jueves, 2 de noviembre de 2017

Gaspar Sanz 'Instruccion de Musica sobre la Guitarra Espagnola'





El rap de la hartura

Ojalá hubiese nacido
en algún tiempo y lugar
de esta España incomprensible
un maestro con talento
y virtudes suficientes
como lo fue Gaspar Sanz,
pero en la ciencia política,
un ser capaz de integrar
el alma y la inteligencia,
lucidez y corazón,
ética, amor y conciencia,
serenidad y pasión,
sensatez con intuición,
eficacia con poesía,
empatía con justicia,
imaginación y ciencia,
admiración sin envidia,
grandeza sin mezquindad
y que con ese caudal
de valor incalculable
hubiera dejado claro
el modo de funcionar,
la habilidad adecuada
para pensar sin herir,
para vivir sin matar,
para poder respirar
sin ser una maldición
para el sector más rupestre
que ve una calamidad
en el cambio natural
de la civilización.

Y estoy por asegurar
que más de uno y más de dos
y hasta unas cuantas docenas
han tenido que nacer
a lo largo de los siglos
con prendas de ese calibre
en esta tierra sombría
de cerrazón sin igual
a pesar de tanto sol
y luz sobre-cogedora,
(tantas veces confundida
en sentido figurado
y en sentido literal)
-¿quién sabe si no será
posible tanta miseria
como reacción defensiva
ante esa luz insultante
que te pilla y te delata
y que deja en evidencia
los rincones más oscuros
en las bodegas del alma,
en las buhardillas del caos
y en la mugre embalsamada?-


Y se puede asegurar
con efectos y con causas
que a esas criaturas  despiertas
las hicieron picadillo,
las molieron a desplantes,
se les cerraron las puertas
a base de zancadillas
y lo mismo que a Cervantes,
al bueno de Juan de Yepes
o a Fray Luis el de León,
Quevedo, Ferrer i Guardia
(dos Franciscos de remangos
para una patria tan rara
y tan desagradecida),
Unamuno, Rosalía,
García Lorca, Luis Buñuel, Alberti
y Miguel Henández, aquel Antonio Machado
entre versos y conciencia,
lo mismo que a Juan Pesset
el médico y profesor
que salvó vidas y vidas
en plena guerra civil
sin preguntar el color,
la bandera o las ideas
curaba el mismo dolor
en cada enfermo y herido,
y justamente por ello,
acabó en el paredón
por la luz de su decencia
y su republicanismo,
entregado como un Cristo
por uno de sus alumnos
el Judas que nunca falta
para completar el cuadro
de impactante hiperrealismo,
que la cátedra usurpó
y acabó con una calle
dedicada a sus hazañas:
Doctor Marco Merenciano
se llamaba aquel felón
hoy convertido en vergüenza
de la historia valenciana..
...por citar algunos casos
y ejemplos rotos de olvido,
a seres irrepetibles
cuyas mentes y conciencias
canales de lucidez
y de bondad repartida
fueron dones sepultados
en miseria inexplicable,
hasta cortar de raíz sus trabajos,
sus caminos, su libertad y sus vidas.

Qué dureza y qué suicidio,
qué amargura, qué maleza.
Cuánta cizaña impidiendo
que la espiga llegue a pan
y que acabe una vez más
convertida en genocidio.
Cuánto amor que se nos muere
transmutado en desvarío.

Qué retóricas botando
de la insidia a la idiotez
entrelazando mentiras
enredando paripés,
tejiendo por los escaños
igual que por las esquinas
una maldad sin porqués.

Y duelen todos los golpes
multiplicados por siglos
contra el cuerpo de estos pueblos
que no conocen bonanza
sino treguas engañosas
de un sólo más de lo mismo.

Mientras esto no se acabe
ni se asuma la verdad
y todo el crimen se tape
convertido en democracia
de pésima calidad
a la caza del cupable
que denuncia las mentiras
tapaderas de una triste
enfermedad terminal,
no habrá votos que rediman
a los tristes españoles
de una ruina general
de la que solo se sale
masticando realidad
y no patrias descorchables
como botellas de cava
con acento catalán.





Âmago live Kulturkirche Nippes

Finlandia demuestra que una renta básica para todos puede funcionar

Imagen correspondiente a la campaña europea  <A HREF="https://www.facebook.com/ECI.BasicIncome">"Initiative for a Basic Income in Europe"</A>.
Imagen de la campaña europea "Initiative for a Basic Income in Europe".
En un pequeño pueblo rural de Finlandia, un hombre recibe dinero gratis. Casi 560 euros entran en su cuenta corriente cada mes, sin ningún tipo de ataduras. Puede usar el dinero como quiera. ¿Quién es el benefactor? El Gobierno finlandés. Parece el preludio a una película de suspense, o a lo mejor a un reality de televisión. Aunque la historia de Juha Järvinen es más interesante. Es básicamente un ratón de laboratorio en un experimento que puede definir el futuro de Occidente.
Järvinen fue elegido la Navidad pasada por el Estado para formar parte junto a otros 2.000 desempleados en un ensayo de la renta básica universal. Puede que hayas oído hablar de la renta básica universal, o la política que se basa, literalmente, en dar dinero a la gente a cambio de nada. Es una idea que emociona tanto a gente abiertamente de izquierdas –John McDonell y Bernie Sanders– como a la élite económica de Silicon Valley –Mark Zuckerberg y Elon Musk–. Y en el largo período que ha transcurrido tras la crisis financiera, esta es una de las pocas alternativas que no dejan un sabor a refrito pasado de fecha.
Aun así, casi nadie sabe cómo sería. A raíz de todo el alboroto generado por esta propuesta, Finlandia será el primer país europeo en realizar un ensayo. No es la versión purista de la renta básica universal que daría un sueldo mensual a todos, incluyendo a los millonarios. Finlandia tampoco publicará resultados hasta que el periodo de prueba de dos años finalice en 2018. Mientras tanto, dependemos de los testimonios de los participantes como Järvinen. Así que vuelo a Helsinki y conduzco cinco horas para encontrarme con él.
Pregúntale a Järvinen que ha significado para él recibir dinero gratis cada mes y te conducirá a su taller. Ahí encontrarás equipos de producción cinematográfica, una pizarra con planes para una versión de Airbnb para artistas, y un pequeño cuarto en el que hace tambores Batá que vende por hasta 900 euros. Todo esto mientras que ayuda a criar seis niños. Todos esos euros gratis le han llevado a trabajar más duro que nunca.
Nada de esto habría sido posible sin la renta básica universal. Hasta este año, Järvinen vivía de su paga de desempleo. La oficina de empleo de Finlandia siempre estaba estudiando su caso, siempre entre solicitudes de empleo y talleres de formación. Las ideas brotan de Järvinen con la misma facilidad que el agua de un grifo, pero nunca podía desarrollar sus ideas por miedo a suscitar restricciones burocráticas.

Prestaciones sociales clásicas que imponen barreras

En un caso muy debatido el año pasado, un finés llamado Christian fue pillado tallando y vendiendo púas para guitarra. Era más un pasatiempo que un negocio, le sacaba poco más de 2.000 euros al año. Pero la suma no fue lo que enfureció a las autoridades, sino el tiempo que había dedicado a realizar cada púa, que podría haber empleado en la carrera de obstáculos oficial para encontrar trabajo.
Este era también el caso de Järvinen, hasta este año. Al igual que muchos británicos que sobreviven de las prestaciones sociales, él estaba atrapado en un sistema "humillante" que le daba poco menos que para alimentarse, al mismo tiempo que le negaba cualquier esperanza de satisfacción.
Entonces, ¿a qué se debe su cambio? Al dinero de la renta básica universal está claro que no. En Finlandia, 560 euros es menos de un  quinto del sueldo medio en el sector privado. "Tienes que ser un mago para sobrevivir con ese dinero", dice Järvinen. Una y otra vez, se describe como "pobre", sin rodeos.
Su liberación vino con la falta de condiciones ligadas al dinero. Si así desean, los finlandeses pueden meter el dinero en el banco y no hacer nada más. Pero al menos en el caso de Järvinen, la suma le ha quitado el miedo a la profunda miseria, dándole la libertad necesaria para hacer trabajos que para él son relevantes.
Suena simple. Es simple. Pero para los visitantes a la Gran Bretaña de la Austeridad, con su amplio abanico de escándalos relacionados con los subsidios sociales, desde el crédito universal a  Concentrix o Atos, suena casi a fantasía.

Los parados no son vagos que no quieren trabajar

Este ensayo ha sido introducido por un gobierno de centroderecha que está llevando a cabo su propia versión de las políticas de austeridad, con grandes recortes a las prestaciones sociales y a las escuelas. Aún así, por mucho que intente imaginar a Theresa May o a Philip Hammond permitiendo el más mínimo cambio a los pobres sin cuestionarlo de manera alguna, no puedo imaginarlo.
Visito a la equivalente finlandesa del británico Ian Duncan Smith, la ministra de Asuntos Sociales, Pirkko Mattila. Recientemente alejada del partido populista Verdaderos Finlandeses, no tiene tendencias hippies a simple vista –ni siquiera unas varillas de incienso–. Aún así se muestra verdaderamente perpleja de que pueda haber resistencia política alguna a darle dinero a gente pobre para que se quede sentada en casa. "Personalmente, creo que los ciudadanos finlandeses quieren trabajar de verdad", dice Mattila.
Esto demuestra cómo de moralmente corruptas se han vuelto las políticas de subsidios sociales en el Reino Unido en comparación con muchas otras partes de Europa. Se puede culpar a la austeridad del Partido Conservador, a los programas de trabajo a cambio de beneficios sociales del Nuevo Partido Laborista de Tony Blair, a los intentos thatcheristas de mandarnos a paseo, pero lo cierto es que hemos acabado con un sistema atravesado por dos creencias tóxicas.

Falsas creencias sobre la pobreza

En primer lugar, que la pobreza es el producto del fracaso moral personal. Para el ministro de Hacienda durante el mandato de David Cameron, George Osborne, era una cuestión de vagos contra luchadores. Para  Iain Duncan Smith, la pobreza era la fruta podrida de las familias disfuncionales, la adicción o la deuda. Ninguno de ellos, ni los miembros de sus partidos, pueden admitir los que sus homólogos finlandeses sí hacen: que la pobreza no es más que la falta de dinero.
De ahí surge la segunda creencia falsa británica: la idea de que el sistema de ayudas sociales no es una red de seguridad para todos, sino un sistema de clasificación desmoralizado y falto de recursos para los vagos y los inútiles de los estratos más bajos de la sociedad.
Tratar a los pobres como a criminales en ciernes coloca al sistema de bienestar social como adjunto al sistema de justicia criminal. Significa declarar a gente moribunda como apta para el trabajo. Deja a las personas con minusvalía con temor a la próxima evaluación de su capacidad funcional; y a gente desempleada, castigada sin razón alguna.
Y todo esto es prácticamente inútil. La burocracia y los costes se trasladan a todas partes, desde la sanidad pública a la administración local y de ahí a las oficinas de atención al ciudadano. El gobierno no ha conseguido, basado en sus propias evaluaciones, en destinar una pequeña fracción de sus recortes a reformar las prestaciones por discapacidad. Piensa en todas las vidas que se han visto hechas pedazos, arruinadas. Y no se ha ahorrado casi ni un céntimo.
Si esta fuese la filosofía de los finlandeses, nunca habrían llevado a cabo este experimento, y Järvinen no estaría ahora soñando con decenas de proyectos.
Vete a Finlandia a buscar respuestas en relación a la renta básica universal, por supuesto. Pero ve preparado para volver con aún más preguntas de por qué Gran Bretaña maltrata a sus pobres.

La mosca republicana en el oreja real


Noticias de Gaza. Allí no se puede jugar con ocurrencias y ppampplinas sectarias, allí se juegan la vida las 24 horas

Kamlah vive en Gaza. Descubrió que padecía diabetes e hipertensión hace diez años.
 
Cuando hablamos de refugiados es habitual que nuestras palabras y nuestros actos se dirijan a intentar paliar emergencias o situaciones inmediatas. En el caso de los refugiados palestinos de Gaza, todo es distinto. Kamlah Nassar de 63 años descubrió que padecía diabetes e hipertensión hace diez en un chequeo médico en el Centro de Salud UNRWA Beach Camp. Desde entonces no ha dejado de visitar el centro de manera regular y es que de esta rutina depende su salud.
La incidencia de enfermedades no transmisibles (ENT) como la diabetes está en aumento en Gaza. El bloqueo terrestre, aéreo y marítimo durante diez años ha provocado la interrupción de la actividad social y económica que junto con la malnutrición son un caldo de cultivo perfecto para las ENT. Kamlah recibe sus medicamentos de manera periódica (su interrupción podría provocar infecciones o incluso ceguera), acude a revisiones y charlas de sensibilización organizadas por el equipo del centro.
Desde UNRWA, a través de los 22 centros de salud con los que contamos, prestamos servicios de atención primaria de salud a la gran mayoría de los 1,3 millones de refugiados palestinos en Gaza. Estos centros de salud brindan servicios clínicos y de laboratorio, junto con salud materna personalizada y planificación familiar.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

El conflicto catalán desnuda la crisis de España

Rajoy y Puigdemont en el pasado. Imagen de archivo. EFE
Rajoy y Puigdemont en el pasado. EFE
Puigdemont da una rueda de prensa en Bruselas con 7 de sus consejeros, como estrategia de defensa y buscando ganar la batalla de la imagen. En 4 idiomas además, para desesperación de los monolingües. El aguerrido españolismo les llama cobardes desde la barrera. Tras aplaudir con pasión la petición de delitos que, como sedición y rebelión, más parecen decimonónicos. Vivimos tiempos de alta épica y poca racionalidad. Con extremos que se inscribirían incluso en el sainete de no ser por sus dramáticas consecuencias. La independencia de Cataluña ha sido el detonante que permite ver el profundo deterioro del poder y sus valedores. El Régimen del 78 se derrumba y amenaza con arrastrar cuanto encuentre a su paso. Los síntomas son palmarios, nadie ya se molesta ni en disimularlos, a pesar de esa exultante reafirmación que pretende ignorar los fallos estructurales. 
Tenemos a un presidente de Gobierno que pasa por ser en los medios un “brillante estratega” por haber convocado elecciones en Catalunya, tras destituciones sumarias, en lugar de enviar los tanques. Al menos de momento. Un Gobierno sustentado en un partido al que la acusación pública considera “plena y abrumadoramente” implicado en la corrupción de la Gürtel. Prepararon el desembarco  desde Abril, sin advertirlo y sin desarrollar el artículo 155. Contamos con un Fiscal General del Estado reprobado por el Parlamento, extremo que ahora ni se menciona. De su nivel de madurez puede dar idea el nombre dado al documento de las querellas contra Puigdemont y Forcadell: “Más dura será la caída”.  Puigdemont en Bruselas ha hecho especial mención del hecho que le han servido en bandeja. En el Govern que enamora a la derecha hay varios ministros del Gobierno central reprobados también. Y la presidenta de allí, vicepresidenta aquí, se ha librado -pese a su gestión incendiaria y torpe del conflicto catalán- por sublimes intereses de Estado. De estado electoral, en la práctica. El maquiavelismo en fascículos hace furor esta temporada.
Las manifestaciones españolistas de Barcelona les han dado la vida. La calle puede ser muy mala o muy buena, según quien la llena. Los medios se han lanzado a una desenfrenada carrera dominada por la opinión, no información, como si se tratara de una cruzada. Igual lo es. También están muchos de ellos en el barco que se hunde. Se leen artículos impensables. A lo más tirado del infraperiodismo le ha salido una dura competencia.  ¿ Saben aquel que diu que independentistas y Podemos tienen “ cerebros de gallina”?
En las concentraciones, van de la mano defensores de la unidad de España, ultraderecha, falangistas, y destacados miembros del PSOE o del PSC, incluso un ex dirigente del PC. Todos caben en la Constitución, nos dicen las crónicas. Menos los soberanistas. Nunca pudieron ni pudimos imaginar llegar a verlos en esas compañías, ese flamear de banderas rojigualdas a su paso, esa sed de triturar al disidente. Su participación decisiva en una involución histórica aprovechando la coyuntura en Catalunya.
Y ya no falta más que la campaña electoral, otra campaña electoral con los mismos tópicos y trampas. Estrategias tan repetidas que estragan a cualquiera que tenga al menos dos dedos de frente. Ese afán de poder, de preservar o ampliar el número de sillas, mientras los problemas se enquistan. No han resuelto nada. Se niegan a entender que Puigdemont y cuanto defiende no quiere hacerse perdonar, ni congratularse con sus opositores, juega sus cartas. Guste o no, es su estrategia. Y ha vuelto a descolocarles. Y le castigan con ineficaces insultos. Andan reivindicando una valentía de torero en la plaza y no la que exige -a otros- vivir entre tantos condicionantes y atropellos consentidos. El independentismo no nació ayer, ni ha muerto hoy. Una sociedad polarizada como la catalana exige algo más de cordura en la resolución de sus conflictos. La política española, tan bonita, está hecha un eccehomo. 
El PP, pringado hasta lo indecible, ofreciendo a un xenófobo como Albiol de modelo. Ciudadanos desaforados en busca de mano dura y cargo. El PSOE, inmerso en contradicciones, reivindicándose como “la” izquierda y exaltado por sus periodistas sin medida. Verán,  no es ser de izquierdas abstenerse en el Tratado de Libre Comercio CETA para que salga adelante.  No es de izquierdas  vetar que el SAREB ceda pisos de su stock a un fondo de viviendas sociales.  No es de izquierdas apoyar al PP, ni tragarse reprobaciones y hemerotecas. Zapatero, que empezó bien sus gobiernos,  fue reconducido en años. Sánchez lo ha sido en meses. La de Zapatero representó una potente espoleta de demolición.
El 78 se hunde. Y su más temible enemigo en el conjunto de España no es siquiera el independentismo, es Unidos Podemos, sobre todo Podemos. Seguimos en el mismo bucle. Vivían en su Arcadia feliz hasta que, sin advertirlo siquiera, estalló la indignación. Cualquier periodista que quisiera verlo, se enteró. Venía de atrás, pero la gran estafa fue aprovechar la quiebra del sistema financiero para instaurar un modelo económico y social mucho más duro. La gota que colmó el vaso. Era un clamor, era angustia y desesperación de muchas personas, por eso estalló el 15M.
Nadie quitó el sitio a una izquierda que no lo ocupaba ya. No somos mercancía en manos de políticos y banqueros, se enarbolaba como lema esencial. Que se lo pregunten a las víctimas del fraude de las preferentes y las clausulas abusivas que aquellos gobiernos autorizaron y consintieron. Más aún, siguen amparando las trabas a su devolución. Está pasando ahora mismo.
Hicieron abdicar al rey Juan Carlos para tratar de mantener el estatus. Felipe VI, con una buena acogida, tuvo la oportunidad de ser un monarca moderno y cercano a los problemas de los ciudadanos, que no súbditos. Sus intervenciones políticas y próximas al PP le han marcado para bien y para mal.
Es cierto que la sociedad vive momentos de exaltación patriótica. Producto en buena medida, como suelo mantener, de algo tan poco ejemplar como la xenofobia que les inspiran los catalanes. Hasta TVE la fomenta en prime time. Un soufflé que bajará. Las banderas son el contenido que representan. Y se les ha colado una levadura que reivindica, con cánticos al sol, la más negra y perniciosa historia de este país. Ignorados o permitidos, con sin igual irresponsabilidad.
Fuera de extremos tan radicales, se advierte que muchas personas prefieren la unidad de España y el respeto a esas leyes, a que les defrauden con otras normativas incumplidas. Prefieren que les roben y les engañen si tienen sujetos a los díscolos. Ni la deuda pública por las nubes, ni los trabajos precarios, ni el incierto futuro con las pensiones importan si Puigdemont es encarcelado y los catalanes son vencidos y humillados en justo castigo a la actitud que tanto les irrita. Siguen pensando, en definitiva, que PP y PSOE “no les representan”, pero nada es comparable a esa unidad de España que defienden. Una actitud viciada en origen.
Para muchos ciudadanos –y es un tema clave- Podemos, en este momento, no está respondiendo a las expectativas que le otorgaron cinco millones de personas. Es verdad que gran parte de ellas no engullen los mensajes de los medios de propaganda y seguirán votando esa opción. De ahí que continúe en los medios el síndrome obsesivo compulsivo con Podemos y sus dirigentes. Diario. Su postura ha sido a favor de un referéndum con garantías, todo lo demás es mentira. Como la de Podem, a cuya dirección ha desautorizado Madrid a pesar de ello en controvertida decisión. Conflictos tambien hay.  Si Podemos evitara los vicios que lastraron a otros partidos, al menos no carga con pesadas herencias por mucho que les atribuyan hasta la pérdida del paraíso terrenal.
El problema es serio. En distinto grado, se han quemado políticos y partidos, sobre todo lo partidarios de atrincherarse y que nada cambie. No se le ve solución fácil. Lo último, seguir atizando el fuego con potentes cargas de irracionalidad . Más dura será la caída enarbola la Fiscalía del Gobierno, mientras reparte delitos de enorme envergadura. Oigo a Martín Pallín, Fiscal emérito del Tribunal Supremo, decir que criminalizar los votos en un Parlamento debilita la democracia. Es la apuesta de PP y sus socios.  Había caminos menos drásticos. Pero da votos. Aquí y ahora. A ellos y a sus voceros les vale, serán los primeros en ponerse a salvo si el edificio se derrumba. Hay salida pero no desde el toril embistiendo, sino usando la cabeza.

Angelo Branduardi - I santi



Los santos. Una fiesta del pueblo profanado
mucho más que profano,
porque santo es el pueblo
que su dolor transmuta en vida,
que no se duerme al son de los augures
ni se rinde al abrigo de los hielos
que hacen del corazón una planicie seca
de inviernos sine die.

Santa Pilar, la que pide limosna
en la puerta del super
y encima nos regala una sonrisa
tan limpia y tan hermosa,
San Jesús, que es una redundancia
de bondades ajustando tornillos proletarios
de emergencia a deshoras urgentes
y sin sacar tajada del negocio y la usura,
Santa Mariajosé, con su bici
y sus planes para encajar las piezas
que se les van cayendo de la vida
a todos los que sufren el olvido
y la marginación,
San Pep del raconet  y su santa anarquía carpintera
ensamblando los ejes del amor
en cada tresbolillo de ese barrio tan gris y apaleado
en el que amanecer resulta un lujo estrepitoso
cuando la noche acaba de asfixiar lo posible.
Santa Eva, buscadora incansable
de paisajes  robados
en los que repartir alquimia fina
y quitada final de trampantojos
o Santa Marieta desde el horno
repartiendo la gloria bendecida
de ese pan necesario
cuando no queda un euro
con que pagar la compra
en los derribos de la dignidad...

Estos santos diarios
que nunca necesitan santoral,
que nacen y se van como los pétalos
en una limpia brisa, sin reclamar honores
ni novenas, ni burbujas de incienso,
ni fama genuflexa,
convierten la rutina en maravilla
y hacen que nazca  Dios
sin pedirle la venia al Vaticano,
a cada instante y a su divina bola
en carne y hueso,
como un dulce pellizco
tembloroso, de ternura sin más,
firme y rebelde,
sin una noche buena que certifique nada,
siempre fuera de tiempo,
en medio de la calle y del barullo,
sin pagarle tributo al Cortinglés
por usar la alegría de cada nacimiento
subrogado en cada navidad del cuento chino
como cebo de horrores y consumos obscenos
que se van reciclando en devociones varias
a gusto del cliente computado
y teledirigido, eso sí, libremente.

Me quedo con los santos que bailan sin parar,
descalzos de glamour , desnudos de peanas
y de altares pero surcando amor a manos llenas,
ésos que ni siquiera tienen una orquesta
ni un disco de guardar
con que danzar al son de una bandera
o en linda romería de disfraces pactados
y tan lejos de Dios como del Otro,
que siempre es un sí mismo
camuflado de nadie. Sólo por despistar
a la seguridad estable y duradera
de dogmas y certezas por decreto
que controla
la poda de las alas para ángeles caídos
en acto de servicio.