viernes, 15 de octubre de 2010

¿Será Zaqueo o será Barrabás?

El Berlusconi chileno lava su imagen

El conservador Sebastián Piñera tiene una fortuna de 2.200 millones de dólares

G. FOURMONT 15/10/2010 01:00



El presidente de Chile, el conservador Sebastián Piñera, está sacando provecho político del exitoso rescate de los 33 mineros. Los últimos sondeos le otorgan un 65% de popularidad, 15 puntos más que hace tres meses. Piñera, acusado por la oposición de organizar un espectáculo propagandístico en la mina San José, es más que un simple político: como Silvio Berlusconi, es ante todo un empresario millonario, dueño de un canal de televisión y de un club de fútbol. Está casado y tiene cuatro hijos.

Sebastián Piñera Echenique nació el 1 de diciembre de 1949 en Santiago de Chile y es el hombre más rico del país suramericano con una fortuna de 2.200 millones de dólares, según la revista Forbes. Antes de alcanzar la presidencia chilena, Piñera era el accionista mayoritario de la aerolínea LAN y vendió todas sus acciones 14 días después de asumir el cargo, una maniobra política que en realidad le reportó casi 200 millones de dólares. Varios diputados mostraron su preocupación por su relación entre la política y el sector financiero, aunque, insiste el presidente, él no interviene directamente en las decisiones estratégicas de sus negocios.

Sin embargo, sus prácticas ya fueron condenadas. Sancionado en 2006 tras comprar acciones de LAN, Piñera había sido acusado de fraude en 1982, aunque la ministra de Justicia de la época intervino para acabar con el caso. "Lo hice por su hermano", dijo en 2009 Mónica Madariaga. Se refería a José Piñera, ministro de Trabajo de Pinochet.

El rescate de los mineros aporta una imagen humana y compasiva a un hombre que antes de su elección, en enero de este año, era visto como frío y poco afectuoso.

jueves, 14 de octubre de 2010

La lección chilena

Ya se ha dicho y contado todo acerca de la historia de los mineros chilenos, así que no voy a insistir en ello al modo noticiable. Sólo quiero compartir unas reflexiones sobre este caso ejemplar.
Por primera vez desde que el hombre pisó la Luna, un acontecimiento de sustancia no deportiva o catastrófica, nos ha reunido a lo largo de días y de horas, a millones de habitantes de la Tierra. Y por primera vez en la historia mediática planetaria ese acontecimiento ha sido un ejemplo magnífico de historia real, no un cuento del cine, capaz de acabar bien y sin flecos negativos alrededor. La prensa nos tiene acostumbrados a la cara más negra de la noticia, que se ha convertido en arma de destrucción masiva de la esperanza, de la fe y del amor. Un arma exterminadora en manos irresponsables a las órdenes de cerebros enfermos y bolsillos repletos de dinero manchado de dolor, de hambre y de sangre inocente. Por eso esta experiencia chilena retransmitida en directo representa un hito importantísimo en la historia de la comunicación. Las últimas andanadas bestiales han sido tragedias. Incluso esta vez, se enfocó al principio el suceso hacia la tragedia. Sin embargo "algo" torció y condujo el sendero de la derrota hacia la victoria . Chile había sido golpeado, este mismo año, por un experimento atroz de las fuerzas escondidas: un terremoto de 9'5 grados en la escala Righter. Y a continuación un maremoto. Curiosamente suelen ser siempre paises en vías de desarrollo o tercermundisatas, las víctimas directas de estas hecatombes. Inundaciones, terremotos, huracanes...Mientras los paises ricos y "civilizados" no sufren este tipo de calamidad. Quizás porque seguramente no podrían sobrevivir. Les falta fe, esperanza y amor. Quizás por eso sus catástrofes no son telúricas, sino íntimas. Se deshacen en el veneno de la droga contagiosa y repartida masivamente en el ego personal. Se muere de vacío. De aislamiento. De olvido. De indiferencia. De crimen enloquecido. De depresión. De medicamentosis. De sociopatía congénita. De exceso de colestrol o de anorexia psicótica. De fallo quirúrjico en una liposucción...de accidentes de tráfico porque un demente se cruza al carril contrario en la autopista. O porque un trastornado viola y mata mujeres y niños, o se lía a tiros con la gente sin saber por qué, como en un Bowling for Columbine sin pies ni cabeza. O se comete una monstruosidad terrorista en nombre del infierno.
Eso es el horror en el Primer (!?) Mundo.
Pero esta vez, ese "algo" mágico que se llama humanidad despierta y solidaria, ha podido con el puñetazo del destino. Y se ha expandido como un sol de vida amanienciendo sobre la muerte anunciada. Descubrir a los mineros vivos, empujó al pais entero a buscar los medios tecnólogicos para salvarles. Usaron vidoecámaras, móviles y todo lo que estaba al alcance para estar conectados. Perforaron la tierra para hacerles llegar lo que podían. Conmovieron al mundo entero y el mundo respondió con la ayuda necesaria. La Nasa. Canadá y su experiencia minera. No se regateó un sólo esfuerzo. No se cedió al desaliento, y, nunca mejor dicho, se revolvió Roma con Santiago, de Chile, claro! Por primera vez en la historia mediática, la originalidad solidaria ha ganado el campeonato del mundo y ha conseguido que un Jefe de Estado se comporte como servidor de los más necesitados y golpeados. Y no se avergüence de agradecer públicamente a Dios los dones que llegaban y las fuerzas de todos para resistir. Y no lo hacía en una rueda de prensa entre muebles chippendale y alfombras persas, sino entre las piedras inhóspitas del desierto de Atacama, a pie de obra, sin moverse ni de día ni de noche, hasta haber abrazado, uno por uno, a todos los rescatados. Sentado entre los familiares, en la Pacha Mama, en la tierra madre, cantando y rezando juntos...
Mineros valientes que han lidiado con el terror en directo, que se peleaban por salir los últimos del agujero abismal, para que salieran antes los compañeros queridos como hermanos de resistencia. La rápida construcción de la jaula salvavidas y su puesta en marcha. El valor de los sanitarios al bajar a preparar a los hombres atrapados, para su subida al mundo de la luz. La llegada de la perforadora y el momento de conexión con el lugar exacto. El seguimiento médico,las gafas protectoras, los cuidados llenos de delicadeza humanitaria. Un proceso de amor inteligente. De generosidad total. De fuerza y de gracia. Una organización impecable. Evo Morales, que abandona sus tareas de gobierno y se desplaza para abrazar al único minero boliviano atrapado en el laberinto de la oscuridad y acompañarlo de nuevo a la vida recuperada. Qué diferencia,¿verdad? Igualito que el presidente de la Generalitat Valenciana con las víctimas del accidente del metro, el 3 de julio del 2006...que todavía no les ha recibido no les ha dado una explicación de la causa de aquella terrible desgracia que mató a 42 personas y dejó inválidas a muchas más. ¿Alguien se imagina gobernantes así en la Europa de los recortes neocon?
Por supuesto que este accidente providencial llevará al gobierno chileno a revisar la política organizativa del sector minero y a controlar mucho más las condiciones de peligrosidad de los yacimientos en explotación. Ya lo han dicho públicamente.
Después de este recital de decencia, de civismo, de fraternidad, de organización, de generosidad, se tendrá que revisar urgentemente el lenguaje con que los miembros de la derecha están tratando a los inmigrante en estos últimos días. Y no sólo a los inmigrantes sino a todo aquél que no les gusta, usando el insulto, la pésima educación y el abucheo. Lo mismo en Madrid en el desfile de la Hispanidad, como en Italia en un partido de fútbol que se suspendió por la barabarie de los hinchas serbios, con idénticas inclinaciones xenófobas, como las propuestas discriminatorias de los peperos catalanes hacia los inmigrantes. No quiero pensar qué habría sido de los mineros si estos elementos vergonzosos hubiesen sido sus gobernantes. Menos mal que los pueblos que sufren a los bárbaros del pijerío, quizás por haberlos aguantado tanto tiempo, han desarrollado una calidad humana muy por encima de esta pseudocivilización de mugre mental y sin alma. Y ojalá no tengan que venir a ser esclavos malpagados y humillados de personajes que no les llegan ni a la altura del zapato. Ojalá todo el mundo se despierte y se dé cuenta de lo que vale un sólo hombre y el potencial que encierra cada vida humana y de cómo vale la pena tender la mano y el corazón para fomentar lo mejor de todos y borrar la crueldad, el primitivismo y la ignorancia, aunque vayan disfrazadas de Armani o de Kalvin Klein. Hay aristócratas en humanidad que no necesitan la soberbia, ni el look ni la avaricia para ser enormes y hay garrulos y palurdos disfrazados de líderes, de "cultos" y de poderosos...realmente no serán nada mientras no aprendan la lección elemental de la esperanza, la fe y el amor, pero no en el catecismo, sino en la vida real. A pie de obra.

miércoles, 13 de octubre de 2010

¿Quién es el más importante, el señor visitante o los pobres visitados?

"Los reyes de las naciones las dominan y los que ejercen el poder se hacen llamar bienhechores. Pero vosotros no entreis en eso;al contrario, el más grande entre vosotros iguálese al más inexperto y el que dirije sea el que sirva a todos.¿Quién es más grande, el que está sentado en la mesa o el que la está sirviendo?Direis que el que está sentado, ¿verdad? Pues no es así. Yo estoy entre vosotros como servidor."
(Lucas 22,24-27)

Parece que Jesús tenía muy claro el testamento que nos dejó. Y parece que los autoproclamados albaceas testamentarios no se han enterado todavía del legado que pretenden gestionar ante la perenne minoría de edad de los herederos. No es ya sólo una responsabilidad papal el estado de cosas que se aceptan con una naturalidad espeluznante. Es la falta absoluta de madurez humana y por tanto, incapacidad para alcanzar la madurez de lo divino, lo más preocupante. A estas alturas la humanidad ya no debería ni siquiera acudir a tales convocatorias del ego religioso convertido en espectáculo. Sólo la experiencia vivida se convierte en signo, en símbolo. La experiencia con la iglesia...tal y como la estamos sufriendo, es signo de lo contrario de lo que pretende, excepto para quienes coinciden en el grado inmaduro de entender la "seguridad" fundada en el dogmatismo y en la obediencia ciega a cánones tan antievangélicos como arraigados en el miedo colectivo, en la ignorancia y en la falta, precisamente, de experiencia directa con la Fuente real y fundante del Espíritu real de Jesús, el Ungido.
El Espíritu Santo, del que esa jerarquía se ha constituido cancerbera obedecida ,mecánicamente, por una masa teledirgida, es el gran desconocido. Y por tanto sus dones están ausentes. Se ve. Y se nota en todo.

Nunca será una jerarquía prepotente y hueca la que pueda mejorar nada. Jesús ya lo advierte y lo deja clarísimo, no sólo por lo que dijo, sino sobre todo por lo que hizo.

martes, 12 de octubre de 2010

Espiritualismo y espiritualidad

Anda muy revolucionado el panorama religioso con la próxima visita a España del jefe del estado Vaticano. Se remueven conciencias y confesionalidades, a favor y en contra. Y entonces una, intentando ser comprensiva y justa, se pilla el Evangelio y empieza a dejarse calar por sus palabras que a pesar de dos milenios tienen una actualidad palpitante. Los valores básicos que lo cimentan son del Espíritu. Y éste es la base de todo valor imperturbable a lo largo del tiempo y sus historias.
El Espíritu es esa fuerza invisible como el aire que respiramos, llena de energía y de inteligencia no medible en los test. Siempre presente, desde el vacío preñado de posiblidades, como comentan los investigadores de la ciencia, al big ben de Hawking, a la siembra de la vida en todos sus matices y escalas. Es vida palpable y no palpable. Nos constituye y nos construye. Hasta el momento en que nos nace la conciencia no lo detectamos y a partir de ese punto de "encuentro" nuestra vida cambia radicalmente de orientación, en unos de golpe, en otros, poco a poco. Cada uno lleva sus ciclos. Y todos están donde deben estar en ese descubrirse constante e imparable, en los estados personales e instransferibles. A lo largo de ese desarrollo ha ido gestándose y tomando forma el homo religiosus, que significa, hombre cumplidor escrupuloso, de conciencia. Un concepto que está unido a la raiz latina relig- , atar, sujetar, amarrar. Es decir, el hombre que se ata, guíado por una exigencia paticular, a un determinado modo de cumplimentos escrupulosos y devotos. Eso era la forma tradicional de comportamiento en las religiones arcaicas, como las que encontraron, Buda , Jesucristo, Lao Tsé y todos los seres lúcidos que han removido las aguas oceánicas de la evolución para hacerla progresar. Ese estado es obra del Espíritu, en su despertar dentro de la conciencia humana. Ante ese descubrimiento el primer impulso es "atarse", dejarse atar por una disciplina, por unos mandamientos fuertes y contundentes que frenen los impulsos animales primarios que por la evolución material han condensado la fuerza del Espíritu en los niveles más elementales de desarrollo. La evolución es muy diferente en cada cultura, en cada tiempo, en cada geografía ontológica. Se adapta al ritmo de crecimento, va permeabilizando la esencia de las criaturas y por supuesto, del hombre. Sin embargo llega un momento crítico, en que se traspasa una barrera importante e irreversible. Las normas impuestas se cumplen como ley natural y asumida. La masa crítica de seres que han superado la frontera evolutiva adquiere un peso y un volumen considerables y entonces comienza la diáspora del hombre religioso hacia el hombre espiritual. La religión se va quedando estrecha, los preceptos más importantes ya están incorporados a la conciencia como un don natural. Repugna la violencia, la injusticia, el abuso, las costumbres de siempre pierden sentido, hay un disgusto instintivo frente a la pasividad mortecina de lo que antes nos llenaba o nos "convencía", algo muy profundo nos llama a otra cosa o a otros estados que desconocemos. Las respuestas de "siempre" no nos aportan ya razones para continuar. Hay desazón y vacío. Los místicos lo llaman "la noche oscura". El estado religioso se alarma y lo considera una pérdida de fe. Lo mira con hostilidad. Y con miedo, como si fuese algo peligroso. Y no es así. Es una caída de ataduras dogmáticas. Se está superando el escalón religioso para ascender al escalón espiritual,que no están en contradicción, sino que es el paso siguiente hacia la realización infinita del ser. Sería estúpido enfadarse porque un niño con dientes abandone el biberón y quiera comer cosas sólidas. O porque un adolescente experimente cambios hormonales. Es cuando se oye a tantas personas hacer el mismo tipo de afirmación: "Yo creo en Dios, pero no puedo creer en la iglesia", "la religión no me dice nada, es buena, pero tiene que haber algo más", "la disciplina de la meditación no me basta para llenar el vacío que siento dentro", "a pesar de practicar lo que me han enseñado, siento que no mejoro, que tropiezo con una pared invisible dentro de mí y vivo en una sequía interior que no me deja disfrutar nada, estoy en un vacío", etc...
Estas señales nos indican que ya no nos sirve el estado religioso, entendido como hasta ahora. Sin embargo cuando se consultan los "maestros" y los expertos religiosos,no se encuentran las respuestas, salvo que se tenga la suerte de encontrar un místico entre ellos. Sólo quien ha pasado por un desierto abrasador, por un Himalaya congelado y abandonado, por una selva amazónica llena de peligros y amenazas y ha conseguido salir vivo, crecido y feliz por la experiencia, puede iluminar y llevar esperanza a los que están en plena crisis de cambio. Y ese es el místico. No lo encontraremos en las cúspides de los poderes del mundo, ni en los tronos de la jerarquía, ni en las pasarelas del ajetreo, ni los deslumbramientos avasalladores, ni en las fuentes de diversión y atropellamiento de los sentidos desordenados. Lo encontraremos, como se encuentra en el silencio el canto de un pájaro, el roce delicado de un perfume intacto, la sorpresa perfecta de una flor o la envoltura cálida de un horizonte repentinamente iluminado por un tipo de luz desconocida e íntima al mismo tiempo. Y ese será el comienzo de una nueva etapa en el camino. Lo primero que se perderá es el miedo. Al mismo tiempo aparece la paz , que va llenando el hueco del temor que se va. Es una paz muy distinta a lo que nos imaginamos que es la paz. No es inactiva, no es pasiva. Está siempre despierta y es la fuente de la inspiración. De un raudal de conocimiento que no pertenece ya a la teoría, sino a la realización instantánea, sin enredos ni planes a priori. Y ahí se empieza a saber qué es la libertad. No es un deseo de autoafirmación de lo que ya no tiene importancia, sino un gozo y una canalización constante de una energía que hasta ese momento no conocíamos, que siempre aparece nueva y sorprendente. Es lo que llaman gracia.
Bien, pues ese estado es la superación del estado religioso. Ha nacido el homo spiritualis . En ese punto se empieza a distinguir qué es espiritualidad y qué es espiritualismo. El espiritualismo es el empeño religioso por vivir valores que no se ha alcanzado a asumir como esenciales e íntimos. Y se sustituyen por formas piadosas. Por ejemplo, yo no entiendo el significado del Evangelio, pero a mí me han bautizado y yo voy a misa los domingos por costumbre y por miedo a que luego haya por ahí un dios que me condene. Mientras estoy en misa me distraigo en mi pensamientos, miro el reloj o cierro los ojos y me duermo hasta que los cantos o la salida del templo me avisan. O bien estoy físicamente despierta pero me dedico a observar a los demás, sus ropas, sus comportamientos poco piadosos y cuando el sacerdote explica en la homilía las conductas impropias y pecaminosas, yo paso revista mentalmente a todos mis familiares, conocidos, jefes y personjes públicos escandalosos e injustos. Y me siento muy a gusto por descubrirles tantos fallos y así, en mi identificación con los "buenos", ponerme por encima de ellos. Rezo, me confieso de cosas puntuales, frecuento los sacramentos y me indigno cuando alguien discute algo sobre " mi iglesia" o sobre mi opción política que des deluego siempre será la que mi iglesia me indique. Cuando liquido mis obligaciones piadosas retomo los vicios de siempre y hasta los perfecciono y puedo llegar a rezar para que Dos castigue a mis enemigos, que son los que tienen ideas distintas de las mías, sin comprender que el Espíritu jamás complacerá esa especie de magia negra en que quiero convertir la oración. Así explica que la religión al uso no tenga el menor reparo de dar la comunión a un dictador que firma penas de muerte como si fuesen autógrafos y se la niegue a un inofensivo feligrés que esté divorciado y que no sea Julio Iglesias o Carolina de Mónaco que pueden anular sus matrimonios canónicos cuando gusten. El dictador, en cambio, cumple los preceptos religiosos y el otro no. El uno es poderoso y el otro no. Ese estado es espiritualista e infantil. Farisaico e hipócrita. Nunca es espiritual, porque está de espaldas al camino del espíritu, que jamás es una vía para satisfechos y "buenos" de profesión. Y tampoco para delincuentes camuflados de ratas de sacristía.
Pradógicamente, cuanto más religioso es un indivíduo, más se preocupa por su "salvación" particular y menos se interesa por la salvación de todos si es que todos no pertenecen a su iglesia. Si entra en política o en causas sociales sólo lo hará en grupos dogmáticos e impositores, jamás se planteará colaborar en grupos de diversa orientación. Sólo ve valores en lo "suyo". Y paradógicamente cuanto más religioso es un indivíduo, es también más materialista y amante de las seguridades económicas y de los grupos de altas finanzas y productivos negocios. Es la forma que tienen las religiones de interpretar el adagio popular "a Dios rogando y con el mazo dando".
Quienes han traspasado la "barrera" límite del homo religiosus viven ocupados en el presente, lo experimentan, lo trabajan y al mismo tiempo disfrutan la constante provisión de fondos que les llega en lo material y en lo no cuantificable, que los demás llaman milagro, pero que es tan natural como la ley de la consecuencia cualitativa. Dejan de inquietarse para siempre. Sirven amorosamente, con gozo, con sentido del humor y una libertad comprometida con lo que les está llenando constantemente desde dentro y desde "arriba", que es también "abajo". En ese estado no hay separación de espacios ni de tiempos. Ni de categorías personales. Ni hace falta ya el reloj. Siempre se llega justamente cuando hay que llegar. Y siempre se parte cuando hay que partir. No hay clases sociales que dividan. No hay culturas que se desprecien, no hay razas inferiores ni superiores, sólo una: la humanidad. La oración y la meditación no son ya -como en el estado religioso- trozos de tiempo dedicados a la divinidad o al bienestar puntuales, sino un estado permanente de percibir y elaborar la vida con todo lo que existe. Lo divino y lo humano se perciben inseparables. En ese estado el Espíritu no está ausente jamás del proceso vital. No hay nada que separe lo sagrado de lo profano. Pensar es hacer y hacer, pensar. Para siempre se descarta el juicio, la condena, el desprecio a los diferentes, que son riqueza y no oposición, aunque ellos lo crean así. Sin embargo la capacidad de detectar los injusto y lo mejorable aumenta considerablemente, como también aumentan lo recursos y la cratividad, que en el estado religioso era simplemente la repetición de lo conocido. Ya que el miedo al pecado y al error, el rechazo y el afánde control y de ser "los mejores", bloquean el acceso a la fuente de la creación que es pura generosidad y limpieza de intención. La verdadera inocencia, que no es estar fuera de la realidad, sino descubrir y ver muchos más aspectos de ella. Y celebrarlos poniéndolos a trabajar para bien de todos, no sólo de los afectos al "régimen" del egocentrismo religioso, nacional, político, social o personal.
En fin, más o menos, estos esbozos pueden dar una idea de lo que es el espiritualismo y la espiritualidad y quizás ante el reto y la polémica que estos días está provocando el viaje político-vaticanista, nos ayuden a centrar los motivos por los que lo deseamos o ponemos en tela de juicio este tipo de movida humana. Siempre libre pero no siempre lícita, sana y coherente con los valores indestructibles del Espíritu, que para los cristianos está reflejado en el Nuevo Testamento y sobre todo en las palabras de Jesucristo que no han sido alteradas por sus seguidores. Eso se empieza a distinguir cuando el Espíritu nos muestra el verdadero significado de lo que leemos y así se ve muy bien que cosas se han añadido al relato original y cuales tienen verdadera "resonancia magnética" en nuestra conciencia porque proceden de la fuente primigenia e incontaminable. Esa compañía profunda es el origen de la fidelidad eterna. Indesgastable y siempre nueva, como todo lo humanamente divino y divinamente humano.
Que la paz sea con todos y todas.

lunes, 11 de octubre de 2010

El escándalo de Jesús y el de la iglesia

Aceptar las leyes, derechos y deberes cívicos como los demás ciudadanos del Planeta, mientras esas leyes sean justas, no es ninguna humillación para un cristiano, como tampoco lo es aceptar las normas del derecho internacional. El papa, como cualquier cristiano, podría mantener toda la vida la nacionalidad que más le guste, con tal que sea honesto y respetuoso con las demás opciones, es decir, no necesita tener un estado político, porque el reino al que, teóricamente, se supone que sirve y al que debería pertenecer no es de este mundo, es decir, no debería ser de este mundo y cuando digo "mundo" no me refiero al planeta, sino al orden de poderes que lo gobierna. El pontífice debería ser un ejemplo de coherecia evangélica y no un motivo de escándalo, y no precisamente evangélico. Hay dos formas de escandalizar, una por sublime, como Jesús, por romper tabúes y acercarse a los más abandonados y marginados, sea cual sea su condición, otra por aberrante, como lo que estamos viendo en estos tiempos por parte de esa institución que ha perdido la luz, la sal, la levadura y la receta del alimento. Escandalizar por aberraciones tales como no acercarse a los más marginados por los poderes "buenistas", sino ser ellos mismos los marginadores, encubridores del delito por abusos inumerables, condenadores de la homosexualidad que previamente han provocado, tapar ese gravísmo crimen, y mienras negar la comunión a los divorciados mientras las hostias las consagra un pederasta.
Y atreverse a visitar paises del tercer mundo provocando un despilfarro económico tremendo para aquellas economías paupérrimas, mientras se gobierna a golpe de excomunión y castigos uno de los lobbies económicos más fuertes de la tierra. Estar plagados de tesoros artísticos y monumentales , en cuyos museos y templos la entrada cuesta un pastón, y mantenerse con un nivel altísimo de gastos de representación y sueldos para sus cargos políticos, totalmente fuera de las necesidades verdaderas de los desgraciados y olvidados. Eso es un escándalo monumental,comparar el escándalo del Vaticano con el escándalo del Evangelio es una blasfemia. Del calibre de la de Anás y Caifás. Dejar morir de hambre a los pobres mientras se está manteniendo la representación teatral de un estado pontificio en nombre de Dios es la peor de las aberraciones , es la crucifixión constante de Jesús. El no dijo que se quedaría encerrado en unas cajitas de oro en templos barrocos, góticos o rococós. Él dijo que todo lo que le hagas, malo o bueno, al prójimo más necesitado, sufriente, indefenso, pecador y pobre a Él se lo haces.Es decir, el prójimo que sufre y carece de todo, tanto en materia como en alma, es el único representante directo que él nos dejó como referencia.
No fundó nada, porque el concepto "ecclessia" es griego y no judío. Fueron sus seguidores los que se vieron en la necesidad de llamar asamblea a los grupos y comnunidades. Nunca fueron una fundación, solo brotes espontáneos del Espíritu Santo.Así que basta de ya de justificaciones y de trampas saduceas. Esa iglesia es y será una impostora mientras no transparente y viva el Evangelio que cree predicar mientras lo desguaza con su conducta institucional y se siga justificando sus gravísmos olvidos, componendas, delitos y pecados, mientras condena asuntos mucho menos graves y aparta de Dios a los que más le necesitan.Ni entran en el Reino ni dejan entrar a quienes lo intentan a través de ella. Por eso darán cuenta, porque no saldrán de la prisión de la vergüenza y del asco, hasta que paguen la última deuda. Más les valdría lo de la piedra de molino al cuello del campanario y arrojarse al mar del arrepentimiento. Salir de la madriguera y dar la cara pidiendo perdón al mundo, repartiendo lo que no deberían haber acumulado y cerrando el quiosco por pura incompetencia. Los cristianos de verdad no se apenarían por ello ni se sentirían peor de lo que están, al contrarío, experimentarían alivio y gozo.Y darían gracias a Dios por poder respirar un aire más limpio y fresco.

domingo, 10 de octubre de 2010

Tan interesante como necesario...

10 Cosas que piensas te harán Feliz – pero no lo harán.
de DAG SHANG KAGYU pagina oficial, el Lunes, 04 de octubre de 2010 a las 15:15

Conocido como ‘El Hombre más Feliz del Mundo’, el celebre monje budista Matthieu Ricard, nos revela 10 paradojas comunes que nos impiden vivir nuestra vida de la mejor manera.



Evita los impulsos descritos a continuación, comenta el académico-sanador Matthieu Ricard, y estarás en el camino a una vida más feliz.

1. Volverte rico, poderoso y famoso.
2. Pensar que el universo es un ‘pedido por catálogo’ listo a satisfacer todos nuestros deseos.
3. Anhelar la ‘libertad’ de realizar todos nuestros deseos. Esto no nos hacer libres, sino esclavos de nuestros propios pensamientos.
4. Buscar el placer excesivo. Las sensaciones placenteras muy pronto nos aburren y comunmente se tornan poco placenteras.
5. Tomar venganza de manera maliciosa sobre alguien quien te ha dañado. Al actuar así te vuelves como ellos y envenenas tu mente.
6. Asumir que una determinada cosa me hará feliz. Este tipo de predicciones usualmente no resultan ciertas.
7. Esperar solamente elogios y nada de críticas. Sin las críticas no hay progreso.
8. El ser capaces de deshacernos de nuestros enemigos. La animosidad no nos da la felicidad.
9. El nunca enfrentarnos a la adversidad. El evitar esto nos vuelve débiles y vulnerables.
10. Concentrar todos tus esfuerzos en cuidar solo de tí. El altruismo y la compassion son las bases de la felicidad genuina.

Artículo publicado en el portal de The Women on the Web.

sábado, 9 de octubre de 2010

Otra perla de Boff, que vale la pena leer

«Si no os convertís, todos pereceréis»

Dice Jesús en los evangelios: «Si no os convertís, todos pereceréis». Dicho de otro modo: «Si no cambiáis de modo de ver y de actuar, todos pereceréis». Nunca estas palabras me parecieron tan verdaderas como cuando presencié la Crónica de Copenhague, un documental de la TV francesa, emitido a través de un canal de pago en Brasil y, supongo, que en todo el mundo. En la COP-15 celebrada en Copenhague en diciembre pasado, se reunieron los representantes de las 192 naciones para decidir la reducción de las tasas de los gases de efecto invernadero, productores del calentamiento planetario.

Todos fueron allí con el deseo de hacer algo. Pero las negociaciones, después de una semana de debates intensísimos, llegaron a un punto muerto y no se decidió nada. ¿Cuáles fueron las causas de este impasse que provocó decepción y rabia en el mundo entero?

En primer lugar, creo que no había suficiente conciencia colectiva de las amenazas que pesan sobre el sistema-Tierra y sobre el destino de la vida. Era como si los negociadores hubiesen sido informados de que un Titanic se estaba hundiendo sin darse cuenta de que esa era la nave en el cual ellos estaban, la Tierra.
En segundo lugar, no se tenía claro que el objetivo principal era: impedir que el termómetro de la Tierra suba más de dos grados centígrados, porque entonces conoceremos la tribulación de la desolación climática. Para evitar tal tragedia urge reducir la emisión de gases de efecto invernadero, con estrategias de adaptación, mitigación, concesión de tecnologías a los países más vulnerables y financiación abundante para estimular tales medidas. La preocupación ahora no es garantizar la continuidad del statu quo sino dar centralidad al sistema Tierra, a la vida en general y a la vida humana en particular.

En tercer lugar, faltó una visión colectiva. Muchos negociadores dijeron claramente: estamos aquí para representar los intereses de nuestro país. Error. Lo que está en juego son los intereses colectivos y planetarios y no los de cada país. Eso de defender los intereses del país es propio de los negociadores de la Organización Mundial de Comercio, que se rigen por la competencia y no por la cooperación. Cuando predomina la mentalidad de los negocios la lógica que funciona, denunciada por muchos bien intencionados en Copenhague, es la siguiente: no hay confianza pues todos desconfían de todos, todos están a la defensiva, no ponen las cartas sobre la mesa por miedo a la crítica y al rechazo, todos se reservan el derecho de decidir sólo en el último momento como en un juego de póquer. De los grandes jugadores, China observaba, Estados Unidos callaba, la Unión europea quedó aislada, y los africanos, las grandes víctimas, ni siquiera fueron tomados en consideración. Brasil mostró coraje al final con las palabras de denuncia del Presidente Lula.

Por último, el fracaso de Copenhague —bien lo dijo Lord Stern allí presente— se debió a la falta de voluntad para vivir juntos y pensarnos colectivamente. Tales cosas son herejías para el espíritu capitalista enfundado en su individualismo. Éste no está en absoluto interesado en que vivamos juntos, pues la sociedad para él no pasa de un conjunto de individuos disputando furiosamente la mayor tajada del pastel llamado Tierra.
Jesús tenía razón: si no nos convertimos, es decir, si no mudamos este tipo de pensamiento y de práctica hacia una línea de cooperación universal, jamás llegaremos a un consenso salvador. E iremos al encuentro de los dos grados Celsius de calentamiento con sus dramáticas consecuencias.

La valiente negociadora francesa Laurence Tubiana al hacer el balance final dijo resignadamente: «los peces grandes siempre se comen a los pequeños y los cínicos siempre ganan la partida, pues esa es la lógica de la historia». No podemos aceptar ese derrotismo. El ser humano es resiliente, o sea, puede aprender de sus errores y, en la urgencia, puede cambiar. Me quedo con el paciente jefe de los negociadores Michael Cutajar que al final de un fracaso dijo: «mañana lo haremos mejor».

Esta vez la única alternativa salvadora es pensarnos juntos, actuar juntos, soñar juntos y cultivar la esperanza juntos, confiando en que la solidaridad sea lo que fue en el pasado: la fuerza secreta de nuestra mejor humanidad.