viernes, 1 de diciembre de 2017

Otra vuelta de palometa "hablando de racismo y esclavitud 01-12-17"

DAME UNA LUZ. EMILIA ARIJA. DISCO IMPERFECTA.

PABLO GUERRERO - A cántaros (2012)

"Imagine" por La Solfónica en el 6º Aniversario del 15M 2017

Excelente artículo de lectura imprescindible


Educación Laica

30 Nov 2017 (Público)

Enrique Javier Díez Gutiérrez 
 
Profesor de la Universidad de León. Coordinador del Área Federal de Educación de Izquierda Unida. Miembro del Grupo de Pensamiento Laico, integrado por Nazanín Armanian, Enrique J. Díez Gutiérrez, María José Fariñas Dulce, Pedro López López, Rosa Regás Pagés, Javier Sádaba Garay y Waleed Saleh Alkhalifa

Inmersos en el proceso de Pacto Educativo en el Parlamento, es más necesario que nunca consensuar un modelo de educación laica que respete la libertad de conciencia, eduque sin dogmas y elimine toda forma de adoctrinamiento de los contenidos escolares.
Como dice Europa Laica, una educación laica responde a las necesidades de los pueblos, que han aspirado a asegurar no solo la libertad de conciencia de todas las personas, tanto la de quienes adoptan alguna religión como la de quienes no lo hacen; sino también a afianzar, mediante la educación, una forma de organización y un sistema de vida democráticos en los que se pueda expresar el pluralismo ideológico, social y político de toda sociedad, garantizando los derechos humanos y una convivencia plural en la que todas las personas sean acogidas en igualdad de condiciones, sin privilegios ni discriminaciones.
El eje central de la laicidad pivota sobre dos elementos: libertad de conciencia y neutralidad del Estado en materia religiosa. Cada persona es libre de ser o no religiosa y de abrazar la religión que quiera, pero las políticas e instituciones públicas deben mantenerse al margen de creencias y prácticas personales. Es imprescindible separar el saber de la fe, la política de la religión, el estado de las iglesias, para poder garantizar la libertad de conciencia y posibilitar la convivencia entre quienes no tienen las mismas convicciones religiosas.
Todas las religiones, incluida la católica, deben ocupar el lugar que les corresponde en democracia: la sociedad civil, no la escuela.  El espacio adecuado para cultivar y expresar la fe son los lugares de culto: parroquias, mezquitas, sinagogas u otros.
La educación laica no cuestiona las religiones, que son formas de vida y creencia muy respetables. Pero tampoco quiere que los contenidos educativos se basen en creencias, sino en los resultados del progreso de la ciencia y la reflexión humana. Prescinde así, de pretensiones dogmáticas y se ubica en la libertad. No se trata de una educación atea o agnóstica, sino de una educación independiente de religiones y creencias.
El art. 27.3 de nuestra Constitución recoge el derecho de las familias a que sus hijas e hijos «reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones». Pero no a que ésta formación sea impartida en los centros educativos, y menos financiada por el Estado. Las familias que quieran que sus hijas e hijos reciban formación de religiosa son muy libres de hacerlo, pero evidentemente al margen del sistema educativo.
Por eso, coherentes con dicho principio mantenemos que la religión no debe formar parte del currículo. No por motivos antirreligiosos, sino desde un planteamiento pedagógico y social beneficioso para el desarrollo de la racionalidad del menor de edad, de su independencia, libertad y autonomía personal.
La finalidad de la escuela no puede ser trasmitir dogmas que entran en contradicción con la razón, la ciencia y los derechos humanos, como la subordinación de la mujer o el origen mágico de la vida y el universo. La Educación en igualdad y en libertad no es compatible con la visión de la jerarquía católica, que es quien decide los contenidos de la materia que se imparte en las clases de religión, puesto que ésta niega reiteradamente los derechos de las mujeres, defiende un modelo de familia patriarcal, no acepta la realidad de los nuevos modelos familiares, se manifiesta en contra de la libertad de orientación sexual y se empecina en su retrógrada concepción de la sexualidad humana, negando la diversidad sexual reconocida ya por la legislación, el derecho al propio cuerpo, a la libertad sexual y a la anticoncepción.
Abogamos por una ética cívica mínima, común para todos y todas, que recoja todo aquello que une a la ciudadanía y desarrolle principios y valores de respeto y tolerancia que hacen posible la convivencia en la diferencia y la pluralidad, y que sólo es posible desarrollar desde la laicidad.
La presencia de una religión en la escuela, sea la que sea, de su enseñanza y sus símbolos, constituye un obstáculo para construir solidaridad en la diversidad, el mestizaje y la multiculturalidad, así como para garantizar el respeto y la pluralidad también con las personas que no tienen religión, que no creen en ningún Dios.
No obstante, hemos de ser conscientes que, de una forma o de otra, contenidos de religión católica ya son impartidos y desarrollados en la mayor parte de las materias que se estudian a lo largo de la escolaridad. Para analizar el estilo arquitectónico de un templo, para explicar el Camino de Santiago o un cuadro de Velázquez o una partitura de Bach, para adentrarse en la literatura del siglo de oro o en el origen de la lengua castellana y, sobre todo, para comprender la mayor parte de la historia, se acude y se explica la religión católica.
El empeño de la jerarquía católica en exigir, además de los púlpitos los domingos en misa, una asignatura específica en todas las escuelas dedicada a “catequesis” responde a su temor a perder su capacidad de control e influencia social sobre las creencias y las costumbres del alumnado y futura ciudadanía, utilizando para ello las instituciones educativas con el fin de mantener su poder.
No podemos seguir anclados en un nacional catolicismo rancio y obsoleto. Ni seguir educando con dogmas y creencias del siglo XIX a una ciudadanía del siglo XXI. La escuela es un lugar para razonar y no para creer. Debemos abandonar ya la época de la superstición y avanzar definitivamente hacia la racionalidad y la ciencia. Por justicia, por convivencia en igualdad y por respeto a los derechos humanos.
La educación, por tanto, debe ser laica, para que sea educación. La educación debe ser neutral frente a las creencias religiosas, respetando la pluralidad de opciones posibles en el ámbito privado de la familia y los lugares de culto de las iglesias, en un marco de tolerancia y respeto. Esto supone un radical avance democrático e implica que también se respeta la libertad de cultos de cada familia y de cada persona establecida en la Constitución.
Necesitamos una escuela laica que eduque sin dogmas, en valores humanistas y universales, en la pluralidad y en el respeto a los derechos humanos, en la asunción de la diferencia y de la diversidad y en los valores éticos, no sexistas y democráticos. Queremos una escuela donde se sientan cómodos tanto las personas no creyentes, como las creyentes. Los centros de enseñanza deben de servir para aprender y no para creer.

El programa de Domènech para el 21-D: 300 propuestas sociales, las olvidadas del procés

'Público' ha accedido al documento con las propuestas de En Comú Podem para las elecciones catalanas, que debe ser ratificado este domingo. El texto defiende establecer por ley un porcentaje mínimo de inversión social, el fin de los conciertos educativos y un programa piloto para avanzar en el camino hacia la instauración de una renta básica.


El cabeza de lista de Catalunya en Comu-Podem, Xavier Domènech./ EFE


Catalunya lleva meses abriendo informativos y portadas, pero siempre con temas relacionados con el procés; la inacción de Mariano Rajoy y su posterior recurso al 155 en su versión más radical; las idas y venidas de Carles Puigdemont, desde Barcelona o Bruselas o la errática actuación del Parlament; todo narrado en directo, casi 24/7, pero sin que lo social, los recortes o la desigualdad en Catalunya fueran mencionados más que de forma anecdótica. Visibilizar y revertir esta situación es una de las claves del programa de En Comú Podem-Catalunya en Comú para las elecciones del 21-D, al que ha accedido Público y que todavía debe ser ratificado por su militancia en asamblea, este domingo.
"Durante los últimos años, detrás del procés, se han olvidado las políticas sociales, y nuestra salida a la situación nacional también debe permitirnos recuperar la agenda social", asegura a este diario Marc Parés, coordinador del programa que abanderará la candidatura de Xavier Domènech. Parés explica que el documento se vertebra en siete bloques, a su vez estructurados en "objetivos" -propuestas generales-, que aglutinan varias iniciativas concretas. De las 170 páginas del texto, cerca de 40 se refieren al eje social -'Recuperemos la agenda social'-, y se desglosan en aproximadamente 300 iniciativas concretas -que coparán entre cinco y seis puestos de las 25 medidas que sus bases designarán como prioritarias.
Entre ellas, el coordinador de Programa de la candidatura de Domènech destaca la propuesta de fijar por ley un porcentaje de inversión social mínimo en todos los Presupuestos de la Generalitat —"hoy se destina un 21% del PIB, pedimos elevarlo hasta el 28%, la media europea"—; también la iniciativa para implantar un sistema fiscal "más justo y solidario" —sumado a la recuperación del impuesto de sucesiones o a la eliminación de beneficios fiscales "a sectores más privilegiados"—, y la idea de elaborar una "ley de arrendamientos urbanos catalana" —que permita acotar también el poder de Airbnb y otras plataformas que contribuyen a elevar los precios de los alquileres—.
"La educación es clave", sentencia, y esto pasa por la "disminución progresiva de los conciertos" para priorizar los centros públicos, y por doblar la inversión en educación "para situarla en lo que prevé la Ley de Educación Catalana" —pasando del 2,8% al 6% del PIB—. También avanza un plan de choque contra el paro y la precariedad, y su propuesta de caminar hacia un marco de negociación colectiva a nivel catalán para "garantizar los derechos de trabajadores y trabajadoras".
"Queremos capacidad para poder regular y legislar desde Catalunya", apunta Parés, que denuncia que los Presupuestos vigentes en este territorio aún arrastran la losa de los recortes de Artur Mas en 2011, cifrados en torno a los 2.300 millones, sin que el Govern cesado de Junts pel Sí, apoyado por la CUP, "haya puesto sobre la mesa las prioridades sociales". "Hay que hacer avanzar a Catalunya en lo nacional, en la mejora del autogobierno, con mayores competencias, mayor capacidad de financiación, en la relación bilateral con España. Vamos a avanzar en esto, pero para que esto sirva hay que dar respuesta a la agenda social", zanja.

De la eliminación de la religión en las escuelas a la tasa al deporte de élite

En materia educativa, la candidatura pide revocar la polémica LOMCE; elaborar una nueva Ley de Educación de Catalunya, o revocar los acuerdos en materia educativa con el Vaticano y con el resto de confesiones religiosas, así como eliminar la asignatura de religión. Su propuesta pasa por doblar la inversión en lo que hace referencia a la igualdad en este marco, y por mejorar las condiciones laborales de profesores y otros trabajadores del sector. El texto defiende aumentar el número de becas universitarias, e implantar "progresivamente" un sistema de tasas de matrícula proporcional al nivel de renta,.
En materia cultural, y además del Pacto Nacional por la Cultura, o de elevar las partidas presupuestarias hasta que supongan cerca de 60 euros de inversión por habitante, el texto desglosa iniciativas que hacen referencia a la industria y otras que favorecerían el consumo por parte de las familias: pide potenciar el asociacionismo cultural, elaborar planes de apoyo a las programaciones culturales municipales, pero también un "Plan de Rescate para los artistas, los creadores y los trabajadores de las empresas culturales", e instaurar un cheque cultural para las familias con menos ingresos.
También apunta medidas para apoyar a las creadoras, algo similar a lo que ocurre, por ejemplo, en lo que afecta al bloque sobre deportes. Aquí, además de abogar por impulsar el papel de las mujeres en el mundo del deporte, defiende elaborar un protocolo que promueva la erradicación de actitudes LGTBIfóbicas y machistas en competiciones deportivas, e incluso instaurar una tasa especial al deporte de élite, para que revierta en el deporte de base.

De la renta básica a la denuncia de la especulación con la vivienda

Las medidas incluidas en el apartado de 'Justicia Social y Políticas por la Igualdad' se asientan sobre el mínimo de inversión social que propone el texto, y tienen un importante componente económico. El documento defiende un programa piloto en Catalunya para avanzar hacia la renta básica y la instauración de un tipo tributario del 50% para rentas superiores a los 100.000 euros.
En lo tocante a la vivienda, el texto persigue la elaboración de censos de pisos vacíos para después incorporarlos al parque público de vivienda —mediante cesiones temporales y otros mecanismos—, impulsar la creación de convenios de cesión con la SAREB y otros grandes propietarios, y establecer sanciones por los pisos que pasen más de dos años vacíos. También propone crear mecanismos para denunciar la especulación con la vivienda, y que cada pueblo o barrio disponga de un 15% de parque de vivienda social en 2030.

Recuperar los 1.500 millones recortados en Sanidad

En materia sanitaria, el texto aboga por recuperar "como mínimo" los 1.500 millones recortados por CiU y Junts pel Sí en estas partidas, asegurar el acceso universal al sistema sanitario a todas las personas que viven en Catalunya, y garantizar las visitas al dentista a toda la población.
En última instancia, la candidatura de Domènech aboga por "desmercantilizar la sanidad en Catalunya, una de las comunidades con un mayor grado de privatizaciones", y por trabajar para reducir las listas de espera.

Un programa pendiente de ratificación

En ocasiones, en un mismo apartado, el texto vincula políticas sociales con económicas —"el modelo del PP se basa en el crecimiento económico sin redistribuir"—, pero también con otras relacionadas con la tecnología o la igualdad. El domingo, explica Parés, las bases de su partido podrán participar en talleres y votaciones para priorizar medidas —sin hacer cambios en el documento actual—.
Elegirán 25 propuestas, que después serán destacadas en la presentación del programa y en la votación del texto en su conjunto. Las iniciativas, recopiladas en las últimas semanas por la acelerada convocatoria electoral —vía 155— provienen de distintos territorios en Catalunya, y en su elaboración han participado también militantes de Podem, la marca catalana de Podemos, además de "expertos sectoriales", aclara Parés.

La España plurinacional y el referéndum pactado

La propuesta de celebración de un referéndum pactado y la defensa del derecho a decidir cuentan con su propio bloque. Grosso modo, y recordando que este apartado desarrolla las ideas aprobadas en la Asamblea Fundacional de Catalunya en Comú, el texto explica que su propuesta "nacional" se articula en torno a tres pilares "interrelacionados" que podrían ejecutarse "en paralelo": el referéndum pactado, la elaboración de un nuevo marco constituyente catalán de amplias mayorías y la necesidad de reformar la Constitución para que incluya un reconocimiento del carácter plurinacional del Estado español y del derecho a decidir.
Como ya han recogido algunos medios, esto conllevaría también la aprobación de una Ley de Claridad que requeriría del respaldo de la mayoría absoluta del Congreso de los Diputados para su aprobación, y marcaría los plazos y las formas en los que debería desarrollarse el referéndum. En ultima instancia, la propuesta también recoge un llamamiento a la liberación de los "presos políticos", al abandono de la vía unilateral por parte de organizaciones independentistas, el rechazo de Catalunya en Comú al 155 y una petición para que éste deje de estar en vigor.

Concentración contra los CIEs: "Ningún ser humano es ilegal"

Organizaciones sociales y ciudadanos se han manifestado frente al Ministerio de Interior pidiendo el cierre de los centros de internamiento y rechazando la construcción de un CIE ‘deluxe’ en Algeciras


Imagen de la concentración contra los CIEs en Madrid.


“Ni nuevos ni renovados, queremos los CIEs cerrados” ha coreado una multitud congregada frente al Ministerio de Interior para protestar contra la construcción de un nuevo Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) en Algeciras y pedir el cierre de los siete ya existentes en el territorio español.
El vídeo promocional del nuevo CIE, publicado este lunes por el ministro de Interior, ha sido percibido por las organizaciones sociales como “una campaña de lavado de imagen” de unas instituciones que consideran “espacios de vulneración de derechos por su mera existencia”, como expresaba el comunicado en el que la Campaña estatal por el cierre de los CIEs convocaba la movilización. Su portavoz, Betty Roca Hubbauer, ha criticado ante Público la intención del Gobierno de “vender lo que son CIEs con un poco más de lujo, cuando en realidad son prisiones racistas, donde meten a la gente simplemente por el hecho de no tener documentación en regla”.
La reclusión de más de quinientos migrantes en la cárcel de Archidona es una de las grandes preocupaciones de los convocantes, que denuncian que la ley prohíbe expresamente el encierro de los migrantes en centros penitenciarios. Al mismo tiempo, recalcan que el internamiento de los migrantes en CIEs es en sí una vulneración de la ley, puesto que supone una privación de la libertad de movimiento de personas que únicamente han cometido una falta administrativa, no tener los papeles reglamentarios.
“Cuando les explicamos dónde están lo primero que les decimos es: ‘siento mucho que tengas que sufrir esta situación, que la gente de mi país te esté tratando así’”, cuenta Betty Hubbauer, que visita habitualmente a personas migrantes en los centros con su organización. “La gente que pasa al mar no lo hacen por placer. Hay gente que pierde a su familia en el camino. Y llegan a un CIE y no pueden entender por qué los tratamos así”, explica. “El concepto de migrante ilegal lo ha creado una política de Extranjería represiva, porque nadie debería ser ilegal”, sentencia la portavoz de la Campaña estatal por el cierre de los CIEs.

“Ningún ser humano es ilegal”

Papa Wande, del Sindicato de Manteros y Lateros, no ha vivido en primera persona lo que supone ingresar en un CIE, pero conoce bien el sufrimiento a través de las historias de sus amigos. “Venimos aquí para mejorar la vida y nos meten en la cárcel”, protesta, con una mezcla de indignación y estupor. “Los extranjeros somos seres humanos como todo el mundo”, se ve obligado a resaltar. “Estamos aquí por sobrevivir, no estamos aquí por delito”, insiste.
“En España, los internos, o los presos, porque en realidad son presos, tienen la libertad totalmente privada”, condena Gema Jones, de AJAE. “Tienen que vestir una ropa característica que los identifica como presos”, añade.
Una máscara con un número en la frente es el símbolo con el que algunos de los asistentes reflejan la deshumanización que sienten. “Ninguna persona es sólo un número”, reclaman sin palabras mientras gritan: “Ningún ser humano es ilegal”.
Imagen de la concentración contra los CIEs en Madrid.

El “engranaje” del racismo institucional

Julissa y Ana María, de la plataforma 12-N Por una Sociedad sin Racismo, sitúan los CIEs como una pieza dentro de un amplio engranaje de racismo estructural que se vertebra a través de las leyes, de las instituciones y de las relaciones de poder internacionales. Para Julissa, este entramado “se traduce en una serie de dimensiones, políticas, jurídicas, que criminalizan a los migrantes y dividen a las personas en dos categorías: las que tienen derechos y las que no”.
Una rueda dentada que funciona desde las fronteras establecidas del estado-nación que, una vez cruzadas, dan paso a las menos visibles fronteras internas. El miedo a salir a la calle porque “tú no tienes papeles y sabes que por tu perfil étnico, por ser una persona racializada, hay muchas posibilidades de que te paren en una redada racista, que es ilegal, pero se sigue haciendo. Y así continúa el engranaje, ven que no tienes papeles y te llevan al centro de internamiento de extranjeros. Allí puedes estar hasta sesenta días y luego ya lo que toca es la deportación”, concluye Julissa.
Fuera de los propios estados, este mecanismo se reproduce en una dicotomía Norte-Sur nacida del sistema imperialista que es, en muchos casos, el motor del proceso migratorio. “No hay ninguna forma de entender el racismo institucional, el racismo social sin entender el pasado colonial de los países de la Unión Europea”, reconoce Ana María, que subraya que esta herencia no se puede subsanar sólo con cooperación internacional, sino que requiere la autonomía de los países del Sur global.
Mientras tanto, Europa blinda cada vez más sus fronteras, lo que empuja a las personas migrantes a rutas cada vez más peligrosas, expuestas a todo tipo de violencia. “Decimos ‘¿por qué vienen en pateras?’. Porque tú no estás permitiendo que puedan venir con garantías y los estás obligando a arriesgar sus vidas y estás haciendo que esas personas tengan que morir en el Mediterráneo, que es una fosa común al final”, denuncia Julissa.

Vulneraciones de derechos constantes

La muerte de Samba Martine en 2011 en el CIE de Aluche y la de Idrissa Diallo en 2012 en el de Zona Franca permanecen grabadas en la mente de los convocantes. También se habla de las privaciones del día a día, que las ONG que visitan a los internos escuchan repetidamente. “Si no es por falta de asistencia médica es por falta de comunicación, de información, que no hay traductores, falta de ocupación… Porque no tienen nada que hacer dentro, ni actividades sociales, ni libros”, cuenta Dana García, de SOS Racismo Madrid. “Vemos esa vulneración diariamente. Vulneración de todo tipo de derechos, civiles, políticos, sociales, culturales, porque también se producen vulneraciones, por ejemplo, respecto a la comida halal o durante el Ramadán”, explica.
Todo esto, señala, enmarcado en un clima de impunidad y donde las personas más vulnerables (menores, víctimas de trata, gente solicitante de asilo con violencias muy graves a sus espaldas desde sus países de origen, mujeres embarazadas) muchas veces no reciben el trato que necesitan. En los casos de agresiones, además de tener que aunar y contrastar las pruebas, Dana García apunta que muchas veces se encuentran con una dificultad añadida: “Cuando hay una persona que después de haberte contado lo que ha pasado quiere denunciar, muchas veces se la deporta y, como ya no está, se archiva la denuncia”. “Entonces, todo queda en la impunidad”, reitera.
Para Dana, “es muy poca gente la que está concienciada, porque la sociedad general tiene en la mente la criminalización de las personas, que te van a quitar el trabajo…” Esta visión comienza con determinados medios de comunicación y personajes públicos, que hablan de una invasión masiva de inmigrantes, haciendo, por ejemplo, que parezca “que todo el mundo viene por en patera, cuando realmente no llegan ni al uno por ciento”. “La mayoría llegan por Barajas”, explica. “Somos poca gente, si fuésemos más cambiarían muchas cosas”, lamenta.