sin tramas, sin mentiras, sin telarañas sucias en la mente y sin dinamita en el lugar del corazón, sin chanchullos, sin calumnias, sin mugre, sin estar imputados ni en Soto del Real, y sin tenerse que suicidar por vergüenza y autodesprecio cuando se pincha la burbuja de la sinvergonzonería y los amigos para siempre ya no les conocen por si acaso.
El facherío ignora, entre otras muchas cosas, que el secreto de la felicidad no se puede comprar porque no tiene precio y es todo lo contrario de sus prácticas: a más decencia y generosidad, más alegría y más bienestar. Y menos necesidad de ser millonarios para rellenar el hueco de un alma missing que no se tiene ni se conoce.
Claro, que para comprenderlo, asimilarlo y experimentarlo, sobra todo lo que para ellos  es imprescindible.

La respuesta se la dio Jesus a Nicodemo una noche en que fue a verle en secreto porque le daba vergüenza que le viesen con él en público: para cambiar y ser feliz no basta con nacer del vientre de  la madre, además hay que hacer cambios y nacer como adultos del agua y del espíritu (ellos, los fachirulos caverna fashion, lo arreglan bautizando recién nacidos que no se enteran de nada pero se quedan marcados con el hierro de la ganadería para mayor gloria del mejunje que tiene que ver con dios menos que un huevo con una castaña) . Es decir, de la conciencia, de la limpieza de corazón y del amor. Y en eso la izquierda va por delante de lo otro, se mire como se mire. Son las paradojas de la vida. Y de las matemáticas, cuanto más menos y cuanto menos más. 
¡Hale, Montoro, Guindos y Rajoy, suspenso en mates existenciales y en física cuántica, y a repetir en la calculadora antropológica universal! Eso sí que es saber y ganar...sin hacer perder a nadie. Como debe ser.

Y pensar que aún creen que la materia no es divina precisamente porque la bendice la humanidad sana y buena gente...y que el espíritu consiste en ir a misa y rezar de memorieta como una cacatúa, para justificar las maldades y la dureza de corazón...Ains!

A los terroristas se les puede matar





Las informaciones sobre los atentados de Cataluña repiten que se contabilizan 16 muertos. Y tanto los medios de comunicación dominantes como los representantes de las instituciones dan por buena esta cifra. Los cinco hombres abatidos en Cambrils y Younes Abouyaaqoub, el que se suponía que conducía la furgoneta que atropelló a las personas en Las Ramblas de Barcelona, tiroteado por los Mossos d’Esquadra en Subirats a 50 kilómetros de Barcelona, no entran en la cuenta.
No sé si es porque no se consideran muertos o porque no se consideran personas. El relato de los hechos transmitido por los medios de comunicación diríase propio de una película del Oeste. Los malos han vencido a los buenos.
El Mundo escribe: Un único agente de los Mossos d’Esquadra, ya bautizado  como el héroe de Cambrils, logró evitar con su puntería una nueva masacre el jueves como la sucedida pocas horas antes en La Rambla de Barcelona. Él solo abatió con sus disparos a cuatro de los cinco terroristas muertos en Cambrils…  
“El segundo control de los Mossos consiguió cerrar el paso con dos coches patrulla al Audi A3, que volcó en una violenta maniobra y fue a parar al lado el Club Náutico, junto al dique. Los cinco terroristas salieron del vehículo con cuchillos de grandes dimensiones y un hacha, además de supuestos cinturones explosivos que no llevaban carga. Fue entonces cuando iniciaron los ataques con arma blanca a las personas que se encontraban en la zona- una resultó herida en la cara- y fueron tiroteados por un agente de los Mossos. Cuatro de los terroristas murieron en el acto por sus disparos…
“El quinto se dirigió en dirección a la avenida de la Diputación. Fue interceptado frente a un McDonald’s. Alguno de los testigos asegura que se escondió en una marquesina de autobús e intentó fingir que esperaba allí. Al ser descubierto, salió a la carretera, y pese a las reiteradas peticiones de los policías para que tirase el cuchillo y se tumbará boca abajo, hizo caso omiso y trató de acercarse a los agentes, que lo derribaron con varios disparos. Murió poco después”.
Ya está. Los Mossos disparan a matar. En los segundos en que el presunto yihadista salió a la carretera y trató de acercarse a los agentes estos no pudieron apuntar a un lugar de su anatomía que no fuera vital. Tenía como toda arma un cuchillo.
Como nos han informado, los presuntos terroristas esgrimían cuchillos y un hacha, un hacha para los cinco, no una cada uno, y con tan elemental y parco armamento sembraron el terror en Cambrils. La crónica explica que “Había un concierto en directo y todos escaparon como pudieron… la gente se metía en las cocinas por las ventanas, otros pudieron entrar dentro del edificio… apagamos las luces, nos encerramos y cruzamos los dedos para que no entrasen», recuerda una de las camareras. Quienes no pudieron entrar al club corrieron hacia el pub Barlovento…. Allí se llegó a reunir cerca de un centenar de personas. «Venía gente llorando y gritando -describe la tripulante de un barco atracado en los muelles- y les indicamos en qué dirección correr… Ha sido dantesco, el susto de nuestras vidas. Algunos incluso llegaron a escapar a nado antes de que los Mossos los evacuasen en grupos de entre seis y 10 personas”.
Ciertamente los presuntos yihadistas consiguieron aterrorizar a cien ciudadanos con la menor inversión posible: cinco cuchillos, un hacha y un cinturón de explosivos de pega. Claro que el mayor gasto fue el de su propia vida.
Con mucha lucidez Ghanno Gaanimi, la madre de Younes Abouyaaqoub, el posible conductor de la furgoneta del atentado en Barcelona, pidió a su hijo que se entregara porque “es mejor que esté preso a que muera”. El relato de cómo los Mossos abatieron a Younes lo explica perfectamente:
Después de que una vecina y el propio jefe de la comisaría de Vilafranca creyeran haber visto al terrorista merodeando por la zona… se activó el dispositivo de búsqueda y esos dos policías vieron cómo un joven accedía a un camino rural, de piedra, a escasos metros de la puerta principal de la depuradora de Subirats. Arma en mano, se acercaron y le pidieron que se identificara…No dio tiempo a más. El joven se abrió la camisa de manga larga y mostró lo que parecía un chaleco explosivo. Después gritó en árabe: “Alá es grande”. Inmediatamente los dos mossos abrieron fuego contra el individuo. Younes Abouyaaqoub murió en el acto. Con los ojos abiertos. Y el rostro desfigurado por el impacto de las balas. “
Ya se sabe, todo sospechoso de terrorismo, aunque sea de este terrorismo de cuchillos que nos aterroriza a la población europea -que no recibe los bombardeos con drones con que las potencias occidentales obsequian cotidianamente a las poblaciones de Afganistán, Irak, Pakistán, Siria, causando cientos de muertos- será abatido por la policía en el momento de su captura, disparando a la cabeza, aunque sólo esgrima un chaleco explosivo falso como toda arma. Policía que recibirá toda clase de parabienes por su heroica acción.
En 1976 escribí en Vindicación Feminista un artículo sobre la busca y captura del delincuente apodado el Rubio, perseguido en Canarias por ser sospechoso de haber asesinado a un industrial llamado Eufemiano Fuentes. Entonces, unánimemente, tanto los medios de comunicación como la policía como los gobernantes del momento exigían que se le capturara, vivo o muerto, al estilo del Oeste americano. Titulé mi artículo “A los delincuentes se les puede matar”.  En el acoso a que la policía sometió a la familia llegaron a violar a la hermana, actuación que muchos medios comprendieron arguyendo que también era una delincuente. Y escribí otro artículo que titulé “A las delincuentes se las puede violar”. No obtuve más que un clamoroso desprecio por mi sensiblería.
Todos los que luchamos denodadamente contra la dictadura franquista reclamamos que la democracia aboliera la pena de muerte como se estaba aprobando en toda Europa. Una de las condiciones que se exigen al país que pretenda formar parte de la UE es que haya eliminado ese bárbaro castigo. Y entre las garantías para los acusados se implantaron la presunción de inocencia, los varios recursos judiciales que se pueden plantear contra la primera sentencia, la necesidad de presentar pruebas suficientes para ser condenado, garantías todas que existen en los ordenamientos jurídicos de los países democráticos. O por lo menos así lo dicen.
Ya imagino las encolerizadas respuestas de los fascistas, racistas, xenófobos  e ignorantes habituales contra mi defensa de los terroristas. Porque la población ya habrá decidido que esos hombres abatidos por la policía lo eran y merecían ser ejecutados. Contra ellos no tenemos más información que la que las fuerzas de seguridad nos han proporcionado. Ninguna de las víctimas ni de los testigos presenciales de los atentados han identificado ni al conductor de la camioneta ni a los atacantes de Cambrils. Y por supuesto no se han presentado las pruebas en las sesiones de un juicio, pero todo el mundo los da ya por culpables.
Los demócratas exigimos que se aboliera la pena de muerte incluso cuando el acusado hubiera sido declarado culpable de crímenes terribles – naturalmente a nadie se le ocurría, en el siglo XX, que se pudiera condenar a muerte a persona alguna por otros delitos- y después de un juicio justo con sentencia firme, que suponía varias instancias judiciales.
Lo que no podíamos ni pensar es que el sistema democrático permitiera a las fuerzas de seguridad la ejecución pública de los acusados por meras sospechas, y que además aquellas fueran calificadas de héroes y condecoradas por su meritoria actuación. 

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Querida Lidia, esta democracia de pan pringao es lo que tiene. Que la sacas del modelo John Waine y se nos queda en nada. Hecha un dolor.

El trámite de abolir la pena de muerte para formar parte de la UE no significa que la vida humana en el estado español se haya convertido en un derecho universal e igualitario, así por arte de birlibirloque repentino, sino en un simple trámite regulable por ley para lavar la cara al franquismo -pero dejando intactas las legañas y las púas en el corazón patrio-, según el cual no todos merecen vivir por el hecho de haber nacido, a ver dónde vamos a ir a parar con tanto melindre y tiquismiquis, hombrepordiósh!Y a ver si nos aclaramos con shenshatez: sólo merece vivir quien no comete delitos espectaculares y cruentos. Como si los criminales dignos de liquidación in situ estuviesen a la altura de los toros, de los jabalíes de Sierra Morena o de los elefantes de Botswana. 


Un terrorista con 17 años, en España, no es un menor que delinque por comida de tarro, carencia de educación y de oportunidades como son los estudios, la integración social y la formación, y que por eso necesita un terapia rehabilitadora aunque sea en la cárcel, sino una mala bestia con finiquito a lo Puerto Hurraco, que es el modo más cómodo, rápido y polivalente de rematar asuntos penosos que no merecen soluciones civilizadas sino, literalmente, un rápido aquí te pillo y aquí te mato. Muerto el perro se acabó la rabia. Una filosofía que pone los pelos de punta, sobre todo cuando se aplica contra seres humanos marginales (algunos de los terroristas estaban fichados por delitos diversos) y animales indefensos.
Así lo hizo el propio estado con el GAL en su día y hubo mucha gente que lo aplaudió. Parece que tras un cuarto de siglo, las cosas siguen en la misma línea. Y que hasta esa Catalunya estupenda en tantos aspectos y que hasta mira por encima del hombro al resto del territorio "nacional" y quiere el legítimo divorcio geopolítico, está a idéntico nivel ético que Puerto Hurraco o que las huestes policiales que mandaba Cifuentes antes de su reciente conversión a la demoscopia electoral, que no a la democracia. 

No es de extrañar que las lacras heredadas de siglos y siglos se resistan a desaparecer. Si hemos estado así desde la noche de los tiempos, pretender un cambio en cuatro décadas es pedir la Luna. Alemania pudo cambiar en cuanto Hitler y sus esbirros desaparecieron del mapa. Italia cambió tras Mussolini y la Guerra Mundial que le encalomó su dictadura. Pero España no. España solo sabe acostumbrarse a lo que no quiere cambiar porque le resulta demasiado trabajoso y molesto tener que tomar decisiones y cambiar de perspectivas e incluso crearlas, por eso acumula en lo más profundo grandes dosis de miedo y de violencia reprimida, que han formado tanto en su inconsciente como en sus comportamientos, un bloque indestructible de inercias ya imperceptibles por lo habituales. Una espesa y altísima muralla del pasado que le impide cambiar el presente para tener futuro.

A cualquier ser humano normal le repele la violencia, los toros martirizados y la caza como deporte les repugnan y deprimen. En España no. Al contrario, los Sanfermines y los toros embolaos baten el récord de morbo y popularidad, desde siempre. Las ganaderías bravas siguen ahí sin que nadie diga basta, porque dan dinero. En Tordesillas se armó la marimorena cuando Pedro Sánchez dijo que el toro de la Vega debería suprimirse porque es una aberración y hasta el alcalde socialista se puso de uñas con Sánchez porque quería suprimir la tradición del alanceo del pobre animal. El sutil y finísimo  García Lorca y muchos poetas tan sensibles para según qué cosas, o el sesudo Ortega y Gasset estuvieron encandilados por ese "arte" del suplicio y la muerte violenta de animales indefensos y hombres desafortunados en el ruedo y por supuesto, con el telón de fondo, como siempre, del negocio. Es cierto que hace 80 años la sensibilidad humana en general y la española en particular estaban por los suelos. Sólo así se explica el nazismo terminator y que Einstein, par arreglarlo, cediese sus descubrimientos sobre la desintegración del átomo para que EEUU montase la de Hiroshima y Nagasaki .  Pero al paso del tiempo, aquí seguimos en las mismas: Spain is different en lo peorcito. No cambia. Y además está encantada con su condición de inmutable.

Nuestra España cañí, no solo no ha remontado el cepo de la ley del Talión que Jesucristo abolió en la práctica con su vida y su mensaje, es que la ha convertido en normalidad desde los tiempos de Don Pelayo, como mínimo, es que la ha "cristianizado" católicamente con la inquisición y el santo oficio a tutiplén, y además para rematar, la ha ido exportando a sus antiguas colonias. Sólo hay que echar un vistazo a Hispanoamérica para comprobar 'la herencia recibida'.
Por todos esos motivos y algunos más, a casi nadie le impacta la liquidación in situ de los terroristas. Y me incluyo en el lote. Lo confieso.  Hasta que leí a Carlos Bollero y a ti, ahora, Lidia Falcón, yo misma estaba envuelta, sobre este aspecto, en esa maraña hereditaria e inconsciente de la costumbre, en la inercia social y opaca de lo monstruoso sin que esa vendetta oficial me produjese algo más que tristeza y desazón. Pasaba las hojas de mi compromiso vital sin leer despacio los renglones espeluznantes de la actualidad más allá del shock, desde la perspectiva de una verdadera revolución integral de la conciencia.  

Arrebatar el don de la vida no es justo en ningún caso. Siempre es un crimen, aún, en la socorrida 'defensa propia'. Mil veces lo he pensado y sentido: si tengo que elegir entre matar a otro para poder vivir, prefiero morir antes que matar y convertirme en aquello que me horroriza y me degrada. El asesino de asesinos sufre la misma mutación que el Dorian Gray de Wilde. No valdría la pena vegetar sin conciencia y sin alma por los desiertos de un mundo tan horrible como una misma. Siempre lo he visto claro y en su día hice lo que pude porque desapareciera la pena de muerte. Y sin embargo ante este caso-aluvión de los terroristas abatidos, aunque he sentido por ellos la misma compasión que por sus víctimas, no me he parado a pensar en la crueldad de un sistema legal que permite abatir sin piedad ni conciencia, colocándose a la misma altura y maldad de los asesinos abatidos, con el atenuante de ser ejecutores de una justicia sui generis e improvisada que barre para adentro cuando se trata de sus asuntos, con los mismos argumentos y pistolas en ristre que aquellos que en su día mataron al Ché Guevara también por terrorista o a Salvador Puig Antich. El miedo y la violencia nos deshumanizan exponencialmente, cuantas más 'razones' se añaden y con cuantas más leyes se justifica  la venganza "justa", más conciencia quitamos a nuestras vidas y a nuestra sociedad.
Esa carencia de reflejos compasivos y empáticos es sin duda un síntoma preocupante de sociopatía rutinaria aceptada como algo natural por una inmensa mayoría a medio despertar o, descaradamente, dormida como un tronco. No creo que ya en el siglo XXI se tenga como normal ni compatible con la propia vida, seguir con esos "tics" y que además se consideren no sólo competentes y "legales", sino hasta heroicos y dignos de aclamación popular.

Tenemos tanto que cambiar en lo personal como en lo colectivo...