domingo, 2 de septiembre de 2018

Imprescindible lectura y urgente reflexión


Carta abierta a la ministra de Trabajo



Estimada señora: Le escribo para manifestarle, con todo respeto, la sorpresa que me ha producido conocer la autorización de la Dirección General de su Ministerio para inscribir un llamado sindicato de “trabajadoras del sexo”,  eufemismo con el que eluden mencionar a las mujeres prostituidas.
Me satisface que usted haya declarado que no había dado semejante permiso y que le “habían colado un gol por la escuadra”. Espero que en breve la Abogacía del Estado hallará los mecanismos jurídicos pertinentes para revertir la inscripción de tal sindicato, que supone legalizar el crimen organizado para la esclavitud y explotación sexual de las mujeres.
Pero yo espero que esa Dirección General primero se plantee las cuestiones que competen a un sindicato. Esas trabajadoras, y trabajadores, puesto que también existen hombres prostituidos, se organizarán para enfrentarse a la patronal, como es la razón de ser de un sindicato. Y quien es el empresario de la prostituida­. El cliente que ha establecido una relación comercial con la prostituta no puede ser interpelado como la patronal, en todo caso será una de las dos partes de la contratación en condiciones de igualdad, como dispone la legislación civil y la mercantil, y las reclamaciones deberán solventarse por la vía civil, excluida la laboral.
Será entonces el proxeneta la “patronal”, que es el que realmente “emplea” a la mujer. Pero esa figura está considerada un delito en nuestro Código Penal. El artículo 188 de ese ordenamiento jurídico específica que será encausado y perseguido todo aquel que se beneficie de la prostitución de otra persona, “aún con su consentimiento”. En consecuencia, para proceder a la legalización del sindicato primero tendremos que modificar el Código Penal.
Segunda cuestión, a través de una retórica que recuerda a la de la Iglesia cuando recurre a excitar las emociones y los sentimientos caritativos para defender una postura reaccionaria, una asociación que dice defender los derechos humanos, y otra más antigua que se hace llamar Hetaira, nos describen los sufrimientos de las mujeres prostituidas, las necesidades que todavía tienen que cubrir y la posibilidad de cotizar a la Seguridad Social para ir haciendo una hucha que les permita cobrar una jubilación en el futuro. Pero tales argumentos son una falacia.
Porque, como deberían saber, toda persona puede darse de alta en la seguridad social en la profesión que quiera. Solo basta que lo declare y pague las cuotas. Aquellas mujeres tan seguras de que lo que quieren es ser prostitutas cotizantes que lo hagan en los apartados que mejor les parezcan, masajistas, perfumeras, peluqueras, limpiadoras o secretarias. Como autónomas no necesitan ningún permiso, y pueden incluso eludir la calificación infamante de prostituta.
Las ayudas sociales que precisan las víctimas de esa situación están demandadas hace más de un siglo tanto por el Movimiento Feminista como por las asociaciones de ayuda a las mujeres prostituidas. No necesitábamos que vinieran las Hetairas a recordarnos los sufrimientos de las víctimas de esa explotación, ni mucho menos que pretendieran que la solución fuera legalizar el maltrato y la violación. Desde 1905 en que se celebró la primera Convención contra la Trata de Blancas, el feminismo de verdad, no esa versión espúrea de las Hetairas que montan escuelas de prostitución, está luchando por liberar a las mujeres de la más antigua práctica del Patriarcado que consiste en que los hombres accedan al cuerpo de las mujeres para su placer propio, por una paga normalmente muy módica.
En Suecia, Finlandia, Noruega, Islandia, donde se ha abolido la prostitución, las ayudas sociales se aplican como política imprescindible  de inserción de las mujeres en diversas ramas del trabajo. En Francia, donde se acaba de prohibir, se presupuestan las necesidades de ese colectivo para erradicarla.
Aquí he enumerado solo algunas de las cuestiones prácticas que hay que plantearse ante esa insólita inscripción de un sindicato de “trabajadoras del sexo”. Y he dejado para el final uno de los valores más importantes por los que lucha la izquierda desde hace siglos, la dignidad.  Que se hace realidad en el reconocimiento de la igualdad de todos los seres humanos. Fundamental para llevar a cabo los ideales de la Revolución Francesa y de las revoluciones socialistas. Nadie puede comprar o alquilar el cuerpo de otra persona, nadie puede disponer a su antojo de la capacidad sexual de otra persona, porque la sexualidad forma parte de la pulsión más profunda de un ser humano. Ninguna otra relación tiene la complejidad y comunicación entre personas que la función sexual.
Nunca se realiza un trabajo con la implicación de todo el cuerpo, la pulsión del placer y las consecuencias psicológicas que implican. Y eso lo sabe todo el mundo. Ningún trabajador considerará que es la misma explotación apretar tornillos o ensamblar ladrillos que dejarse violar por el capataz. Ninguna familia deseará para sus hijas que se conviertan en prostitutas. Ninguna de esas esforzadas defensoras de “las trabajadoras del sexo” se dedican a ello ni lo tienen como perspectiva en el futuro, ni se imaginan que pudieran hacerlo su madre, sus hijas o sus hermanas. Porque se trata de mantener claramente la división entre las que pueden ser prostituidas y las que no. Que todavía hay clases.
Y hablemos de la cuestión que utilizan tan perversamente los defensores de la legalización, la supuesta libertad de contratación de la mujer prostituida para dedicarse a semejante “profesión”. Como también todo el mundo sabe el 99% de las víctimas no son libres de escoger, porque no hay mayor coacción que la miseria. Quizá los mensajes machistas de las obras literarias y fílmicas de prostituidores y pornógrafos que se han complacido en defender tal práctica, hayan sido la inspiración de esos “defensores” de la prostitución. Pero ni “Belle de Jour” corresponde a una realidad ni de esos casos existen más de diez. Y para complacer a semejantes personas no hace falta legislar ni sindicarse.
Y que algunas víctimas se pronuncien por legalizarse y sindicarse tampoco legitima su petición. Muchas víctimas de violencia machista perdonan al agresor y no por ello eliminamos el delito. Algunos esclavos querían que el amo los mantuviera en su estatus para que les protegiera, y no por ello legalizamos la esclavitud. Si se permitiera, muchas personas desesperadas por su situación económica venderían “voluntariamente” sus órganos, o a sus hijos y mujeres, como desde hace siglos. Y no por ello lo vamos a consentir. Porque las legislaciones modernas han llegado a establecer las barreras que los seres humanos no pueden traspasar, aún con su consentimiento, precisamente para que los poderosos no arguyan esa supuesta libertad para quedar impunes de sus crímenes.
Lo peor que le puede pasar a la izquierda es que pierda sus principios más acendrados, aquellos por los que han luchado y entregado su vida durante varios siglos las personas más sacrificadas. En los que además de la libertad, la igualdad y la fraternidad se encuentra la defensa de la dignidad humana. Si renunciamos a ella y todo está en venta, el cuerpo, la pulsión sexual, la capacidad reproductora, nada nos separa no ya de explotadores económicos de toda laya, sino de los tiempos de señores feudales  en que disponían del destino de sus siervos.
Esta polémica que han creado las mafias de proxenetas para ser todavía más impunes en la explotación sexual de mujeres, y jóvenes y niñas y niños, que todo va en el paquete, es la operación más perversa y dañina de todas las que organiza el capital, porque mediante los falsos argumentos que utiliza y la manipulación del sentimiento de compasión está convenciendo a ciertos sectores populares desinformados de que hay que ayudar a las mujeres prostituidas dándoles la oportunidad de sindicarse y pagar la seguridad social.
Y al parecer hasta a la Dirección General de Trabajo de nuestro Ministerio.

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Además del gol administrativo que el lumpen sexualista le ha intentado colar al Ministerio de Trabajo, está en juego la salud ética y social de los habitantes de Iberia con la pérdida total del oremus en lo tocante al caos en el tema de los DDHH.

Que la prostitución sea tan vieja como el asesinato, la pederastia, la violación y los malos tratos sociales en compraventa y negocio degradante, como son igualmente las gestaciones subrogadas, o las enfermedades y trastornos  mentales y de conducta exhibidas en las redes como modelo de libertad de expresión, no debería significar objetivamente y en un mundo sano, que haya que normalizar el kit y asumir el basurero  como parte natural de derechos y deberes humanos. 
Ese barrizal globalizado es la cara inmaterial de la plastificación del medio-ambiente. Su metáfora más acertada. El plástico, como su materia prima, los hidrocarburos emponzoñados pero super rentables, tan cómodos y asumidos, que se vienen utilizando hasta la saciedad y que se han convertido en una fuente inagotable de beneficios financieros para los millonetis que controlan el mundo, con el cuento facilón de los puestos de trabajo y prosperidades cortoplacistas, han terminado por derivar en amenaza y daño incalculable para la biosfera, la naturaleza y la vida humana, tanto, que si no les ponemos límite desde ya mismo, en pocos años habrán acabado no sólo con las especies vivas, sino también con la posibilidad de vida en el Planeta, como al parecer y según los últimos estudios espaciales están confirmando, sucedió hace millones de años, en Marte, el planeta rojo, por achicharramiento y destrozos programados por alguna descivilización de cenutrios listísimos pero letales, seguramente. ¿A qué nos sonará este dejà vu, tan requetevu?

Las amenazas de extinción antes de materializarse cuantitavamente comienzan en los aspectos cualitativos. Como la enfermedad, se inician en las actitudes que implementan hábitos insanos, ideas perturbadoras y conductas enfermas pero normalizadas por la frecuencia de una praxis masiva y hasta pedagógicamente contagiosa. Tenemos un ejemplo en las drogas normales como el tabaco, el alcohol, el café y las drogas 'legales' aunque fatales, que al principio de su empleo son hasta recomendables como inofensivos analgésicos o estimulantes "sanos". Una copa para reanimar lo decaído, otras cuantas para celebrar cada plato de un buen menú, una buena moña colectiva de los adeptos en honor de los goles del equipo favorito...Las colillas amontonadas en los ceniceros tras una quedada o una larga jornada de curro intensivo y ese estrés que ya es por lo menos un nueve...Poco a poco esos atentados constantes contra nosotros mismos tienden a formar parte de nuestra vida cotidiana, ya no se come por necesidad sino por gula. Cantidades demoledoras de comida que cuando han saciado a reventar, siguen en activo pudriéndose y pudriendo el entorno en los contenedores, en envases de plástico o de aluminio, letales para la naturaleza y para los consumidores consumidos, que usan la saciedad orgánica de sus atracones para ningunear sin éxito el vacío inorgánico de un agujero cada vez más negro, sin fondo ni forma, pero que consume el tiempo y emborrona el espacio devorando al portador consumido por su propio consumismo.
La misma dinámica se emplea con la degradación del sexo y las gestaciones de compraventa; su degradación consiste en que un impulso naturalmente sano en los animales pero desnaturalizado por los instintos desequilibrados del ser proto-humano, convierte en transacción mercantil los planos del ser que tienen otras funciones superiores, como el desarrollo emocional compartido, el cultivo y cultura de los sentimientos, que son la clave de nuestra evolución como síntesis entre la reconducción inteligente y voluntaria del instinto hasta convertirlo en emoción y desde esa esfera unirse a la idea, al pensamiento creador para dotarlo de expresión y manifestación en el sentimiento, que es la clave de todo movimiento evolutivo hacia lo mejor y sin cuyo concurso, es imposible avanzar y no pudrirse en inercias torpes pero falsamente seguras y justificadas porque no presentan retos lúcidos ni objetivos que nos hagan mejores, sino que sólo buscan la supervivencia y salirse con la suya en una pseudovida que se instala en el conflicto como reto vital, desde el cerebro reptiliano y su PIB: el ego. Una secreción a caballo entre materia y energía formada por hormonas, instintos, emociones primarias y pensamientos angustiosos o violentos de supervivencia elemental como sistema, incapaces de construir tejidos más sutiles y capaces de dar sentido a la mera existencia, como es la conciencia y el alma, y por supuesto, con la incapacidad añadida de comprender necesidad alguna que traspase lo meramente tangible y manipulable. Es decir para establecerse y desarrollar el neocórtex cerebral.

Con semejante panorama nuestra especie se autotara y se frustra constantemente. Hay en el Nuevo Testamento un párrafo muy interesante de Pablo de Tarso que no tiene desperdicio, en el que describe ese estado evolutivo que nos aprisiona y paraliza de por vida si no tomamos conciencia y resolvemos desactivarlo desde dentro, porque solo desde dentro actúa la conciencia y su esencia que es la libertad, y dice así, al describir la naturaleza del ser humano a media cocción: "Porque sabiendo el bien que quiero hago el mal que no quiero. ¿Quién me liberará de este mal que me lleva a la muerte? " Ese mal nos lleva a la muerte, pero no sólo física que es el fin y jaque mate del proceso, sino que primero se manifiesta como bloqueo energético, cognitivo, psíquico, afectivo, existencial, formando una especie de costra separadora y falsamente protectora entre lo que somos y lo que parecemos o creemos ser, y que con su peso y su volumen nos impide despertar, estirarnos, respirar la vida sin máscaras y descubrir qué y quiénes somos, para empezar a caminar sin trompicones innecesarios que retardan e imposibilitan nuestro camino, hasta convertirlo en un círculo vicioso, en el que creyendo tener un rumbo que descubrir solo estamos dando vueltas en el mismo paisaje y sobre el mismo eje: las alucinaciones del ego tanto individual como colectivo, de cuyo estado nace la depresión, la tristeza profunda del vacío y esa especie de vestíbulo que la acompaña indefectiblemente: la melancolía, que en su origen griego signifíca: cólico/dolor negro (melan jolé/jolía), pero que nuestra cultura de ilustres rutinas heredadas ha convertido, en plan palos con gusto saben a gloria existencialista, hasta en un valor estético, 'romántico', lánguido y poético cuando en realidad es un padecimiento estático demoledor y bloqueante, creador de una percepción de belleza inconsistente y ficticia, mediante palabras, sonidos e imágenes estudiadas para que gusten y "seduzcan" por lo que duelen, ya que no se puede alcanzar la felicidad, pues que nos acabe 'colocando' emocionalmente  la desgracia y la discapacidad dependiente de su amargura texturizada y pasteurizada. El caso es sacar tajada rentable aunque sea de un desastre. Ya que el amor no es posible, pues disfrutemos de maltratarnos con mucho talento y guante blanco terminator. O sea, a base de sutilezas audiovisuales, que a veces tienen de sutil lo que yo de prima donna; y así olvidamos la frescura del contacto directo con la vida, con la naturaleza, con la mejor cara del Otro y la Otra, con el soplo vital que describen Bergson o Spinoza, Proudhon, Thoreau, Joaquín Araujo, o los bellísimos versos nel dolce stil nuovo de Francesco d'Assissi en Il Cantico delle Creature, alegrándose en la contemplación de la vida en su salsa, desprendidos del ego y muy por encima en calidad de vida e inteligencia vital, de enjuagues financieros y  especulaciones sanguijuela cutre fashion pero, eso sí, millonarios totales en fusión cósmica agradeciendo la existencia dei fratelli  e sorelle sole, luna, stelle, acqua, aria, fuoco e terra que ci alimenta e ci sostiene, varii frutti lei produce, tanti fiori coloriti e verde l'erba...hasta agradecer su existencia a la sorella morte corporale alla quale  nessun che vive puó scappare e che se vi si cammina in pace e nella divina volontà non ci farà mai male...Junto a Lanza del Vasto, lo mejor que ha parido Italia en los dosmil dieciocho años  que van de Era.

¿Quién podrá ser feliz en la injusticia de vender su cuerpo a trozos, tantas veces por chantaje bajo las cadenas de un chulo o de una madame sin escrúpulos o de comerciar con los cuerpos de otras y de otros, enriqueciéndose con la degradación y la infelicidad de quienes no deciden libremente a quien amar, ya por ignorancia, por opresión,  por abandono y olvido social o por patologia, sino sólo por comercio, liarse con lo primero que encuentran?

Sugiero a los y las defensoras de esa escatológica "profesión" que a la hora de reclamar sus derechos sindicales y su pensión putofashion, piensen por un momento si querrían ver como colegas de oficio a sus madres o a sus hijas y a sus padres, hijos, hermanos o maridos, como gansteres chulos y clientes, y si ellas y ellos mismos se vieran libres de sus turbias historias, y volviendo a empezar el camino de sus vidas, pudiendo elegir otros rumbos más sanos y felices, elegirían ese oficio que ahora intentan reivindicar como una digna profesión. 
Y lo mismo vale para las gestaciones a cambio de pasta. ¿Querrían haber sido engendrados ellos y ellas por ese mismo sistema y no saber ahora quién fue su madre o su padre? En realidad esto se parece muchísimo a la amoralidad absoluta del rapto y venta de bebés durante el franquismo, convertida en negocio por monjas y médicos dignos de cárcel además de una tesis propia de Freud, con el agravante de que ahora las transacciones y la compraventa de seres humanos se está haciendo legal y sin responsabilidad alguna de cara al porvenir. Pero el daño al futuro ser humano, por manipulación indecente de su vida planificada artificialmente y carente de amor y pareja unida por el afecto y la convivencia, no lo considera ni lo orienta  ningún código legal, científico ni ético. Y es un asunto digno de ser incluido en la Carta de los DDHH. No se puede especular con las vidas de los seres que se engendran y mucho menos promocionar granjas de mujeres fecundables por laboratorio, como si esto fuese un capítulo psicópata en Un Mundo Feliz de Huxley.
La felicidad de un ser humano no puede cifrarse en el secuestro programado de la vida y del futuro de los neonatos sin madre o sin padre por capricho de unos pijos y pijas histéricos con dinero y sin conciencia. La medicina, la ciencia, la ley y la política deberían negarse a jugar en semejante industria del fraude moral y estudiar los límites al esperpento peligroso de un mundo no solo infeliz, sino además trastornado y convertido en un manicomio global, de cuya reproducción en masa desnortada  no podemos ni imaginar los resultados, descerebres, desubicaciones y patologías derivadas. Si no se es capaz de vivir en pareja y por eso se requiere el aporte extraparejil de un óvulo, un útero o de un espermatozoide de mercadillo, ¿qué calidad de educación  podrá dar al hijo o hija prefabricados tan miserablemente, quien no ha sido capaz de vencer su propia incapacidad para convivir sin sentirse el pantocrator de una familia uniparental y por encima de su propia dignidad necesita hacer el ridículo pretendiendo ser lo que no es: responsable, lucido y ético, solo por seguir la moda arcoiris de ser padres y madres por narices aunque sea aberrante, si la cosa de las gestaciones a lo loco ya es trending topic? La vida es muy elocuente si se sabe comprender su lenguale natural: si la naturaleza reproductora no da hijos biológicos sí nos los da nuestra  propia especie, y es que hijos sin padres es un fenómeno mucho más triste, doloroso y dramático que el de padres sin hijos. Los padres sin hijos sufren porque se comen la bola, pero eso tiene arreglo si hay corazón que piensa y un cerebro que siente como humano, pero los hijos sin padres ni mades, no tienen a nadie, solo su abandono y el olvido del resto de los egoísmos circundantes cayendo sobre su soledad como un castigo perenne e inmerecido. Una herida que sólo el amor incondicional que no saca cuentas ni pide nada a cambio, puede curar.

Es muy posible que este mundo no remonte la cuesta de su declive ni tenga  posiblidades de  recuperarse mientras se busque perpetuar los propios genes y el propio ego por capricho, a cambio de dinero, como la prostitución, y no se conciba y se engendre por amor, mientras millones de niños y niñas que nadie quiere se mueran en los campos de refugiados y en las fronteras cerradas a la fraternidad solidaria, se ahoguen en el mar o pululen por el planeta como almas en pena, sin hogar, sin padres ni madres de corazón y de alma, sin escuela, ni familia ni vida normal, que acaban siendo pasto de la crueldad, la avaricia, las manías y las patologías de adultos que a su vez deberían ser reeducados y curados en vez de aplaudidos, admirados, valorados y consentidos en asuntos legales como las atrocidades ad hoc que les facilitan ser como son y actuar como actúan. Sólo baste recordar casos como el de Asunta, la niña china asesinada por sus padres adoptivos, inadecuados absolutos para esa responsabilidad, que nadie controló desde las instituciones, cuando tuvieron que afrontar al mismo tiempo su adolescencia y su separación y sólo podían educar a la chiquilla a base de doparla con tranquilzantes hasta que se la cargaron no se sabe como, porque han sido cobardes hasta para ocultar algo tan evidente. En la escuela eran testigos del estado narcótico en que la niña iba a clase diciendo que estaba así por  las medicimas que su  madre le daba para que durmiese. Qué pena que no hubiera habido ningún psiquiatra a mano para quitarles la custodia a tiempo y meter a tal madre y a tal padre en un manicomio antes del asesinato.

Otro ejemplo de ayer mismo: una pareja española que había pedido una niña por correo a una ONG en la India, la han devuelto, como si fuese un paquete de Amazon, porque se la han enviado defectuosa, con trece años y ellos en el pedido la habían solicitado con ocho, pero la desnutrición de la niñita era tal que por su tamaño, su peso y su altura al envasarla la confundieron con una de ocho años al preparar el paquete de la compra. A los amorosos padres que la esperaban ilusionadísimos, les ha importado un rábano cómo se habrá sentido la niña, les dan igual las consecuencias de su desprecio inhumano. Que la devuelvan y ya está. Como si fuera una batidora o un jersey. Como la falsa madre del juicio de Salomón. Que la partan y den a cada uno lo suyo y si se muere, pues que se muera, ante todo hay que ser justos y equitativos en las relaciones comerciales,y el cliente siempre tiene razón, buenismos tiquismiquis, los justos. El que paga manda. A los amantes padres  de pegatina les ha importado poquísimo el hecbo anómalo de que una niña de trece años pueda confundirse con una de ocho, no se les ha ocurrido pensar hasta qué punto habrá llegado su desnutrición y sus condiciones de supervivencia para que se dé tan penosa circunstancia.  Ellos, al grano, y que les devuelvan lo invertido si es que no hay a mano otra niña cuyos años se ajusten a la solicitud. Y a la chiquilla rechazada, ¿qué le queda en un país extraño, más tirada que una llave y con una devolución en frío en perspectiva, y  vuelta a la noria del desalojo vital? ¿Qué dirá la justicia en estos casos donde el valor de lo cuantitativo no le llega ni a la suela del zapato al daño cualitativo, psicoemocional y ético que se perpetra al ejercer el libre derecho del mercado sobre seres inocentes, abandonados e indefensos sin siquiera pensar en las consecuencias y en los derechos de la "mercancía" hipotéticamente humana con la que se trafica?
Hay tantas maneras de prostituirse...que da hasta vergüenza social y política comprobarlo. Y se te vienen a la mente las banderas y los lazos de quita y pon. Las solemnidades y los discursos, la náusea, pero no la de Sartre, no, la otra, la de las arcadas y los vómitos, la de los CIEs y los piojos, la de las adopciones Amazon fashion, la de los novios de la muerte ministeriales y las romerías rebosantes de inmatriculaciones y pederastas, las del secreto confesión cómplice de los crímenes, las de la compraventa de todo, de sexo asqueroso, de hijos-gominola, de votos filibusteros y escaños corrompidos...

De todos modos, creo que hay que felicitar a la niña india porque seguramente se ha salvado de algo nefasto e impresentable como unos padres de tal calaña y de quedarse en un país como éste que no conoce el pudor ni la vergüenza. No creo que esté peor en su país de origen que junto a dos acémilas occidentales capaces de comportarse de forma tan despreciable. Parejas así no pueden ni debe ser padre ni madre de nadie, no merecen que  se les dé esa oportunidad, si quieren compañía que se compren un gato o un perro... de cerámica o de peluche, claro. Que tampoco los animales se merecen amos semejantes. Pobres criaturas. Y pobre mundo, así en general.

Entre sindicatos de burdel con aspiraciones legalistas, gestaciones de granja avícola descontroladas y padres y madres por catálogo con freno y marcha atrás como los corazones de Jardiel Poncela, estamos que nos la quitan de las manos, a esta imponderable democracia, in falliure tuttifrutti, of course!

Txarango - Meravellós regal (feat. Safari Children’s Choir) (Audio Oficial)

Verso Libre

Ahora me rindo

Publicada el 02/09/2018
Infolibre
  Al principio las cosas aparecen. La escritura es un gesto desafiante al que ya nos acostumbramos: donde no había nada, alguien pone algo y los demás lo vemos. Por ejemplo, la pradera: un territorio interminable de pastos altos.

Así empieza el libro Ahora me rindo y eso es todo (Anagrama, 2018), la nueva obra del escritor mexicano Álvaro Enrigue. Su escritura pone ante nuestros ojos muchas cosas que aparecen y se entrelazan: los procesos de la propia escritura, la historia de un territorio, la derrota de los apaches, la intimidad de muchas familias y de muchas vidas, el pasado español, la conciencia mexicana, el carácter norteamericano, América, la invención de las realidades y un sucesivo cuestionamiento de las azarosas o manipuladas certezas de la identidad.

Los lectores acostumbrados a las películas del Oeste en las que los héroes de la pistola imponen la ley ante los bandidos y los indios se sorprenderán al conocer la historia de los desiertos, las montañas y los manantiales de la Apachería. Para que los Estados Unidos montasen su epopeya por los caminos de Sonora, Arizona, Texas y Nuevo México, tuvieron que borrar del mapa a muchas tribus y a comunidades que estaban ahí, en sus tierras y sus memorias.

Con una estrategia que evitó caer en la leyenda negra tan propia de España, los norteamericanos aprendieron pronto a devorar comunidades como si le estuviesen haciendo un favor a sus víctimas.

La historia de los Apaches y los detalles de la larga guerra que acabó con ellos son un eje de mucho interés que sostiene el fluir de la escritura. Camila es una mujer mexicana robada por los indios, que encarna en su historia una transformación de identidad apoyada en las experiencias de su condición femenina. Gerónimo es un indio que habla español por naturalidad mexicana, y que fue llamado así en honor del patrón de los traductores, aunque la leyenda yanqui se lo haya reinventado de otra manera para justificar sus invasiones. El general Miles y Zuloaga representan a militares que intentan vivir con honor la dinámica cruel de las armas. Y así, uno tras otro, muchos personajes de interés, bien perfilados, que pasan de la historia a la intimidad y del secreto a la superficie del cuento. El yo y el nosotros son procesos de elaboración en los que siempre se busca un poco de carne y de agua. Luego se apuntan los dioses, los recuerdos y las armas.

Pero Ahora me rindo tiene más ejes de interés. Señalo dos: la propia estructura narrativa, que anuda y equilibra los ríos transversales de la historia, y la experiencia biográfica del autor, convertida en literatura, que lleva también el hilo narrativo a la intimidad de las metáforas. Las complejidades de la identidad se hacen presentes desde distintas perspectivas. La escritura que atiende a la desaparición de los apaches pertenece a una voz mexicana que vive en Nueva York, necesita un permiso de residencia y tal vez deba pedir también la nacionalidad española, a la que tiene derecho, porque su hijo quiere estudiar en Europa.

La escritura pone ante nuestros ojos la historia de un padre con una pareja feliz, dos hijos pequeños y un hijo mayor nacido de otro matrimonio. La incertidumbre, la debilidad, el amor, pasan del desierto a la vida personal y de los desfiladeros a unas existencias obligadas a convivir con las despedidas, la muerte, la hermandad y las fronteras de todo tipo.

La historia de la humanidad es una historia triste y violenta. Lo demás es mentira, aunque dentro de la tristeza haya momentos de alegría, risas limpias y ejemplos emocionantes de dignidad. En medio del vértigo, uno es libre de responder a su conciencia, una voluntad que implica con frecuencia la necesidad de desobedecer a las jerarquías propias en el deseo de respetar y comprender a los otros. Somos un manojo de lealtades y disidencias. Hay historias que sirven para buscar otra verdad y para no aceptar los cuentos oficiales. Esta es una de ellas, una alianza entre el conocimiento y la imaginación que nos permite ajustar cuentas con la realidad. El bueno de Gatewood, otro de los personajes que llegan a hermanarse con los indios, sueña al final de la trama que, en un futuro, las fronteras inventadas volverán a ser invadidas por otro tipo de guerreros desarmados. No buscarán una hoguera en tierra extraña, sino el regreso a un lugar que fue suyo.

Ahora me rindo y eso es todo supone una apuesta ambiciosa por la gran literatura y por la capacidad narrativa de buscar sentidos a la experiencia contemporánea. Es un tiempo de prosa admirable en el que conviven el pasado, el presente y el futuro.

ZOO - 04 IMPRESENTABLES

Quienes tenemos el privilegio de tratar de cerca a los refugiados que huyen de la miseria y los conflictos causados y nutridos por la ambición y la complicidad irresponsable de este Occidente indecente, encontramos cada día en ellos cualidades tan magníficas como las de este William Kamkwamba y por ello estamos convencidas de que el futuro no será posible sin ellos y ellas. Y sabemos de lo que hablamos cuando abogamos por acoger y canalizar tanto bueno y excelente que jamás debería terminar ahogado en el mar de la crueldad y la tontuna. Ya quisieran nuestros zánganos adictos a todo menos a la inteligencia y a la ética, tener la cuarta parte de valía que un migrante normalito. Pero no se puede amar ni valorar lo que sólo se roza de oídas y no se conoce de cerca, desde la fraternidad


El niño que aprovechó el viento - Vida

Sal&Roca

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William Kamkwamba vivía con sus padres en Masitala, una pequeña aldea a 2 horas en camioneta de la capital de Malawi con 50 chozas de adobe, sin agua corriente ni luz, y todas sumidas en la mas absoluta pobreza. Hasta que el chico de 14 años, que había abandonado la escuela por falta de pago, decidió hacer de su ingenio su porvenir y erigió con sus propias manos y basura reciclada un pequeño molino de viento que cambiaría su aldea para siempre. Esta es la historia de un fascinante proyecto y sus mediáticas consecuencias.
William nació el 5 de agosto de 1987 en uno de los países más pobres y densos de África: Malawi. Con 13 millones de habitantes, la mayoría rozando la extrema pobreza, tiene una tasa del 14% de infección por VIH y una esperanza de vida cercana a los 43 años. El problema fundamental del país es la necesidad de importar, casi en su totalidad, todos los bienes y energías de consumo, dispensando al país una deuda externa progresiva que le impide crecer y desarrollarse para salir de su condición de extrema pobreza. En 2001 la hambruna se agudizó en todo el país.
Moving windmills. La historia de William Kamkwamba
Compartía choza con 6 hermanas y sus progenitores. Ayudando en las tareas de cultivo de tabaco y en cualquier chapuza que generase ingresos a la familia. Sin luz ni agua corriente, las prohibitivas candelas de parafina iluminaban su hogar al caer el sol día tras día; cuando los recursos eran suficientes para abastecerse de ellas en el economato que estaba a 8 kilómetros de distancia.
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A pesar de no estar escolarizado, William no carecía de ingenio y ganas de aprender sometido, desde que tenía uso de razón, por el instinto de supervivencia. Abandonó la escuela pero devoraba las revistas y los viejos y carcomidos libros que alguna ONG depositaba en en club social de la aldea. A sus manos llegó un ejemplar de una publicación educativa de ciencia que explicaba como convertir el viento en electricidad. Manos a la obra. Era septiembre de 2002.
Con una vieja bicicleta, el ventilador de un tractor abandonado, gomas, madera de eucalyptus y los desechos de agricultores vecinos comenzó a construir el primer aero-generador particular de todo el país.
“Al principio, nos reímos mucho de él”, dice Agnes Kamkwamba, su madre. “Pensábamos  que estaba haciendo algo completamente inútil.”
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Detalle del interruptor absolutamente artesanal de la primera instalación de William. Fuente
Midiendo pieza a pieza, buscando materiales lo más resistentes y ligeros posibles, Williamconsiguió encauzar el viento a través de su molino para llevar la luz artificial a sus asombrados progenitores. Sin saberlo, el bueno de William estaba levantando, no sólo un molino de viento que ayudaría a abastecer de energía a su aldea, sino la bases para la mejora de la deteriorada conciencia auto-suministradora de sus deprimidos compatriotas.
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William subido a uno de los molinos altos. Fuente
En apenas unas semanas el generador del molino estaba funcionando. Lo que más costó a William fue reunir los 16 dólares que le pedían por una dinamo en condiciones. Un hilo de cobre trenzado de retales dispares, conectaba el generador con una vieja batería de tractor. Esta batería servía a 4 bombillas, una radio e incluso al cargador del único móvil de la aldea. Comenzó con una altura de 5 metros y conforme iba mejorando su estructura y su potencia logró elevarlo hasta los 12. Fue el primero de una serie de molinos que William construyó por todo el pueblo.
Un proyecto mediático
Hasta aquí una historia inspiradora y alentadora. Ahora viene el “Ripple effect” (efecto en cadena), las consecuencias inesperadas de un azaroso y siempre compasivo destino.
El primer molino era un reclamo. Una construcción que superaba en altura a cualquier choza o edificación de la zona. Un hito visible en la llanura africana desde cientos de metros, que atraía a curiosos y cooperantes y que convirtió a William en el ‘ingeniero’ más joven y admirado de la comarca.
La aldea estaba muy cerca de la carretera que llevaba a la capital y desde ahí se divisaba perfectamente la torre construida por William Kamkwamba. Un periodista de Daily Times Malaui, Sangwani Mwafulirwa, contactó con el chico para hacerle un reportaje. Fue un éxito inmediato en todo el país. Sangwani además, contagiado por el “Ripple effect“, se comprometió a pagar con las ventas de la exclusiva, la re-escolarización de William, que inmediatamente ingresó en un internado en Lilongwe, la capital.
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William (con 20 años) en su intervención estelar para el “TED (Technology, Entertainment and Design) GLOBAL 2007”
Pero la trascendencia y el calado de la historia no había hecho sino comenzar. Pronto el artículo llegó a la red a través de varios blogs africanos y a los oídos de Emeka Okafor, uno de los más importantes ojeadores  del proyecto “Thinkers and doers” de la TED Global. Organización que busca jóvenes talentos al servicio del desarrollo por todo el mundo. El resultado: un amplio reportaje que ha dado la vuelta al mundo y ha permitido a William llamar la atención sobre los problemas de su comunidad.
William siempre ha consentido, inteligentemente, la explotación de su imagen y su inspiradora historia, a cambio de generar más recursos para su aldea y los suyos. Son constantes sus viajes a los Estados Unidos para revender su historia con entrevistas y conferencias. Ha abierto un blog (que evidentemente lo escribe un representante bajo su supervisión). También se encuentra rodando una película documental sobre su vida en Malawi y está escribiendo un libro que publicará en septiembre de este año. Evidentemente hay una gran campaña orquestada en torno a su figura y su historia, y él lo sabe.  Ingenuamente acudí a su blog para solicitarle, a través de su email personal, una pequeña entrevista. La respuesta no fue de William sino de un tal Tom Riellysu “US-Based mentor”. Él me informó de su apretada agenda con el rodaje de la película y la imposibilidad de atendernos. Como siempre bajo las sospechas de la exclusiva ruin.

Fuentes y enlaces
La historia la encontré en el blog de reddit. Anunciando un evento en el que William Kamkwamba respondería a las preguntas de los lectores en los comentarios (Aquí tenemos la maldita exclusiva). El gráfico del molino lo saqué de aquí y lo traduje para kurioso. Podéis visitar la cuenta flickr de William con muchas más fotos. Además de las ya referenciadas, otras fuentes de documentación aquí,  aquíaquí y aquí
Artículo originalmente publicado en el blog Kurioso, protegido por una licencia CC BY-NC-SA 2.1 ES

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sábado, 1 de septiembre de 2018

Voz para los sin voz. Una conciencia despierta debe ser escuchada y nunca censurada

España es diferente: un rey filofranquista, una derecha extrema y el PSOE, perdido



La sola mención del desalojo de uno de los mayores genocidas del siglo XX del Valle de los Caídos ha tenido una respuesta entre cómplice y desafiante en muchos ámbitos de la sociedad española. Obviando que el fiambre ha convertido a España en el segundo país con más desaparecidos del mundo y a los Borbones en sus descendientes, muchos se han opuesto a tal desahucio o se han abstenido. Como si ante el fascismo valiera el no sabe o no contesta.
El Ejército, un bastión fascista
Entre los colectivos más retrógrados de nuestro país, destaca, sin duda, el ámbito castrense, uno de los grandes bastiones fascistas de España y Europa. Como era de esperar para los que llevamos años denunciándolo, unos 700 altos mandos militares, entre ellos algunos de los más importantes de los últimos 15 años, se han pronunciado en contra, no solo del desahucio del fiambre, sino del menosprecio que, según ellos, sufre el despojo.
La magnitud de la cifra de altos mandos militares protectores de la figura de Franco es alarmante por sí misma, pero si tenemos en cuenta que se trata de altos mandos de gran relevancia, la gravedad aumenta considerablemente. Como comparación sería suficiente constatar que las dos anteriores manifestaciones fascistas similares fueron: cincuenta cartas a medios de comunicación en el año 2006 con motivo de la crisis que provocó el teniente general Mena al advertir de una intervención militar en el caso de no ser de su agrado el redactado del ‘Estatut’; y la firma por parte de cien oficiales de un manifiesto (‘El manifiesto de los 100’) en favor de los golpistas del 23-F  en diciembre de 1981.
No hablamos por tanto de una cantidad irrisoria, máximo si tenemos en cuenta que este tipo de apologías cuentan con una gran masa oculta: los cobardes. Cobardes que, en situaciones adversas callan pero envalentonados por la inacción pueden ser peligrosos. Como ejemplo, constatar que la mayoría de los firmantes calló mientras estuvo en activo y más de uno llegó a pronunciarse públicamente sobre el nuevo talante democrático de las Fuerzas Armadas.
La insignificancia de la democracia en las Fuerzas Armadas
Más preocupante que el manifiesto franquista resulta la escasa respuesta democrática surgida en los cuarteles, ya que el manifiesto antifranquista o contramanifiesto a duras penas ha superado la cifra de veinte militares. Y si tenemos en cuenta que el grueso de firmantes demócratas, a diferencia de los firmantes franquistas, son exmilitares purgados durante el postfranquismo, podemos tener por confirmada la ausencia de regeneración en la milicia y el destierro de los valores democráticos dentro de los cuarteles.
El resultado, 700 a 20, debería encender todas las alarmas y activar una inmediata y profunda reforma. No sucederá.
Felipe VI:  franquista, filofranquista o deudor del dictador
El rey es franquista, filofranquista o el peso de la deuda que sostiene aún hoy con Franco le ha enmudecido. La equidistancia ante el fascismo es absolutamente inadmisible, la equidistancia ante el genocidio es absolutamente inadmisible y la equidistancia ante el dolor de las víctimas y familiares es absolutamente inadmisible. El también jefe de las Fuerzas Armadas no ha llegado ni siquiera a ser equidistante, pues ha hecho del silencio su respuesta al desafío franquista.
Con todo, lo peor del silencio cómplice del monarca es el mensaje que transmite al resto de militares validando unas ideologías que deberían ser repudiadas y combatidas.
El PSOE, en el desorden
El PSOE ha organizado un espectáculo con el desalojo de Franco que debería haberle otorgado la iniciativa política y mediática, pero sus dudas y sus deudas le han llevado a decir y desdecir. Y orden más contraorden es igual a desorden, me decían en la milicia. No sin razón.
En el caso del PSOE, como en el de Felipe VI, la respuesta al aquelarre fascista solo puede ser una: inquebrantable e inequívoca repulsión. Sin embargo, si bien Felipe VI transmite la sensación de complicidad, el PSOE vuelve a sus orígenes de ordenanzas de un Régimen que les permite hacer cuando interesa y les llama al orden cuando no. Y más de cuarenta años después en ello seguimos.
De hecho, incluso fuentes ministeriales deslizan que será difícil arrestar a los cinco militares reservistas que firmaron el manifiesto a favor del genocida. ¿Difícil?
El PP y Cs en la extrema derecha
Si el PSOE parece vivir en la ocurrencia y la farándula, el comportamiento de PP y Cs supone traspasar la línea roja que separa la derecha moderna europea, que en España la ocupan los socialistas, de la derecha fascista. Lo cual, obviamente, desmorona esa mentira repetida millones de veces sobre la moderación política española al ser nuestro país uno de los pocos en los que la extrema derecha no tiene representación parlamentaria. Desgraciadamente, la extrema derecha no solo está mucho mejor representada que en la mayoría de Europa, sino que ha gobernado. Otra cuestión que es lo hayan conseguido englobados en una amalgama de partidos y corrientes en las que también tienen cabida posiciones más moderadas.
Los medios de comunicación: entre la telebasura, el silencio o el achique
La mayoría de medios de comunicación han tratado el problema intentando que este se encajone en lo folclórico. Prueba de ello es la participación de personajes como el general Monzón. Otros, en cambio, han intentado que lo ocurrido se enmarque en la nimiedad. Valga para este último caso la publicación de El País (medio afín al PSOE, fundado por un ministro de Franco, Manuel Fraga, y dirigido por un alto cargo de los medios de comunicación franquistas, Juan Luis Cebrián). En dicho medio, citan a Carlos Navajas, un historiador serio, y a Fernando Puell, un historiador (y) militar adepto. La cosa queda en empate técnico: uno alarma y el otro sosiega. Conclusión: la tan temida y dañina equidistancia ante el fascismo, el genocidio y la sublevación militar.
Conclusión: falta de medidas de regeneración
Convendría recordar, antes de seguir, la firmeza de los partidos políticos democráticos en toda Europa, desde los conservadores hasta los progresistas, ante las manifestaciones fascistas. Tanto en Alemania como Francia, Italia o el resto de la Europa democrática existe tolerancia cero ante el fascismo.
Por ejemplo, Alemania expulsó a 300 militares de sus cuarteles por filias nazis. Y lo hizo ante el estupor, la preocupación, el repudio y la presión de toda la sociedad. En el país germano si 700 personas se atrevieran a firmar un manifiesto en favor de la figura militar de Hitler, militares o civiles, terminarían en prisión.
Ello nos debe llevar a reflexionar y a debatir seriamente sobre la cuestión para iniciar lo antes posible las reformas necesarias para la ilegalización de las exaltaciones franquistas; la eliminación de todo símbolo franquista, sea cual sea; la construcción de un relato, desde las escuelas a las instituciones y los juzgados, que condene rotundamente el franquismo; y la profunda reforma de las Fuerzas Armadas.
Europa ya lo ha hecho, nosotros, de momento, somos diferentes.

Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra y autor de ‘El libro negro del Ejército español’.

Taller de reciclaje


                                   Resultado de imagen de costureras ilustraciones


En mayo del 78 me compré un vestido en la boutique de debajo de casa, en el Paseo de la Estación de Alcalá de Henares. Hacía tres meses que había tenido a mi sexta hija y no tenía nada adecuado que ponerme para asistir a un acto oficial en la Base de Torrejón de Ardoz, donde mi compañero/parejo de entonces, era piloto en el 43 Grupo en la brigada aérea contra incendios del Ejército de Aire del que la reina Sofía, era madrina de honor y mi costilla con sus compañeros más experimentados, Comendador de la Orden del Mérito Agrícola por el Ministerio de Agricultura, qué menos, para agradecer un poco, que se jugasen la vida en cada incendio dantesco, como eran la mayoría, y en cuya extinción murieron bastantes pilotos y mecánicos. 
Había que asistir sí o sí en plan familias estupendas, of course, a la celebración multitudinaria de las horas de vuelo del grupo. Discursos, parabienes, reverencias, que nunca practiqué pero que allí estaban transportándonos a la corte del siglo XVIII, figureo y picaeta, com es diu en valenciá del carrer. Un solemnísimo torro como solían ser aquellos eventos por decreto, con fanfarrias e himno nacional adjunto, comme il faut
El acto sucedió. Pasó y se disolvió por sí mismo en el archivo polvoriento de un pasado sin nada más relevante que añadir. Pero quedó un testigo silencioso colgado en una percha del armario, guardado, durante años y años en un cajón, o en una bolsa compartida, o en una caja de embalar ( los traslados en el ejército son el pan de cada día; una condición que sin duda ayuda intensivamente a cultivar el desapego y la capacidad para asumir cambios sin traumas y encontrar soluciones rápidas donde normalmente no parece  que las haya. La estrategia no es solo patrimionio de los poderes, también lo es de la adaptación al medio, o sea, de la ecología y la supervivencia)
Normalmente no suelo acumular enseres ni ropas que durante un tiempo prudencial no haya usado ni necesitado. Y suelo dar lo que está en buen uso y convertir en trapos para limpiar la ropa que esté ya completamente inservible. No era el caso de aquel vestido. Estaba nuevo. Era muy bonito y agradable de llevar, pero lo fui dejando de usar sin que se deteriorase. Hubo temporadas en las que no cabía en él y otras en las que me iba grande, según el ciclo de embarazos y partos de una madre chapada a la antigua y obediente por ósmosis, como yo por aquel entonces. 
Luego se fue quedando arrinconado de traslado en mudanza se hizo invisible. Estaba pero no era. Y así, paralelo a la Transición, de la que era coetáneo, me ha ido acompañando a lo largo de los años, como el modelo de estado. Ya fuera de época, pero intacto en su inadecuadez. Seguía siendo muy ponible y agradable al tacto y a la vista, pero la cremallera no cerraba y no disponía de costuras ni de pinzas lo suficientemente amplias como para agrandar un poco su anchura. Mi vestido era como la monarquía, quedaba genial en el Hola de las perchas, pero no tenía la menor capacidad para ser aprovechado ni usado en lo que debería ser su función natural: hacer visible y presentable la anatomía humana,  y -en el caso dinástico-, la presencia digna y decente de los pueblos de España. 

En fin, que hace un par de semanas decidí que si la Transición estaba ya para el arrastre, necesitada de una metamorfosis adecentadora de urgencia para poder hacer honor a su nombre,  o sea, dejar de ocupar un espacio inutilizado en el ropero de la vida y de la historia y obtener el sentido vital y político que la justifique, mi vestido estaba en las mismas: o me deshacía de él, -militarmente, a la voz de ¡ya!-, ( lo que sería una pena porque los años no han desgastado el tejido ni el diseño, sólo fallan las medidas) o lo transformaba en otro objeto textil  ponible, como un chaleco, una falda, una blusa, un foulard, o en otra cosa, como un juego de mantelitos individuales, el forro de unos marcos para fotos, posavasos, yo que sé...algo que hiciese una función de utilidad y dejara espacio libre en el armario. Vamos, como el estado. Un paralelismo inequívoco. O te adecento o te liquido... como vestido. 

La cosa es que opté por reciclarlo en un  nuevo diseño, inventado obviamente por la inspiración de las circunstancias. El tejido está impecable a pesar de tener cuarenta tacos a sus espaldas estampadas. Es de esas telas de algodón/viscosa, de suave y agradable tacto que no solo no pasan de moda, sino que se hacen eternamente ponibles por la discreción de su estética que combina dos diseños de estampado muy distintos, -igualito que el modelo de estado- uno más coloreado y vivo que el otro, lo que permite un juego muy interesante de combinaciones y estabilidades.
Así que decidí despiezarlo entero ordenadamente para aprovecharlo mejor trozo  a trozo; un vestido de corte federal evidente, donde todas las piezas diversas se vayan encajando de otro modo. Y convertir el viejo modelo monárquico que en tiempos había saludado a una reina y a un príncipe de Asturias encantador, de unos diez añitos, (que ya nada tiene que ver con el modelo actual, coronado y acoplado a lo que le conviene a su estirpe mucho más que al país confuso y manipulado, de alma inquieta y añoranza republicana sin saberlo, que el ex-príncipe de cuento cree estar representando como puede y le han adiestrado). 

Una vez tomada la decisión transmutadora, sólo queda saber qué quieres y cómo quieres rehacer el nuevo invento. Una vez visualizada la idea y calculado el método del desguace creativo con la recreación en ciernes, sólo queda ponerse en marcha sin temor ni tiquismiquis perfeccionistas bloqueantes, ni melancolías de fondo, que en realidad son más comodidad y canguelo que otra cosa, porque a la hora de la verdad, el asunto es más un marrón inútil que algo agradable y utilizable en positivo, junto al miedo a equivocarse en el uso de las tijeras. Esa especie de vértigo que impide los cambios "por si salen mal". Un miedo que desaparece en cuanto caes en la cuenta de que el vestido no te sirve para nada en su estado actual y que hay en el armario más vestidos para ponerse si se estropease la 'operación transmuta'. 
Es fundamental comprobar con qué herramientas cuentas. En mi caso, la máquina de coser eléctrica que tenía desde los años setenta, se la dí hace mucho a una amiga que la necesitaba más que yo, cuando ya no la utilizaba con frecuencia y era más un trasto ocupando espacio en casa que una ayuda. Mejor cederla a quien la puede usar que acumular fantasmas inútiles en tantos formatos. 
Así que mis herramientas aquí y ahora, en el presente que es en realidad de lo único tangible de que dispongo, tienen que ser mis manos, la atención de la mente, la versatilidad de los sentidos, la imaginación y una habilidad, que sólo puede desarrollarse si la pongo a funcionar y me arriesgo a estropear la perfección de la inutilidad, a jugarme la tontuna de una ilusión previa inexistente en realidad si lo admirable  ya no sirve para nada, en plan jarrón chino que no se acierta a colocar sin que moleste más por inútil y comespacios que por negativo o incordión.

Las tijeras, los hilos, las agujas y el dedal. Y la idea motriz. En este caso, un vestido sencillo de varias piezas unidas, que se irán sacando de las actuales mangas y cuerpo en las que se combinan los dos estampados. Más unos tirantes sacados del antiguo peto, que  en forma de lazos sujetarán el vestido a los hombros; el resultado: una pieza multiusos, incatalogable, que en verano dejará los brazos al  aire y en invierno, convertirá el diseño en un pichi que permite llevar debajo una blusa, una camiseta o un jersey de cuello vuelto. Una prenda interestacional y superponible.
La labor ha sido toda a mano. Calculando las distancias de los puntos entre sí, dobladillos, sobrehilados, pestañas o jaretas. El modo de hacer hermosa y hasta simétrica la asimetría. Desde la simplicidad que da el momento crativo en la aplicación de las técnicas que muchas veces escapan a las reglas aprendidas hace mil años, -cuando en el Instituto aprendías a coser, a cortar, a zurcir, a remendar, a bordar y a cocinar en una asignatura sin complejos que se llamaba "Hogar" y que sólo era para chicas; tuve compañeros muy lúcidos e inteligentes, indignados por aquella discriminación injustísima - I remember Andrés, Santi, Antonio, Juan, José Luis y Nano Naranjo, inolvidables compas-  para ir por otros derroteros insospechados, que "no tocan" canónicamente, pero que hacen que todo se encuadre y se armonice por medio de la creatividad, la cooperación y la libertad de opciones inteligentes en armonía ,bien combinadas y gestionadas por el diálogo y la reflexión contemplativa como ya recomendaba Aristóteles tanto en sus éticas a Nicómaco y a Eudemo como en el recopilatorio Mègalón Ethikón. Igual que debería suceder para reformar y regenerar el modelo de estado. Ese vestido que ya no le cabe a nadie por más que se emperren los mantenedores del modelaje transicional, y, paradójicamente,  cada vez más intransitivo, de hace cuarenta años.
Es cierto que el tejido estatal posiblemente no está tan sano como el de mi vestido añejo, y que aun queda peña por ahí que no ve ni percibe el resultado de tanto apolillamiento  e incluso ha hecho del apolillamiento su modus vivendi et operandi, pero eso no impide que el proceso devastador siga por su cuenta y descontrolado como un incendio gallego o californiano, haciendo la función que las instituciones se niegan a hacer: demolerse a sí mismo ya que nada ni nadie lo puede cambiar a mejor ni se atreve a reconducir, reformar y rehacer el mundo que hemos configuardo en modo piraña, sino desde parámetros más adecuados al crucial momento histórico del Planeta como Naturaleza y, cómo no, de España y de Europa. Del mundo entero como civilización en un momento de riesgo total sin fronteras, por causa humana en proceso de deshumanización pesetera y a la vez de humanización eutrópica in crescendo, como reacción a la entropía matadora. Un mundo que muere en plan suicida y otro que nace en plan cuántico-espiritual de verdad, no de dogmas programados para el lavado de cerebro social y personal, ni de cantinelas del ego meapilas o meaideologías que ya no alcanzan a generar lo necesario para crecer sin aniquilar, para amar sin poseer, para servir sin manipular ni dominar ni oprimir para organizarse sin aplastar y descalificar constantemente, lo que simplemente, no se entiende.
Un autodesafío como nunca en la Historia conocida nos ha tocado afrontar y tratar de resolver de la mejor manera posible, sin violencia ni destrozos, respondiendo a los ataques con un tipo de inteligencia que no es la frecuente pero sí la única que tiene la llave de la despensa cósmica y planetaria.
Hay que ver... tanto sobetear la obra de Tolkien, para luego no reconocerla cuando se encarna en la vida diaria y se nos planta delante como un muro de Berlín invisible que no se puede demoler, precisamente, porque no se detecta en su escurridiza perversión sistémica. 

Todo empieza por atar cabos con la revisión honesta del propio vestido íntimo por cuenta de la conciencia in crescendo; luego seguirá el guadarropa compartido en la conciencia colectiva. Manos a la obra y menos cháchara de tracas, marujeos narcóticos, sanfermines demoledores o  mascletaes ensordecedoras, burbujas de lo que sea, en el pueblo  o en la capital. En las nacionalidades o en el absurdo de un trono sin fundamento legítimo. En sustituir a un dictador por una burla de la democracia a la hora de la verdad. Se trata de una enfermedad de  todo el estado. Una réplica como los terremotos, o como una colección de matrioskasMundus maior, mundus minor. Idem-eadem-idem. Y sólo la conciencia despierta de una ciudadanía crítica y honesta en lo indidividual como solidaria, ética, organizada y valiente en lo colectivo, tiene la solución y la capacidad para reciclar el conjunto estatal.

Si no se tiene idea clara de lo necesario y no se sabe distinguir lo que es urgente de lo que puede aplazarse, ni lo que es pura emocionalidad manipulada por intereses espurios e instintos básicos, de lo que es la responsablidad civil y moral, o sea conjuntamente de uno mismo y de todos, no se sale jamás del laberinto. Si la solución a lo que molesta pasa por  amenazar políticos por la calle o en las redes sociales y hasta por matar concejales decentes que no se venden ni se amedrentan, está claro que la Transición diponible está indispuesta por sistema y no vale un pimiento aunque hace 40 años fuese muy celebrada como vestido elegante, si a la hora de comer o de tener un techo, un trabajo y unos derechos y deberes claros, es solo un vestido elegante y de diseño pretérito imperfecto, por mucho trono desde el que la susodicha se pavonee constitucionalmente de lo que de verdad le importa un pimiento (por. ej. esta real ocurrencia absolutamente irreal -Infanta por el morro, Llarena de bobilis, Camps de rositas, caso juez Garzón de vergüenza, presos políticos catalanes de alucinar  sin más, etc- combinado con la copla campechana, en versión zarzuelera del oh, mio babbino caro: "¡la-la-la-la-la- la justicia es igual para todoooooos...!") Demasiao pa resistirlo y quedarse igual.

¿Cómo calificar esa imperturbabilidad de los tres poderes estatales en una democracia hacia la delincuencia entronizada, institucionalizada y hasta vitoreada? ¿Cómo defendernos de esto y salir indemnes? ¿Cómo creer que un corralón donde pp , c's y el correfoc de Sánchez hundiendo la aportación básica de sus socios de izquierda, manejan la política a su bola, sin que un criterio cívicoy ético  los frene, porque no respetan nada que no les mole a sus intereses de partidos,enjuagues y leyes a su medida, pueda llamarse democracia y estado de derecho con tanta ignorancia por un lado como cinismo por el otro? ¿Cómo es posible que estemos subvencionando un Consejo de Estado que podría tener competencias orientadoras y legales para poner lucidez, ética  y honestidad en caso de pérdida del oremus de los políticos electos, en los jueces y magistrados que barren para adentro en plena prevaricación y colegueo descarado a costa del erario públco con la connivencia del Ejecutivo, e incluso la jefatura del estado pillada entre su padre y la pared, como sucede ahora y que  ese recurso lo compongan personajes como los cuatro mastuerzos expresidentes que más han hecho porque España nunca llegue a ser la democracia de que presume esa Constitución que tanto defienden? ¿ Y cómo se atreven con ese curriculum denigrante hasta a ir a Venezuela para dar consejitos y que aquello se arregle en vez de dedicarse a que se arregle España que debería ser su obligación que para eso cobran en plan vitalicio por haberla dejado exponencialmente cada vez peor? Como dice el refrán quedan a la altura de los maestros piñones: ignorantes que encima dan lecciones.
No hay indumentaria disponible  que pueda tapar estos desnudos impúdicos sin remedio, donde ya no es posible esconder más vergüenzas. Hay que liquidar y disolver lo que es incapaz de ordenarse a sí mismo y además impide que se ordene la ciudadanía, ese pueblo soberano que es una burla y una coartada para mandar y abusar de él. Hay que limpiar de una vez lo que es tóxico y destructivo, reconociendo sin miedo lo que hay, no tapándolo. ¿Qué médico puede curar algo sin no ve los síntomas y si los ve no los identifica ni los considera manifestación de una enfermedad sino cosa normal que no indica nada, porque a él le pasa lo mismo y cree que está sano?

Con políticos instigando peleas de gallinero, lazo va lazo viene, bandera sube bandera baja,  e impidiendo la escucha, acaparando la palabra para corromperla y manipularla con tal de pillar poder, aunque todo se rompa si no mandan ellos...es imposible saber quienes somos como estado y qué necesitamos como ciudadanía. Demasiado estruendo para tan poca sustancia. Demasiado número circense-mediático para tan poca capacidad gestora y tan pocas luces para ver los fallos garrafales, tanto en dirigentes como en dirigidos.
¿Qué tipo de personas podrán votar a c's depués del recital de Rivera, Arrimadas y demás fauna? Por mucho menos Rosa Díez y su UPyD pasaron a la historia. Del pp no es necesario añadir nada al curriculum que ellos se encargan de actualizar cada día con más pericia. En cuanto a Sánchez, sus patinazos y atolondramientos con acelerones y frenadas con marcha atrás más sus tormentosas relaciones con esa izquierda de la que presume ser el eje aleatorio, sólo queda confiar en que en las bases socialistas sí quede suficiente ética aun como para reaccionar y cantarle las cuarenta antes de que sea tarde. En IU o en el mismo Podemos ya se le habrían pedido cuentas por semejantes bailes Rosita la Pastelera fashion y resbalones apoteósicos.

O los trajes se reforman ya o los componentes de los tres poderes estatales acabarán en taparrabos político aunque por fuera vayan disfrazados de Armani o Massimo Dutti. Y no habrá forma de parar la conciencia de millones de mujeres, pensionistas, parados, desahuciados, recortados, burbujeados, exiliados laborales, ninguneados en la igualdad de oportunidades, explotados, manipulados sin tregua y olvidados por sistema.
Las costuras se han ido  reventando por exceso de volumen indecente al que no se han puesto límites por no caer mal a los supuestos votantes. Hay que rehacer el vestuario por las buenas y con urgencia, antes de que se rebote la clientela y la última gota haga desparramarse el contenido de esta cloaca sin freno ni caja de cambios. A su puta bola, que hasta le cuelan a un ministerio la aprobación de un sindicato de esclavas sexuales sin que el tal ministerio se cosque durante el proceso del tejemaneje y no haya un debate social y político sobre tan escabroso argumentario. Claro, ¿cómo distinguir la prostitución de la ética, cuando la mala política opaca, la economía sucia, las evasiones fiscales hasta en la familia real, la justicia irresponsable y corporativista o la religión pederasta y encubridora, funcionan con la misma 'normalidad' de bazofia pringosa y repulsiva que un puticlub de carretera?
 
Como diría el profesor Viçens Navarro, ¡así de claro!

Ains!