domingo, 3 de noviembre de 2024

Desde InfoLibre nos llegan estos dos repasos fundamentales a la realidad inevitable. Dos maestros de ética y humanidad: Luis García Montero y Javier de Lucas, desde la Universidad sin fronteras de la Conciencia y la Luz. Mil gracias, hermanos y compañeros de camino... por las acogedoras veredas de InfoLibre🙌🙌🙏🙏 !!!


El Estado es la cuestión

El filósofo alemán Theodor Adorno lanzó en 1951 una idea provocadora: escribir un poema después de Auschwitz es un acto de barbarie. Muchas discusiones ha despertado desde entonces esta afirmación. No se puede crear belleza después de una infamia humana, no conviene enmascarar nuestra miserable condición, acercarse a la intimidad del ser es convivir con el infierno, hay que desconfiar de las bondades de la cultura porque eran muy cultos, amantes de la música y la poesía, algunos de los dirigentes nazis más canallas… Los que seguimos creyendo en la educación y la cultura como un bien, no pensamos que las personas cultas sean mejores. Pensamos que las personas cultas son responsables de su bondad o su maldad, y la responsabilidad es un valor a tener muy en cuenta en este mudo tan mediatizado que habitamos.

Recuerdo las palabras de Adorno porque, más allá de las discusiones teóricas, desgracias conmovedoras como las ocurridas en Valencia te dejan sin ganas de escribir. Los análisis, las denuncias o las conclusiones se aplazan ante la conmovedora situación de la gente que sufre. La poesía sabe mucho de la intimidad humana porque las palabras nos conducen a ella al decirlas y al escucharlas. La reflexión que late en la palabra ciudadanía se convierte en sentimiento inmediato cuando escuchamos palabras como madre, padre, hija, hermano, marido o mujer. Nos acercamos de manera inevitable al lugar de las víctimas, porque es difícil no ponerse en su lugar. La ciudadanía, pero también el Estado y la política, deben ponerse en su lugar. Los políticos deben ser responsables.

Aquellos que quieren degradar la política y desautorizar al Estado procuran por todos los medios que estas dos palabras se separen del dolor o la felicidad de la gente. Me impresionó la frialdad con la que el líder del PP, de forma serena y distante, con cara de estatua, fue a Valencia a denunciar las responsabilidades del Gobierno en la catástrofe. Mientras se estaban buscando cadáveres y el agua encharcaba las casas y las vidas, él decidió mantener su crispada oposición al Gobierno. 

Nos acercamos de manera inevitable al lugar de las víctimas, porque es difícil no ponerse en su lugar. La ciudadanía, pero también el Estado y la política, deben ponerse en su lugar. Los políticos deben ser responsables

Desde luego que los sucesos merecen una consideración política. Pero a su tiempo, más tarde, sin dejar que la política se separe del amor humano contenido en palabras como madre o padre. Creo que le fallaron los cálculos. Conscientes de las medidas de prevención desactivadas por el Gobierno de la Generalitat de Valencia y del retraso en la gestión de las alarmas de sus responsables, pensó que el presidente del Gobierno iba a ir a Valencia a lanzar críticas contra el PP. Si él lanzaba primero críticas contra el PSOE, todo quedaba en el ruido de siempre para desacreditar la política y descargar responsabilidades: todos son iguales, peor eres tú, el Estado tiene la culpa de todo, incluso de los huracanes, las riadas y las lluvias furiosas. Donald Trump, el líder del neoliberalismo mundial, lleva años riéndose de los efectos del cambio climático, una mentira inventada por los científicos y los políticos que quieren un Estado capaz de cobrarle impuestos justos y preventivos a las grandes fortunas.

Agradecí de verdad que los presidentes del Gobierno de España y de la Generalitat de Valencia no entraran en ese juego. El político valenciano tenía motivos suficientes para hablar con una prudencia agradecida y el presidente del Gobierno comprendió que en esa prudencia, además de los asuntos de la gestión, latían también palabras como hija, hermano o vecina.

La intervención del líder del PP ha demostrado que en la crispación argumental que anima sus actos, enmascarados con proclamas de salvación de la patria, hay muy poco amor a los españoles y a un Estado que pueda defenderlos de las ambiciones desmedidas de los más poderosos. Y es muy triste. Los seres humanos se encariñan hasta de sus máquinas. En esta catástrofe, muchas personas han muerto ahogadas en sus garajes por el deseo imperioso de salvar a sus coches. Es triste que el líder de la derecha sea tan frío y le tenga tan poco cariño a los vecinos y las vecinas de su patria. 

 

 

El pueblo y el Estado, ante la dana

La gestión del espantoso desastre de la dana, en las ciudades y pedanías de comarcas de Valencia y en Letur (Albacete), las poblaciones más afectadas, ha dado lugar a mensajes tan aparentemente obvios y convincentes en su simplicidad, como –a mi juicio– engañosos, cuando no ejemplos de manipulación.

Uno de los más efectivos es el que apela a la contraposición entre el pueblo –siempre adornado de todas las bondades– y el Estado, con frecuencia presentado como una bestia insaciable, caricatura en la que coinciden los neoliberales iletrados pero poderosos (Milei o Trump son algunos de esos analfabetos funcionales y exitosos políticos) y de otros enemigos del sistema que, por el contrario, son ilustrados pero nada poderosos, como les sucede a buena parte de la tipología de los anarcas y anarquistas (Jünger nos enseñó la diferencia).

En lo que se refiere a la dana en Valencia, se puede ejemplificar esa tentación mediante el contraste entre las imágenes de miles de ciudadanos que dedican su tiempo y sus recursos, altruistamente, a tratar de ayudar a los damnificados (los ríos de gente que cruzan el “puente de la solidaridad” que une el casco de Valencia con un barro periférico fuertemente afectado, el de La Torre, quedarán en nuestra memoria para siempre) y las quejas por el abandono que viven esas poblaciones, denunciadas por alcaldes de todo signo político y por sus habitantes y sintetizadas en la frase “en estos días aquí no hemos visto ningún uniforme” (militar, bomberos, policía, guardia civil), con la que se proclama la ausencia del Estado, denunciada también por personas que influyen en la vida pública pero que no parecen conocer la situación, como el habitualmente ponderado Antonio Banderas, que proclamaba en un tuit su indignación por no ver al ejército en las calles de esos pueblos. Para opinar, conviene hacerlo desde la base de un mínimo conocimiento de la realidad de este desastre y también, del marco normativo y competencial de situaciones de emergencia que, por supuesto, también ha dado para la disputa partidista.

Lo que trato de señalar es que hay no poco que matizar sobre el buen pueblo. Soy de los que ha aprendido acerca de lo que significa que el pueblo es el sujeto de la política, leyendo por ejemplo a Ranciére, que enseña que la democracia es ante todo lucha por la democracia, por el poder de las gentes reunidas como pueblo (y hoy, más allá de la condición de nacimiento o pasaporte), porque los sistemas políticos tienen como hilo común, en no poca medida, el miedo al poder del pueblo. Como también he aprendido de Thoreau, Fromm, Zinn o Chomsky, la necesidad democrática de la desobediencia civil: la indignación, la frustración ante la incompetencia de sus gobernantes, no digamos la rabia, es una buena razón para la protesta. Pero si uno ha leído a Canetti, o ha visto películas como La jauría humana, Matar a un ruiseñor o Grupo salvaje, sabe bien que el pueblo es tantas veces también masa, moldeable por demagogos de toda laya, de Hitler, Stalin o Mussolini, a Milei, Bolsonaro o Trump. Y que, en situaciones extremas, sale lo mejor y lo peor de todos nosotros: altruistas y saqueadores. Bien es verdad que, afortunadamente, como hemos visto en Valencia, aquellos son muchos más que éstos. En cualquier caso, bueno es que todos aquellos que se dediquen a la política tengan bien presente la advertencia de las Mémoires de un contemporáneo de Mazarino, el cardenal de Retz (tantas veces mal atribuida a Lichtenberg), escritas en 1675: “Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto, y despiertan de su letargo, pero de forma violenta”.

No vamos a mejorar si nos quedamos en la apología del pueblo y la execración del malvado Estado. Mejor sería estudiar cómo corregir cuestiones tan concretas como la respuesta al cambio climático

Y también hay que matizar, y mucho, sobre la pretendida ausencia del Estado. Para empezar, sobre la eficaz falacia de que todos los políticos son incompetentes, cuando no ladrones. Por ejemplo, he leído en estos días a un ilustre hispanista sostener la afirmación, tan atractiva como –a mi juicio– tramposa, de que la corrupción e incompetencia de nuestra clase política hoy, es la misma –sin solución de continuidad– que denunciara Valle Inclán en Luces de Bohemia. Queda muy bien, pero es una falsedad colosal. Que el poder político corrompe, como sentenciara Lord Acton, y casi siempre a manos de los poderes de facto, no significa que no se haya avanzado nada, también en España, para controlar al corrompido (aunque sea a posteriori) y también –menos, la verdad– al corruptor. En un Estado de Derecho que funcione, y el nuestro, con todos sus defectos, lo es, la actividad de la administración pública está sometida hoy a controles normativos (por ejemplo, la Ley de Contratos del Sector Público), de diferentes instituciones (como el Tribunal de Cuentas) y al contraste ante los tribunales de justicia, que establecen responsabilidades y sanciones: económicas, administrativas y, si es preciso, penales. Nada que se pueda comparar a las denuncias de Larra o Valle.

Como escribía el profesor Juan Romero, sonroja tener que recordar que tan Estado son las Autonomías y los Ayuntamientos, como el gobierno y la administración pública central. Más penoso es tener que subrayar obviedades como que, sin lo que llamamos Estado, y en concreto, sin un modelo como el del Estado social, serían muy difíciles buena parte de los avances en ciencia ni investigación (por ejemplo, los que no están al servicio de intereses empresariales, que son legítimos en principio, claro), ni habría salud pública, ni educación pública, ni sistema de pensiones, ni seguridad social.

Si queremos sacar de verdad lecciones, la cuestión no puede centrarse en reiterar lugares tan comunes como falsos. No vamos a mejorar si nos quedamos en la apología del pueblo (al fin y al cabo, sí, el soberano) y la execración del malvado Estado. Mejor sería estudiar cómo corregir, a fondo si es preciso, cuestiones tan concretas como importantes en relación con la respuesta al cambio climático, tal que el marco normativo y la ejecución de los sistemas de prevención y alerta y, más aún, los protocolos de colaboración institucional entre los agentes del Estado, las diferentes administraciones. Corregir en lo posible las aberraciones urbanísticas que hemos cometido, contra las enseñanzas básicas de la ciencia (geógrafos, geólogos, climatólogos, por ejemplo), por no decir los cinco puntos de la agenda que propone el profesor Romero en el artículo que he citado.

No podemos perder de vista que el sentido de la acción del Estado, de la acción política, es, desde luego, el mejor servicio a los ciudadanos, algo que no parece haber entendido la todavía hoy (a mi juicio, inexplicablemente) consellera de turismo de la Comunitat Valenciana, la señora Nuria Montes, que trata a las familias de los muertos y desaparecidos con la misma displicencia con la que imagino trataba a sus subordinados en su empresa hotelera. Quizá porque no ha entendido que su función como consellera de turismo no es defender los legítimos intereses de esa patronal, sino los de los valencianos, sea cual fuere su relación con los establecimientos de hostelería.

Debemos reconstruir. Pero con sentido común y con la guía de la prudencia, lo que significa la guía de la ciencia. Sin arrojar al niño con el agua sucia, pero limpiando todas las cloacas que podamos, ahora que aún podemos.

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Javier de Lucas es catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política en el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad de València.  

                  
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sábado, 2 de noviembre de 2024

Creo que estas reflexiones e información por parte de Nueva Tribuna son un material muy interesante y necesario para que la ciudadanía tenga datos reales y verídicos con los que disponer de un mapa y de una brújula consciente y verídica para tener claras las ideas y las decisiones adecuadas. Es fundamental que la ciudadanía sepa los datos concretos y no sólo lo que cuenten los intereses en las redes sociales y demás manipulaciones amorales e inhumanas. La desmantelación de la UVE realizada por Mazón está en el centro del problema. Mazón tendrá que pedir perdón y cambiar de rumbo político para mereecer la credibilidad y el respeto del pueblo valenciano. Esperemos que al comprobar el resultado de su irresponsabilidad gestora, se despierte, dimita y abandone la burbuja ppeppera, pida perdón y cambie de verdad. Tener en el curriculum político tantos muertos, arruinados, destrozados y hundidos, no es precisamente un aval ad hoc para seguir gobernando una Comunidad Autónoma ni institución alguna.

 

LA COMUNIDAD VALENCIANA ARRASADA POR LA DANA

La Unidad Valenciana de Emergencias desmantelada por Carlos Mazón “habría podido ser vital estos días”

Ecologistas en Acción denuncia la tardanza en activar los sistemas de alerta y emergencias.

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Un soldado de la Unidad Militar de Emergencias aguarda junto a su vehículo en Sedaví durante los trabajos de rescate que se llevan a cabo en gran parte de la provincia debido a las lluvias torrenciales de las últimas horas. EFE/Miguel Ángel Polo. (Foto cedida por la Agencia EFE).

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Ecologistas en Acción ha denunciado la tardanza de actuación por parte de los responsables políticos de los sistemas de alerta y emergencias sobre la DANA que ha dejado varias comarcas de las provincias de Valencia, Albacete y Cuenca anegadas, con un centenar personas fallecidas y decenas de desaparecidas hasta el momento.

En el caso de Valencia, las lluvias más intensas se formaron en las comarcas interiores de Valencia (la Plana de Utiel-Requena, la Foya de Buñol-Chiva y La Serranía), donde se llegaron a registrar casi 500 l/m2 en pocas horas. Se desbordaron diversos cauces, como los ríos Turia y Magro y el barranco del Poyo o de Chiva, afectando gravemente a varios municipios de l’Horta Sur y la Ribera del Xúquer, donde las lluvias fueron muy inferiores. La crecida del río Turia a su llegada a València se contuvo bien por el nuevo cauce, que registró puntas de 2.000 m³/segundo. Esa crecida del barranco del Poyo destruyó el puente de Picanya que conecta con Paiporta y el río Magro lo hizo con el puente de Carlet. La mitad de los fallecidos pertenecían a Paiporta.

A pesar de la alerta de la AEMET 10 horas antes de la llegada de la DANA, denuncia Ecologistas en Acción, el Centro de Coordinación de Emergencias de la Generalitat Valenciana estableció el nivel de emergencia por el temporal en situación 2 del plan especial de inundaciones en la provincia de Valencia a las 19:30, cuando ya se había desbordado el río Magro en los términos municipales de Carlet y Algemesí. No se envió una alerta a la población hasta las 20:12 del día 29 de octubre, cuando muchas personas ya se habían desplazado de sus centros de trabajo y estaban sufriendo las consecuencias de las precipitaciones.

Asimismo, recuerda que la Unidad Valenciana de Emergencias, creada en marzo de 2023 por el gobierno del Botànic, fue desmantelada en noviembre de ese mismo año tras el pacto PP-VOX, con el adjetivo de “chiringuito”, cuando la Conselleria de Justicia del Gobierno de Carlos Mazón de la que dependía estaba en poder de un partido negacionista del cambio climático como VOX. “Esta unidad de intervención habría podido ser vital estos días”.

Del mismo modo, Ecologistas en Acción denuncia la “actitud despreciable” de aquellos empresarios que obligaron a su personal a permanecer en sus puestos de trabajo y poner en riesgo su vida.

El colectivo exige mayor eficiencia y rapidez en los avisos y actuaciones del gobierno de la Generalitat Valenciana, así como en la reconstitución de servicios de emergencia que ayuden a mitigar los profundos daños producidos por este u otros fenómenos naturales.

Las pérdidas humanas de la DANA son más de 13 veces mayores que las derivadas del huracán Milton

La organización ecologista considera que la crisis climática obliga a repensar el diseño de las infraestructuras concebidas hace decenas de años, las cuales no están preparadas para estos acontecimientos extraordinarios, que cada vez serán más recurrentes e intensos. De hecho, si se pone en perspectiva el impacto del huracán Milton y el reciente episodio de DANA, se ve cómo mientras en el primero se registraron 0,73 muertes por cada millón de habitantes, en el País Valencià por el momento se han registrado más de 13 muertos por millón de habitantes.

"La falta de una regulación urbanística adecuada, de un modelo forestal y agrícola adaptado, ignorar los planes de riesgo de inundación (PATRICOVA en País Valencià) o la falta de medidas eficaces para la adaptación y la respuesta frente a las emergencias, son cuestiones que deben abordarse de forma urgente", subraya.

Aunque la atribución de estos fenómenos a la emergencia climática es compleja, los episodios torrenciales y catastróficos son cada vez más frecuentes e intensos. Un agravante de las condiciones meteorológicas cuyo origen es la continua quema de combustibles fósiles y otras emisiones de gases de efecto invernadero. Solo el pasado 2023 se registraron 18 borrascas de alta intensidad, superando las 12 de 2018 y las 14 del 2020. Unos episodios que irán creciendo junto con otros fenómenos, como el incremento de las temperaturas y de la duración de los episodios de sequía, que solo se verán minimizados mediante una reducción drástica y urgente de las emisiones de gases de efecto invernadero.

DANAS y desastres 'sorpresa' o las consecuencias de no hacer los deberes en la escuela universal del alma y la conciencia...Ains!!!! Sólo el Bien Común tiene las llaves de la verdadera despensa terrestre y vital. ¡No lo olvides familia querida! Sólo si cada un@ de nosotr@s despierta y mejora, podrá cambiar este mundo...Nadie ni nada lo podrá hacer jamás desde fuera de la conciencia y de los mejores sentimientos: la verdadera Inteligencia Natural.

                         Por qué nunca debemos cambiarnos de cola en el supermercado - Libertad ...

                      El Gobierno anuncia medidas para rebajar los precios de los alimentos ... 

                     Estantes Vacíos De Supermercados Fotografía editorial - Imagen de ...

 Ya pasó lo mismo con la pandemia. El pánico se apoderó de todo y por esa causa las masas asustadas asaltaron los supermercados, como si no hubiese mañana y arrasaron, de tal modo que cuando quienes no participaron del asalto fueron a la compra con sus mínimos medios disponibles, sólo encontraron estantes vacíos. Ni agua, ni comida ni papel higiénico, ni pan, ni fruta, ni aceite, ni fiambres, ni queso, ni leche, ni arroz...

¿Cómo es posible que causen tanta pena y tanta rabia las muertes humanas causadas por las inundaciones no previstas y al mismo tiempo no se tenga en cuenta el daño que causará a los que quedan vivos el no disponer de agua ni de alimentos necesarios, porque cientos y miles de asustad@s con pasta en el bolsillo, han arrasado con todos los recursos sin pensar en los demás, llenando carritos a tope con alimentos que acabarán por caducar y pudrirse antes de que se puedan consumir, dejando sin comida ni agua, jabón o papel higiénico a quienes no hayan podido comprar tanto como ell@s porque no disponen de dinero suficiente y se ven obligad@s a adquirir cada día sólo lo estrictamente necesario, porque no hay medios suficientes para ampliar la compra? 

Ante semejante barbaridad la sociedad debe tener recursos reguladores para exigir en esos casos un control en las cajas de pago del supermercado. Que en situaciones  como la  que estamos padeciendo en la Comunidad Valenciana, una sola persona no pueda llevarse cantidades ingentes de víveres, material de limpieza y de agua potable, dejando a los demás sin poder adquirir nada, en momentos de inseguridad, catástrofes o epidemias iguales para todos los menos ricos a la hora del ataque y la escasez. 

El Estado debería tener la inteligencia ética preventiva, la humanitaria responsabilidad de legislar con igualdad y justicia estos problemas, asegurando legalmente el cumplimiento de los derechos y los deberes, tanto para que en momentos tan difíciles, inciertos y dolorosos no falte el alimento necesario, como para que su adquisición no sea una rapiña tan amoral y cruel como irresponsable. 

¿De qué vale sentir tanta pena por las víctimas de una DANA si a la vez se provoca que haya también víctimas causadas por la 'DANA Bis' del egoísmo animal y primitivo que se lleva por delante el alimento de quienes no pueden gastar  de golpe un dineral en apoderarse de todo sin mirar a su alrededor y pensar en las consecuencias que su miedo histérico e inhumano tendrá para sus semejantes, sus hermanas y hermanos de especie que no disponen del mismo pastón que ell@s? 



viernes, 1 de noviembre de 2024

''Preludio'' y ''Nos han robado la vida'' - Brotes de olivo (1986)

Ivan Brull - Propietats medicinals (Propietats medicinals, 2017)

Ahí le has dao, hermano Agustín desde R.D. Sólo l@s limpi@s de corazón pueden ver la Realidad con mayúsculas. Por eso siempre son bienaventurad@s. Plenamente felices.😇😇😇🙏🙏🙏!!!!!

 

Así está Valencia capital, con los barrios en marcha caminando hacia los pueblos del sur/oeste, los más afectados y heridos por la DANA; los jóvenes y no tan jóvenes, se vuelcan en el abrazo sorofraterno y en la ayuda directa del pueblo al pueblo, de la familia humana, dando la vuelta a la tortilla del desastre. Bendita seas y bendita estás HUMANIDAD auténtica, haciendo camino al andar, mano a mano, - a ritmo de poema machadiano- beso a beso, pan a pan, agua a agua, ropa a ropa, fruta a fruta, bocata a bocata, amor sin fronteras por delante, por detrás, por arriba y por abajo... Somos Amor y eso no tiene precio, negocio ni enredos. Esta energía es la sustancia que nos hace posibles, nos alimenta y nos sostiene, así, siempre en vivo y en directo. Mazón y Pedro Sánchez llegan al abrazo. Al milagro del amar y compadecer para entender. ¿Por qué no te animas, hermano Feijóo? Inténtalo, porfis, de todo corazón, y nunca te arrepentirás del cambio ni de sus inimaginables y preciosas consecuencias...


  1. Vecinos de València caminan horas para llevar comida y agua a los más afectados por la DANA

    Cientos de personas de la capital valenciana y de áreas que no han sufrido las consecuencias del temporal de manera tan grave se han organizado para ayudar a sus vecinos. Han realizado largas caminatas desde València hacia Paiporta y Benetúser, llevando consigo botellas de agua y alimentos para asegurar que los damnificados de estas zonas cuenten al menos con lo necesario para abastecerse.

    Cientos de personas cruzan la pasarela de Valencia hacia el barrio valenciano de La Torre, con alimentos y herramientas para ayudar al desescombro tras DANA, este jueves.
    Cientos de personas cruzan la pasarela de València hacia el barrio valenciano de La Torre, con alimentos y herramientas para ayudar al desescombro tras DANA, a 31 de octubre de 2024. Biel Aliño / EFE
     
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