domingo, 3 de enero de 2016

No...

No hay dudas sobre el mandato de las urnas. Hay 11'6 millones de votos de izquierda (PSOE, Podemos e IU) y 10'7 millones de votos de la derecha (PP y Ciudadanos). Ya saben lo que toca.

No, hay cosas que ni son ciertas ni lo va a ser por mucho que se empeñen.
No, Susana, no hay ninguna seguridad de que tu persona vaya a conseguir más voto socialista fuera de Andalucía que el conseguido por Pedro Sánchez. Es más, es harto probable que éste descienda puesto que es dudoso que nadie haya abandonado al PSOE por el tema de la estructura del Estado pero es seguro que perderías apoyo del ala izquierda de tus votantes que no ven mal el derecho a decidir y que creen que el referéndum sería la solución. Y es absolutamente cierto que terminarías de derrumbarlo en las nacionalidades en las que existe un sentimiento soberanista.
No, no es verdad que tu legítima ambición personal sea la salvación del PSOE.
No, no es cierto, que la derecha tenga una predestinación a perpetuarse en el gobierno y que, por tanto, cualquier alianza, hasta la más contranatura sea buena para nada más que para eso.
No, el bien de España no es el futuro político de ninguno de ustedes.
No, el problema no son las siglas de IU, Garzón, el problema es de la histórica falta de sensibilidad de la izquierda para sumar fuerzas en lugar de reforzar a la derecha dividiéndose.
No, no es cierto, Pablo, que todos tus votantes vayan a entender un tacticismo para convertir a Podemos en la mayor fuerza de la oposición y, por tanto, a ti en su líder con probabilidades reales de llegar al gobierno en algún momento. No es cierto que vayan a asimilarlo si esa táctica provoca un nuevo gobierno de derecha con nuevas elecciones.
No, no es de recibo que piensen llamarnos a las urnas hasta que obtengan un resultado que les resulte más confortable. Ya saben y sabemos todos lo que han dicho los españoles y, por mucho que les disguste, tendrán que aprender a vivir con ello.
No, la estabilidad no es el valor supremo porque esa estabilidad es inmovilismo y porque en las condiciones en las que estarían dispuestos a lograrla no serían sino claudicación para unos y gatopardismo por su parte.
No, plantear el derecho a decidir no es atentar contra la unidad de España. Hablen con Cameron y la reina Isabel II, por favor, a ver si entienden algo.
No, querer un referéndum no es ser independentista sino quizá la única forma de darles a los catalanes y vascos no separatistas un arma para no tener que vivir bajo una amenaza permanente.
No, Iglesias, tampoco el fin justifica los medios en esto. Querer el derecho a decidir no puede servir para saltarse la legalidad y no puedes cambiarla en una legislatura con estas cámaras porque el PP podría bloquear cualquier modificación constitucional. Sí podrías pactar tener redactada una Ley de Claridad antes de la próxima convocatoria de elecciones para que los españoles apoyaran un proyecto claro y definido y legal de derecho a decidir.
No, barones, no es imposible convencer al electorado socialista de que hacer un referéndum es la única vía que permitiría una convivencia de nuevo. Ya lo hizo Felipe con la OTAN y ese sí que era un muro difícil de mover.
No, las fuerzas de izquierdas no han entendido nada si no saben ver que hubo votantes socialistas que metieron esa papeleta a sabiendas de que su única opción era gobernar con Podemos e IU y que querían que su experiencia y su moderación mitigaran un poco el impacto Iglesias. Y tampoco lo hace Podemos si no reconoce que muchos de sus votos, a sabiendas de que no gobernaría nunca sin el PSOE, suponían el deseo de ponerle a los socialistas un revulsivo a su caída hacia el centro derecha y su castificación.
No, pactar no es decir esto es lo que yo digo y no voy a moverme nada. Pactar es ceder algo por todos los pactantes para llegar a un punto de acuerdo. Todos sus votantes, los de unos y los de otros, sabemos que algo habrá que dejar por el camino. Parece que somos más sabios que ustedes o, me temo, que no estamos pensando en beneficios personales. Eso es vieja política, no lo olviden.
No, no hay dudas sobre el mandato de las urnas. Hay 11'6 millones de votos de izquierda (PSOE, Podemos e IU) y 10´7 millones de votos de la derecha (PP y Ciudadanos). Ya saben lo que toca.
No, no hay duda de que unos nuevos comicios permitirían gobernar a Rajoy.
Y no, no creo ser la única que piensa todo lo anterior. 

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Muy buen análisis, Elisa Beni. Lo comparto al 99'99%. Aunque hay una décima de punto en laque  disentir y puntualizar es justicia: Garzón no está emperrado con la sigla ni se niega a pactar, ni mucho menos; al contrario, su más sana obsesión compartida con todos los votantes afines al proyecto, es el pacto y la confluencia con toda la izquierda, hasta con Podemos, que según esa misma formación 'no es izquierda ni derecha.'
El bloqueo lo pone Podemos, precisamente, que no quiere izquierda alguna a su lado, ni descafeinada ni 'radical', quizás para que no haya referentes y comparaciones. O sea no quiere Psoe ni UP-IU, porque desea sumarse y vampirizar sus votos. La única propuesta de Podemos no es sobre el programa ni sobre las condiciones democráticas de la confluencia, no. La única propuesta de Pablo Iglesias - y son palabras suyas- es que Garzón abandone UP-IU y se pase a militar en Podemos. Lo que no sería nada inadecuado si IU-UP no aportase tanto contenido ético y un compromiso social y político que le hacen imposible abandonar la coherencia, no de la fidelidad tontorrona a unas siglas ni de unas fijaciones maniáticas, sino de un argumentario sólido, moral y práctico, comprometido a fondo, que le impide ser un rodillo aniquilador de la democracia interna y de principios éticos para conseguir el poder a precio de mercado de votos.
Desde la experiencia de primera mano, puedo asegurar que en UP se vota todo en asamblea. En Podemos sólo se vota lo que previamente decide 'el aparato'de 'Madriz'-Moscú (es la broma en serio mejor colada) que hay que votar, "porque la gente no sabe por donde le da el aire y somos nosotros, los listos y los buenos, los que estamos aquí para "empoderarla". Toma democracia cottolengo fashion... Y si no se está de acuerdo, sólo queda el silencio o marcharse. Las asambleas y círculos de Podemos son mudas apariencias donde no se decide nada y se votan preguntitas con generalidades intrascendentes . Un paripé, donde no se ha hecho programa en común, como sí se ha hecho en UP y en Compromís o Barcelona en Comú o Mareas, por ejemplo, con participación directa de la ciudadanía en propuestas y enmiendas.

IU-UP en ningún momento se ha cerrado a debatir con otros grupos porque se disienta en algunos temas, como  sí lo están haciendo el Psoe y Podemos. 
No, Elisa, puedo asegurarte desde una larga y crítica observación, que Alberto Garzón no está, por fortuna, en el mismo saco de tus noes, más bien lo está en el de los síes rechazados.
Por la misma causa que, seguramente, IU-UP, está siendo castigada tan sañudamente por el régimen y obteniendo casi un millón de votos se le quitan 9 escaños, cuando deberían habérsele añadido 2 más a los 11 que tenía. No es que Garzón no quiera, es que no quieren a Garzón al lado ni en frente, ni Podemos que ha minado materialmente IU con los "ganemos" y los fichajes del glamour, ni el régimen que desde el principio está facilitando la masacre de la izquierda poniendo todo su empeño en que el biparty se suceda a sí mismo en dos nuevas versiones del felipismo aznarista o del aznarismo felipista, o de pablismo riverista y viceversa, dando pleno cumplimiento al 'principio Tancredi' de G. Tomasi di Lampedusa. 
Lo que no se acaba de comprender es como tal evidencia no la perciben las sensibles antenas de tu gran olfato político, querida Elisa. Tal vez sea que vivir el periodismo en primera línea, golpeados por los flashes constantes de la actualidad, impide percibir una mayor parcela de esa misma realidad y sus distintos aspectos. No sé...

¿En qué transición estamos?


Actualizada 02/01/2016  



Después del resultado de las elecciones del 20 de diciembre, con la quiebra de mayorías y el voto repartido, se invoca una vez más el espíritu de la Transición para favorecer el diálogo y los acuerdos. Y una vez más se juega con el ejemplo español, el camino conciliador para conseguir la democracia, sin precisar bien qué ocurrió en aquellos años de difíciles tensiones, conquistas y derrotas.

Más que una mirada objetiva a la historia de la Transición, en España se han forzado por lo general dos interpretaciones sesgadas. La versión oficial sacralizó un tiempo perfecto, monárquico, protagonizado por verdaderos padres de la patria. Después llegó una lectura contraria, demasiado simple desde el punto de vista histórico e intelectual, en la que todos los responsables del cambio fueron unos traidores. Los partidarios del orden establecido tuvieron mucho interés en defender la primera opción, apostando por el contrasentido de una Transición perpetua. Los cansados del bipartidismo y de la corrupción institucional se sintieron atraídos en los últimos años por el camino del descrédito absoluto.

En muy pocas ocasiones se atendió con objetividad a un tiempo en el que las élites económicas del franquismo tuvieron la necesidad de cambiar para perpetuarse después de la muerte del dictador y para entrar de lleno en los negocios del capitalismo europeo. No hubo batalla real entre la dictadura y la democracia. Hubo tensiones entre dos ideas de democracia: una que se ponía al servicio de las élites económicas de siempre y otra que buscaba la transformación social y la igualdad.

Más que una traición, ocurrió que las élites económicas vencieron a los movimientos sociales que a lo largo de muchos años de clandestinidad habían luchado por una democracia social. Eran más más fuertes. Y contaron con la ayuda indispensable del miedo a un golpe de Estado. Pero no es bueno olvidar que para perpetuarse, las familias del dinero franquista necesitaron renunciar a bastantes privilegios. No fue poco lo que conquistó la sociedad española progresista.

Con la llegada de la crisis y el debilitamiento de las organizaciones sociales, las élites económicas vieron la oportunidad de recuperar los privilegios perdidos. Los agitadores de izquierdas no son los que han roto con la Transición. Son las élites económicas del neoliberalismo las que recuperaron su prepotencia franquista al verse con las manos libres para desmantelar los derechos laborales y sociales.

Los lectores de este periódico hemos leído la noticia de que el Fondo de Población de la ONU confirma que han vuelto a España los índices de desigualdad de los años 80. De eso estamos hablando. Los lectores de este periódico también nos hemos acostumbrado a leer noticias sobre la impunidad real de las grandes familias, empresas y multinacionales que manipulan precios, falsifican la competencia, estafan, trafican con obras de arte y evitan pagar impuestos de forma legal o con cuentas secretas en paraísos fiscales.

Conviene recordar estas cosas en la situación política actual que vive España. Más que entender el acuerdo con espíritu de ingenua bondad navideña, necesitamos preguntarnos en qué Transición estamos. ¿Acuerdos o desacuerdos para que las élites económicas mantengan sus privilegios? ¿Acuerdos para recuperar los derechos laborales y sociales perdidos y empezar así una nueva democracia?

La situación es paradójica. Parece que la realidad política aboca al desacuerdo y a nuevas elecciones, mientras la realidad social permite aprovechar la ocasión para democratizar por fin la economía española. La avaricia del gran capitalismo ha sido tanta y la corrupción de algunos políticos tan grave que el malestar social ha quebrado el paisaje parlamentario que permitía su prepotencia. El mundo del dinero está asustado, el invento de Ciudadanos no ha salido tan bien como esperaban. Están en la obligación a hacer de nuevo concesiones.

La izquierda podría conseguir que estas concesiones fuesen ahora más profundas y para siempre. ¿Pero lo permite la realidad política? Nada más saberse los resultados, Pablo Iglesias propuso líneas rojas para llegar a acuerdos con el PSOE. El referéndum sobre la autodeterminación de Cataluña levantó un verdadero griterío en la cúpula socialista. Es una línea roja que le viene bien a las dos formaciones. El PSOE oculta así el verdadero problema de una parte decisiva de la cúpula: modificar su relación con las élites económicas que gobiernan en España y en Europa. Podemos, consciente de que ahora recoge el nuevo voto social, el mismo que Felipe González arrastró en el 82, parece interesado en forzar unas nuevas elecciones y suplantar al PSOE en la política nacional.

Son posturas a corto plazo, coyunturales, que pueden volverse en contra de sus protagonistas. El PSOE tal vez demuestre su definitiva inutilidad a la hora de responder a los problemas españoles (incluida la organización territorial). Podemos corre el peligro de sustituir al PSOE en todo…, hasta en su felipismo. No es que todo el mundo vea en eso un peligro. Pero yo sí.

Un acuerdo es difícil, está lleno de problemas, nos aboca a la incertidumbre. Pero me parece la única posibilidad de que las élites económicas no vuelvan a salirse con la suya.

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Análisis impecable, Luis García Montero. Gracias!

sábado, 2 de enero de 2016

Alberto Garzón niega que el destino de IU sea la desaparición

"Repasando la prensa me encuentro desconcertado con que un titular de periódico asegura que yo mismo doy fin a Izquierda Unida. Decir que es una situación surrealista sería quedarse corto", escribe el diputado electo de IU
La coalición se enfrenta a un proceso de reflexión tras el 20 de diciembre cuyo desenlace el dirigente niega que esté decidido
ENTREVISTA: José Luis Centella.: "Hay que superar la actual IU, pero sin IU no hay futuro para una izquierda transformadora"
IU explora con ERC y Bildu la posibilidad de formar grupo parlamentario
Alberto Garzón EFE

El resultado electoral de Izquierda Unida-Unidad Popular en las elecciones generales del 20 de diciembre ha abierto la puerta a que una pregunta que hasta ahora se planteaba de puertas hacia dentro comience a hacerse en público: ¿Es IU la herramienta adecuada para aunar a la izquierda rupturista española? Las respuestas son múltiples pero a pocos se les escapa la necesidad de abordarla con urgencia ante el riesgo de que el empuje de Podemos esquine a una organización que cumple este 2016 30 años de existencia.
El primero en plantear la cuestión fue el candidato el 20D, Alberto Garzón, al día siguiente de los comicios. El 21 de diciembre Garzón ya llamó  "a repensar la izquierda" y a consolidar "una convergencia de izquierdas" similar a la lograda en Cataluña y Galicia, donde IU ha participado con muy buenos resultados. En Comú Podem fue la primera fuerza y En Marea la segunda. Las diferencias están en la profundidad de la reflexión que hay que hacer. Y dentro de IU hay diferentes planteamientos.
Precisamente, la diputada electa por En Marea, Yolanda Díaz, asegura en una entrevista que eldiario.es publica este sábado que  el tiempo de las refundaciones ya ha pasado y apela a superarla y crear otra herramienta acorde "a la sociedad del siglo XXI". En otra entrevista con eldiario.es el secretario general del PCE, José Luis Centella, hace un planteamiento más moderado:"Hay que superar la actual IU, pero sin IU no hay futuro para una izquierda transformadora". También se ha pronunciado en público el exdirigente y voz autorizada de IU Julio Anguita, quien reclama un entendimiento entre IU y Podemos en el que ambos cedan y cree que Garzón es la persona adecuada para abrir ese debate.
El calendario interno de IU ya tenía marcado 2016 como fecha para una Asamblea ordinaria. La duda es saber cuándo se hará. El pasado 22 de diciembre se reunió la Presidencia federal de la coalición. Este órgano convocó para el próximo 9 de enero al Consejo Político Federal. Será allí donde se cierre la senda que llevará a la Asamblea federal. Fuentes de la dirección de IU apuntan a que será entre abril y mayo, ya que antes no da tiempo y después supondría postergarlo demasiado.
Los sucesos han adquirido velocidad tras la publicación en El País este viernes, primer día del año, de la posible hoja de ruta diseñada por Garzón y su principales colaboradores. Poco después, el diputado electo salía al paso en su cuenta de Facebook, donde se confesaba perplejo por la información del periódico que lleva por titular "Alberto Garzón pone fin a Izquierda Unida y creará otro partido" [posteriormente, El País ha modificado el titular Alberto Garzón quiere crear un nuevo partido sin las siglas de IU]: "Repasando la prensa me encuentro desconcertado con que un titular de periódico asegura que yo mismo doy fin a Izquierda Unida. Redactado en presente. Así, sin enterarme, he dado fin a mi organización política... Decir que es una situación surrealista sería quedarse corto", escribe.
El que fuera número uno de la candidatura de IU-UP lo llama "espectáculo de política-ficción" y lo relaciona con otras noticias aparecidas en los últimos meses que daban por hecho el fin de IU como proyecto político independiente: "Durante septiembre y octubre despertamos sorprendidos varias veces tras leer titulares que afirmaban que ya estaba confirmado que IU desaparecía y se metía en Podemos; o que yo mismo me presentaba en la lista de Podemos". Según Garzón, nada de eso va a ocurrir, pero es cierto que la coalición está obligada a continuar el proceso de renovación que inició con la formación de una candidatura electoral para el 20D de la que formaron parte personas que no estaban en IU. "Hace falta que veamos qué ha fallado", dice en relación al resultado electoral que dio a IU sólo dos escaños con 923.000 votos, "y sepamos fortalecer instrumentos al servicio de las clases populares".
Alberto Garzón confirma que el resultado de las últimas elecciones obliga a IU a un proceso intenso de refundación, pero niega que ya esté decidido el desenlace o que se pueda dar por muerta a la actual Izquierda Unida. Garzón avisa de que será un proceso largo, pero que no hay aún nada completamente decidido.
Fuentes de la dirección de IU consultadas por eldiario.es confirman que "todo está abierto" y que el debate sobre la necesidad de repensar la misma organización es compartido por todos los militantes de la coalición, por la mayoría de la dirección y por la mayoría del PCE, el principal partido de la coalición que es IU.
Lo que no está claro es qué se decidirá en la Asamblea. Y antes. ¿Por qué tipo de asamblea optará el CPF del 9 de enero? Hay varias opciones sobre la mesa: abierta a otras organizaciones, movimientos o personas; una ordinaria de IU y, en función del resultado, valorar qué hacer; una que sea a la vez destituyente y constituyente, etcétera. Tanto en la dirección como en los distintos órganos hay personas y cargos que han apostado por unas u otras, así que pocos se atreven a predecir el resultado del debate del 9 de enero, máxime en una organización con unos estatutos muy garantistas y habituada a pactar soluciones intermedias. 
Garzón lo explica en su texto en Facebook, donde asegura que ese debate cuyo desenlace no está definido aún "debe desembocar en la conformación de una herramienta organizativa de la izquierda federal y transformadora que dispute el poder a la oligarquía y abra un proceso constituyente para un nuevo país". Supone reconocer que el proceso de renovación pretende construir algo diferente a la actual IU, pero "desde la autonomía y la independencia", lo que descarta la desaparición de la coalición o su integración en otro partido, como Podemos.


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Alberto Garzón planea reorientar IU en la XI Asamblea Federal

El cabeza de lista niega que planee un cambio de las siglas de la formación que "no muere o desaparece por muchas veces que aparezca en un titular"

El candidato de IU-Unidad Popular a la presidencia del Gobierno, Alberto Garzón, en su análisis ante los medios de los resultados de las elecciones generales del 20-D. EFE/J. J. Guillén

MADRID.- El candidato de IU a la Presidencia del Gobierno, Alberto Garzón, quiere aprovechar la celebración del Consejo Político Federal de la formación del próximo día 9 para poner en marcha un proceso de reflexión para "repensar la izquierda" y el futuro de la organización.

Tras las pasadas elecciones del 20-D, en las que IU sólo ha conseguido dos diputados (entre ellos, el propio Garzón), y el PP ha vuelto a sacar la mayoría de los votos (si bien, insuficientes para formar Gobierno por sí mismo), "hace falta que veamos qué ha fallado y sepamos fortalecer instrumentos al servicio de las clases populares", dice el dirigente de izquierda en una entrada en su perfil de Facebook.


El comentario de Garzón en esa red social, tiulado Enésima noticia del 'fin de IU', es una respuesta a una información aparecida en la edición digital del diario El País, que aseguraba que el líder de Izquierda Unida había decidido poner fin al partido y crear uno nuevo en un proceso que arrancaría el próximo 9 de enero. Garzón responde a esta información expresando su desconcierto: "Así sin enterarme, he dado fin a mi organización política. Decir que es una situación surrealista sería quedarse corto".
Comentario de Alberto Garzón en Facebook, en la que responde a una noticia de 'El País', sobre su supuestos planes para "poner fin a IU".
Comentario de Alberto Garzón en Facebook, en la que responde a una noticia de 'El País', sobre su supuestos planes para "poner fin a IU".
En su entrada en Facebook, el diputado electo de IU, se queja de "no es la primera vez" que se publica una noticia sobre el final de IU. "Durante septiembre y octubre despertamos sorprendidos varias veces tras leer titulares que afirmaban que ya estaba confirmado que IU desaparecía y se metía en Podemos; o que yo mismo me presentaba en la lista de Podemos. Todo un espectáculo de política-ficción que, sin embargo, creaba un estado de ánimo, interno y externo, que distorsionaba la forma transparente y humilde con la que intentamos hacer política algunos y algunas", escribe Alberto Garzón.

El diario de Prisa escribía que la decisión de Garzon era "finiquitar Izquierda Unida y alumbrar una nueva formación política que deje atrás una estructura rígida y burocrática y que rompa con la llamada vieja guardia", y poner en marcha "una comisión que preparará la asamblea constituyente de la nueva organización sin las siglas de IU". El líder de la formación no tardaba en responder también en Twitter al diario con una sucesión de signos de interrogación que dejaban en el aire la exclusiva informativa.
Está previsto que en este 2016 IU celebre su XI Asamblea, para la que Garzón no ha descartado presentarse como candidato a coordinador federal. Los estatutos marcan la celebración de esa asamblea tocaría a finales de año, es decir, en diciembre de 2016; no obstante, el sector afín al cabeza de lista es partidario de adelantarla.

Según han confirmado fuentes de IU a Público, la idea del diputado malagueño es afrontarla "en clave superadora", que incorpora a los nuevos actores llegados a la iniciativa Unidad Popular (marca con la que IU ha concurrido a las elecciones) y "fortalecer así el proyecto de IU", algo que no se consiguió en la X Asamblea, cuando se aprobaron unos documentos renovadores y "se guardaron en cajón sin aplicarse".

No se puede descartar que en ésa operación vaya incluido un cambio de siglas para rejuvenecer no sólo la estructura, la cúpula y la toma de decisiones, sino la imagen de un partido surgido en el 86 como paraguas d ela izquierda para hacer frente a la entrada de España en la OTAN.

En su comentario en Facebook, Garzón señala que en dicha asamblea será cuando se debata sobre el futuro de la organización, aprendiendo "de lo mejor que ha dado la izquierda en estos años, pero también de la experiencia de la campaña y del trabajo, codo a codo, con gentes que no son de IU". El proceso de debate, agrega, "debe desembocar en la conformación de una herramienta organizativa de la izquierda federal y transformadora que dispute el poder a la oligarquía y abra un proceso constituyente para un nuevo país".




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Y ahora otra lectura de la misma noticia a cargo de El País. Que cada una saque sus conclusiones y vean los intereses tan claros y diversos que hay detrás de cada relato informa o des-informativo. 'Nada es verdad ni es mentira / todo es según el color del cristal con se mira' dijo un poeta postromántico y muy prosaico del XIX: Campoamor. Hay que ver el juego que da la poesía...casi tanto como la política del toma y daca; pero en registros más lúcidos, obviamente. 
No me veo yo, desde este tocar y pisar el suelo izquierdoso y unido, a Garzón ni a nadie con dos dedos de frente liquidando IU. Otra cosa son la ganas que le tiene a IU la oligocracia de un sistema con más miedo que otra cosa, que ha hecho de Podemos un regimiento zapador y minador de la izquierda y que está a la que salta para que todo lo que huela a izquierda, se quede hecho migas. 
Por lo pronto me quedo con la info de eldiario.es y con la de Público, porque las veo mucho más verosímiles, y pongo en cautelar cuarentena, con guantes, pinzas y mascarilla, la info de El País. Hasta que la realidad que toco no cambie, no pienso dar crédito a los cuentos chinos ni a los cantos de sirenas con voz cazallera intentando gorgoritos. Como el lobo en el cuento de las siete cabritas. El pelo de la dehesa canta La Traviata, señor lobo...XD!




Alberto Garzón quiere crear un nuevo partido sin las siglas de IU

El proceso arrancará el 9 de enero y pretende acabar con casi tres décadas de las siglas




El candidato Alberto Garzón en la sede de IU en Madrid. / Carlos Rosillo

Ha llegado el momento de finiquitar las siglas de Izquierda Unida y alumbrar una nueva formación política que deje atrás una estructura rígida y burocrática y que rompa con la llamada vieja guardia. Es la decisión que han tomado Alberto Garzón y la cúpula del partido afín a él. El proceso comenzará el 9 de enero con una comisión que preparará la asamblea constituyente de la nueva organización sin las siglas de IU, según fuentes de la dirección del partido consultadas por EL PAÍS.


El líder de la formación y su entorno están decididos a ir a por todas y superar a una “herramienta”, IU, que consideran agotada y que no responde a las necesidades del nuevo tiempo político. La coalición de izquierdas, fundada en 1986 al calor de las movilizaciones contra la OTAN, ha caído a su suelo electoral en los pasados comicios, con un 3,67% de los votos y solo dos diputados por Madrid. Pero la cúpula cree que hay un potencial importante a partir de los 923.133 votos obtenidos el pasado 20 de diciembre, “un tercio de lo que tiene Podemos”, inciden esas fuentes.
La intención de Garzón y de una parte de los dirigentes de la formación es fundar un partido completamente nuevo que rompa con una dirección y unas estructuras que, entienden, lastran su proyecto político. Que se concluya el proceso como pretende el candidato y su entorno dependerá del debate que se sustancie en el seno de la organización, si bien fuentes muy próximas a Garzón aseguran que tienen mayoría para hacerlo en el partid, así como con la aquiescencia del Partido Comunista, la organización de mayor peso en IU.
La formación resultante buscaría de nuevo tejer alianzas electorales con Podemos, pero desde su independencia. “No queremos un barquito para entrar en Podemos”, expresan tajantes fuentes de la dirección. En ningún caso se trata de integrarse en el partido de Pablo Iglesias, sino que volverán a intentar candidaturas conjuntas desde la colaboración de igual a igual y manteniendo la autonomía. Si Podemos vuelve a rechazarlo, competirán electoralmente. Una parte del partido cree que Podemos emula al PSOE de 1982 y deja espacio político a su izquierda. Tampoco comparten sus métodos. El propio Garzón manifestó durante la campaña electoral que Podemos ha aceptado “gran parte del discurso de la derecha”. Los programas de ambas formaciones son, sin embargo, muy similares.

En Cataluña y Galicia seguirán con Podemos

El proceso que afrontará IU los próximos meses discurrirá en paralelo a otro distinto en Cataluña y Galicia, donde, a diferencia del resto del Estado, IU ha concurrido a las elecciones en coalición con Podemos. La federación gallega del partido y su formación hermana en Cataluña, EUiA, van a profundizar en su alianza con el partido de Pablo Iglesias y otras fuerzas, según indican fuentes de ambas formaciones a EL PAÍS. En Cataluña “se avanza hacia un sujeto político nuevo con nuevos protagonistas en el que estará EUiA”, remarcan en el partido.
Este mismo viernes, tras la publicación de esta información en la versión digital de EL PAÍS, Garzón divulgó un comunicado en su página de Facebook en el que señala que “IU no muere ni desaparece por mucho que lo diga un titular”. Sin embargo, fuentes de la máxima cercanía con el candidato han señalado a este periódico que “hace falta construir una herramienta superadora, una nueva organización”, cuya forma jurídica será “un partido político, como movimiento político y social”. Estas fuentes recalcan la importancia del “mensaje político: esto no es una nueva IU”. “La clave es que no sea una más, no duplicar a IU. Hay que ir a un espacio superador con todas las consecuencias”, inciden.
En su comunicado, Garzón manifiesta que “toca repensar la izquierda”. IU tiene su próxima asamblea prevista para 2016, explica, y “allí se debatirá el futuro de nuestra organización y estoy convencido de que servirá para fortalecer el proyecto de izquierdas que necesitamos como país”. Asimismo, admite que “IU va a encarar un proceso de debate participativo, intenso, honesto y abierto que debe desembocar en la conformación de una herramienta organizativa de la izquierda federal y transformadora”.
El proceso para crear el nuevo partido arrancará el próximo 9 de enero en el Consejo Político de IU (máximo órgano de dirección), que aprobará la creación de una comisión, al margen de la actual Ejecutiva, encargada de preparar la asamblea constituyente. Esta se celebraría entre abril y junio. En la práctica, la comisión es una especie de gestora, en tanto que asume las atribuciones de la ejecutiva, y en ella no estará Cayo Lara, actual coordinador general, ya que está previsto que deje su cargo en esa asamblea, la undécima de la historia de IU. Garzón pilotará el nuevo proyecto político, aunque podría no ser el único líder porque exploran opciones como un liderazgo con varios coordinadores.
La nueva organización tendrá, según la intención del candidato, la previsible forma jurídica de movimiento político y social. Se busca una formación más flexible y participativa, que recoja “lo mejor del movimiento obrero y de la democracia radical”. El partido trató de refundarse en 2010 y nunca concluyó aquel propósito. Por eso el sector afín a Garzón cree que ya no valen soluciones intermedias y hay que romper para crear de nuevo. ¿Qué ocurrirá con IU? Unas fuentes creen que debería integrarse dentro de ese partido como una organización más, y otras que debe desaparecer. Todos insisten en que no crearán “una matrioska”, sino que será un “proyecto político nuevo superador en todos los sentidos, también en el jurídico”.
Aún no hay nombre para el partido resultante, que acabaría, de llevarse a efecto, con las casi tres décadas de las siglas de IU. La nueva formación se quiere configurar de forma participada, con asambleas abiertas a la ciudadanía, y con la incorporación de los independientes de la plataforma ciudadana Unidad Popular con la que concurrieron el 20-D.

Un video realmente estupendo




The video is available for your viewing pleasure at https://vimeo.com/150412867   


¿Qué pasaría y qué repercusiones habría en el mundo si un buen día nos despertásemos con la noticia de que el Vaticano y su iglesia han dejado de ser el "estado pontificio" del Imperio reptiliano y se han convertido en un centro internacional de acogida terapéutica para los discapacitados pobres de cualquier procedencia sin tener en cuenta si están o no bautizados y sin que importe que nunca lo estén? ¿Qué pasaría si el papa dejase el cargo de los poderes de la caverna para cumplir el encargo de Jesús de Nazareth en la cena del Jueves Santo? 

No sé si algunas y algunos ya lo habréis leído, pero  hay un libro espléndido, una novela de Morris West, escrita hace muchos años, pero absolutamente actual, que se titula Los bufones de Dios. Y trata de algo así. De un cambio, de un despertar espiritual en el pozo negro, corrompido y miedoso, del catolicismo, justo al fin de los tiempos conocidos,  gracias a la "conversión", que hace pasar del nivel religioso al espiritual, a un papa que se atreve a ser fiel a lo que ha sentido y ha "visto" en su interior, aunque eso le supone hasta la forzosa renuncia al cargo para poder cumplir su verdadera misión donde y como toca.
Ojalá West tuviese el don literario de la profecía como Julio Verne...Ojalá!

viernes, 1 de enero de 2016

Ejemplos nefastos de la mal llamada Economía Cooperativa


31 dic 2015
Vicenç Navarro
Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra. Ex Catedrático de Economía. Universidad de Barcelona

Una de las consecuencias de la aplicación de las políticas neoliberales (que han incluido reformas laborales responsables del descenso de los salarios y del aumento de la precariedad de los puestos de trabajo, así como recortes de gasto y empleo públicos) ha sido la reducción muy notable de la capacidad adquisitiva de grandes sectores de la población, forzados a intentar obtener más ingresos para poder mantener su nivel de vida.
Una de las maneras de conseguirlo es alquilando su coche o su vivienda. Un ejemplo de ello son los “taxistas” a tiempo libre, sin que, en realidad, sean taxistas. Es decir, sin pertenecer a una corporación o asociación profesional que las autoridades públicas hayan autorizado para realizar esta función. En esta nueva actividad, es la persona propietaria de un automóvil la que –a través de una asociación mercantil que promueve tal tipo de prácticas- se ofrece a utilizar su propio coche para llevar a pasajeros de un lugar a otro. Es lo que usted, lector, conocerá como el negocio de Uber.
Y aparentemente es muy fácil. Usted, propietario del coche, se pone en contacto con la compañía para ofrecerse a que cuenten con usted cuando lo necesiten. El usuario contacta con la compañía cuando necesita tal servicio, y esta le envía al supuesto taxista. Es, en realidad, como si utilizara un taxi, pidiéndolo a través de una aplicación del teléfono y siendo recogido por un vehículo donde usted quiera. Ahora bien, hay una gran diferencia entre un taxi y un coche de Uber. En el segundo caso es una relación individual entre el propietario del coche y la compañía, que lo pone en contacto con el usuario. Naturalmente que esta compañía que pone a los dos –al propietario del coche y al usuario- en contacto cobra una cantidad de donde saldrá el pago al propietario, dependiendo del número de servicios. Esta compañía se ha extendido enormemente y representa ahora a nivel mundial un negocio de 40.000 millones de dólares.
En teoría la idea parece excelente y encaja en la filosofía neoliberal de favorecer el mercado, poniendo en contacto directamente al proveedor con el usuario o consumidor. Los economistas neoliberales aman este planteamiento y lo promueven. Y puesto que la población está quejosa, con razón, de las dificultades de encontrar taxis en ciertos momentos del día o de la semana, este nuevo sistema se está extendiendo en Europa y en Norteamérica.
Ahora bien, este sistema de economía mal llamada cooperativa tiene un grave problema que deriva del hecho que los trabajadores, es decir, los taxistas –que no son en realidad taxistas-, actúan de forma individual en sus negociaciones con las empresas Uber, con lo cual su capacidad de negociación es nula. Y por lo tanto, sus salarios y su protección y beneficios sociales son bajísimos o inexistentes.
De esta manera, estas compañías se saltan y eliminan todas las conquistas laborales que habían obtenido los colectivos de taxistas. Es así como los salarios continúan bajando y la protección social continúa desapareciendo. El supuesto taxista ingresa mucho menos dinero que el taxista real. Y el usuario, aunque en ocasiones –no siempre- puede que pague menos, está menos cubierto en cuanto a riesgos, pues el seguro proveído por la compañía Uber es mucho menor que el que ofrece una compañía normal de taxis.
Los pisos turísticos: otro deterioro de los servicios 
Una situación casi idéntica está ocurriendo con los pisos turísticos. Personas que tienen dificultades para llegar a fin de mes, que son propietarias de pisos, los alquilan por días, por semanas o por meses a los turistas, que en lugar de ir a hoteles, van a estos pisos que son mucho más baratos. De nuevo, una compañía pone en contacto a los propietarios con los turistas. Y de nuevo parece un arreglo que en teoría aparenta ser razonable, ofreciendo a unos cuantos propietarios la posibilidad de conseguir algún dinero y permitir, por otra parte, a un turista pagar menos que por la vía normal, el hotel.
El problema (y es un problema de grandes dimensiones) es que el vecindario de aquel piso turístico paga un enorme coste en incomodidades, ruidos, suciedad o lo que fuera durante todo el año, como bien saben los vecinos de la Barceloneta (el barrio portuario en la ciudad de Barcelona). El propietario no ofrece los servicios que provee un hotel, ni tiene que tener las condiciones o cumplir con las exigencias que se le piden al establecimiento ‘oficial’. Es, como en el caso de Uber, una relación individual entre el propietario y el consumidor a través de una compañía que no requiere ningún tipo de aseguramiento o inversión en la protección del vecindario o del usuario. En realidad, los pisos turísticos son una amenaza para los vecindarios, pues es la extensión a nivel colectivo de los costes e inconvenientes del turismo. Los ayuntamientos progresistas deberían prohibirlo.
Este tipo de economía mal llamada cooperativa es el resultado de la enorme desregulación de la actividad económica. Se salta, así, tanto las conquistas sociales como la protección al consumidor que la sociedad ha ido conquistando, con la excusa de que se abaratan los servicios y se estimula la actividad económica.
Es obvio que lo que tiene que hacerse es contrario a lo que se hace. Regular más la promoción de servicios por parte de las autoridades públicas, a fin de proteger tanto a los usuarios como a los vecinos. Ni qué decir tiene que hay muchos elementos positivos de economía cooperativa. Ahora bien, es importante subrayar los peligros que la expansión de esta dimensión económica pueda tener si se saltan los derechos de los trabajadores y de los usuarios conseguidos a base de luchas y presiones tanto sindicales como vecinales.


Qué hay detrás de la defensa de la “unidad de España”

30 dic 2015

Vicenç Navarro
Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra

Una vez más, se está utilizando el eslogan de defender la “unidad de España” para imponer una visión uninacional de España que ha sido causa constante de tensiones en la historia de este país. En 1936, las estructuras de poder, amenazadas por las políticas públicas propuestas por el democráticamente elegido gobierno republicano del Frente Popular, estimularon un golpe militar a fin de impedir las necesarias y urgentes reformas (que hubieran afectado negativamente a sus intereses económicos y financieros), intentando justificar tal golpe con el argumento de que estaban defendiendo la unidad de España, unidad que, por cierto, nadie estaba amenazando. En contra de lo que las derechas golpistas y sus herederas han sostenido siempre, el President Companys y el gobierno de la Generalitat que él presidía no eran separatistas y no querían desunir España, sino redefinirla, exigiendo que el Estado español reflejara su plurinacionalidad, reconociendo la identidad nacional de Catalunya dentro de una federación española. En realidad, el independentismo históricamente ha sido un movimiento minoritario en Catalunya. El hecho de que, aun siendo una minoría, haya alcanzado hoy un porcentaje tan elevado se debe primordialmente a la intransigencia del Estado central (hoy gobernado por un partido que tiene sus raíces históricas en las fuerzas políticas que dominaron la dictadura que siguió al golpe militar) a reconocer la plurinacionalidad de España y la identidad de Catalunya como nación. Y es inevitable que, de persistir esta resistencia, rigidez e intransigencia, esta minoría pueda convertirse en una mayoría, abriéndose así la posibilidad de una desunión de España. Hoy, los máximos facilitadores de la desunión de España son precisamente los que justifican su intolerancia y dogmatismo bajo el eslogan de “defender la unidad de España”.
Los resultados de la Transición inmodélica
Las enormes tensiones que vive hoy España son resultado de que la mal llamada “cuestión territorial” no fuera resuelta durante la transición inmodélica, una transición que fue resultado de un enorme desequilibrio de fuerzas que existía en aquel momento entre los herederos de los vencedores y los herederos de los vencidos de la Guerra Civil. Los primeros impusieron su modelo uninacional (centrado en la capital del Reino, que tiene poco que ver con el Madrid popular), reprimiendo la visión plurinacional de España. En este sentido, los famosos artículos 2 y 8 de la Constitución fueron impuestos por la Corona y por el Ejército (ver mi artículo “Franco ganó la guerra, la postguerra y la transición”, Público, 26.11.15).
Ahora bien, estamos viendo el fin de aquel modelo de Estado uninacional. Los crecientes movimientos contestatarios hacia el Estado uninacional español que han aparecido en Catalunya, en el País Vasco, en Asturias, en Galicia, en el País Valenciano, en Cantabria, en Navarra, en las Islas Canarias y también en Madrid, entre otros, están exigiendo otro Estado que, basado en la profundización de la democracia, acepte el derecho a decidir de los distintos pueblos y naciones de España, tal como las izquierdas habían pedido durante la clandestinidad, en su lucha contra la dictadura de los vencedores de la Guerra Civil.
La redefinición de España
Es en este contexto que hay que evaluar lo que está ocurriendo estos días después de las elecciones del 20D, cuando se está maliciosamente señalando que, tal como ocurrió en 1936, la demanda de las izquierdas (excepto el PSOE) de redefinir España es, en realidad, una llamada a romperla. Es importante señalar que, aun cuando esta respuesta es predecible en las derechas españolas, caracterizadas por su limitadísima cultura democrática y por su visión centralista del poder, es incoherente y opuesta a la sostenida por el PSOE de la clandestinidad, que durante la heroica lucha de la resistencia antifascista había exigido el derecho a decidir para Catalunya y para otras naciones y pueblos de España, tal como consta en los documentos de sus congresos. Fue durante la Transición cuando el PSOE se adaptó al Estado uninacional español, pasando a formar parte de él, estableciéndose así un bipartidismo que ha gobernado las instituciones del Estado central hasta la fecha. Esta adaptación del PSOE se hizo a costa de renunciar a los principios sostenidos por sus antecesores.
El bipartidismo en el Estado español (favorecido por una ley electoral muy poco proporcional) surgió dentro de un contexto en el que las derechas continuaron siendo enormemente poderosas. Y este poder incluyó el poder de reprimir la recuperación de la memoria histórica, es decir, de la historia de este país, continuando una tergiversación que ocultaba lo que había pasado en el país, reprimiendo la otra visión de España, a la que se continuó presentando como la “anti España”, cuando en realidad esta era la España real y popular, la España plurinacional, que está emergiendo ahora de nuevo. Es importante subrayar que esta España popular y plurinacional conjugaba un compromiso con el bienestar social de la población con un respeto y apoyo a su diversidad plurinacional. No es coincidencia que el Estado uninacional que ha persistido durante el periodo 1978-2015 haya sido también un Estado con escasísima dimensión social, siendo uno de los Estados con menor gasto público social por habitante, con menor gasto público, con políticas fiscales más regresivas y con mayores desigualdades de la Unión Europea.
Ni que decir tiene que el PSOE, cuando gobernó, redujo el enorme déficit de gasto público social que heredó de la dictadura, aunque sin eliminarlo. El enorme dominio de las derechas en el aparato del Estado llamado democrático, continuador del Estado dictatorial, imposibilitó la eliminación de tal enorme déficit del gasto público social de España. Y la respuesta del gobierno PSOE a la crisis fue el inicio de las reformas laborales regresivas y de los recortes de gasto público social que el PP expandió, reformas y recortes que  contribuyeron enormemente a profundizar la crisis y al gran retraso de su insignificante recuperación. De ahí su enorme pérdida de popularidad. Su inexistente autocrítica, tanto en las áreas económicas (donde el candidato Pedro Sánchez nombró como su mayor asesor económico a Jordi Sevilla, bien conocido neoliberal que aconsejó las bajadas de impuestos en la época de Zapatero, y a Larry Summers, principal ideólogo de la desregulación financiera durante el gobierno Clinton, responsable de la enorme crisis bancaria estadounidense) (ver el documental Inside Job) como en las áreas políticas (continuando con la defensa del Estado uninacional), está llevando al PSOE a una situación enormemente problemática. La defensa de la “unidad de España” es, en este contexto, la defensa del Estado bipartidista que ha gobernado la España uninacional. Cuestionar la España uninacional es debilitar al Estado bipartidista.
La defensa por parte del PSOE del Estado uninacional es la defensa del bipartidismo
Al adoptar el argumento de defender la unidad de España, el PSOE está, junto con el PP y con Ciudadanos (el partido del IBEX-35), defendiendo el Estado uninacional responsable del retraso social de España. No es por casualidad que hoy en España las fuerzas más comprometidas con los cambios en la esfera social sean también las más comprometidas en establecer una España plurinacional. Los programas electorales están ahí para el que los quiera ver. Hoy, las izquierdas auténticamente transformadoras están pidiendo una revolución social y democrática, orientada a mejorar el bienestar de las clases populares, junto con una revolución política, exigiendo una transformación radical de las mal llamadas instituciones representativas que incluya la incorporación del derecho a decidir como medida profundizadora de la deseada democracia. Son estas fuerzas políticas favorables al cambio las que están generando una enorme resistencia liderada por el Estado uninacional gobernado por el bipartidismo, que ve en esta demanda una amenaza no a la unidad de España, sino a la perpetuación de dicho bipartidismo.
El discurso del Rey: más de lo mismo
En este aspecto, el discurso del Rey fue sumamente predecible, no variando ni un ápice el discurso característico de la visión uninacional, insistiendo en la necesidad de obedecer la Constitución y las leyes, sin hacer referencia ni a las enormes crisis económicas y financieras (consecuencia de la aplicación de las políticas públicas que los gobiernos españoles han impuesto a los distintos pueblos y naciones de España) ni al deseo de cambio del Estado, centrándose, en su lugar, en el deber de los españoles de defender a la nación española, alertando de que la desobediencia a las leyes será seriamente castigada, pues (confundiendo leyes con democracia) indicó que el deber del ciudadano es obedecer las leyes, haciendo caer sobre aquellos que desobedezcan estas leyes y la Constitución (el marco de todas las normas) todo el peso del Estado. Y para remarcar esta alerta, el monarca dio su discurso desde el Palacio Real, sede del poder borbónico, remarcando el simbolismo de que se escogiera tal espacio, un espacio central en la historia del imperio español, imperio conseguido a base de las armas. De ahí que, según la Constitución, el Jefe del Estado (y nunca mejor utilizada la expresión de “Jefe del Estado”), el monarca, sea también el Jefe del Ejército.
Por lo visto, se le escapó al monarca la paradoja que significó que en su discurso se refiriera a las consecuencias negativas que había tenido para España la falta de respeto a la ley consensuada por la totalidad de la sociedad, y que lo hiciera precisamente en el lugar -sede del Poder Real- donde simbólicamente se había consumado el mayor acto de desobediencia al poder democrático que ocurrió en España en el siglo XX, cuando una minoría, en el año 1936, se había impuesto a la mayoría, bajo la presión de las armas. Fue en este lugar donde el golpista mayor, el General Franco, se declaró Generalísimo, y también fue en este lugar que se consumó la transición a la democracia cuando se estableció la Monarquía, incorporada en la Constitución en un proceso que el Rey definió como fruto de una gran generosidad, sin aclarar que tal supuesta generosidad (es decir, los que cedieron más en la Transición, que fueron las izquierdas) fue fruto de que estas no tenían ninguna otra alternativa si deseaban la democracia.
Este discurso predecible del Rey señala la dificultad de cambiar el Estado español. Hablar de diálogo, y a la vez dar tal discurso, es de una contradicción elevada que cuestiona la sinceridad de la llamada al diálogo. Parece que está orientado más a estimular la generosidad de los herederos de los vencidos, borrando el punto de inicio del debate. El enorme dominio de las fuerzas que pilotaron la Transición explica la dificultad en admitir que hay otra España, reprimida durante todos estos años, que exige una transformación política y social del país. Oponerse a esta transformación aduciendo el argumento de defensa de la “unidad de España” es, una vez más, ocultar la resistencia de estas fuerzas a perder su poder por encima de todo. Y así estamos.  

¿En qué consiste el reto de la Izquierda?


Se ha caído el tenderete del biparty. La ciudadanía lo ha tenido clarísimo por dos veces consecutivas en el mismo año, votando en plural. No quiere más mayorías absolutas ni rodillos "salvadores". Quiere pluralidad y entendimiento unificados en un fuerte brazo democrático que abarque la diversidad de criterios en la unidad del bien común, ya no concebido desde las ideologías en cápsulas, sino desde la sectorialidad práctica organizada desde la ética común e individual, que afecta por igual a todos los militantes de cualquier  ideología. Al fin y al cabo, el paro, la precariedad salarial, el problema de las pensiones, las hipotecas, desahucios, preferentes, estafas amparadas en las leyes, la irresponsabilidad, la ineficacia institucional, la corrupción, la negligencia de los gobiernos y la miseria de los recortes en todo, son ya un desgraciado y dramático patrimonio de la inmensa mayoría social. 
Está claro que el planteamiento de la nueva exigencia ciudadana es de izquierdas. Es la Izquierda la que, desde siempre, se arriesga, empuja, la que no tiene miedo, la que se la juega por mantener en alto la dignidad de la ciudadanía y la que se solidariza material y espiritualmente, desde el corazón, con los más desfavorecidos y olvidados, no sólo desde la atención puntual de la ayuda inmediata sino también desde el desarrollo de la justicia social y el respeto a la dignidad de la persona sin mirar el estatus ni el pedigrí sino la operatividad ética de los derechos y las libertades a favor del bien común.

El rol de la derecha, en cambio, es la retromarcha, al paso atrás, la represión, la militarización de los conflictos sociales, la división por clases, poderes y finanzas, mediante el birlibirloque de los tapujos que siempre barren para adentro poniendo lo público al servicio de lo privado hasta privatizarlo del todo al colocar los mecanismos del Estado al servicio de sus intereses particulares y todo ello unido a la ausencia absoluta de ética, de escucha y de diálogo, por cerrazón congénita y terror ante los cambios inevitables, canguelo al que llaman "prudencia" por puro eufemismo y junto a una proverbial   falta de recursos intelectivos camuflada de un extraño "sentido de Estado" bloqueante, cruel, falso y mojigato a un tiempo, -similar al Tartufo de Molière- como si el Estado fuese algo sin las personas que lo mantienen con su esfuerzo, su trabajo diario y sus impuestos. 
Para la Derecha el Estado responde a un trasvase político de la misma idea que las religiones derivadas de la Biblia tienen de Dios. Es un mecanismo omnipotente, autogenerado per se con el fin  de mangonerar todo lo que le rodea, para vigilar y controlar a todo bicho viviente nacido de su voluntad divina. Distante y remoto. Juzgador implacable incapaz de tener compasión con los débiles a los que exprime y oprime duramente y premiador de los implacables y más duros de corazón, de los "fuertes". Monolítico e inmutable pase lo que pase y que vive en realidad de la energía que los demás producen y le consagran en constantes sacrificios y actos devotos de humillación y servilismo, en los que es imprescindible ofrecer dinero y dones de todo tipo e incluso vidas humanas, sacrificadas en las guerras "justas" o en los accidentes y catástrofes que se producen invariablemente por desidia y despreocupación de los vicedioses subsidiarios al cargo del negocio teísta. Ese Estado de absoluta divinidad omnipotente, necesita para mantenerse en forma, una clase sacerdotal que le sirva de puente entre su excelencia y la vil miseria humana y esa pasarela es "la clase política". Una casta en toda regla.

Para la Izquierda, en cambio, el Estado es el conjunto de recursos institucionales pactados por la ciudadanía por medio de los mecanismos normales en democracia: asambleas, consultas, referendums y elecciones, que permiten administrarse y regirse con la mayor limpieza y salud cívica, sin ocultamientos, ni represión, ni opacidades ni "asuntos de Estado" que no puedan conocerse sin montar la de Dios, más que nada porque la Izquierda se maneja desde la aconfesionalidad y el laicismo, que no excluyen el respeto a los creyentes, ni para nada niega dogmáticamente que Dios exista, pero lo considera en su lugar: en la conciencia de los que lo ven necesario en sus vidas y eso les hace sentirse mejor. Nada más. La Izquierda no necesita divinizar la política, al contrario, procura que la política sea la forma de pedagogía natural y más civilizada para funcionar en sociedad, porque se trata simplemente de aprender a convivir en la práctica pactando normas entre todos para conseguir el bien común, el apoyo mutuo y el mejor  rendimiento de los recursos comunes y particulares, para todos y todas sin excepciones de clase, de cultura, de género, de religión, de ideología  o de etnia. 

Pues este atlas de posibilidades y tendencias es el que ahora mismo tenemos delante. Hemos elegido en las urnas obligar a los políticos preguntarse, a responderse, a  escucharse, a dialogar y a decidir en consenso, porque se han ido derechizando con el tiempo por contagio y descuido, hasta no distinguirse entre sí de la Derecha en sus métodos de gobierno y en los resultados calamitosos, lo mismo a un lado que al otro.
Ese rechazo de la ciudadanía al uso de la ideología partidista como excusa para atrapar votos y hacer promesas que jamás se cumplen en nombre de cada sector ideológico, y que luego en la práctica no se han venido diferenciando gran cosa en los métodos y en las zalagardas cometidas, ha confundido visiblemente a los viejóvenes politólogos de nuevo cuño, que se están columpiando a base de bien, hasta llegar a afirmar que no son de izquierdas ni de derechas y mezclando ayuno y témporas con resopón  y maitines, se han lanzado a saco a pillar el poder como primera providencia, a ocupar el puesto hegemónico de un nuevo dios-estado, amorfo en un polimorfismo anodino y deforme, con muchísimo más ruido y fanfarria que contenido, y con "la ilusión" camelante como eje primordial del invento.
Ese estallido de burbuja horrísona ha conmocionado al resto de clase política old fashion hasta tal punto que automáticamente empezó a copiar modales, camisas blancas o a cuadros, remangadas y  sin corbata, desenfado, cazadoras  y zapatillas deportivas. Pero la cosa se quedó en eso. Para todos, incluidos los emergentes, que envalentonados y seducidos, como Narciso, por el reflejo en el agua de su propio glamour, se han creído los más guapos, chulos y competentes. La realidad ha dejado claro que  se han sobrevalorado una barbaridad, C's se ha quedado sin fuelle antes de tiempo y Podemos no habría llegado a nada sin la benevolencia transigente  del lado más a la izquierda de Compromís, de las Mareas en común, de Manuela Carmena y Ada Colau. Y aún así le falta el gran hervor de casi un millón de votos de Izquierda los de UP-IU, para poder plantarse con contundencia, con un programa digno, con candidatos de solvencia ética demostrada y capacidad de diálogo suficiente para formar un gran grupo parlamentario sin prescindir ni apropiarse en plan sorpasso del Psoe ni del resto de Izquierda disponible. 

Se ve que los podemitas convencidos no han entendido la importancia democratica y moral de respetar la diversidad y de construir un grupo parlamentario plural en la riqueza de las iniciativas diversas y unido en la acción, que no necesita un "principe" modelo Macchiaveli mezclado con el facsímil laclausista de Chaves y Maduro, sino portavoces adultos y honestos mucho más que personajes de videojuego. Y por eso están descentrados al fallarles el plan totalitario de  arrasar a la primera y ganar en rodillo como habían calculado, infravalorando al electorado que no quiere rodillos absolutos de ningún color, aunque eso no signifique que no sean de izquierdas ni de derechas, que lo siguen siendo, sino que prefieren que el nuevo Estado que desean, funcione más desde la sectorialidad que desde los catecismos de cualquier tipo. Aunque con la decencia, la flexibilidad dialógica y el civismo ético de la izquierda como telón de fondo. Y para eso ya tenemos un partido socialista, una UP-IU, unos partidos autonómicos estupendos de Iniciativa de Izquierdas y Podemos, que parecía, en principio, un instrumento muy bueno de cohesión y cooperativismo político y asambleario, que podría muy bien ser la voz del 15M unida a las demás fuerzas de la Izquierda abierta y dialogante para crear el proyecto cívico de todos y todas, que puede revolucionar el mundo apolillado, muermo y corrupto del desastre que nos está agobiando y machacando. Pero no lo queremos para dinamitar el patrimonio de la diversidad democrática y fundir otra vez, por utilitarismo instrumental y miedo a lo nuevo de verdad, a los españoles en un neofranquismo friki  "ni de izquierdas ni de derechas" como se denominaba Falange Española en su libro verde de Formación del Espíritu Nacional. Ya tuvimos la dosis suficiente en su momento -que fueron muchos años de aguante- como para lanzarnos de cabeza a la aventura podemita, sin que haya un certificado democrático y práctico de previas garantías, que pasan por el respeto al patrimonio ideológico procedente de una pluralidad clandestina y heroica, que nos sirvió durante la dictadura de apoyo moral y de modelo inspirador de un futuro más justo y más limpio, en momentos en los que los padres de los podemitas ni siquiera eran novios y a lo mejor hasta eran del Frente de Juventudes, como ahora algunos de ellos votan a Vox. Tal vez sea por cacao mental y desorientación de origen por lo que se les han cruzado los cables ante la tesitura y están como los nuevos ricos, creyendo que todo el monte es orégano. Y no. No es por ahí, chicos y chicas (más bien pocas en puestos claves). Los ciudadanos no son idiotas ni votaron a lo loco o con un colocón de mojitos. Y les ofende y mosquea la obstinación de Podemos al afirmar que estaría encantado con otra nueva oportunidad electoral, con la esperanza de arrasar en una segunda vuelta y dando, para ello, un pellizco retorcido que impida el entendimiento y un pacto de toda la Izquierda parlamentaria como es el deseo de la ciudadanía según lo votado y evitando otro dispendio electoral tal y como están los presupuestos. No son precisamente actitudes que fomenten la confianza en el podemismo y puede que tal vez una segunda vuelta cambie el panorama por hartazgo y relegue a Podemos a un lugar mucho menos relevante en el Parlamento, volviendo al bipartidismo  porque lo malo conocido les resulte más familiar que lo malo por conocer; los ciudadanos castigan en las urnas las tomaduras de pelo y la falta de consistencia que lleva a potenciar la OTAN y cualquier asunto infumable si da votos; si Podemos fuese más inteligente que ambicioso ya se habría dado cuenta de la cantidad de puertas que se está cerrando desde las elecciones de Andalucía y de que los votos se los han dado especialmente lo pactos en Común más que a Podemos en sí.

Hemos votado pluralidad y apertura y eso va para todos, también para el Psoe y su cerrazón a dialogar sobre el derecho a decidir de los españoles, en este caso, catalanes. Algo absolutamente legítimo. Expresarse en las urnas no es nada malo, mucho peor  y mucho menos sano y democrático es impedirlo de un modo tan zafio y cerrado, y parece mentira que un Psoe que cuenta aún con la figura y el peso cívico de Maragall en su seno, no se dé cuenta del disparate que supone para un partido socialista negarse en redondo y sin diálogo siquiera a que se realice un referéndum como el catalán. ¿Es posible que Cameron, un carca inglés declarado, sea más demócrata que los socialistas españoles? ¿Qué ocurriría si saliese el resultado a favor de la independencia? Que habría que plantearse un referéndum para el resto de España acerca del modelo de Estado y que seguramente se elegiría un modelo federal y republicano, esa posibilidad debería alegrar infinitamente a los verdaderos socialistas ¿no? Porque el tándem socialista-monárquico es una verdadera antítesis disparatada que solo se explica por los oscuros recovecos chantajistas del 23F que marcaron un antes y un después en el Estado democrático para devolverlo al fondo facha de siempre. O sea, que los sociatas necesitan con urgencia un congreso, no para cambiar al Secretario General, sino para aclararse, a ver si ahora resulta que sus bases son socialistas y la peña dirigente no. Y que sea eso lo que viene desinflando el entusiasmo y las razones para seguir con la rosa y el puño manteniendo la s de socialista y la o de obrero, mientras lo único que cuenta de verdad es la e de español frente a la c de catalán ninguneado. 

Son muchas las goteras políticas que se están evidenciando tanto en Podemos como en el Psoe. Seguramente es inmadurez política, tal vez mediocridad ramplona y falta de grandeza ética y de capacidad cognitiva para ver el conjunto y las partes del mismo,  combinando armónicamente el análisis con la síntesis y la asociación de ideas amplificadoras de horizontes raquíticos entre el miedo y la avidez, tan típicos de nuestra "raza ibérica", -que es estupenda para los jamones, tocinos y chorizos, sanchoppancistas, pero  fatal para todo lo demás, según se va viendo con la historia-.Y quisiéramos que no fuese así. Que por encima de las egopatías partidistas emergentes o inmergentes y sus miserias vergonzantes, prevaleciese la lucidez y el bien común que se propicia mucho más desde la unidad en lo plural que desde el control férreo de una ideología unívoca que debe ampararse en un bunker uniforme porque el miedo, la cobardía y la soberbia de los necios no  permiten actuar ni decidir desde la grandeza de la pluralidad democrática,  respetando, aprendiendo de y obedeciendo a la inteligencia colectiva, como verdaderos portavoces y no como ridículos aspirantes a caciques feudales iguales que  los de siempre.

Bifurcación


Se repite el mismo ciclo
en la Noche de San Juan
mientras nos llega el calor
y en la Noche del Belén
bajo el solsticio de invierno;
fecha a fecha y paso a paso,
así medimos las horas,
minutos, años y siglos
como  apellidos y nombres,
solemnes inanidades
en las agendas del tiempo.

Y el tiempo se nos revela
tan solo como un invento
para tramar realidad
con la materia amasada
en la ficción de unos sueños
que cruzan  por las pantallas
y se deshacen al punto,
tal que un suspiro de bruma,
de barro y tecnología,
nubes de polvo y de nada,
banalidad del olvido
con máscara de universo
hecha de metacrilato
y un sin más de espumillón
en guirnalda  de vapores
entre los twits y el whatsapp.

Eso es todo lo que queda
junto a empachos y resacas
cuando de pronto despierta
la gracia de esta mañana
y en la luz que nos redime
de cualquier vano fantasma,
nos escribe su relato
y dibuja un panorama
tejido de realidad:
Las sinestesias del alma.
La música y sus esferas
que bailan tan ricamente
entre lo eterno y el pan,
entre el cielo y el asfalto
de ese amor en zapatillas,
que se asoma a la ventana
y te muestra la otra cara
del mundo y de los deseos.

Y así como de repente
y de un modo natural
ves la eternidad de un juego
inventado sin cesar
y que a la vez nos inventa;
un videojuego fatal
si lo tomamos en serio
y convertimos en drama
como niños agobiados
con lo que les sobrepasa
y no pueden resolver,
porque perdieron  la llave
del cajón de las respuestas
cuando olvidaron amar
y pusieron la revancha
en el lugar del perdón,
la ignorancia barnizada
de cultura-celofán
en el lugar del saber...
Se perdieron por el bosque
confundiendo los caminos
y aún no han sabido volver.

Otra vez el calendario
con su coartada engañosa
intenta hacernos creer
que el tiempo existe de veras
y que no somos nosotros
los que con el corazón
que gobierna la existencia
y la mente-secretaria
que le obedece contenta,
podemos hacer milagros
cuando encontramos  la llave
del cajón de la conciencia.


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