miércoles, 28 de diciembre de 2016

Nos salen carísimos y tenemos que elegir entre pagarles sus lujos y nuestra supervivencia


El ciclo del día es en sí mismo un selfie cotidiano del Todo. Y la luz la artista invitada por el Cosmos




Silent Night - Acapella Arrangement...

En el reino de la injusticia y del egoísmo no pasa el tiempo.2000 años son como un día.

En el portal de Belén
no hay estrellas, sol, ni luna,
hay hermanos que padecen
miseria, males y hambrunas.
Hay lágrimas y silencio
hay cansancio y hay dolor
donde la vida no vale
ni el pétalo de una flor .

Ande,ande, ande, 
la marimorena,
andando caminos 
de guerra y condena
los seres humanos
ya no reconocen
hermanas ni hermanos.

En el portal de Belén
se han perdido la esperanza,
la luz y los villancicos
solo queda el abandono,
e igualando la balanza
la miseria de los pobres
y el olvido de los ricos. 


El turrón de la amargura
endulza una navidad
que ha olvidado la ternura
y el sabor de la bondad.
Vas a visitar belenes 
y no ves ese Belén
que te pasa por delante
en lo que no quieres ver
o en eso qué vas mirando
sin preguntarte por qué.


Ande, ande, ande,
la marimorena,
que los refugiados
no saben de fiestas
ni de noches buenas.


Ande, ande, ande,
que si existe Dios
está en los que sufren
y no tienen voz.


Ande, ande, ande,
reyes y roscón
que de poco sirve
tener tanta fiesta
si no queda amor.

¿Europa siglo XXI o Europa antes de ser Europa en el siglo VI o Europa atenazada y arrasada entre Hitler, Stalin, Mussolini y Franco en el siglo XX? El pasado que no se pone en tela de juicio ni se analiza con honestidad, es una cadena de trágicas repeticiones. Tanta tecnología para acabar en la Edad de Piedra...


Esto es en 1942. Es en 2016 Más de 30.000 están ya en ante la frontera cerrada.

Proudhon y Marx, dos hemisferios del mismo cerebro,aunque Marx nunca lo habría admitido



Proudhon frente a Marx

proudhonEl primer encuentro entre los dos autores se produjo en París en 1844, el alemán tenía 25 años y el francés 35 y, a partir de entonces, parece ser que las reuniones entre ambos fueron frecuentes, durante al menos un año. Marx declararía en alguna ocasión, con cierta suficiencia, que si Proudhon conoció el hegelianismo fue gracias a él y, aunque ello sea cierto, poco importa para conocer lo valioso del pensamiento de uno o de otro. Tanto Marx, como posteriores intérpretes de su doctrina, tal vez algo adoradores ciegos de la fortaleza teórica del alemán, hablarán con desdén de los intentos de Proudhon por partir de la dialéctica para elaborar un discurso filosófico propio; a nuestro modo de ver las cosas, lo consiguió más que de sobra. No hay que hacer, en primer lugar y para recuperar de manera limpia y honesta el pensamiento de determinados autores, excesivo caso a unas críticas marxistas que parecen muy parciales, reiterativas y, además, a las que la historia parece ir colocando en su sitio. Parece ser que Proudhon, en la línea de la labor que haría posteriormente Bakunin, había advertido a Marx sobre la intolerancia de sus postulados. Además, Proudhon elaboraría una obra, Filosofía de la miseria (1846), en la que tal vez se puede notar la influencia de Hegel y de Marx, pero con una asimilación libre de su pensamiento y estableciendo un discurso propio.

marxEra tal vez demasiada independencia para el alemán, que no tardaría en escribir su respuesta, La miseria de la filosofía (1847), a la que también puede denominarse sin ambages el antiproudhon, en la que trata de demostrar que poco había entendido o quedado de la dialéctica en el pensamiento del francés. Insistiremos, las críticas de Marx, por muy brillante que fuera este autor, pierde fuelle ante su partidismo y dogmatismo; así lo dejan ver calificaciones totalmente inapropiadas a Proudhon de "utopista" o de "pequeño burgués", algo por otra parte habitual en Marx y en algunos marxistas, etiquetar a todo el que ose contradecirles. Cuando Proudhon se encuentra con Marx, no es ya un joven, habrá tenido múltiples influencias, como la del socialista utópico Fourier (es una pena que no le influyera más en cuestiones de moral sexual), gran amante de la dialéctica;  puede decirse que poseía el autor de ¿Qué es la propiedad? ya sus propias ideas, su propia concepción de la dialéctica. Partiendo de la lógica de Hegel, al que puede decirse que se opondrá posteriormente, elabora lo que se atreverá a denominar, como un filósofo con personalidad propia, teoría o dialéctica serial; esta visión dialéctica, que observa el pluralismo en la naturaleza y en la sociedad, se extiende al ámbito económico y político, y por supuesto al principio federativo proudhoniano, parte primordial de la propuesta política y filosófica ácrata.  Proudhon apuesta por un equilibrio de fuerzas antagónicas, sin que haya ningún principio superior que las sintetice, y se niega a aceptar el "absolutismo" de ningún elemento, insistimos, también en el terreno social. El acercamiento a la verdad se produciría gracias al equilibrio, a una permanente tensión y contradicción.

Para Marx, igual que para Hegel, el movimiento dialéctico se caracteriza por el enfrentamiento de dos elementos contradictorios (tesis y antítesis) hasta su fusión en una categoría nueva (síntesis). En la propuesta de Proudhon, no existen tres elementos, sino únicamente dos, que se mantienen una junto a otro de principio a fin. No hay un final sintetizador, sino equilibrio, una especie de antinomia persistente. Numerosos marxistas acusarán a Proudhon de renuncia o impotencia para resolver los antagonismos sociales. Nada más lejos de la realidad. El autor de Sistema de contradicciones económicas desconfía de la perfección, pero no renuncia en absoluto al progreso, su dialéctica no es estéril ni inmovilista. Es más, el auténtico progreso (o ascenso) se encontraría en un constante flujo y reflujo. La guerra o polémica sería una de las principales categorías de la razón humana, tanto especulativa como práctica, y de la dinámica social. La paz se establece en la permanencia del antagonismo, no en la destrucción recíproca, sino en la conciliación ordenadora y en el perfeccionamiento sin fin. Los términos derivados de esta conciliación son justicia, igualdad, equilibrio o armonía y en todos ellos están unidos lo real y lo ideal. Proudhon propone un equilibrio en la diversidad, continuamente inestable, susceptible de ser perfeccionado.

En lo social, los elementos que en estado puro serían nocivos, gracias a la unión con su contrario, y a la corrección consecuente, mantienen el movimiento de la vida; el equilibrio recibirá el nombre de justicia. Sin embargo, la justicia no será solo el resultado del equilibrio, sino también el principio que asegura su realización (algo, tal vez oscuro en la obra de Proudhon y que remite de alguna manera a cierto principio trascendente). Donde se aparta también de Hegel y de Marx es en la elaboración de toda una teoría de la libertad, como fuerza de la colectividad soberana, y de la justicia, como ley; se niega a aceptar, en definitiva, un seudoprogreso que no es más que un proceso determinista y apuesta firmemente por la libertad humana. Frente a una síntesis que mecaniza el proceso y que inhibe la iniciativa humana, Proudhon apuesta por el acto creador. Diego Abad de Santillán escribiría que el filósofo francés deseaba la "revolución permanente" (concepto que irá más allá de su significado marxista y trotskista), en ese afán por un progreso constante y por una justicia siempre presente. Por supuesto, no todo está diáfano en la teoría de Proudhon, su propuesta conciliadora parece tender a la síntesis en algunas lecturas y hacia la dificultad en otras, no resulta fácil resolver los conflictos sin suprimir la tensión entre opuestos, y su negación de toda trascendencia en su movimiento dialéctico no casa del todo bien con la asignación al proceso de una norma y de un fin. No obstante, las fisuras que puede haber en todo gran pensador no debe conducirnos al desdén, máxime cuando se trata Proudhon de alguien que apostó por el progreso sin caer en la ilusión del devenir ni en ningún tipo de determinismo.

En el ámbito económico, donde coinciden Marx y Proudhon es en considerar que es únicamente el trabajo lo que crea valor. Sin embargo, en la concepción de la sociedad socialista, encontramos ya la gran divergencia entre anarquistas y marxistas; si Marx parece conformarse con considerar que en una sociedad sin alienación las decisiones colectivas solo pueden ser correctas, Proudhon teme que un poder central destruya la libertad individual y la espontaneidad de los trabajadores. Es en La capacidad política de la clase obrera, donde Proudhon insta a la clase obrera a sacudirse toda tutela y a que se conduzcan hacia la autogestión. En algunos momentos de su obra, Proudhon predica a favor de la cooperación entre clases, pero su pensamiento evoluciona hacia una mayor confianza en las posibilidades revolucionarias de los trabajadores; a partir de 1852, si hablamos de una concepto marxista como es la lucha de clases, Proudhon adopta ya un camino recto hacia la sociedad autogestionada con una clase obrera emancipada. En el pensamiento anarquista posterior, resultará inadmisible la sociedad de clases; tal y como Rocker deja bien claro en Anarcosindicalismo. Teoría y práctica; si se renuncia a acabar con la división entre clases, solo puede aceptarse la génesis de una nueva clase dominante. No obstante, la complejidad proudhoniana no reduce la revolución a un simple antagonismo entre clases; Proudhon considera que una conciencia superior debe ser el resultado de la fusión entre clases, por lo que conminó no pocas veces a las capas medias a acercarse a la causa de los trabajadores. No obstante, quedémonos también con su firme apuesta por la capacidad plenamente revolucionaria de de la clase obrera. Algo que se confirmará posteriormente con Bakunin, la Primera Internacional y la apuesta decididas por que la emancipación de los trabajadores sea realizada por ellos mismos (parafraseando la frase, paradójicamente, atribuida al propio Marx).

Errekaleor, un proyecto ciudadano de base, un patrimonio ético y de convivencia que hay que respetar y sostener

la recuperación colectiva empezó el 3 de septiembre de 2013
Errekaleor, el barrio más inteligente de Gasteiz
Cien personas viven en Errekaleor, un barrio obrero recuperado en Vitoria para poner en marcha un proyecto común de solución habitacional y reivindicación.
Centro social de Errekaleor, en Gasteiz. / Carmen García Corrales


Unos metros separan el número 26 del barrio de Errekaleor en Vitoria-Gasteiz de la placa que recuerda a Romualdo Barroso, asesinado por la policía el 3 de marzo de 1976 durante los sucesos de Vitoria. Unos pocos metros en los que es posible imaginar la historia de este pequeño barrio que conecta la parte sur y la parte este de la ciudad. Otros murales trazan las luchas con las que se sienten identificadas las personas que han recuperado algunas de las casas para poner en marcha un proyecto común de solución habitacional y reivindicación de otra Vitoria posible y diferente de la que vende el actual alcalde de la ciudad, el popular Javier Maroto.
Sin dinero ni para llevar a cabo la demolición del barrio, el Gobierno municipal abandonó la zona

El 3 de septiembre de 2013, un grupo de jóvenes entraba en el portal 26, la primera de las casas recuperadas por estudiantes y activistas del movimiento juvenil vasco. Hoy son más de cien personas las que viven allí, aunque no todas se han implicado en el proceso de recuperación de áreas comunes y fortalecimiento del proyecto político.
Tirando a los 30 años, Jonbe, uno de los integrantes de la asamblea, nos acompaña en un paseo por las calles del barrio. “Ahora mismo estamos 100, pero entran 700”, asegura antes de reconocer que no aspiran a vivir tantos y que las hu­medades de algunos bajos com­plica­rían volver a llenar el barrio, “pero el doble de gente, unas 200 o 300, sí podrían vivir aquí”.

La atmósfera de Errekaleor

Los columpios, el cine, la taberna, la parroquia o el taller de costura siguen guardando parte de la atmósfera de lo que fue Errekaleor, un barrio creado “para trabajadores inmigrantes del sur del Estado que venían a trabajar a las fábricas”, explica elocuente Jonbe. El bar y el cine fueron construidos por las familias obreras con sus manos, nos cuenta. El centro social, el frontón y otras zonas eran los centros de la socialización de aquellos proletarios, protagonistas invisibilizados de la Transición, que paulatinamente fueron abandonando el barrio a partir de los años 80. ¿Los motivos? Las humedades en algunas casas, la distancia hasta el centro de Gasteiz y un proceso destinado a vaciar el barrio y entregarlo a las grúas. “Cuando era pequeño se creó todo un mito alrededor de Errekaleor, de desconfianza con la zona

Cada tanto nace un mural, se amplía la huerta o se discute un proyecto de educación alternativa
Los pocos hogares que resistieron a la conversión en gueto de Errekaleor vieron cómo a un par de kilómetros del barrio comenzaban a despuntar altos edificios con propuestas arquitectónicas innovadoras. La conversión de Gasteiz en una smart city, a mayor gloria de los apartamentos dúplex, avanzaba sin diques hacia el viejo barrio obrero. El Ayuntamiento tardó diez años en tener casi culminado el proceso de expropiación. Entre tanto nació una plataforma de afectados, vecinos que no querían moverse pero que veían el implacable avance de las excavadoras. Y en ésas estalló la burbuja que sumergió a todo el Estado, también a la smart city, en un cementerio de cadáveres urbanísticos.

Sin dinero ni para llevar a cabo la demolición del barrio, el Go­bierno municipal abandonó la zona. A los grupos de jóvenes que usaban las carreteras desiertas para hacer derrapes, personas sin hogar que entraban en una vivienda para protegerse del frío o buscavidas que recogían la chatarra abandonada, se sumó aquel 3 de septiembre un nuevo perfil de vecino.

Movimiento estudiantil

La situación de Gasteiz la convierte en uno de los centros universitarios de la Comunidad Autó­noma Vasca. Jonbe explica que el movimiento estudiantil es fuerte pero se encuentra todavía algo desconectado del tejido asociativo y los movimientos de la ciudad, es una militancia “de lunes a jueves por la tarde”, que se interrumpe los fines de semana, cuando los estudiantes regresan a sus lugares de origen. La experiencia de Erre­kaleor, que fue recuperado inicialmente por estudiantes o recién licenciados, ha comenzado a modificar esa relación distante entre la sociedad civil y el movimiento estudiantil vitoriano.

A la creación de esa línea que acerca las necesidades de estudiantes y familias desahuciadas con el tejido de Gasteiz ha contribuido, involuntariamente, el Ayuntamiento de Vitoria, que trató de forzar el desalojo del barrio a medida que el proyecto fue creciendo y dándose a conocer en la ciudad. En febrero, aprovechando un pequeño incendio en una de las casas –que no cuentan con sistemas de calefacción–, el Ayuntamiento aprovechó para “criminalizar” a sus ocupantes, cuenta Jonbe. Los movimientos sociales de la ciudad respondieron a los mensajes de alerta y se desplazaron al barrio para evitar un posible desalojo. El Gobierno municipal envió a peritos para determinar si se incumplían las condiciones de salubridad e higiene, pero no hubo caso. Una deficiente instalación eléctrica en una de las casas recuperada sí provocó el “apagón” de casi todo el barrio que aún hoy perdura.

El castigo por parte de las autoridades impulsó a la asamblea de Errekaleor. Desde entonces las comidas y cenas se hacen en las zonas comunes, con electricidad. Allí se avanzan los contenidos de las asambleas de los domingos y se discute de política. Antifascistas del comité Pro Donbass, animalistas, militantes de la liberación sexual, familias desahuciadas organizadas en la lucha por la vivienda, disidentes de la izquierda abertzale e integrantes de la misma en alguna de sus múltiples estructuras conviven en un Errekaleor que mantiene contacto con viejos vecinos, de los cuales algunos han regresado a sus casas tras su enfrentamiento con el Ayuntamiento. “Nos hemos convertido en un agente más del movimiento popular en Gasteiz”, dice Jonbe.

Complicidades

Los nuevos vecinos de Erreka­leor cuentan con complicidades en el Ayuntamiento de parte de Bildu y de muchos partidos “progres, que no considero ‘nuestros’ en términos ideológicos, que entienden esto y lo defienden”, explica nuestro guía. Las próximas elecciones municipales del 24 de mayo también tendrán su eco en las calles del barrio. El PNV aspira a recuperar el bastón de mando de la ciudad y ha mostrado disposición a “ofrecer alternativas” al vecindario, a pesar de que el Departamento de Indus­tria del Gobierno vasco es el que ha dejado sin electricidad las casas del barrio.
Pero la vida sigue abriéndose paso en Errekaleor. A cada auzolan –días de trabajo colectivo– asisten más y más personas procedentes de todos los puntos del País Vasco. Cada tanto nace un mural, se amplía la huerta, se retiran hierros pelados, se avanza en la retirada de la taberna o se discute un proyecto de educación alternativa en la antigua escuela del barrio. Aunque la resistencia –legal, física y mental– al desalojo está programada y preparada, en las calles del barrio nada parece indicar que éste vaya a quedar de nuevo abandonado. Es más, la imaginación se dispara para pensar las posibilidades de un barrio en el que la inteligencia la pone la gente, no las excavadoras. 

(Fuente:Diariodiagonal