domingo, 3 de diciembre de 2023

Gracias, Juez Garzón. Sólo una humilde aportación acerca del significado del término latino "caritas/caritatis", que además de "carestía y subida de precios", significa "amor pleno, que implica un concepto universal, justo, compasivo, generoso, respetuoso, nada posesivo, y, por ello, transformador de la vida humana, un sentimiento inteligente y fundamental, también, para el equilibrio y la supervivencia de la propia especie humana y su mejor calidad evolutiva, capaz de superar diferencias, clases sociales, conceptos y actitudes destructivas; según la energía del contenido semántico, es la caridad la simiente de la bondad y de la justicia verdaderas; es una lástima que el religionismo miope haya reducido la "caritas" a un mero limosneo, a una cómoda e interesada lastimita para "ganarse el cielo". La "caritas/caritatis" filológicamente no es un negocio religioso y falsamente espiritual, en realidad, su etimología define el Amor Infinito en su salsa, capaz de transformar, crear y poner en marcha lo mejor que cada ser humano lleva dentro, aunque aún no lo sepamos, ya que es una experiencia evolutiva, personal y única para cada un@, pero con la cualidad esencial de fluir y compartirse y así ir cambiando a mejor el entorno común por contagio inteligente, lúcido, responsable y verificable. A más 'contagio' energético más bondad, más transparencia consciente y más justicia natural, sí, esa que no necesita leyes externas porque la ética individual ya se las apaña para convertirla sin parar en imperativo categórico kantiano .Tal vez sea que la humanidad se equivoca en la construcción de sí misma, al distinguir al revés las diferencias entre los cimientos y los tejados de su casa cósmica y terrestre, personal y social, por eso estamos como estamos. Pero todo tiene arreglo cuando se despierta y se aprende a leer ,solos y en común, la esencia de lo pequeño para que lo grande pueda tener sentido y verdadera realización práctica inofensiva, justa y bondadosa, sin necesidad de mentir ni fingir lo que no hay. De ese modo, amanece en el yo y en el Nosotr@s una creación constante en la que todo fluye, si queremos fluir en vez de atarnos a lo que nos cuentan y a lo que nos da la razón, el poder, le dinero e incluso la admiración y el aplauso del rebaño circundante, que no es un rebaño, sino la sustancia social que nos tiene secuestrad@s en nuestra propia cárcel, en la que la "caritas" sólo es una etiqueta clasificadora, para buenos tontos y justos deficientes, según lo que hay y lo que no hay...En fin...Que de nosotr@s dependen la elección y las decisiones. No somos lo que nos encontramos ni lo que nos pasa, sino la energia capaz de gestionar lo mejor posible desde dentro y desde arriba el engaño ilusorio de los afueras y las trampas autoañadidas de los abajos. Nosotr@s decidimos el modo de inversión autoconsciente, como en la evangélica parábola de los talentos, tan mal interpretada y confundida por algunos ojos de lince despistado y ausente de sí mismo, en perpetua representación al revés de "La vida es sueño", de Calderón de la Barca o de ""2001 Odisea en el Espacio", de Kubrik...Ufff!!!

 

Los malos tiempos 😴🤔🧐😨😳...🤗🤩😍🥰🙏🙏🙌🙌🙌

En estos tiempos tan azarosos, quizás sea bueno detenernos unos instantes a reflexionar sobre lo que nos pasa. “Todo fluye, somos y no somos”, aseveró el filósofo griego Heráclito de Éfeso unos quinientos años antes de que naciera Cristo. Muchos siglos después, un poeta español, Antonio Machado, abundaría en ese pensamiento: “Caminante no hay camino, sino estelas en el mar”. Los seres vivos (los humanos entre ellos) somos poco más que un suspiro en el ciclo constante del tiempo y el espacio. Quizás por ello, necesitamos sentirnos perdurables. Esta ambivalencia nos plantea dos alternativas: legar un recuerdo para aquellos que pueden valorarlo, o sumirnos en el olvido, consiguiendo, por fin, la calma absoluta, pero sin dejar huella para el día después. Lo primero supone un compromiso por este mundo y su permanencia; lo segundo, la indiferencia por lo que acontecerá a quienes nos sigan.

Siendo la vida esta disyuntiva, deberíamos afrontarla con solvencia y avanzar con sosiego hacia el hecho cierto de la muerte, con la convicción de haber hecho todo lo necesario para que nuestros semejantes hayan vivido como pretendemos nosotros. Es decir, concluir nuestra andadura con la tranquilidad de conciencia de que hemos aprovechado ese tiempo, de modo que, como dijera Séneca a Lucilio, la muerte como “necesidad equitativa e ineludible” la afrontemos “sin aborrecer la vida”.

Sin embargo, creo que, en el 90% de los casos, las guerras y la violencia demuestran a lo largo de la historia que desperdiciamos la vida humana, privándola de sueños que no llegarán a ser, llenándola de infancias arrebatadas y de esperanzas truncadas y perdidas. A cambio, solo obtenemos una enorme cosecha de dolor, como hoy ocurre en Gaza, donde la barbarie ha hundido sus garras inhumanas para hacer más profundo el daño de una venganza sin sentido que, por lo demás, nunca aliviará la primera ofensa. Y al igual que en esas tierras, vemos lo mismo en otras, en cualquier lugar del mundo.

El poeta argentino Roberto Juarroz describió con exactitud en su Poesía vertical VI, la falta de fe en el futuro: 

“El cielo ya no es una esperanza,

sino tan sólo una expectativa.

El infierno ya no es una condena,

sino tan sólo un vacío.

El hombre ya no se salva ni se pierde,

tan sólo a veces canta en el camino”.

A pesar de todo ello y de la vulnerabilidad de nuestra existencia, seguimos enzarzados en disputas estériles y anodinas, en discusiones bizantinas y ataques o descalificaciones absurdas, a la vez que perdemos la posibilidad de obtener la felicidad a la que tenemos derecho. Por esto, desprecio a quienes, día a día, destruyen la convivencia sin aportar ninguna alternativa para conseguir mejorarla; a quienes se aprovechan de la bondad de las buenas gentes para manipular, mentir y controlar a los que han puesto su confianza en sus decisiones; a quienes, desde el mundo de la política, la economía, la comunicación o la justicia, anteponen sus propios intereses al bien común del pueblo. 

El optimismo

Estos sujetos son quienes aniquilan toda posibilidad de empezar de nuevo, de sanar las heridas sociales abiertas, por ejemplo, en una campaña electoral, atrincherándose en un bucle de acusaciones, insultos y amenazas, que solo aportan dolor e incertidumbre. Entre ellos, ocupa un lugar preeminente la ultraderecha que, organizada internacionalmente, mantiene una estrategia para acceder al poder, en todos los países en que sea posible. Lo hacen apoyándose en aliados de una derecha en apariencia más moderada, cuyas ansias por llegar a ostentar el mando o por recuperarlo hacen que se asocie con el diablo, de ser preciso y baile al son que este les marque. Mientras tanto, las libertades se van apagando y los derechos se muestran cada vez más esquivos, con lo que perdemos gran parte de nuestras opciones de ser felices. 

En esta tesitura, analicemos el concepto de felicidad. Según Aristóteles, es aspirar al bien definitivo y deviene en el fin supremo de la vida. Para Leibniz consiste en asumir que este mundo es el mejor porque no hay otro posible; en tanto que, para Voltaire, sería aceptar que todo está bien cuando está uno muy mal. Con estos planteamientos, es muy difícil ser optimista. Especialmente a la manera del filósofo David Hume (siglo XVIII), que se definía a sí mismo como optimista y defendía que poseer esta naturaleza “vale más que un abultadísimo patrimonio”; claro, hasta que te das cuenta de que no lo tienes. Tampoco lo ponen fácil los melioristas que en pleno siglo XIX sustentaban que el mundo se podía mejorar, siempre gracias al esfuerzo personal, extremo matizado por Karl Marx, según el cual el optimismo se traduce en la previsión científica de una futura sociedad comunista, el esfuerzo colectivo y el conocimiento de las leyes de desarrollo social. Tampoco esta máxima marxista me convence.

Y el pesimismo

Pero si estas doctrinas no nos dan el resultado que pretenden, tendremos que convenir que el optimismo no puede ni debe gobernar el mundo porque, como afirma el filósofo coreano-alemán Byung-Chul Han, el optimismo tiende a tener efectos negativos en la salud e, incluso, podría atentar contra la misma existencia del ser humano. Para llegar a tal conclusión, el pensador se basa en que acentuar la positividad puede llevar a negar los problemas y a desatender aspectos importantes de la vida, advirtiendo que los optimistas deben tener cuidado ya que, si mantienen esa actitud, pueden sufrir presión psicológica, incrementando la sensación de fracaso o culpa. 

A partir de aquí, realizo mi propia introspección y llego a la conclusión de que ni soy optimista al modo de Hume, ni pesimista a los niveles de Chul Han. Eso sí, reconozco que mi presión psicológica aumenta con los gritos y alaridos estentóreos de algunos comunicadores en los medios o los de un sector de políticos en el Parlamento, o con determinadas resoluciones judiciales marcadas por el interés político de quien las dicta y el sinsentido jurídico que las determina, cuando no debería ser así. Por ello, me encuentro mucho más cómodo con la visión del Premio Nobel y amigo José Saramago, quien no admitía ser pesimista, sino que aseveraba que el mundo es en sí mismo pésimo, añadiendo que los únicos interesados en cambiar el mundo son los pesimistas, pues los optimistas “están encantados con lo que hay” y viven de las rentas.

Ideas nuevas

Ante esta disyuntiva, ¿qué criterios debemos atender para que la elección sea la acertada? Opino que entre los valores más necesarios para nuestra convivencia feliz se encuentran la justicia, la bondad y alguna dosis de caridad para engrasar las costuras de lo indigno. Para Saramago este era un asunto claro y así lo dejó escrito en Los cuadernos de Lanzarote: “Si a mí me mandasen disponer por orden de precedencia la caridad, la justicia y la bondad, el primer lugar se lo daría a la bondad, el segundo a la justicia y el tercero a la caridad. Porque la bondad, por sí sola, ya dispensa la justicia y la caridad; porque la justicia justa ya contiene en sí caridad suficiente. La caridad es lo que resta cuando no hay bondad ni justicia”.

Mi problema es que, desde esa visión, me cuesta mucho ser caritativo. Si no veo bondad ni justicia, me indigno, pues temo la aparición de la impunidad. Eso pasa cuando has vivido demasiadas malas cosas y has constatado la existencia de innumerables víctimas. Y al comprobar que la justicia existe en muy pequeñas dosis, alejada de la bondad y por supuesto de la caridad, bordeando con ello la indignidad de la manipulación y la instrumentación para ajustar cuentas, ya sea anulando nombramientos dignos o favoreciendo confrontaciones políticas que alteran la convivencia, cuando debería pacificarla.

Esto me lleva a explicar por qué escribo hoy en estos términos en apariencia tan serenos. Sucede que estoy muy enfadado. La perversidad nos rodea marcando de manera indeleble a quienes perjudica. Esta enfermedad acecha, destroza a la juventud y a las buenas personas. Las acciones de ciertos jueces, colegas de hace tiempo, me llevan al desengaño con mi vocación profesional. La muerte de seres inocentes causada por la ambición, el terror, la disputa de un territorio, o simplemente porque sí, me duele profundamente. Siento impotencia por la pasividad frente a los que utilizan la política y la justicia para conseguir el dominio a costa de la verdad y del deterioro de la convivencia. Me preocupa que la ultraderecha gane cotas de poder por la desesperación de muchos que creen ver una solución en ella, cuando, en realidad, con su avance se desmontan derechos y se agrede a las víctimas, que somos todos.

Sí, estoy muy enfadado, por eso me sumerjo en las reflexiones de los que han pensado ya en todas estas cosas, que datan de hace siglos o de los últimos años. A ver si con este viaje por el conocimiento, con la ayuda de la poesía y mediante la reflexión y la acción común con todos ustedes, nacen ideas nuevas que nos lleven a ver la vida lejos de la melancolía, quizás con ese pesimismo positivo que les decía y que, creo, puede ser el camino para el cambio y para superar los malos tiempos.

Hago mías, hasta entonces, las palabras del poeta cubano Alexis Valdés:

"Cuando la tormenta pase

te pido Dios, apenado,

que nos devuelvas mejores,

como nos habías soñado”.

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Baltasar Garzón es jurista y autor, entre otros libros, del ensayo 'Los disfraces del fascismo' (Planeta).

I santi camminando camminando

Gracias, Torres López y Nueva Tribuna. Afortundamente, no es lo mismo "sabiduría" -acumulación de ideas, teorías, datos e historias recontadas- que conocimiento directo, práctico e inteligente de realidades tangibles y comprobables. Desafortunadamente, la "sabiduría" en este momento evolutivo, es más un teórico y autoempoderado bla bla bla, que una implicación directa y mutuamente pedagógica en el día a día . El conocimiento esencial es la fusión profunda experimentada vitalmente entre lo que Es y lo que hay, o, simplemente, parece que hay. Algo muy distinto de lo que en el reino de Expertilandia nos cuentan que hay, quienes en realidad, sólo nos hablan de oídas, leídas y especuladas. Menos mal, que existe la posibilidad consciente y libre de elegir lo que puede haber si despertando de una bendita y puñetera vez, así lo ponemos en marcha entre Tod@s creando el Bien Común desde la empatía, el diálogo directo, el compromiso vital y sorofraterno mediante el trabajo compartido, con el empeño sano, entusiasta, resiliente, humilde y aterrizado en positivo y por ello, mucho más inteligente práctico que luchador teórico. La historia nos demuestra que "la lucha" sólo genera luchas, desigualdades y tiranías del más fuerte sobre el más débil, del más cruel subre el más indefenso, es una devastadora pescadilla que se muerde la cola sin parar. Si no aprendemos a sustituir la lucha por la inteligencia y la conciencia del entendimiento , de las manos tendidas y la cooperación ENTRE IGUALES SIN FRONTERAS, tiene razón el maestro Torres López, no hace falta que ningún "profeta" nos diga lo que va a suceder, porque el futuro no se improvisa, está cantado, en el concierto y la interpretación de las partituras compuestas en el presente y tantas veces, como en el caso español, incluyendo la ppeor arqueología del ppasado. A ver si nos despertamos y bajamos de la higuera, querida familia, que ya es hora...¿O no?... Ains!!!

 

TRIBUNA DE OPINIÓN

Cuidado con los sabios que nos dicen cómo será el futuro

Juan Bautista Say (1767-1832) fue un rico empresario francés y el economista más leído y famoso de su época. Lo segundo, gracias a la enorme difusión que tuvieron sus manuales y tratados, los más utilizados en las escuelas de economía que en aquel tiempo comenzaron a proliferar en toda Europa para difundir las ideas liberales.

El traductor de la primera edición en español de su Tratado de Economía Política, Juan Sánchez Rivera, así lo reconocía cuando lo presentaba como una obra “ya clásica en todos los países de Europa” y adoptada con “aprobación y consentimiento universal” para “la enseñanza de un ramo del saber que por desgracia de la humanidad se ha cultivado muy poco hasta estos últimos tiempos”.

Lo que se decía en los manuales de Say -los más conocidos, como digo- o en los de otros economistas de la época, se consideraba la nueva luz que iluminaría el progreso de las naciones. También lo señalaba así el mencionado traductor: “¡Cuántos errores! ¡cuántas calamidades se habrían evitado a los pueblos, si los que han estado hasta ahora encargados de su gobierno, hubiesen meditado y aplicado a la práctica los principios invariables y eternos de la importantísima ciencia de la Economía política!”.

Sin embargo, detrás de esos principios “invariables y eternos” que defendían aquellos economistas, y que durante tantos decenios han servido de guía a docenas de gobernantes, había convicciones que la historia nos ha demostrado que eran profundamente equivocadas y erróneas. Y no me refiero solamente a las puramente ideológicas.

El propio Juan Bautista Say, el economista, como he dicho, más leído e influyente de su época, proporciona un buen ejemplo de esto último en otra de sus obras; esta más monumental y menos divulgada, el Curso de Economía Política práctica (1828-1829). En la página 170 de su segundo volumen puede leerse lo siguiente: “ninguna máquina hará nunca, como lo hace ahora hasta el peor caballo, el servicio de transportar a las personas y las mercancías en medio del gentío y el tumulto de una gran ciudad”.

¿Se podía tener una idea más lejana y desacertada de lo que iba a ser la realidad de la economía y la sociedad unas pocas décadas después?

No quiero quitar mérito al economista francés. Su error de previsión lo pudo tener cualquiera, porque ningún ser humano es capaz de imaginar lo que la humanidad puede conseguir, con el paso del tiempo, cuando los seres humanos aplicamos nuestra inteligencia y voluntad a resolver los problemas sociales, en lugar de a crearlos. Simplemente quiero llamar la atención. Quienes ahora tienen el poder, o marcan las tendencias del pensamiento y la opinión pública en favor de los poderosos, también nos hablan con mucha seguridad sobre el futuro. Como si lo conocieran, haciéndonos creer que saben perfectamente lo que puede pasar y, por tanto, lo que todos hemos de hacer para enfrentarnos al día de mañana.

No les hagan caso. Saben tanto de lo que realmente puede suceder con el paso del tiempo como sabía Juan Baustista Say sobre el futuro de los medios de transporte. Lo que pretenden es que no actuemos, convenciéndonos de que ya está todo escrito y que nada se puede cambiar. Algo completamente falso pues, como escribió Karl Popper, “el futuro está abierto“ y “nuestro deber no es profetizar el mal, sino más bien luchar por un mundo mejor“.

viernes, 1 de diciembre de 2023

Desde Nueva Tribuna, una completa ayudita para reflexionar antes de hacer del barullo un sistem in failure, estupendo para hundir lo mejor y caer en las garras de lo peor. Pero, tranquis, familia querida, Sumar nunca será Podemos, ni Podemos será Sumar, eso está garantizado. Lo que queda por garantizar es que acertemos en la calidad de lo que sumamos y deseamos multiplicar. Para eso la mejor asesora es la conciencia despierta o en vías de despertar, de cada ser humano unida por el bien común como esencia fundamental de la misma vida humana. Ánimo y adelante, que todo lo mejor aún está por hacer! Muchas gracias, Carlos Tuya!


TRIBUNA DE OPINIÓN

Sumar ante el espejo de Podemos

sumar
Los cinco ministros de la coalición Sumar.

Resuelta la investidura de Pedro Sánchez y constituido el nuevo gobierno de coalición progresista a Sumar se le plantea el difícil desafío político-organizativo que supone pasar de ser un movimiento de carácter coyuntural (responder a los desafíos electorales) a una organización con responsabilidades de gobierno. Y hacerlo en los inicios de una legislatura bronca y complicada por la oposición frentista del PP, Vox y los poderes fácticos (empresariales, financieros, mediáticos, culturales, judiciales, religiosos) y la escasa fiabilidad de los apoyos independentistas. Su mayor dificultad estriba en la pluralidad de partidos y organizaciones de la izquierda alternativa que conforman Sumar, con sus lógicas diferenciales. La manifestación más clara de esas dificultades es la conflictiva relación con Podemos, agudizada tras su exclusión del gobierno, una confrontación de imprevisibles consecuencias. Eso en el plano organizativo. En el político la dificultad estriba en encontrar un común denominador que le permita a Sumar actuar con una sola voz sin que eso suponga la pérdida de la enriquecedora pluralidad interna. Pues bien, la experiencia demuestra que para lograrlo es necesario dotarse de un (nuevo) modelo teórico, entendido como el conjunto sistematizado de herramientas conceptuales que facilita la comprensión y, por tanto el manejo de la realidad (capacidad predictiva), y no una guía a modo de catálogo sobre el mobiliario del sistema. Todo modelo teórico incluye una descripción del sistema socioeconómico y su comportamiento (hipótesis con base empírica) que indica cómo lograr los objetivo políticos estratégicos, de forma que los resultados permitan comprobar su consistencia interna e irla reajustando en un proceso adaptativo (prueba-error). Es decir, el modelo teórico es una interpretación probabilística de la evolución del sistema, un predictor de las posibilidades de alcanzar los resultados esperados, lo que dependerá tanto de la actividad interna de sus componentes (lucha de clases e intereses), como de las variables ocultas generadas en el propio proceso, que determinan su nivel de incertidumbre. De ahí que la primera exigencia sea que el modelo teórico se fundamente en el conocimiento científico, en este caso el que aportan las Ciencias de la Complejidad [1], y no en entelequias idealistas (el pueblo como sujeto hegemónico) que reducen la dinámica complejidad social a la estática identidad tribal (pueblo español, pueblo catalán, etc.), base de los nacionalismos, anulando o subordinando las complejas y variadas identidades de la clase trabajadora (obreros industriales, empleados de servicios, peones y jornaleros, funcionarios, trabajadores por cuenta propia, trabajadores sociales, trabajadores de la cultura, etc.) y las complejas relaciones distribuidas de poder que mantienen el sistema. Porque al igual que no se puede entender qué es el agua sin tener una teoría molecular, tampoco podremos actuar en el sistema socioeconómico sin un modelo teórico sólida y científicamente fundamentado que lo describa.

La exigencia de un modelo teórico es aún más urgente cuando Sumar solo puede exhibir, y no es poco, un programa de mejoras sociales, económicas y laborales, sin vinculación estratégica con un proyecto transformador del sistema socioeconómico capitalista que termine alumbrando un nuevo modelo de ser y estar en sociedad. Una fuerza de izquierda alternativa, que además se autodefine transformadora, no puede ser sólo reivindicativa, ni su acción limitarse a ir unos pasos más allá de las propuestas socialdemócratas, porque eso supone su desdibujamiento político y, finalmente, olvidar su razón de ser. Más cuando la socialdemocracia como la española adopta posiciones menos complacientes con el sistema capitalista poniendo el acento en la dimensión social. En la convulsa etapa histórica que vivimos por efecto de las dos grandes presiones evolutivas, la Revolución Digital y el Cambio climático que están reconfigurando la forma de trabajar, relacionarse y participar de la ciudadanía, un modelo teórico basado en la ciencia es la base de cualquier actividad política eficaz. Cuando no se tiene, o el que se tiene resulta inservible, como ocurre con el de la izquierda revolucionaria del siglo pasado, la acción política está condenada a perderse en los dinámicos flujos de la coyuntura; o a cometer graves errores por ceguera posicional (no percibir las potencialidades ganadoras de una situación). Basta con mirarse en el espejo de Podemos. En su corta, vertiginosa y malograda singladura, ha cometido graves errores que evidencian la ausencia de un riguroso modelo teórico, y ha sido la causa principal del continuo reajuste de sus planteamientos según la praxis política y los resultados electorales iban marcando la configuración del tablero político. Por ejemplo, en apenas dos años Podemos pasa de sus iniciales planteamientos antagonistas a otros de carácter agonista [2]; de la enmienda a la totalidad del llamado Régimen del 78, fuente de todos los males, a su aceptación [3]; de la frontera nosotros/ellos al espacio común; de ningunear a IU (con sus viejas banderas) a formar coalición; de tratar de sustituir a PSOE (Iglesias califica a Podemos de nueva socialdemocracia) a tratar por todos los medios de gobernar con ellos; pasar de la guerra de movimientos a la guerra de posiciones, ante la inviabilidad del ansiado asalto a los cielos, lo que convierte el éxito electoral y la posibilidad de entrar en el gobierno en condición de su propia existencia. 

La respuesta de Podemos al fracaso histórico del modelo teórico imperante en la izquierda revolucionaria del siglo pasado es el discurso populista de izquierdas (laclaudiano). Una especie de juegos del lenguaje trufado de palabrería discursiva (relato) y disquisiciones reduccionistas sobre la lucha política por el sentido que permite sesudos análisis académicos pero que, a la hora de la praxis política, carece de la capacidad de planteamientos estratégicos y propicia errores tan sonados como frustrar la investidura de Pedro Sánchez en 2016 bajo la excusa del acuerdo con Ciudadanos, en realidad un órdago del tipo con nosotros o nada [4]. El resultado, tras la repetición electoral, es demoledor: más de un millón de votos perdidos por UP respecto a los obtenidos anteriormente por separado; Rajoy fortalecido y el PP recuperando votos y escaños; el PSOE derechizado, en peligro de ruptura. Vuelve a reincidir en la misma ceguera posicional y en el mismo gusto por las situaciones límite (que continuará con Ione Belarra como Secretaria General de Podemos) en 2019, provocando nuevas elecciones al no aceptar, en un insólito regateo de carteras y competencias impropio de un partido nacido del 15M, la oferta de Pedro Sánchez para formar el primer gobierno de coalición progresista. Por no hablar de la defensa numantina de la excelente llamada ley del solo sí es sí tras negarse a corregir sus defectos técnicos hasta el punto de votar contra el gobierno del que formaban parte su reforma, pero al que se aferran como una tabla de salvación. La ausencia de un verdadero modelo teórico, más allá de otros factores como la personalidad del líder y la permanente ofensiva de las derechas, explica el ascenso y caída de Podemos, una organización nacida al calor y bajo el impulso del 15M, que hoy se enfrenta a un grave problema existencial. Para convencerse de que es necesaria una reflexión profunda sobre lo acontecido y sus derivadas políticas basta echar un vistazo a los datos: en tan solo 4 años, Podemos ha pasado de obtener casi 5 millones doscientos mil votos y 69 escaños en las elecciones generales de 2015, a poco más de 3 millones y 35 escaños en las de 2019, cifra que de no haber concurrido en coalición con IU habría sido seguramente bastante menor. El fenómeno contiene una alta dosis de pedagogía de los hechos de la que extraer lecciones si queremos que la izquierda alternativa representada por Sumar tenga futuro y pueda convertirse en transformadora.

Las leyes de la evolución socioeconómica

Para lograrlo resulta ineludible tener una idea clara de las características definitorias (hipótesis científicas) [5] de la naturaleza de los sistemas socioeconómicos que conforman el espacio relacional de la actividad humana, así como las razones por las que evolucionan a fin de que puedan desarrollarse procesos de transformación. Hay distintos enfoques a la hora de describir las sociedades humanas (antropológico, micro y microsociológico). Pero hay consenso en considerarlas como un conjunto de interrelaciones entre diferentes partes (individuos, grupos, instituciones) que interactúan de acuerdo a objetivos, lo que exige un conjunto asumido (o impuesto) de reglas, normas y valores. Se trata de una forma específica de organización sistémica por su dimensión cultural. Siendo más precisos, de un sistema complejo, no lineal, abierto, dinámico y adaptativo, dotado de dimensión cultural que caracteriza y confiere al sistema propiedades emergentes únicas. Un sistema con sus desarrollos caóticos (crisis), sus bifurcaciones (alternativas), sus procesos adaptativos (reformas), y su capacidad evolutiva (transformación) que trasciende la evolución biológica, fruto de mecanismos azarosos, aleatorios y ciegos, cuyos resultados depura la selección natural, tal como describe la teoría darwiniana. Esta dimensión cultural, fruto a su vez de la evolución de los sistemas biológicos [6], supone que los humanos, dotados de pensamiento reflexivo y lenguaje simbólico, actuamos como diseñadores inteligentes (agentes racionales de nuevas realidades) en el desarrollo evolutivo del sistema socioeconómico. Es la capacidad creativa y electiva, expresión de la máxima complejidad de un sistema, la que orienta la evolución en una dirección u otra. En este sentido me gustaría destacar las aportaciones de Michael L. Wong y otros, del Instituto Carnegie para la Ciencias, plasmadas en su artículo On the roles of function and selection in evolving systems (Sobre los roles de la función y la selección en los sistemas en evolución) donde sostienen haber descubierto una nueva ley universal de la naturaleza que denominan Law of increasing functional information, loque viene a confirmar el modelo teórico de transformación de los sistemas socioeconómicos basado en la teoría de la complejidad. Básicamente, esta nueva ley explica la tendencia natural de los sistemas complejos a evolucionar, lo que supone el incremento de patrones funcionales (que yo llamo diseño). El mecanismo es el mismo que el de la selección natural darwiniana, pero con características propias de cada sistema (físico, químico, biológico, social) [7]. Es decir, las sociedades humanas son una expresión particular de una ley general de la naturaleza, y obedecen a mecanismos comunes que debemos tener en cuenta. Uno de ellos es el gradualismo (habitualmente lento pero también rápido debido a cataclismos ambientales y revoluciones) de los procesos evolutivos. Su negación en la acción política ha provocado gravísimas catástrofes, y ha sido una de las causas principales del colapso del socialismo real y del fracaso de numerosos intentos revolucionarios posteriores. A estas alturas no creo que sea necesario citar ejemplos. 

La presunción de que el gradualismo es una negación del propósito revolucionario no solo es uno de los mayores errores político-prácticos, sino una expresión de pensamiento mágico que termina convirtiendo los proyectos más esperanzadores de la humanidad en un fiasco [8]. Al igual que el Homo sapiens no emergió milagrosamente sino de la lenta y gradualevolución de los homínidos (y estos, a su vez, de los prehomínidos, y estos...) ningún sistema socioeconómico surge de la destrucción del antiguo sino de su gradual transformación, lo que implica la conservación de algunos de los caracteres y propiedades al tiempo que cambian de funcionalidad y comienzan a emerger otros en un incremento de la complejidad del sistema. Su misma naturaleza gradualista implica que se trata de un proceso de reconfiguraciones del sistema para dotarse de mayor capacidad de respuesta ante las presiones internas (luchas reivindicativas en función de los intereses de clase, impacto de los avances científico-técnicos) y de las externas (globalización, cambio climático). Naturalmente, el gradualismo no garantiza per se la transformación del sistema socioeconómico ya que es la respuesta a la necesidad adaptativa del sistema. Así, para los defensores del sistema capitalista la necesidad adaptativa de implementar reformasno está en cuestión, aunque su definición y aplicación puede crear divisiones. Por ejemplo, el neoliberalismo tratará de eliminar las trabas al libre desenvolvimiento de la actividad económica, al tiempo que intentará revertir las conquistas laborales que menguan sus ganancias, mientras que la socialdemocracia buscará, ya desde 1959 (Bad Godesberg), mitigar sus efectos negativos extremos como la desigualdad y sus secuelas de pobreza, marginalidad, exclusión, etc. y ampliar los derechos sociales y laborales. Lo describe con su habitual claridad y rigor la economista y directora del Instituto para Innovación y Propósito Público en University College London María Mazzucato en su obra Otro capitalismo tiene que ser posible (Siglo XXI). El título ya evidencia el carácter voluntarista del reformismo de inspiración socialdemócrata. 

Sentado cual, la pregunta básica es cómo avanzar gradualmente un proyecto de transformación del sistema capitalista sin quedarse en un reformismo radical. La respuesta está en cambiar, aunque sea mínimamente, las relaciones distribuidas de poder [9] que permean y se extienden por el conjunto de los subsistemas que configuran la realidad social (características fractales) conformando los mecanismos de dominación que garantizan la permanencia del sistema socioeconómicocapitalista. De ahí que, cuando peligran las relaciones distribuidas de poder en campos sensibles como el económico por la acción del gobierno de izquierdas, la reacción de las derechas sea furibunda, llegando, incluso a propiciar un golpe de Estado y la implantación de una dictadura para salvar la libertad amenazada. La reacción del PP y Vox ante la formación del segundo gobierno de coalición progresista es una buena muestra de ello, aunque en este caso el pretexto haya sido la amnistía. Por eso conviene no olvidar que, si bien el Estado social y Democrático de Derecho es una condición necesariapara cambiar las relaciones distribuidas del poder e iniciar un proceso gradualista de transformación del capitalismo, no es suficiente. Fortalecer y ampliar la democracia es la única garantía frente a las esperables reacciones boicoteadoras de los poderes dominantes.

Yendo a lo concreto, un buen ejemplo de cambio en las relaciones distribuidas del poder es la implementación de la cogestión codeterminación (Mitbestimmung) en las grandes empresas y la autogestión en algunos sectores públicos. En este sentido debe entenderse la propuesta programática de Sumar que aboga por la participación de los sindicatos en los órganos de decisión de las empresas. Posibilidad reconocida, aunque ambiguamente, en nuestra Constitución [10]. Sin embargo, esta conquista no garantiza un cambio en las relaciones de poder de los trabajadores en el seno de la empresa si se limita a implementar el dialogo social patronos-sindicatos, obviado que el carácter social de la creación de riqueza, fruto de la actividad del conjunto de los trabajadores (capital humano), convierte la participación en los órganos de dirección y gestión empresarial en un derecho, al igual que su participación en la ganancia apropiada por el capital en base a la propiedad privada. De ahí que siga siendo cierta la famosa frase del pensador y político revolucionario anarquista francés Proudhon (1809-1865) de que la propiedad es un robo... avalado por la ley. Una idea que subyace en el manifiesto Democratizing work suscrito por 3.000 estudiosos de más de 650 universidades donde se califica a los trabajadores de inversores de trabajo, núcleo constituyente de las empresas junto con los inversores de capital, lo que supone el derecho de los trabajadores a participar en las decisiones relativas a sus vidas y a su futuro en el puesto de trabajo [11]. Es más, si alteramos las relaciones de poder en el sistema empresa mediante la cogestión alteramos su diseñoy, por lo tanto, su funcionalidad (incremento de la productividad y de la calidad del empleo gracias a la aplicación del talento de los trabajadores en la toma de iniciativas y decisiones estratégicas, participación en los beneficios, etc.), propiciando la emergencia de propiedades más exitosas en su desenvolvimiento [12]. En otros ámbitos, como el judicial, un cambio significativo en las relaciones distribuidas de poder en el Tribunal Constitucional supone impedir la anulación de medidas progresistas de un gobierno de izquierdas. Por eso, las derechas y el lobby de los jueces ultraconservadores tratan de minar su legitimidad bajo pretexto de su falta de neutralidad, solo existente, al parecer, cuando la mayoría es progresista. Y explica la negativa del PP a renovar el Consejo del Poder Judicial, con una mayoría conservadora militante desde hace 25 añospese a llevar más de 5 años caducado. Lo mismo cabe decir en el subsistema económico donde el poder de las grandes corporaciones supone un dominio desmesurado que el Estado Social y Democrático de Derecho tiene el deber de corregir con medidas reguladoras como leyes antitrust, políticas para fomentar la competencia, reformas de los impuestos societarios, aumentado la presencia del Estado en sectores estratégicos, etc. En el ámbito político-institucional, muy condicionado por los poderes fácticos, cambiar las relaciones distribuidas de podersupone desarrollar formas de democracia participativa, deliberativa y directa. En resumen, cambiar las relaciones distribuidas de poder (políticas, económicas, sociales, institucionales) del sistema socioeconómico es el corazónestratégico de la transformación gradualista del capitalismoy marca la diferencia con el reformismo que busca mantenerlo (versión conservadora), o mejorarlo (versión socialdemócrata). Es un trabajo en construcción abierto, dinámico y adaptativo, que tiene la ventaja de usar la poderosa palanca prueba-error que impide el dogmatismo y el determinismo profético de apocalípticos y fatalistas resignados.

Un programa para transformar

Alterar las relaciones distribuidas de poder a favor de la mayoría trabajadora permite ganar posiciones en el sistema socioeconómico capitalista para neutralizar y eliminar las lógicas resistencias de suS principales beneficiados. Ello supone promover el ensanchamiento y profundización de la democracia representativaintegrando formas de democraciaparticipativa, deliberativa directa en el sistema institucional del Estado Social y Democrático de Derecho, de tal forma que la ciudadanía pueda participar como sujeto activo de los cambios (Democracia Ampliada) [13]. Lo mismo ocurre en el ámbito de la economía, particularmente en el mundo empresarial con la implementación de formas avanzadas de cogestión y autogestión, lo que permite incrementar la eficiencia y racionalidad del sistema productivo al tiempo que se potencia la justicia distributiva, se reducen las desigualdades, y se crean las condiciones materiales y legales para una verdadera igualdad de oportunidades. Todo ello supone democratizar el espacio económico sobre principios éticos, solidarios, equitativos y participativos. A su vez, el cambio en las relaciones distribuidas de poder en el ámbito de la economía permite regular y racionalizar el mercado, implementando un sistema democrático de planificación orientativa [14] que sirva de marco para la política económica gubernamental y de orientación a la actividad privada, hoy posible gracias al desarrollo científico-técnico, fundamentalmente a la Inteligencia Artificial, la supercomputación de altas prestaciones, y el Big Data, Planificación que facilitaría terminar con el despilfarro de la riqueza y la manipulación especulativa, al tiempo que se promueve el desarrollo sostenible del sistema productivo, al que se integra la dimensión medioambiental como un condicionante existencial (Democracia Económica).[15] Para alcanzar estos objetivos es necesario un mayor desarrollo del Estado de bienestar, e incrementar el papel reguladorplanificador y protector del Estado Social y Democrático de Derecho. Porque, como señala David Harvey, la continuidad en el flujo de la vida humana es mucho más importante que la continuidad en el flujo interminable de acumulación de capital [16].

De una manera muy sucinta, el modelo teórico de la izquierda transformadora debería basarse en estos tres grandes pilares estratégicos:

1. La ampliación de la democracia representativa liberal con el desarrollo e implementación institucional de la democracia participativa deliberativa y directa

2. El desarrollo la democracia económica, último espacio en el que la democracia todavía no se ha desarrollado, cuyos pilares fundamentales son la congestión de lo privado y la autogestión de lo público. Así como la potenciación del papel regulador y racionalizador del Estado que impida tanto el caos (crisis recurrentes), como las posiciones de dominación, primando el interés social sobre el interés particular, en el horizonte de un sistema productivo participativo (ciudadanía económica), sostenible y justo, organizado teniendo en cuenta la protección del medio ambiente y la lucha contra las crisis climáticas.

3La protección y ampliación de las conquistas sociales, particularmente del Estado del bienestar con el blindajeConstitucional de los Derechos Sociales (educación, sanidad, vivienda, dependencia, etc.) haciendo especial hincapié en la lucha contra la pobreza, las desigualdades, la precariedad, la inempleabilidad y el desempleo, las brechas socioeconómicas y culturales, la exclusión social etc. Sin olvidar los nuevos derechos de la ciudadanía digital [17].

Parece cada vez más evidente que sin afrontar desde una perspectiva transformadora los grandes desafíos digitales y medioambientales de forma que no solo se protejan las conquistas sociales y laborales, sino que supongan un avance en la resolución de los problemas concretos que afectan a las clases trabajadoras, hoy la gran mayoría de la sociedad, las posiciones más reaccionarias, con el amparo y potenciación de los poderes fácticos dominantes, terminarán capitalizando la insatisfacción y el desencanto. Los sucesivos éxitos electorales de la ultraderecha son un buen y peligroso ejemplo. 


Notas

[1] Las Ciencias de la Complejidad estudian el comportamiento de los sistemas complejos (lineales, no lineales, estáticos, dinámicos, cerrados, abiertos, evolutivos, etc. Sus trabajos abarcan prácticamente todos los aspectos de las ciencias naturales desde la física de partículas hasta los fenómenos estelares, los sistemas físico-químicos, ecológicos, biológicos, neuronales, sociales, económicos, tecnológicos, culturales. Incluyen teorías como la de los sistemas caóticos (altamente sensible a las condiciones iniciales), de los procesos evolutivos (incremento de la complejidad y la información del sistema, emergencia y autoorganización), o fenómenos como la bifurcación (pasar de un estado de equilibrio a otro con nuevos patrones de comportamiento). Entre sus más señalados estudiosos destacan Ilya Prigogine, Edward N. Lorenz, Murray Gell-Mann, Mitchell Waldrop, Robert May, Stephen Wolfram, y John H. Holland. Puede verse: Juan Luis Suárez y Yaneer Bar-Yam. La complejidad y sus ciencias (Presentación). Complejidad y escala en las organizaciones sociales. Revista de Occidente nº 323, Abril 2008. Ver: Juan Luis Suárez y Yaneer Bar-Yam. La complejidad y sus ciencias (Presentación). Complejidad y escala en las organizaciones sociales. Revista de Occidente nº 323, Abril 2008. También: M. Mitchell Waldrop. Complexity. The Emerging Science at the Edge of Order and Chaos. (https://pdfget.com/please-wait-for-few-moments-6/); Carlos Eduardo Maldonado, Complejidad de las ciencias sociales. Ediciones desde abajo. Bogotá, 2016 (www.researchgate.net/publication/304581600).
[2] Ver: Javier Franzé. La trayectoria del discurso de Podemos: del antagonismo al agonismo. Revista Española de Ciencia Política, 44. 219
[3] En el programa para las elecciones municipales se afirma: Tenemos las piezas, pero falta ordenarlas, ajustarlas, equilibrarlas. Aun teniendo materiales de buena calidad, han caído en manos de gobiernos torpes, cortos de miras y despilfarradores.
[4] En el debate Pablo Iglesias propone el pacto del beso: Fluye el amor y la pasión en la política española ¡Pedro, sólo quedamos tú y yo!
[5] Las hipótesis científicas son afirmaciones que intentan explicar algún fenómeno natural o social basándose en observaciones, datos y conocimientos previos. Las hipótesis científicas deben ser coherentes, lógicas, falsables y verificables mediante experimentos o evidencias empíricas. Las hipótesis científicas no son verdades absolutas apriorísticas, sino aproximaciones que pueden ser confirmadas, refutadas o modificadas por la praxis política y nuevas investigaciones
[6] La cultura no aparece por generación espontánea, es fruto de la evolución. Se da tambien en los animales (simios, elefantes, ballenas, lobos, murciélagos, aves ...) en los que se produce transmisión social de conductas, conocimientos y habilidades, que pasan de generación en generación mediante enseñanza e imitación de los mayores (tradición) y no por mecanismos de la genética. (La importancia del aprendizaje social y su papel en la evolución de la cultura: www.redalyc.org/journal/3822/382255488007/382255488007.pdf. Una de las características que definen la cultura humana es la capacidad para el pensamiento reflexivo y simbólico. Puede verse, entre otros trabajos: Daniel C. Dennete. De las bacterias a Bach. Pasado y presente, 2017.
[7] Según la perspectiva de los investigadores, existen tres tipos de selección para función:
Persistencia estática: el más básico, donde prima la estabilidad, como ocurre en las disposiciones estables de átomos o moléculas que se seleccionan para continuar.
Persistencia dinámica: sistemas dinámicos que se seleccionan por sus suministros continuos de energía y su rendimiento.
Generación de novedad: la tendencia de los sistemas en evolución a explorar nuevas configuraciones que pueden conducir a nuevos comportamientos o características emergentes. Es el caso de los sistemas complejos sociales dinámicos. Su selección por función se basa en la generación de novedad (transformaciones graduales en el sistema socioeconómico que conduce a un sistema nuevo). Ver: www.pnas.org/doi/epdf/10.1073/pnas.2310223120. 
[8] Un buen ejemplo es la NEP (Nueva Política Económica), propuesta por Lenin en 1921 para establecer un denominado Capitalismo de Estado que supusiera la coexistencia de los sectores privados y público, con medidas como el uso del mercado y diversas formas de propiedad, la atracción de capitales extranjeros en forma de concesiones. Encontró fuertes resistencias en los bolcheviques radicales. Stalin la eliminó cuatro años después del fallecimiento de Lenin. 
[9] Con el término distribuidas me refiero a que las relaciones de poder no anidan solo en las distintas estructuras jerárquicas del sistema, sino que permean y se extienden por el conjunto de los subsistemas que configuran la realidad social (características fractales). Esto supone que la pérdida de poder en un nodo del sistema no supone necesariamente su colapso. Además, todos los sistemas evolucionables, al estar formados por subsistemas del sistema general del que forman parte y con el que interaccionan, precisan de cierta estabilidad pese los cambios en ellas. Ver: Carlos Tuya. El Voto y el Algoritmo. Amazon, 2022.a
[10] El  artículo 129.2 de la Constitución española sostiene que “los poderes públicos promoverán eficazmente las diversas formas de participación en la empresa y fomentarán, mediante una legislación adecuada, las sociedades cooperativas. También establecerán los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción"
[11] Ver: https://democratizingwork.org/#espanol. Esta participación de los trabajadores a través de sus representantes elegidos ya existe en 18 países del mundo, entre ellos Alemania desde 1976. Conviene resaltar que en todos se busca, de un una u otra manera, restringir o limitar su capacidad de acción e influencia. Ver: Luig Ferrajoli. La construcción de la democracia. Trota, 2023; tambien: www.economiasolidaria.org/wp-content/uploads/2023/01/Dossieres-EsF-48-Nuevos-modelos-de-empresa-y-democracia-economica.pdf; www.ccoo.es/1a6599b5d007f72db6b2b76d9ea1ebe6000001.pdf
[12] Según las últimas estadísticas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) países con sistemas de cogestión como Suecia y Alemania tienen una elevada productividad del trabajo (61,7 y 58,3 dólares producidos por hora trabajada, respectivamente) mientras que los que carecen de esta institución, como Reino Unido y España, es notablemente más baja (51,3 y 48,8 dólares respectivamente).
[13] El término democracia deliberativa, participativa y directa designa un modelo normativo que busca ampliar la democracia representativa implementando procedimientos de toma de decisiones políticas colectivas con la participación activa de todos los potencialmente afectados por tales decisiones. Estaría basada en el principio de la deliberación, que implica argumentación y discusión pública de las diversas propuestas. Ver: Jürgen Habermas, Tres modelos de democracia. Sobre el concepto de una política deliberativa. Polis: Revista Latinoamericana, Nº 10, 2005 (https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2917075); Boaventura de Sousa Santos (coord.). Democratizar la Democracia. Los caminos de la democracia participativa. Fondo de Cultura Económica, 2008.
[14] La planificación orientativa es una forma de planificación económica implementada por el Estado para resolver el problema de la información imperfecta en las economías de mercado mediante la coordinación de la inversión pública y privada a través de pronósticos y objetivos de producción. Los planes resultantes tienen como objetivo proporcionar información económicamente valiosa como un bien público que el mercado por sí mismo no provee. Es lo que recoge el Artículo 131 de la Constitución: El Estado, mediante ley, podrá planificar la actividad económica general para atender a las necesidades colectivas, equilibrar y armonizar el desarrollo regional y sectorial y estimular el crecimiento de la renta y de la riqueza y su más justa distribución. Puede verse: Ander Egg Ezequiel. Introducción a la Planificación. Siglo XXI de España, 1991; José Luis Ceceña Cervantes. Introducción a la economía política de la planificación económica nacional. Fondo de Cultura Económica. Ruth Saavedra; Guzmán y otros. Planificación del desarrollo. Fundación Universidad de Bogotá. Jorge Tadeo Lozano, 2001.
[15] Desarrollo ampliamente el concepto en el capítulo 5. Democracia Económica y Relaciones de Poder de mi libro El Voto y el Algoritmo. Amazon, 2022.
[16] Harvey, David [2021]. Valor en movimiento. New Left Review, Segunda época (126): 105-125. (https://newleftreview.es/issues/126/articles/value-in-motion-translation.pdf)
[17] Los describo en El Voto y el algoritmo (Amazon, 203) pag.258

 

Podemos y el efecto nocebo

Como se sabe, el efecto nocebo es lo contrario al efecto placebo. Es decir, pensar ciegamente que algo es perjudicial sin serlo, de forma que termina siéndolo. Este efecto nocebo, derivado de la percepción equivocada de la realidad, surge en los grupos sociales, particularmente en los partidos políticos, por un defecto de origen, en este caso el populismo laclaudiano [1]. Defecto genético que ocasiona la enfermedad de la progeria o envejecimiento prematuro. 

Los populismos, al basarse en fronteras entre un nosotros mayoritario y un ellos muy pequeño pero poderoso, si no triunfan a corto plazo (asalto al cielo), terminan desinflándose para, en un último intento de sobrevivir, transformarse en lo que combatían: un partido del sistema, sometido a las exigencias de oligarquización, algo que solo se combate con la democracia participativa, deliberativa, y directa [2].

Esta evolución comenzó en Podemos con la degradación de los círculos, espacios ciudadanos de participación, deliberación y decisión, convertidos en un instrumento de la estructura jerárquica del partido. Un vistazo a los resultados de Podemos en solitario primero en 2015, y como UP después, muestra un declive continuado de su apoyo político: 5.189.333 votos (20,66%) en 2015; 5.049.734 (21,1%) en 2016; 3.119.364 votos (12,97%) en noviembre de 2019. Una tendencia descendiente que habría sido mayor sin la participación de IU, formación basada fundamentalmente en el PCE, con un suelo pequeño pero sólido, y que las encuestas auguran aún mayor en 2023... salvo que les salve Sumar de Yolanda Díaz antes de que Podemos lo frustre [3].

Pretender negociar una coalición con Sumar cuando haya terminado de convertirse en partido, es decir, cuando deje de ser la plataforma-movimiento de Yolanda Díaz, para asegurase así los puestos en las listas electorales, es una muestra no solo de incongruencia política que contraviene el espíritu fundacional de Podemos, sino que manda un mensaje partidista de fuerte olor a chiringuito, que siempre pasa factura a la izquierda. Andalucía fue un serio aviso. 

El ejemplo más evidente, hasta ahora, del efecto nocebo es la desafortunada reacción de la dirección de Podemos ante las indeseadas e inesperadas reducciones de penas al aplicar la Ley Integral de Garantía de la Libertad Sexual, más conocida como ley de solo sí es sí, cuyos causantes serían los jueces machistas, los togados fascistas, los medios de comunicación, los tertulianos, comentaristas y columnistas, la progresía cómplice, los socios de coalición y la mayoría de investidura. Mucho ruido y pocos argumentos. 

La desabrida reacción de Pablo Iglesias, Irene Montero, Ione Belarra, y Pablo Echenique, ante la aplicación por algunos jueces del principio constitucional recogido en el Artículo 2.2 del Código Penal, que afirma: tendrán efecto retroactivo aquellas leyes penales que favorezcan al reo, aunque al entrar en vigor hubiera recaído sentencia firme y el sujeto estuviese cumpliendo condena, lo que ha supuesto reducciones de pena y, en algún caso, excarcelación, ejemplariza la peligrosa puesta en práctica de la famosa frontera laclaudianaellos y nosotros, donde ellos son todos menos los nuestros. 

Han convertido lo que debería ser un sosegado debate técnico-jurídico en un ruidoso problema político donde el más perjudicado será Podemos. Es lo que tiene ver enemigos por todas partes. El problema es que los nuestros se van reduciendo paulatinamente a los miembros y simpatizantes de Podemos. No sé si son conscientes del daño que hace a la izquierda en general, y al proyecto de Sumar en particular, esta manifestación del efecto nocebo. Y las oportunidades que brinda a la derecha para su ofensiva contra el gobierno del que son socios. 

En el planteamiento del suceso generado por la aplicación de la ley de solo sí es sí Podemos se enfrenta a la siguiente dicotomía: o los jueces que han rebajado las penas son prevaricadores porque la ley no lo permite (Irene Montero: el problema que tenemos es que hay jueces que están incumpliendo con la ley) [4], en cuyo caso hay que actuar judicialmente contra ellos; o la ley posibilita una interpretación favorable a ciertos condenados que reduce sus penas, en cuyo caso hay que esperar a la unificación de doctrina del Tribunal Supremo y la Fiscalía para hacer las correcciones pertinentes, si fuera necesario. Negarse a contemplar esta posibilidad, que aceptan hasta los partidos de la mayoría de investidura, es una peligrosa muestra de infantilismo político y de rabieta emocional. ¿Tendrían que sentirse atacados por jueces machistas también los socios de gobierno y los partidos que aprobaron la ley en el Congreso por la reducciones de penas? ¿Se han puesto todos de perfil mostrando una gran desvergüenza, cobardía y estupidez, como clama con santa indignación Pablo Iglesias? [5] ¿O solo lo hace Yolanda Diaz que, por cierto, cada vez muestra un mejor perfil?

Lo ocurrido debería servir de aviso a navegantes (populistas laclaudianos): hoy la frontera es la que separa, y desgraciadamente puede terminar enfrentando, a quienes apuestan por la amplia unidad de las izquierdas y quienes se enrocan en un nefasto patriotismo de partido propio de épocas pasadas. El deseo (y necesidad) de convertir la ley de solo si es si en la ley de Irene Montero ha concentrado todas las críticas y efectos negativos en ella, cuando es de todo el gobierno, y la responsabilidad colectiva. Mal negocio querer patrimonializar la actividad gubernamental, como si cada ministerio fuera un minigobierno, alimentado los ataques de la derecha. 

Resumiendo, el error de la dirección de Podemos, supongo que por falta de serena reflexión, es que transforma el carácter técnico del problema en un inoportuno problema político, agudizando las contradicciones internas en el bloque de izquierdas. Lo peor es que llueve sobre mojado, y que cuando la borrasca de la ley trans no se ha despejado, se acercan otros frentes tormentosos como la ley de trata. El riesgo es que en la singladura final el gobierno de coalición navegue con rumbo de colisión.

La sobreactuación de la dirección de Podemos ha conseguido que se perciba la Ley Integral de Garantía de la Libertad Sexual como defectuosa cuando se trata de un ley muy positiva, que supone un gran avance en la defensa de la mujer frente a todas las agresiones machistas. En todo caso se la puede criticar por incurrir en la tendencia autoritaria del incremento constante en la duración de las penas como principal recurso ante los delitos [6]. La realidad es que la ley de solo sí es sí buscaba impedir la laxitud de las penas para algunos delitos sexuales, ejemplarizados en la sentencia de la manada, unificándolos todos bajo el concepto de agresión sexual, lo que obligaba a contemplar una nueva horquilla de penas, con reducción en algunos casos para los delitos menos graves; e incrementarlos en otras conductas (por ejemplo, cuando no se puede dar el consentimiento por estar bajo los efectos de alguna sustancia o de drogas que anulan la voluntad de la víctima). 

Es decir, el debate no debería ser sobre la rebajas de penas como consecuencia de la unificación de delitos, algo esperable, sino sobre si con la nueva ley las mujeres están más y mejor protegidas de las agresiones sexuales, pese a que en algunos casos puedan beneficiarse de una rebaja algunos agresores ya condenados. Un enfoque así habría desarmado la ofensiva de la derecha contra Podemos y el gobierno de coalición, e impedido la gratuita e inoportuna alarma social generada. Inconscientes, por cierto, de que con ello se refuerza la filosofía punitiva propia de la derecha, y la excusa para las proclamas xenófobas de la ultraderecha, porque satisface las pulsiones vengativas, solo comprensible en la víctimas, pero inaceptable como método de protección social. 

En su día, Jueces y Juezas para la Democracia criticaron lo que consideraban un endurecimiento de un marco penal ya muy severo [7]. Podemos debería haber incidido pedagógicamente en que los casos que se rebajan las penas no la convierten en una mala la ley, ni implica que proteja menos a las mujeres. Muy nerviosos deben estar en la dirección de Podemos como para reaccionar airadamente a la decisión de unos jueces (conservadores y progresistas, que de todo hay) interpretando la rebaja de penas como un ataque a sus dirigentes. 

Habría sido un milagro que todos hubieran resuelto la petición de rebaja con una rotunda desestimación, dada la variedad de condenas y sus fundamentos jurídicos. En todo caso, aunque puede ser que algunos jueces (con el visto bueno de la fiscalía, por cierto), no hayan interpretado correctamente la nueva ley a la hora de aplicar una bajada de la condena qué pena, en un Estado de Derecho las sentencias se recurren, no se descalifica a los jueces por su supuesto machismo o filofascismo... o, desde las diferentes versiones de derecha, por ser de izquierdas y filocomunistas.

Es indiscutible que desde su nacimiento Podemos ha sufrido un acoso, en muchos casos bordeando lo delictivo, por parte de las fuerzas de derechas, y que algunos representantes del centro izquierda no han visto con buenos ojos su participación en el gobierno, pero eso debería darse por descontado. Y, en todo caso, obliga a desarrollar una estrategia defensiva inteligente que huya de la confrontación, la descalificación y el insulto, a fin de no hacerle el juego a los fabricantes de crispación, encantados con el debate soez y faltón. Y, sobre todo, no dar miedo a los nuestros, como acertadamente señaló en su día Iñigo Errejón. 

Tengo la impresión de que la dirección de Podemos (y no solo) ignoran el país en el que viven, y las poderosas fuerzas(económicas, políticas, sociales y culturales) a las que nos debemos enfrentar en el largo y gradual proceso de transformación del sistema socioeconómico capitalista. De ahí que no sean conscientes del riesgo que asumen con la sobreactuación. Porque el problema no es que Podemos continue su viaje a la irrelevancia, como parece, sino que puede torpedear las posibilidades electorales de la izquierda transformadora, dividiendo el voto y propiciando el desentendimiento de la ciudadanía progresista. 

Y con ello poner en grave riesgo la continuidad del gobierno de coalición. Porque la crispación generada por la reacción desmesurada de la dirección de Podemos ante la evidencia de ciertas vías de escape en ley de solo sí es sí no es un hecho coyuntural, que pueda terminar en anecdótico con el paso del tiempo. En mi opinión responde a una concepción de la política anclada en el pasado. Y de ser así, es bastante probable que vuelvan a ocurrir episodios del efecto nocebo en el futuro, cuando previsiblemente se incrementen las lógicas y legítimas tensiones en el bloque de izquierdas al entrar en el año electoral de 2023. Cuando hay fiebre (y furia) no basta un antipirético. Esperemos que el sistema inmunológico (el análisis político basado en evidencias científicas y realidades sociológicas) elimine el efecto nocebo, y se incorporen sin más dilación al proyecto de Sumar, hoy por hoy la única respuesta sensata y eficaz contra el riesgo de dispersión y fracaso de las izquierdas alternativas y transformadoras.


[1] El tema ha sido tratado agudamente por el sociólogo y politólogo alemán Robert Michels (1876 – 1936) en: Los partidos políticos. Un estudio sociológico de las tendencias oligárquicas de la democracia moderna (Amorrortu editores, 2017).
[2] Ver:  Carlos Tuya. La sinrazón populista. Amazon, 2017.
[3] El último CIS de Noviembre otorga a UP un 12,2% de intención. de voto (https://datos.cis.es/pdf/3384_Estimacion.pdf)
[4] Ver: www.rtve.es/play/videos/telediario-2/aplicacion-ley-del-solo-si-sienfrenta-igualdad-judicatura/6737903/.
[5] www.publico.es/politica/pablo-iglesias-llama-cobardes-quienes-ponen-perfil-machacan-irene-montero.html
[6] Ver la tribuna en El País: A propósito de la ley ‘solo sí es sí’: los árboles y el bosque (https://elpais.com/opinion/2022-11-20/a-proposito-de-la-ley-solo-si-es-si-los-arboles-y-el-bosque.html)
[7] Ver: http://www.juecesdemocracia.es/2021/02/16/comunicado-la-comision-penal-jjpd-ante-proyecto-ley-organica-garantia-integral-libertad-sexual/)

 

 

🤩🤩🤩👍👍👍👍🤗🤗🤗🙏🙏🙏 ¡Bravo, IU! Siempre humana antes que "poderosa", con vocación de diálogo, de escucha constante, inteligencia y conocimiento, que utiliza la responsabilidad política compartida mucho más para servir al bien común que para ppoder mandar, Atapuerca fashion total camuflada de innovación y acomodada al siglo XXI y así parezca que hay cambios aparentes para que no cambie nada en realidad, como pone en boca de Tancredi (el podemita de la familia Salina) en Il Gattopardo, la novela del genial maestro Giuseppe di Lampedusa. Para poder servir y multiplicar el bien común lo mejor y lo más acertado es sumar y no dividir ni restar para acabar repetiendo lo de siempre, con los mismos resultados demoledores...Lo de menos son las etiquetas, lo imprescindible es la conciencia, la ética y la inteligencia de la humildad para ver los propios fallos y corregirlos para bien de tod@s, no de una marca ni de una etiqueta, ni de un personaje, sobre todo si esa etiqueta pretende ser hegemónica, una patología histórica, la obsesión demoledora de todos los imperios y dictaduras, grandes o pequeñas...Ains!!!

 

IU apremia a buscar un mecanismo de coordinación entre las organizaciones que forman parte de Sumar

La Coordinadora Federal de Izquierda Unida debate un nuevo informe político en el que se decidirán "propuestas para construir una coalición estable" en el espacio que lidera Yolanda Díaz.

Garzón Rego
Alberto Garzón, junto con Sira Rego, actual ministra de Juventud e Infancia, en una reunión de la Coordinadora Federal en 2020. Ricardo Rubio / Europa Press

Este viernes, 1 de diciembre, es una fecha señalada en el calendario para Izquierda Unida (IU) por dos razones. En primer lugar, Alberto Garzón, que ya anunció que abandonaría su puesto como coordinador federal del partido, cargo que ha ocupado desde 2016, oficializará su paso atrás. En segundo, se celebrará una reunión de la Coordinadora Federal en la que se presentará un nuevo informe político, al que ha tenido acceso Público, que servirá a los cargos de IU para debatir propuestas para dotar de estabilidad a su coalición con Sumar y analizar el momento que atraviesa de la formación.

En el informe, que será leído previsiblemente por Ismael González, responsable federal de Organización del partido, se abordarán varios puntos: desde un recorrido por el clima político a nivel mundial, hasta una serie de comentarios sobre las relaciones con Sumar. Además, se plantearán una serie de propuestas para fortalecerla. 

La principal tiene que ver con la creación de "espacios de coordinación entre organizaciones". En el informe político que se someterá a debate se especifica que "para mejorar la coordinación se puede trabajar un espacio más amplio (grupo motor) donde se incorporen los territorios y las organizaciones" y que "la representación de los territorios deberá ser el reflejo de la pluralidad existente y de la realidad social y política". Es decir, IU pedirá un paso más a Sumar en la transversalidad del proyecto.

Es un movimiento que encuentra necesario Izquierda Unida una vez ya ha echado a andar el Gobierno de coalición, que, por cierto, cuenta con una ministra de IU, Sira Rego, que dirigirá la cartera de Infancia y Juventud, además de peso en las comisiones parlamentarias. Sin ir más lejos, la diputada Engracia Rivera se encargará de la la Comisión Mixta para la Coordinación y Seguimiento de la Estrategia Española para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Otras dos propuestas que debatirá la Coordinadora Federal para dotar de estabilidad a la coalición son, por un lado, "crear espacios de participación popular" ―"Es necesario que las personas se sientan partícipes de la elaboración del proyecto de país"― y fomentar la participación telemática.

Un buen momento para IU

"Izquierda Unida, que parecía condenada a la desaparición, hoy goza de estabilidad política, financiera e institucional". Es una de las citas más categóricas que se pronunciarán durante la reunión, donde se expresará un profundo agradecimiento a Alberto Garzón por haber liderado una etapa compleja para la formación, pero que ha culminado con peso en el nuevo Ejecutivo y relevancia política

En cualquier caso, está entre los retos que afronta la formación en el próximo período adaptarse "a nuevas formas de intervención política" y "reforzar la organización".

"Altura de miras" frente a la ola reaccionaria

En el borrador del discurso al que ha tenido acceso Público también se abunda en la preocupación que alberga la formación por la "ola reaccionaria" a nivel internacional. Milei en Argentina o la extrema derecha de Geert Wilders en Países Bajos son ejemplos de ello y también se citarán este viernes. Además, hablará del conflicto entre Israel y Palestina y elogiará la postura de Pedro Sánchez, "que contrasta con la de los gobiernos de la Unión Europea, que se han posicionado mayoritariamente del lado de la postura israelí", aunque se le pedirá todavía más.

IU insiste en "la necesidad de medidas para ejercer más presión, como la ruptura del Acuerdo de Asociación UE-Israel, el embargo de armas, el reconocimiento del Estado de Palestina o una denuncia ante la Corte Penal Internacional para investigar los crímenes perpetrados por el Ejército israelí y acabar con su impunidad".

En el plano nacional, IU incide en que "el PP sigue compartiendo las tesis de Vox y no hay visos ni a corto ni a medio plazo de que eso cambie" y cita, también, "las algaradas golpistas que han ocupado las calles frente a las sedes de partidos políticos, especialmente la del PSOE". Pero no solo eso. Parte importante del discurso que se debatirá en la reunión se centrará en los problemas que vive la juventud en España, especialmente los niveles de pobreza y la precariedad laboral, una materia en la que tendrá incidencia ministerio que dirigirá Rego.

Para enfrentar todo ello, el informe político de IU pide "responsabilidad y altura de miras". ¿La estrategia? "Ensanchar los horizontes de lo posible, rechazar los retrocesos y saludar los avances para construir una pendiente que nos lleve hacia avances más profundos que amplíen los márgenes de acción política". Todo ello, en el día de la despedida de Garzón, que también servirá para agradecer a los ministros de Unidas Podemos el esfuerzo y desear suerte a los entrantes.