George Orwell: «En tiempos de engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario».
lunes, 2 de septiembre de 2019
Pongo aquí este artículo como ejemplo de mezcla ad hoc para confundir, por parte de la "científica"entrevistada y de quien la entrevista y le da crédito solo por el flash del momento y la publicdad de su libro, y no por la evidencia y la comprobación de la verdad que se vende como un dogma sin más. La ciencia auténtica es todo menos dogma intocable e impuesto porque sí. El primer gazapo de esta buena mujer es poner demagógicamente al mismo nivel de valoración a "los antivacunas" (sin conocer ni tener en cuenta las razones y evidencias experimentales por las que se han convertido en no consumidores del vacuneo, que las tienen y son innegables), que a los negacionistas del cambio climático. Si además, ambos sectores calificados por esta Madame Curie, son opuestos en principios éticos. Los negacionistas del cambio climático suelen ser, precisamente, quienes no tienen conciencia ni de los daños medioambientales ni de los daños tantas veces letales de los negocios de las farmacéuticas mediante campañas de vacunación irresponsables e innecesarias, pero que a su vez son origen de un sinúmero de enfermedades derivadas, que sin ser mortales en lo inmediato, mantienen a la población, sobre todo infantil y de la tercera edad, eternamente enferma por achaques que las hacen dependientes constantantes y un filón consumista de la farmancia y sus remedios para hoy y enfermedad-secuela para mañana. Ya es hora de que la conciencia vuelva a la Universidad, de que se exija un código deontológico demostrado y una limpieza de curriculumns a los enseñantes, que están en demasiados casos ya innumerables cobrando dinero de los laboratorios por inocular en los alumnos el virus de la tergiversación con "auctoritas" magisterial, y tratando al resto de científioos decentes, objetivos e independientes, como "pseudocientíficos", cuando en realidad no hay pseudociencia más peligrosa para la humanidad que la que se comporta como esbirro ciego de los poderes económicos y financieros, que sin principios ni moral, se dedican a hacer negocio con el dolor, provocando al mismo tiempo otras enfermedades y el cambio climático que ello supone. Si el ser humano enferma y se intoxica con medicamentos innecesarios que sonsume sin ser consciente de su salud ni de la responsabilidad en sus hábitos, se está envenando también el Planeta, como lo envenenan la toxcidad de los medicamentos que van a la basura, para remate de la jugada, envueltos y envasados en miles de millones de envases de plástico, o liquidados sin compasión por las quimioterapias, que matan más que el cáncer que pretenden liquidar matando de paso al propio organismo que lo padece. Puede que esos tratamientos ruinosos, sean una salida del sistema para eliminar gente frágil y por ello, molesta ya que solo renta al capital mundial por lo que consume mientras casca, sea lo que sea.¿Por qué la prensa, ese cuarto poder de tan lar¡go alcance, no se plantea el análisis veraz de la realidad y se deja embaucar por el boom de las noticias al asalto, sólo por el hecho de ser flashes de moda, o a veces por la amistad con alguien desconocido que necesita darse a conocer vendiendo su producto editorial, presentándose como la imagen milenial de una supuesta "ciencia", pero sin investigar quién está pagando la edición y la publicidad, por ejemplo, del libro y del personaje? Eso sí que sería prensa de verdad: investigadora y limpia. Nixon nunca hubiese dimitido, ni los ciudadanos de USA se hubiesen enterado jamás, de lo que se cuece en los Watergates, si los periodistas que lo denunciaron se hubiesen quedado al margen y callados por no molestar, para no perder el empleo o por amistad con los bedeles de Nixon y la Casa Blanca. En fin, es importante que como ciudadanía despierta, dejemos de comulgar con ruedas de molino y de hacer chistes y parodias sobre la corrupción mientras la leemos,la asimilamos como normalidad y no la distinguimos de la decencia y ni la relacionamos con la deontología profesional de la información y también de la lectura que hacemos como informados, desinformadas o manipulados...Cambiemos nosotras/os y la prensa, la política y la sociedad acabarán cambiando porque no queda otra cuando no hay más cera que la que arde. El sistema que nos aplasta se nutre de un público que le aplaude, le escucha, se cree todo, y paga, mientras les deja hacer sin rechistar y les normaliza el tinglado cuando ellos mismos colocan en los altares la basura que les alimenta aunque luego les acabe matando. Como los fumadores empedernidos: exaltando su derecho a destrozarse, mientras hay que pagarles el hobby en la Seguridad Social y haciendo tragar a todos por la calle los humos venenosos de su libertad matarile, para ellos y para el resto. No es democracia estar obligados a tragar el daño de los inconscientes matarifes voluntarios con alevosía. Tampoco es coherente en una democracia exigir el derecho a una muerte digna y apechugar con la obligación de vacunarse por narices, y no porque haya una epidemia comprobada, sino para que los laboratorios se hagan de oro y encima nos enfermen con la inoculación 'preventiva' de virus que no tenemos y nos contagian, gracias al vacuneno sin pies ni cabeza. NO SE PUEDE MANIPULAR EL CUERPO NI LA SALUD DE NADIE SIN EL PERMISO EXPLÍCITO DE CADA CIUDADANO/A. El periodismo no puede ni debe ser tabaco for ever para la inteligencia consciente colectiva, si de verdad pretende ser un servicio público al bien común más que un negocio en manos de cualquier mafia que más y mejor recompense el bla, bla, bla. Así que ojo al parche y que no nos sigan vendiendo la moto contaminante en tantos aspectos, que ni la especie ni el Planeta estamos para bromas ni experimentos de prensa-ciencia-ficción. O acabaremos feneciendo de cacotanasia farmacológica desatada, en el reino de Niñatolandia afectados de pijopatía gravis...es decir, en la parra de Babia
Rocío Vidal: “Los antivacunas o negacionistas del cambio climático amenazan a la sociedad”
- Entrevista a la periodista científica y divulgadora en el canal de Youtube "La Gata de Schrodinger"
- En
septiembre publica su primer libro: "¡Que le den a la ciencia!
Supersticiones, pseudociencias, bulos…desmontados con pensamiento
crítico
Miguel Muñoz
Entrevista a la periodista científica y divulgadora en el canal de Youtube "La Gata de Schrodinger"
Lee
domingo, 1 de septiembre de 2019
Genial esa visión del mangoneo coreográfico, como suelen ser las observaciones de J.J.Millás
LA MAYORÍA de los pies expuestos a la vista se retiran hacia atrás
cobardemente. De las 15 personas reunidas, 11 los tienen en la
retaguardia, cruzados el uno sobre el otro, formando una defensa, una
alianza. Casualmente, los 11 llevan zapatos negros y calcetines oscuros,
mientras que los pies que progresan hacia el espectador (de mujeres sin
excepción) llevan calzado claro. Cuando me invitan a dar una
conferencia, siempre pregunto si se me van a ver los pies, porque los
míos tampoco son valientes y prefiero tomar medidas. Si me dicen que sí,
los disfrazo con calcetines llamativos, para disimular su apocamiento.
Últimamente, incluso cuando me aseguran que no, procuro rejuvenecerlos
un poco, por si acaso. El calcetín, para los de mi generación, no pasaba
de ser una mortaja, ya que los pies tenían una cierta consideración de
cadáver. De hecho, se pasaban el día muertos de frío.
En la actualidad, aun estando vivos, ya ven que no se muestran demasiado, ni siquiera entre el grupo de jóvenes políticos abanderados por Rivera, que es quizá el que más retrasados los tiene. Les propongo a ustedes un juego didáctico: recorten la silueta de la parte superior de los cuerpos fotografiados y prueben a intercambiarlas con la zona que se encuentra debajo del tablero de la mesa. Comprobarán para su sorpresa que en la mayoría de los casos no se percibe ningún desacuerdo debido a la uniformidad mortuoria de que es víctima la parte inferior. Luego, tomando solo como referencia la actitud de las piernas y los pies, deduzcan quién está a punto de mandar en ese partido.
En la actualidad, aun estando vivos, ya ven que no se muestran demasiado, ni siquiera entre el grupo de jóvenes políticos abanderados por Rivera, que es quizá el que más retrasados los tiene. Les propongo a ustedes un juego didáctico: recorten la silueta de la parte superior de los cuerpos fotografiados y prueben a intercambiarlas con la zona que se encuentra debajo del tablero de la mesa. Comprobarán para su sorpresa que en la mayoría de los casos no se percibe ningún desacuerdo debido a la uniformidad mortuoria de que es víctima la parte inferior. Luego, tomando solo como referencia la actitud de las piernas y los pies, deduzcan quién está a punto de mandar en ese partido.
ZOO - Palestine (#ZooZonaZero)
La música, como la poesía, como la humanidad profunda, adquieren su sentido universal más verídico y conmovedor cuando trascienden el territorio del ego y se convierten en compromiso fraterno y empático y pueden reconocerse como amor sin barreras, sin fronteras, sin manipulaciones espúreas y de baja cota, en ese territorio por construir y explorar juntos, en el que nadie falta y nadie está de sobra. Amor, sí Amor. Como pan recién hecho en el horno del alma que no cesa, como el rayo de Miguel y la lucidez de José.
Bueno, Elisa, eso hacían los griegos en Atenas con su ensayo democrático. Lo cierto es que tampoco les salió como esperaban. Es posible que la cosa consista en que solo se pueda conseguir, como decía Pericles, que el bien de cada uno se convierta en bien común y viceversa. Personalmente, y por la experiencia de tantos años, creo que para que eso sea posible es básico que la conciencia esté más despierta que desierta; sólo así se puede llegar a descubrir que el bien parcial y absoluto tomado como único fundamento general es la ruina de cualquier intento civilizado y democrático si no se descubre al mismo tiempo la necesidad inapelable del bien común, que a su vez implica sustituir la "lucha " para ganar siempre en falso, por la cooperación para vivir en común con la mayor cota de felicidad social posible, sin exclusiones ni castigos por ser diferentes en lo aparente, ignorando que somos iguales en lo esencial. Lo contrario es tensión, duelos, desigualdad, agotamiento de recursos y de ánimos, de ideas sanas y enfermedad letal para todos, incluidos los promotores y devotos del sistema depredador. Ese enredo constante nos impide evolucionar y dejar de dar vueltas a la noria del disparate.La barbarie siempre acaba por pasar factura a sus siervos ilusos resignados como a sus amos manipuladores rampantes, ambos igualmente dóciles, cegatos y sumisos ante el monstruo de su propia creación bifronte,- en plan Jano-, que a ambos se les escapa. Qué paradoja: buscando lo que más se desea, se provoca lo más indeseable. Ese oxímoron es la peor de las prisiones, el triunfo imperial de la egopatía contagiosa, asesina de lo mejor del ser humano, a sueldo de la soberbia y la estupidez. La peor de las pandemias.
Lo echamos a suertes
La crisis de la democracia representativa y del hartazgo respecto a sus representantes está provocando diversos fenómenos en las distintas democracias, todos ellos preocupantes
Hay un profundo desaliento respecto a la forma de funcionamiento de una democracia representativa que nos mantiene como bufones de las dinámicas estériles de las élites políticas
EFE
"El sufragio por sorteo está en la naturaleza de la democracia. El sufragio por elección, en la de la aristocracia"
Montesquieu. El espíritu de las leyes
Comienza mañana el curso político no acabado y debiera
extenderme aquí en consideraciones sobre si habrá nuevas elecciones, sin
que las anteriores hayan cubierto su fin de formar gobierno, y sobre de
quién será la culpa de tal suceso para establecer así a quién hay que
volver a votar y a quién no. Ese es, en resumen, el estado de la
lamentable cosa pública en España.
Tal dinámica que
consiste, en esencia, en anteponer los cálculos posibilistas y los
intereses de las élites políticas gobernantes a las necesidades reales
del país, no nos es privativa. Ni en eso somos originales. La crisis de
la democracia representativa y del hartazgo respecto a sus
representantes está provocando diversos fenómenos en las distintas
democracias, todos ellos preocupantes. El auge de los populistas, la
llegada al poder del sistema de aquellos que quieren destruirlo y la
utilización de los mecanismos democráticos de forma espuria para
conseguir los propios fines pervirtiéndolos son una constante que
amenaza nuestra forma de regirnos como sociedad.
Haciendo
un poco de historia, podemos recordar que la democracia representativa
fue el pacto social resultante de las revoluciones inglesa, francesa y
norteamericana y que vino a suponer el cambio del gobierno de las élites
aristocráticas por el de las élites ciudadanas elegidas por los
ciudadanos en las urnas. Mas héteme aquí que el devenir del propio
sistema democrático ha convertido a esas élites políticas en algo tan
lejano, tan inescrutable y tan ajeno para el ciudadano como lo eran en
su día las élites aristocráticas (por no hablar del número de
aristócratas que se nos han colocado de nuevo en esas élites electas
patrias).
De ahí procede el sentimiento de no
representación que se plasmó en el 15-M español, en los Gilets Jaunes
franceses, en Nuit Debout o en Occupy Wall Street. La constatación de
que ninguna fuerza política, ni existente ni de nueva creación, ha
logrado solventar ese sentimiento de alejamiento de las élites políticas
de los problemas reales está sobre el tapete y crece y crece a medida
que comprobamos que la vida política española se mistifica sin que
seamos capaces de comprender ni qué sucede ni en qué nos beneficia esto a
los ciudadanos. Hay un profundo desaliento respecto a la forma de
funcionamiento de una democracia representativa que nos mantiene como
bufones de las dinámicas estériles de las élites políticas. Por eso,
teóricos de los sistemas políticos se plantean cada vez con más fuerza
la necesidad de una radicalización de la democracia que ponga
definitivamente en primer plano al ciudadano. Una vuelta a las raíces
atenienses. Un tipo de experiencia que no es nueva, y que se implementó
en pequeñas dosis en Dinamarca, Islandia, Brasil, Estados Unidos,
Australia o Irlanda sin que en España la hayamos introducido tan
siquiera en el debate reformista que cada día nos traen sobre esa
Constitución que unos creen blindada y otros quieren tirar a la
papelera. ¿Y si radicalizar la democracia pasara por introducir el
factor suerte?
En Atenas, la insaculación resultaba
fundamental puesto que permitía nombrar a la mayoría de los magistrados,
los miembros del Consejo de la Ciudad que preparaban las Asambleas
Ciudadanas, los tribunales de jurado y lo que hubiera sido equiparable
al Tribunal Constitucional de la época. La democracia asamblearia que
algunos partidos de nuevo cuño han intentado introducir sin éxito para
regenerar la vida política no sólo no ha solucionado, sino que ha creado
otros problemas y tampoco la idea de las primarias a la americana, con
tantos problemas incluso en su lugar de origen, ha funcionado. ¿No sería
llegado el momento de explorar y de introducir en el debate público
español la posibilidad de la regeneración mediante la democracia
participativa? No es nada demasiado revolucionario. La socialista
francesa Segolène Royal lo llevaba en su programa electoral cuando se
presentó a la presidencia de la República en 2007, en unas elecciones
que perdió ante Sarkozy. Royal tenía muy claro que "los ciudadanos no se
interesaran por la política más que si la política se interesa por
ellos" y que la democracia participativa no es populista sino todo lo
contrario, lo que acaba trayendo los populismos es el sistema
representativo puro. Y de eso nos estamos dando cuenta una década más
tarde.
Yo ya les hablé de la insaculación de las
ternas de candidatos a los nombramientos judiciales para que los
magistrados no tengan que deberle su puesto más que al azar y no a
ningún político. La cuestión es mucho más amplia. La democracia
participativa y la introducción de ciudadanos elegidos al azar en la
toma de decisiones, parte de la base de que los individuos tienden a la
racionalidad en el momento en que se deposita en ellos datos fiables y
una responsabilidad. Es la experiencia que han arrojado también en
España multitud de jurados populares. Así se han llevado a cabo
experiencias como los paneles de ciudadanos, los observatorios de
políticas públicas e incluso una suerte de estados generales basados en
la representación popular establecida por azar y, si se quiere, con un
filtro demoscópico para obtener muestras representativas.
¿Que
creen que trasladaría a los partidos políticos españoles sobre la
necesidad de formar gobierno o de mantener al Estado en un impasse de
medio año más -y que ya dura desde 2015- un panel de ciudadanos elegidos
por sorteo y que tuvieran que deliberar sosegadamente su dictamen
mediante el estudio de datos adverados como neutros y verdaderos? Es
cierto que Habermas ya nos advirtió que: "En sociedades complejas, aun
los más serios esfuerzos de autogestión se frustran debido a las
resistencias derivadas de la obstinación sistémica del mercado y del
poder administrativo" pero ahora somos menos ingenuos y sabemos que
tales presiones, del mercado y de los poderes fácticos, también se ceban
en las élites políticas emanadas del sistema representativo. Nos lo han
confesado ellos mismos en prime time. Así que ¿por qué no probar si
tales presiones son menos susceptibles de causar mella en los que no
tienen nada que ganar ni perder al tomar decisiones?
Algo
hay que hacer. Algo que vaya más allá de correr con las alcachofas
recogiendo sandeces. Algo más allá de que el espacio público esté
ocupado por un grupo de niñatos tirándose de los pelos. Algo es
necesario. Algo que pueda salvarnos. Si esto no vale vayamos pensando en
otra cosa pero, desde luego, que no piensen que pueden engañarnos a
todos todo el tiempo. Eso, si fueran más viejos, sabrían que es
imposible así como que el intento de hacerlo, por más novedoso que
parezca, sólo nos conduce a la autodestrucción.
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