George Orwell: «En tiempos de engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario».
miércoles, 1 de mayo de 2019
Primero de Mayo a estrenar

Lo hemos vivido hoy apasionadamente en las calles de Valencia y en las de todo el estado. Ha sido una implosión de almas y corazones, de pensamiento y conciencia. La calle rebosaba fuerza y bondad, alegría y empuje. Esperanza con fundamento. Al finalizar la mani se han abierto las compuertas del futuro en medio de este presente en forma de abrazo regenerador. Las jóvenas y jóvenos de la Intersindical se han lanzado a la campaña del abrazo sin fronteras, han reivindicado a gritos y a ritmo de marcha su intención sin recortes de instituir y proclamar como gobernante al amor, a la fraternidad, y a sus criaturas: la igualdad, los DDHH, la fraternidad y la libertad, acompañadas del trabajo digno, de la atención humanitaria y cooperativa, del apoyo mutuo capaz de mover montañas. Hemos llorado, reído y danzado juntas en medio de La Glorieta. Delante de los antiguos juzgados. En el centro del corro, una madre con su niño de menos de un año, abrazado y dando palmas, riendo y cantando con la plaza entera y el padre que se suma al grupo más contento que unas pascuas; primero, abrazados y después en plan sardana, en círculo, levantando los brazos y las manos cogidas, hacia el cielo con los pies bien centrados en la tierra...Después del abrazo infinito, nos hemos quedado allí, contándonos caminos y posadas, unas cuantas abuelas hasta ese momento, desconocidas entre nosotras. Angels de Picassent, Fina de La Creu Coberta, Lluiseta del Cabanyal, Rosa de Picanya, Gloria de La Punta, María del Ensanche, Pili de Ruzafa y yo de Patraix. Ninguna cumplía ya los sesenta y alguna anda rondando los 82, con una vitalidad que ya la quisieran algunos políticos que podrían ser sus nietos.
No sé por qué me venían a la mente las palabras y las notas de Los de Palacagüina y Carlos Mejía Godoy...de aquella Nicaragua en plena eclosión democrática y social, rebelde y sanísima, que nacía en la islita de Solentiname, allá por los setenta y los ochenta del pasado siglo y que enamoró por completo el alma de Cortázar y la de medio mundo
"La comunión no es un rito intrascendente y banal,
es compromiso y vivencia,
toma de conciencia de la humanidad,
es comulgar con la lucha de la colectividad,
es decir yo soy humano,
y conmigo, hermano, tú puedes contar..."
Estoy segura de que Jesús de Nazaret era esto lo que quiso enseñar y no una religión ni una idelogía manipuladas para hacer prosélitos y montar castas elitistas, que nunca han entendido qué significa el hecho de que en el reino de la verdad no haya diferencias entre ser últimos y primeros. Y que la única aristocracia sea tener una conciencia limpia y sana, y por ello humilde e inteligente.
Hemos compartido la memoria histórica, en un puzle, al que íbamos añadiendo piezas del recuerdo, desde las infancias hundidas en las cunetas de los años cuarenta y cincuenta, el sabor agridulce del tiempo que pasó sin acabar de expresar su sentido ni su deseada condición de presente habitable y hospitalario. La orfandad de una patria postiza que te endosaba la Sección Femenina de la FAES... (y que ahora es la perla negra del aznarismo)
Y luego la alegría de reconocer en esa juventud despierta y luminosa, otros horizontes y la posibilidad de otra historia.
No nos conocíamos, pero nos hemos reconocido en el abrazo. Hemos quedado en vernos y convocarnos. El sindicato de lo entrañable, tiene mucho que compartir, orientado a un nuevo continente: la conciencia social es espíritu, que como el Ave Fénix, aprovecha cualquier ocasión propicia para renacer de las cenizas...
Una reflexión de lo más oportuno. Gracias, Isaac Rosa. Los sindicatos son una herramienta de lo mejor, para la regulación y el equilibrio del empeño social. Imprescindibles y un punto de apoyo totalmente inasequible, a años luz, del cloaquismo laboral que preside el tinglado facha, que solo se alimenta de la mala leche y la frustración de tiranos y siervos, siempre pululando entre el miedo y el cabreo, desde el feudalismo hasta hoy, aunque con disfraces ad hoc, según los tiempos y las modas
Al fascismo no se le derrota (solo) en las urnas
En las elecciones ha
chocado con el techo esperable de la ultraderecha sociológica, pero en
otros espacios el nuevo fascismo corre ligero sin que lo reconozcamos ni
le pongamos freno
Decir "España frenó al fascismo el 28-A" es precioso, yo soy el primero que puso el póster en la habitación. Pero es mentira.
Es cierto que temíamos un resultado muy superior, y están por debajo de
sus homólogos europeos. Pero de pronto tenemos dos millones y medio de
votantes, y 24 diputados en el Congreso, que ya no son aquellos de "la
ultraderecha en España no tiene representación porque vota al PP", no:
estos son orgullosamente ultraderechistas.
Pero al fascismo no hay que hacerle frente en las urnas, o
no solo en las urnas. La electoral es solo una de las vías por donde se
abre paso. Para empezar, en estas elecciones no solo hubo un partido
diciendo mamarrachadas sobre feminismo, armas, inmigración o Cataluña.
Más grave fue que dos partidos "demócratas" comprasen parte de la
agenda, le diesen legitimidad y hasta los invitasen a entrar en un
gobierno. Supongo que los conservadores y liberales europeos estarán muy
contentos con PP y Ciudadanos.
Por otro lado, el
discurso fascista no ganó terreno con oscuras técnicas de whatsapp y
bots, déjense de cuentos: ha circulado alegre en los grandes medios,
empezando por las televisiones, que han prestado un impagable servicio a
un partido que encima los despreciaba negando entrevistas y debates.
Pero el problema es más de fondo. Vox es solo la espuma de la marea negra que se nos vendrá encima si nos movemos echando cuentas electorales.
En las urnas ha chocado con el techo esperable de la ultraderecha
sociológica, pero en otros espacios el nuevo fascismo corre ligero sin
que lo reconozcamos ni le pongamos freno.
En un libro reciente y muy oportuno, cuya traducción española he tenido la suerte de prologar, Facha. Cómo funciona el fascismo y cómo ha entrado en tu vida,
Jason Stanley identifica, entre otros, uno de los principales
combustibles históricos del fascismo: la desigualdad. Dice Stanley que "la
política fascista es mucho más eficaz en una situación de marcada
desigualdad económica (…), en condiciones de incertidumbre económica,
cuando el miedo y el rencor pueden instrumentalizarse para enfrentar a
unos ciudadanos con otros".
En una España rota no
por el independentismo sino por la creciente desigualdad
socioeconómica, podemos consolarnos viendo cómo Vox concentra su voto en los distritos de clase alta.
Pero su filtración en los barrios obreros no es despreciable (en torno
al 10% en no pocas zonas, viniendo de la nada). Y una vez legitimado
electoralmente, podría crecer mientras sigan creciendo la desigualdad,
la incertidumbre, el miedo y el rencor.
Por esa
relación entre fascismo y desigualdad, Stanley propone un antídoto a
nuestro alcance: el sindicato. Aparte de estar comprobado que aquellos
países con más presencia sindical son menos desiguales (y viceversa),
dice Stanley que "el sindicato es el mecanismo principal
que tiene una sociedad para unir a personas muy diferentes entre sí. En
las asociaciones sindicales se fomenta la colaboración, el sentido de
comunidad y la igualdad salarial. Además, ayudan al trabajador a
protegerse frente a los vaivenes del mercado global". De ahí la aversión histórica del fascismo hacia los sindicatos de clase.
Ténganlo
en cuenta en este Primero de Mayo, día de la clase trabajadora. Vienen
tiempos de resistencia antifascista, de organizarnos, luchar juntas,
defender derechos, protegernos y cuidarnos. Y para eso sirve un
sindicato.
Podemos pensar que al fascismo se le
derrota en las urnas, llenar la despensa de palomitas para el show de
Vox en el Congreso, y relajarnos hasta las próximas elecciones. Pero
quizás para entonces suframos algo más que ansiedad preelectoral.
Y conditio sine qua non, que el poder no nos destroce la conciencia de seres humanos; el único poder legítimo es el servicio a la comunidad de su sistema circulatorio, su aparato respiratorio y su metabolismo: el bien común
RECUPERAR LA CONCIENCIA OBRERA
Hace muchos años que desde este espacio vengo reclamando que recuperemos la conciencia obrera, volvamos a esa lucha del proletariado que hemos perdido por el camino. Este no será un artículo en el que les inunde de cifras de paro, de precariedad, de siniestralidad laboral… la sufren todos los días, directa o indirectamente. Lo saben de sobra. Ahora, pregúntense, ¿qué hacen para solucionarlo?
El empresariado no es nada sin la clase obrera. Nada. A pesar de tener la sartén cogida por el mango, la neoesclavitud promovida por bandas como la CEOE es quien lleva las riendas, quien, incluso, ha marcado durante mucho tiempo el ritmo a los gobiernos. Acabamos de terminar una campaña electoral y a cualquier persona con los pies en la tierra se le debieron revolver las tripas cada vez que escuchó a los partidos de uno y otro signo presumir de creación de empleo.
¿Cómo es posible que en esta España nuestra haya personas que con dos empleos no sea capaz de llegar a final de mes? ¿Cómo es que ningún partido político entona el mea culpa? Sencillamente es asqueroso presenciar cómo presidentes/as autonómic@s se erigen responsables de la bajada del paro en su región cuando tiene datos a favor y, en cambio, culpa al Gobierno central cuando se dispara. Y la clase obrera, agacha la cabeza y calla.
Hemos hablado mucho de lo narcotizada que estaba la sociedad; diría más, está lobotomizada. Parece mentira que ejemplos como los de Coca-Coca en Lucha o Amazon no sirvan para demostrarnos cómo la unión hace la fuerza. ¿Cómo es posible que la solidaridad obrera no ponga contra las cuerdas a ese empresariado ruin que ha nos ha chupado hasta el tuétano de los huesos?
A pesar del modo en que la banda explotadora quiere recortar derechos como el de huelga, tenemos que plantarle cara, denunciar a aquellas empresas y empresari@s que vulneran los derechos laborales y que, a pesar de estar aprobado por ley, no cumplen con el Salario Mínimo Interprofesional, que mantienen la brecha salarial entre hombres y mujeres, que siguen las directrices de grupos de poder como el Círculo de Empresarios y sus doctrinas aniquiladoras.
Denuncien a Inspección de Trabajo hasta saturarla, hasta que el escándalo del volumen de denuncias sea tan mayúsculo que traspase nuestras fronteras, avergüencen a nuestros Gobiernos, nos hagan salir a las calles y sudar frío a esa élite económica que nos desangra. Denuncien también en los medios, en tribunas como ésta, que está y estará siempre a disposición de quienes lo precisen, porque nadie la calla, haya que pagar el precio que haya que pagar (y que, en ocasiones, les aseguro que ya he pagado).
Cuanto más nos odien l@s poderos@s, más apoyos entre nuestros iguales, en la clase obrera, tenemos que ser capaces de ganarnos y, del mismo modo, ser nosotr@s apoyo de otr@s tantos que nos necesitan. Ese poder, ese torrente solidario es imparable, creánme; lo vieron con las personas pensionistas, muchas de ellas propulsoras de las libertades civiles que estamos perdiendo ahora. ¿A qué esperan?
Hoy 1 de mayo, Día Internacional del Trabajo, celebren pero, sobre todo, reivindiquen. ¿El qué? Trabajo digno, sí pero, por encima de todo, su propia dignidad, su conciencia obrera, esa que hoy por hoy no tienen. Para ello, no deleguen en reformas laborales, gobernantes o sindicatos. Suyo es el poder en primera instancia. A por él.
Hace muchos años que desde este espacio vengo reclamando que recuperemos la conciencia obrera, volvamos a esa lucha del proletariado que hemos perdido por el camino. Este no será un artículo en el que les inunde de cifras de paro, de precariedad, de siniestralidad laboral… la sufren todos los días, directa o indirectamente. Lo saben de sobra. Ahora, pregúntense, ¿qué hacen para solucionarlo?
El empresariado no es nada sin la clase obrera. Nada. A pesar de tener la sartén cogida por el mango, la neoesclavitud promovida por bandas como la CEOE es quien lleva las riendas, quien, incluso, ha marcado durante mucho tiempo el ritmo a los gobiernos. Acabamos de terminar una campaña electoral y a cualquier persona con los pies en la tierra se le debieron revolver las tripas cada vez que escuchó a los partidos de uno y otro signo presumir de creación de empleo.
¿Cómo es posible que en esta España nuestra haya personas que con dos empleos no sea capaz de llegar a final de mes? ¿Cómo es que ningún partido político entona el mea culpa? Sencillamente es asqueroso presenciar cómo presidentes/as autonómic@s se erigen responsables de la bajada del paro en su región cuando tiene datos a favor y, en cambio, culpa al Gobierno central cuando se dispara. Y la clase obrera, agacha la cabeza y calla.
Hemos hablado mucho de lo narcotizada que estaba la sociedad; diría más, está lobotomizada. Parece mentira que ejemplos como los de Coca-Coca en Lucha o Amazon no sirvan para demostrarnos cómo la unión hace la fuerza. ¿Cómo es posible que la solidaridad obrera no ponga contra las cuerdas a ese empresariado ruin que ha nos ha chupado hasta el tuétano de los huesos?
A pesar del modo en que la banda explotadora quiere recortar derechos como el de huelga, tenemos que plantarle cara, denunciar a aquellas empresas y empresari@s que vulneran los derechos laborales y que, a pesar de estar aprobado por ley, no cumplen con el Salario Mínimo Interprofesional, que mantienen la brecha salarial entre hombres y mujeres, que siguen las directrices de grupos de poder como el Círculo de Empresarios y sus doctrinas aniquiladoras.
Denuncien a Inspección de Trabajo hasta saturarla, hasta que el escándalo del volumen de denuncias sea tan mayúsculo que traspase nuestras fronteras, avergüencen a nuestros Gobiernos, nos hagan salir a las calles y sudar frío a esa élite económica que nos desangra. Denuncien también en los medios, en tribunas como ésta, que está y estará siempre a disposición de quienes lo precisen, porque nadie la calla, haya que pagar el precio que haya que pagar (y que, en ocasiones, les aseguro que ya he pagado).
Cuanto más nos odien l@s poderos@s, más apoyos entre nuestros iguales, en la clase obrera, tenemos que ser capaces de ganarnos y, del mismo modo, ser nosotr@s apoyo de otr@s tantos que nos necesitan. Ese poder, ese torrente solidario es imparable, creánme; lo vieron con las personas pensionistas, muchas de ellas propulsoras de las libertades civiles que estamos perdiendo ahora. ¿A qué esperan?
Hoy 1 de mayo, Día Internacional del Trabajo, celebren pero, sobre todo, reivindiquen. ¿El qué? Trabajo digno, sí pero, por encima de todo, su propia dignidad, su conciencia obrera, esa que hoy por hoy no tienen. Para ello, no deleguen en reformas laborales, gobernantes o sindicatos. Suyo es el poder en primera instancia. A por él.
¿Seguro? 1º) ¿Hay un lado correcto de la historia? 2º) ¿Alguien tiene la patente de esa corrección? ¿Es el lado correcto ir por las plazas autoproclamándose presidentes ultrafachitos apoyados por un lunático millonetis a la cabeza de un imperio sociópata, amoral y descerebrado, pero dueño del pastón mundial, para el que las vidas que no son la suya, tienen el mismo valor que las canicas? No sé si eso se puede definir como lado correcto de algo...Está más cerca de un manicomio global que de otra cosa. Y eso es más que evidente, se mire desde el lado que se mire
En el lado correcto de la Historia
Madrid
Faltan muchos detalles por conocer de lo ocurrido ayer en Venezuela. A estas horas, la situación sigue siendo confusa, pero todo indica que el intento de alzamiento ha pinchado; mucho voluntarismo, pocos medios. Sorprende la temeridad y la chapuza organizadora. Guiadó debía esperar ayudas que no llegaron o que no llegaron todavía porque Guaidó insiste en que la insurrección ya no tiene marcha atrás.
El hecho es que ayer, cuando comenzaron los acontecimientos, estaban sobre el tablero y en marcha todos los elementos de una gran tragedia: situación económica desesperada, dos bandos enfrentados que se atribuyen la legitimidad, ambos con apoyo militar de mayor o menor entidad -luego se vio que con Guaidó estaban menos de lo que él creía, extremo clave no aclarado del todo-, población civil armada -recordemos que Maduro entregó el año pasado más de un millón de armas a las llamadas milicias patrióticas-, invocaciones movilizadores de grueso calibre: unos llamando a alzarse contra el usurpador, otros a ponerse en pie contra el golpe de Estado, salidas democráticas cegadas –pues todos apelan a unas elecciones que nadie sabe quién y cómo convocar- y en paralelo ardían las cancillerías en todo el mundo, en una contienda diplomática con posiciones enfrentadas, lo que le daba la gravedad y la dimensión del conflicto. Estados Unidos, Brasil, Colombia, con Guaidó y con su alzamiento, incondicionalmente. La Unión Europea, incluida España, con Guaidó pero no con su alzamiento. El Grupo de Lima, 14 países americanos que también apoyan a Guaidó, reunido de emergencia y a la espera. Rusia, China, Cuba y Turquía, con Maduro, contra lo que consideran agresión al orden constitucional. En fin, todos los alimentos, como digo, para la gran tragedia.
Veremos cómo evolucionan hoy los acontecimientos porque están convocadas manifestaciones que con la tensión existente podrían acabar mal. Guaidó llamó ayer a los venezolanos a ocupar la calle y colocarse, dijo, en el lado correcto de la historia. Sin embargo, aunque la razón le asista, ahora se trata de evitar que el desbordamiento del problema desemboque en una guerra civil, porque en una guerra civil todos terminan estando en el lado equivocado de la historia.
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Una cosa está clara: Venezuela votó y por mayoría eligió lo que tiene. Meter las narices, manipular la información, e interferir en un estado para sacar tajada y apoderarse de sus recursos petrolíferos usurpando y anulando la libertad de los pueblos y envenenando la sociedad, no es precisamente jugar en limpio. Es exactamente repetir las jugadas más sucias y repugnantes de todos los imperios; USA debería planteárselo antes de ir haciendo apostolado a bombazos, chantajes, terror y presiones.
La situación política de esa república recuerda como calcada el mismo montaje que el de la República española en 1936. Tras el golpe franquista estaba agazapada la garra del euro-nazismo fascista que tres años más tarde llevó al mundo entero a la catástrofe. EEUU han hecho de las catástrofes provocadas por todas partes -que llaman cínicamente, "conflictos de baja intensidad", porque no los sufren ellos, claro- su gran negocio en todos los aspectos; para ese monstruito convertido en paradigma de falsa libertad y consumismo suicida, la hecatombe como empresa es la base de su economía, un método de lo más terrible, que Naomi Klein califica de "sistema/política/método del shock" con aislamiento económico y bloqueo político. Primero destrozan la conciencia de los pueblos, si se resisten les destrozan la economía y las relaciones internacionales, si es preciso se inventan terroristas y lo que haga falta, compra tiranos y los adiestra, los vende como salvadores y luego se apoderan de todo, y hacen negocio con las ruinas, hasta imponer su visión del mundo a base de catequesis "democrática" e hipocresía sonriente e infinito optimismo irresponsable, que está dejando el Planeta como un queso gruyere. Pero, por favor, eso no es terrorismo, sino una politica humanísima, caritativa y justa como pocas.
Es Venezuela la que debe decidir si quiere ser libre o prefiere ser el chiguagua de Trump. Lo mismo que España tendrá que decidir si los golpistas venezolanos refugiados en su embajada son legales o, por el contrario, son como los presos políticos catalanes. Unos rebeldes sin causa. No se puede estar en misa y repicando. Si protegen a Leopoldo López y dan alas a Guaidó & company, la inquina anti-indepen se desmonta per se. Y se pone en evidencia el traje invisible del emperador. En este caso, las togas contra el procès ultramagnificado, en una democracia histriónica, que filtra motas de polvo y cuela tiranosaurios rex.
Es lo que tienen los cacaos mentales, políticos y judiciales. O sea, polivalentes. Cuando la ética, junto a la inteligencia, se deja aparcada en Aristóteles y Kant. A años luz de la política. Y el mensaje de los sabios se reduce a las liturgias devotas y a los sermones interesados en sacar tajada.
No se puede crear una plaga que acabe con la vida de los demás, incluso del Planeta, y pretender que esa misma plaga no acabe con el sistema de sus creadores. Ellos incluidos. Las armas matan por fuera, pero las malas energías , ideas e intenciones, matan por dentro, precisamente a quienes las ponen en marcha aunque sea por delegación y sin mojarse personalmente.
Urge cada día más, hacer limpieza general sobre todo desde dentro de cada ser humano.
Lo que Eres, Es, dice esa canción que nadie se toma en serio...
Necesitamos urgentemente quitarnos la venda, para poder ver el disfraz de nuestros inmejorables verdugos y dejarles a cara descubierta.
Necesitamos urgentemente quitarnos la venda, para poder ver el disfraz de nuestros inmejorables verdugos y dejarles a cara descubierta.
Intersindical Valenciana convoca 1 de maig, un año más, con un camino abierto por delante

Para Intersindical, este Día del Trabajador «tiene un significado especial por el contexto social y político» tras las elecciones generales y valencianas de este domingo, con la victoria del PSOE de Pedro Sánchez y una posible reedición del gobierno del Botànic en la Generalitat al sumar los votos del PSPV, Compromís y Podem.
En este escenario, la central reitera su apuesta por la aplicación de «unas políticas sociales, laborales y económicas favorables a los intereses de los trabajadores y de la mayoría de la población».
Sus metas son, entre otras medidas, lograr «la derogación de las reformas laborales y de las pensiones, combatir la precariedad y las desigualdades en el mundo del trabajo, mejorar los salarios y la creación de trabajo estable, digno y saludable».
Paralelamente, quiere «acabar con la economía sumergida, un nuevo modelo productivo y un marco valenciano de relaciones laborales y de protección social». Es decir, «trabajo, derechos e igualdad», como defiende su lema para este primero de mayo.
Para conseguirlo, Intersindical emplaza al conjunto de los trabajadores, «sea cual sea su situación administrativa», a participar en las manifestaciones que están convocadas en toda la Comunitat Valenciana.
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