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George Orwell: «En tiempos de engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario».
viernes, 27 de noviembre de 2015
¿Por qué no existe el salario decente en España?
27 nov 2015
Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y ex Catedrático de Economía. Universidad de Barcelona.
El “salario mínimo” establece una norma que instruye a los agentes sociales que mantengan un nivel mínimo salarial por debajo del cual no se permite reducir el salario. Fue, en realidad, una gran conquista del movimiento sindical y contribuyó en gran medida a reducir la pobreza. La aplicación de las políticas neoliberales por gran parte de los partidos liberales y socioliberales gobernantes en Europa (incluida España) ha tenido como consecuencia un gran descenso del salario mínimo y de su impacto corrector de la pobreza. Una medida aplicada por varios de estos gobiernos, incluidos los españoles, ha sido desligar las variaciones del salario mínimo del aumento de la inflación, lo cual ha deteriorado todavía más su capacidad adquisitiva y su habilidad de prevenir la pobreza.
Esta y otras medidas han mostrado las grandes insuficiencias del salario mínimo, lo cual explica que haya aparecido un movimiento en varios países exigiendo no ya el salario mínimo, sino el “salario decente” (o en inglés, “living wage”) necesario para garantizar una vida digna, que es más que salirse de la pobreza. Salario decente es el nivel de ingresos netos (es decir, después de pagar impuestos y otras tasas), derivados del trabajo realizado durante un periodo de tiempo (que no puede sobrepasar las 48 horas por semana), que permita a las personas tener sus necesidades básicas cubiertas y atendidas, tales como vivienda, energía, nutrición, vestimenta, atención sanitaria, educación, agua potable, escuelas de infancia y transporte para una familia de cuatro personas, recibiendo además una cantidad adicional para gastos discrecionales equivalente al 10% del coste de las necesidades básicas citadas en este párrafo.
El movimiento internacional por un salario decente
Este movimiento a favor del salario decente se ha ido extendiendo a lo largo de los países a los dos lados del Atlántico Norte. El 27 de octubre de este año, 140 personas de varios países procedentes de movimientos sindicales y sociales, académicos y también representantes políticos y de asociaciones no gubernamentales, se reunieron en el Consejo Económico y Social de los Países Bajos para, entre otras cosas, pedirle a la OCDE, que es una coalición de 34 países fundada en 1961 (que, en teoría, tiene como objetivo “promover el bienestar económico y social de la población alrededor del mundo”), que se tome en serio tal mandato y exija como condición de buen gobierno que las empresas transnacionales paguen salarios decentes a sus trabajadores, resolución que, como muchas otras que podrían haber mejorado el bienestar de la población, ha sido ignorada en las intervenciones de la OCDE.
La urgente necesidad de conseguir el salario decente
Pero estas apelaciones a las empresas tienen sus limitaciones. De ahí que los defensores del salario decente estén presionando a los gobiernos para que estos no contraten a ninguna empresa que no pague salarios decentes. Esta medida tendría un gran impacto, pues en cualquier país el Estado es el mayor contratante de empleo. ¿Por qué no está ocurriendo esto en España? Y la respuesta es muy fácil de ver: porque el mundo empresarial y de las grandes empresas tiene mucho más poder mediático y político que el mundo del trabajo. Así de claro. Es este enorme desequilibrio el que es responsable de que se hayan estado llevando a cabo, por parte de los gobiernos de tendencia conservadora y liberal, políticas públicas (como la reforma laboral en España) que han tenido un impacto sumamente negativo, pues al reducirse los salarios (que era el objetivo de tales reformas) ha disminuido la demanda doméstica, una de las mayores causas de la Gran Recesión económica. Como suele pasar estos días, la enorme evidencia científica que avala esta interpretación de las causas de la Gran Recesión ha forzado a instituciones internacionales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI), a reconocer su error, cuando por muchos años han estado presionando a los gobiernos para que redujeran los salarios. El establishment político-mediático español (incluyendo el catalán) continúa estancado en esta visión neoliberal, promovida en los medios. La televisión pública catalana, TV3, por ejemplo, ha estado promoviendo el neoliberalismo en un programa, Economia en colors, que es una burda y vulgar justificación de las políticas que han llevado al desastre, atribuyendo el éxito empresarial a la actitud innovadora de las grandes compañías, como McDonalds, sin citar que gran parte de este supuesto éxito se debe a los salarios misérrimos y a la explotación laboral practicada por tales compañías. McDonalds es un ejemplo de ello.
Existe un enorme retraso en la cultura económica y financiera en España que es responsable de que no se estén tomando las medidas que un gran número de economistas tan conocidos como Paul Krugman, Thomas Piketty, Joseph Stiglitz o Mark Weisbrot han estado proponiendo a nivel internacional por bastante tiempo. Aquí, en España, continuamos todavía con los lumbreras mediáticos, que a través de fundaciones como Fedea, financiadas por el IBEX-35, continúan con su dogma, basado más en la fe que no en la evidencia científica. Y así nos va.
"No a la guerra" en 2003, ¿"sí a la guerra" en 2015?
"No a la guerra" en 2003, ¿"sí a la guerra" en 2015?
Cazas turcos y de EEUU en una operación en Siria
EFE
Uno pensaría que después de la experiencia de Irak (las mentiras, el desastre provocado y las consecuencias que dejó, Daesh incluido),
el “No a la guerra” tendría hoy más partidarios que nunca. Pero qué va,
el único que lo cree es Rajoy, que se vio en el pellejo del Aznar de
2003, y todavía se sobresalta cuando suena el teléfono por si es
Hollande.
Al contrario, doce años después, y cuando
los portaaviones vuelven a poner proa hacia Oriente, lo que más se oye
en España es el “Sí a la guerra”. Y no me refiero al “Sí” entusiasta y
con taconazo de quienes en 2003 pedían guerra, y que estos días corren a
mofarse del “buenismo progre” en sus columnas.
Hablo más bien del “Sí a la guerra” tímido, en voz baja y
resignado de quienes en 2003 se manifestaron pero hoy ya no lo ven tan
claro: “no es lo mismo, no se puede comparar, Daesh no es Irak, Hollande
no es Bush, la guerra no será preventiva porque nos han agredido ya, y
no hay fantasmales armas de destrucción masiva sino realísimos
kalashnikovs y chalecos explosivos…” Es el caso del PSOE, y de tantos que dudan si ponerse esta vez la pegatina.
Esta semana, por ejemplo, Iñaki Gabilondo, referente para tantos ciudadanos, y que en 2003 fue rotundo contra la guerra, ponía voz a lo que muchos piensan:
“Yo no veo nada claro el asunto como sí lo veía en 2003 (…) Tengo
muchas dudas (…) ¿Y lo de atacar militarmente a las bases de Daesh? ¿Sí o
no? Pues yo cada vez estoy más convencido de que sí. (…) ¿Podemos decir
“No” a una guerra que otros ya nos han declarado e iniciado?”
Puestos a dudar y a comparar esta guerra con aquella, yo también tengo
dudas. Muchas. Pero la mayoría de esas dudas me llevan a rechazar
más guerra.
En 2003 la amenaza estaba en Irak. Era
una amenaza fantasma, una mentira (las armas de destrucción masiva),
pero en caso de existir estaba allí, localizada, dentro de las fronteras
de un país. En 2015, en cambio, la amenaza (nada fantasma, muy real) es
difusa, planetaria, y está más bien en nuestros barrios, de donde
salieron los terroristas de París o los de Charlie Hebdo. Como no creo que estén pensando bombardear Molenbeek,
parece más lógico emplear otras medidas antes que una incierta
operación militar que mantendrá esa amenaza y seguramente la
intensificará.
En 2003, la guerra era “fácil”, en el
sentido de una acción militar clásica y delimitada: llegar, bombardear,
entrar, ocupar y capturar a los malos. Siendo así de “fácil”, todo lo
que podía salir mal salió peor, la región entera saltó por los aires y
todavía pagamos las consecuencias (terrorismo incluido).
En 2015, en cambio, la guerra es cualquier cosa menos “fácil”. No hay
frentes, ni fronteras, ni siquiera están claros los bandos ni los
aliados en un amplísimo territorio (en Oriente Medio pero también en
África) donde todos combaten contra todos y se cruzan los intereses de
muchos. Es decir, una guerra donde todo puede salir mal.
Son solo dos dudas, entre muchas. Llámenme " buenista",
pero mis dudas me reafirman en la convicción de que, antes que subir un
nuevo escalón bélico, hay que intentar otras medidas. Yo en 2003 salí a
la calle contra la guerra, y en este 2015 lo repito: No a la guerra, no en mi nombre.
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Gracias, Isaac Rosa. No sabes cómo te agradecemos todas ese 'buenismo'. No lo cambies por nada del mundo, porfa!
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Gracias, Isaac Rosa. No sabes cómo te agradecemos todas ese 'buenismo'. No lo cambies por nada del mundo, porfa!
jueves, 26 de noviembre de 2015
Ciudadanos adapta su reforma fiscal para poder cobrar más IRPF del prometido
Pasa de tres a cuatro tipos de la renta con el tipo más alto por debajo del actual
Una renta de 80.000 euros pagará con Ciudadanos 758 euros menos que ahora
Ingresará 2.100 millones de euros menos por IRPF a lo que hay que sumar el complemento salarial
Una renta de 80.000 euros pagará con Ciudadanos 758 euros menos que ahora
Ingresará 2.100 millones de euros menos por IRPF a lo que hay que sumar el complemento salarial
26/11/2015 - (eldiario.es)
Ciudadanos propone un IRPF de 4 tramos, que supondría una rebaja media del 3 por ciento
EFE
Ciudadanos ha replanteado su modelo de
impuestos antes de las elecciones. Lo hace, según aseguran, por
"responsabilidad", porque las advertencias de la Comisión Europea sobre
los descuadres en las cuentas públicas presentadas por España les hace
plantear un modelo de rebajas fiscales menos ambicioso de lo previsto
para poder cumplir con las obligaciones que exige Bruselas. Así, tal y
como ha adelantado Cinco Días,
la formación de Albert Rivera pasa de los tres tipos que había
planteado inicialmente a cuatro y modifica al alza los gravámenes que se
aplican a cada tramo de renta.
El responsable de
presentar la medida ha sido Francisco de la Torre, el número 2 de C's e
inspector de Hacienda. Los tipos previstos en este modelo de IRPF son
más bajos que los vigentes a grandes rasgos. El más bajo, para rentas de
hasta 22.100 euros, es del 18,4%, el siguiente, hasta 37.200 euros
tendrá un gravamen del 29,1&; el tercer tramo, hasta 62.00 euros
tributará por un tipo del 35,8% y por encima el marginal más alto será
del 43,5%.
La redistribución de estos tramos de renta y la
suavización de los tipos están escorados para favorecer en cierta manera
a las rentas más altas. El tramo más alto ahora finaliza en los 60.000
euros y tiene un tipo del 45%. La organización calcula que de medida se
reduce la carga impositiva de los contribuyentes en un 3%. Según los
cálculos de Cinco Días, el ahorro anual medio sería de 91 euros. Según
estos cálculos, para una renta de 80.000 euros, el ahorro con este
modelo llegaría a los 758,2 euros.
En conjunto, la
reforma prevé que se recauda por la vía de las rentas del trabajo 2.100
millones de euros menos que íran "al bolsillo de los contribuyentes". A
esto hay que sumar el gasto en el complemento salarial, la propuesta del
partido naranja para mejorar los sueldos más bajos por la vía de
impuestos negativos. El complemento salarial costará 7.800 millones de
euros que irán a cargo también del IRPF. Así las cosas, el coste de
estas medidas será de 9.900 millones de euros.
Soy buenista
25/11/2015 - (eldiario.es)
Ahora que los hombres de la guerra -incluidas no
pocas mujeres- andan de nuevo sueltos, aunque sería cosa de preguntarse
cuándo no lo estuvieron; ahora que suenen otra vez los tambores, aunque
sea sin orden ni concierto, desafinadamente, como aullidos de cobardes
ventajistas que por fin asoman la cabeza entre las matas; ahora que el
concepto de cordura parece el nombre de una heroína del teatro
victoriano asesinada por su padrastro. Ahora que demasiados sacan
penacho y pocos muestran seso, quiero decir aquí que me siento muy
orgullosa de pertenecer al bando del buenismo.
Porque
si no comulgar con ruedas de molino, ni siquiera con manchados
posavasos, es buenismo, sea bienvenido tal noble sentimiento, y allá
sean confundidos los contrarios, los paladines del militarismo, del
racismo, de la represión y, en definitiva, de ese ojo por ojo que
siempre deja a todos tuertos y que siembra diluvios colaterales de los
que recogemos estos lodos.
Quede muy claro que suscribo por completo el manifiesto ' No en nuestro nombre',
al tiempo que os confieso que mi corazón no alberga duda alguna sobre
que hay que acabar con ISIS y con todos los fanatismos asesinos que lo
nutren y acompañan. No por su religión, sino por sus actos. No por su
raza, sino porque no merecen pertenecer a la raza humana. No por su
situación geográfica, sino en solidaridad con todos los que les sufren,
en esta geografía o en aquella que dicen es suya.
Pero creo que solo se les puede vencer si antes hemos acabado con la
hipocresía de los poderes llamados occidentales, con su doble vara de
medir a los turbios Estados amigos que alimentan de una manera u otra a
ISIS, y si hemos sido capaces de mejorar y aumentar los servicios de
inteligencia. Por encima de todo, hay que conocerles bien. Y hablar
árabe.
Creo también que la única forma de que esta
guerra civil musulmana se salde para bien es, fue y será siempre estar
al lado de quienes deseen vivir democráticamente en paz. Y eso
comprende, más que otra cosa, a los sirios que padecen a ISIS y luchan
contra ellos, a las familias que huyen y nos piden inútilmente refugio, a
nuestros hermanos.
Si algo sabe hacer Occidente es meterla hasta el fondo y removerla luego hasta favorecer la aparición de todo el pus posible
Puede ser demasiado tarde para esto último, por
desgracia; y nunca es demasiado para cagarla de nuevo, como venimos
comprobando desde que Lawrence de Arabia tuvo que decir Diego donde dijo
digo. Si algo sabe hacer Occidente es meterla hasta el fondo y
removerla luego hasta favorecer la aparición de todo el pus posible.
El mundo que recibimos, legado de tantos malos pasos, es este mundo en
el que no podemos confiar ni en nuestros gobernantes, ni en lo que ahora
dicen o callan, con vistas electorales. No tengo idea de qué decidirá
quien gane, aunque puedo adivinar qué harán Rajoy o Rivera si salen
elegidos el 20D. En cualquier caso, gritaré hasta donde haga falta que,
en mi nombre, sólo tienen que entender lo que ocurre, y capacitarse para
intentar mejorar nuestras vidas -las de los sirios, las nuestras- y
detener nuestras muertes.
Sé que parece utópico:
hacerlo bien sin guerras, sin torturas, sin Guantánamos. Dejándoles -y
esto no es utopía: podría conseguirse- sin petróleo, sin ingresos, sin
comunicaciones, y sin capacidad para seducir a los perdidos jóvenes con
sus mitologías de imperio y sacrificio.
Qué quieren
que les diga. Soy buenista porque el mundo me hizo así. No quiero estar
con los que piden más sangre, porque siempre acaba siendo derramada la
más inocente.
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Bendita seas, Maruja Torres!
Terrorismo psicológico
Desde la oscuridad infectaban el aire
poseían las mentes más precarias
haciéndolas rehenes de toda la miseria
de este mundo
Desde la oscuridad les engañaban
con promesas de gloria, de triunfo
y esplendor que nunca rebasaba
un pagaré raquítico y obsceno. Los usaban
igual que un cenicero
o en plan contenedor
para que las cenizas y la mugre
de cada tropelía cayeran sobre el coro
de abducidos;
pensaban que esconderse en la miseria ajena
de la voracidad y el vericueto
borraba cada huella del delito. Pero no.
En la pantalla inmensa de la luz
estaban contenidos sus rostros y sus cuerpos
detallados, contados y medidos,
su locura insensata.
Expuestos y al alcance de cualquiera
que irradiase la luz de los despiertos.
Sin que ningún poder lo controlase
un boomerang de hielo retornaba
sobre la gran patraña de los muertos
sin alma. Los podridos.
Todas las amenazas que lanzaron
sobre los inocentes
cayeron sobre ellos como torres en ruinas.
En el último día. Así acabó el futuro
en un momento. Igual que una erupción.
Imprevisible. Como lo fue en Pompeya.
Entonces sin ficciones ni sordina
sin dramas inventados
sin dinero por medio ni promesas
de fondo baladí
sin balas y sin daños adosados
al fin, cuando todo acabó del mejor modo
pudo escucharse, al fin, en la alegría,
el poema que escribe la inocencia
con el ritmo que danza el Universo.
Quien mata siempre muere masacrado
por el mismo armamento de su propio diseño
y quien quiere matar
también quiere morir en el intento
y si en ello se obstina, lo consigue.
No es una maldición
sino la consecuencia de un entuerto
miope y desnortado
que considera vida rebosante
lo que sólo está muerto.
Y enterrado. O congelado.
O incinerado. O pasto favorito de gusanos y larvas.
Que muchas son las formas
con que madre materia nos demuestra
lo que es capaz de hacer
cuando el alma abandona un cuerpo humano.
Poco le vale al listo su destreza
para engañar mejor y con más rango,
si por más que se esmere en gaya ciencia
de trampas y de engaños,
acabará lo mismo que el más zafio.
Sólo el amor conoce la sustancia
la naturalidad de la ternura
y el don inigualable de su gracia
que convierte el dolor en alegría,
que entiende la miseria y su cochambre
y no se escandaliza ni avería,
será, tal vez será
porque con el ovillo de la noche
el amor con sus manos de madre
teje el día.
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