miércoles, 7 de mayo de 2014

Imprescindible lectura

Hundamos su Unión Europea

por Alberto Garzón

07 may 2014



Las novelas distópicas operan como antagonistas de las novelas utópicas, y en lugar de relatarnos cómo debería ser el mundo ideal prefieren describirnos un hipotético mundo plagado de injusticias y maldad. 1984 de George Orwell o Un Mundo Feliz de Aldous Huxley son sin duda los ejemplos más conocidos. Sin embargo, con mucho menos conocimiento público, la Comisión Europea está trabajando mano a mano con Estados Unidos en la redacción de un nuevo documento que podría estar prácticamente al mismo nivel. No obstante, el problema del Tratado de Libre Comercio que se está negociando entre la Unión Europea y EEUU es que amenaza con ir más allá de la literatura y podría convertirse en una dramática realidad.
La primera pregunta que nos asalta es ¿cómo es que apenas hemos oído hablar del TLC? Quizás ello tenga que ver con el hecho de que el negociador de la parte europea, Ignacio García Bercero, escribió una carta pública a su contraparte estadounidense para tranquilizarle en relación a la confidencialidad de todo el proceso. Anunció, sin ir más lejos, que la negociación del TLC sería una excepción a la regla 1049/2001 que obliga a las instituciones europeas a hacer públicos sus documentos. Y añadió, para terminar de convencer a su homólogo americano, que los documentos tendrían carácter secreto durante al menos 30 años[1]. El comisario europeo De Gucht suscribiría esa misma opinión en el propio parlamento europeo cuando concedió carácter confidencial a las negociaciones y negó la función negociadora del parlamento[2].
Un TLC es un acuerdo entre varios países o zonas geográficas para incrementar el volumen de intercambio de bienes y servicios. Y generalmente consiste en reducir los impuestos a la importación, lo que permite a los ciudadanos comprar más baratos los productos extranjeros. Sin embargo, la propia Comisión Europea ha reconocido que «las relaciones económicas entre los Estados Unidos y la Unión Europea pueden ser consideradas entre las más abiertas del mundo»[3]. Asimismo, la Organización Mundial del Comercio ha estimado que las tarifas promedio rondan el 3,5% en Estados Unidos y el 5,2% en la Unión Europea. Estamos hablando de niveles extraordinariamente reducidos, lo que nos obliga a sospechar de las intenciones últimas de un TLC entre EEUU y la UE.
Un paso más en nuestro análisis nos lleva al punto crucial. Asegura la Comisión Europea que la clave del TLC está en la armonización de la regulación comercial, lo que dicho así quiere decir poco. Es sabido que las regulaciones de EEUU y la UE difieren en mucho al tratar determinados sectores o productos. Por ejemplo, la Unión Europea opera con un principio regulatorio de precaución que impide la comercialización de los productos si la empresa no ha demostrado previamente que no son lesivos para la salud humana o el medio ambiente. En EEUU tal principio no opera y la regulación es bastante más laxa. Así las cosas, ¿hasta qué nivel se armonizará la regulación? ¿Hacia el de Estados Unidos o hacia el de la Unión Europea?
La pregunta está en el aire, pero las sospechas son crecientes dada la lógica del sistema económico. Y es que cuando se abren las fronteras a la competencia extranjera, como busca cualquier tratado de libre comercio, se inicia una competencia a la baja o carrera hacia el fondo que desploma los estándares laborales, medioambientales, sanitarios e incluso democráticos. Es decir, en esas circunstancias económicas cualquier coste es un obstáculo para vencer en la carrera competitiva, y lo mismo da que se trate de un salario alto o de un severo control medioambiental.
El caso del fracking es paradigmático. Esta práctica de extracción de gas y petróleo está extendiéndose como la espuma en EEUU, pero debido a los efectos negativos que tiene sobre el subsuelo e incluso la salud humana su prohibición está ganando terreno en la Unión Europea. Las multinacionales estadounidenses y las multinacionales europeas y algunos líderes políticos han protestado. Las primeras porque insisten en ampliar su mercado, y los segundos porque denuncian que compiten con desventaja. El primer ministro británico, D. Cameron dijo nítidamente que la paralización del fracking promovida desde la UE provocaba que «nuestros competidores vayan por delante de nosotros en la explotación de estos recursos». En suma, que los europeos somos menos competitivos por tener sensibilidad ecológica. Una obviedad, por otra parte.
Así las cosas, la teoría económica nos sugiere que la igualación o armonización de las regulaciones siempre se hace por la baja. Desregulación, en definitiva. No sólo de elementos medioambientales, como el fracking, o sanitarios, como los transgénicos o el etiquetado de productos, sino también laborales y democráticos.
EEUU no ha firmado varios de los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) referidos a la libertad sindical. Bajo una cláusula llamada irónicamente Derecho al Trabajo se esconde una legislación antisindical que será armonizada con la regulación laboral europea. Y precisamente en un contexto económico y político en el que la Comisión culpabiliza de todo a los salarios y a la excesiva regulación laboral… Intrigante.
Más jugo tiene aún la cláusula de protección de los inversores extranjeros, conocida como ISDS (Investor-State dispute settlement), y que supone la creación de tribunales internacionales de arbitraje donde las multinacionales podrán acudir para denunciar a los Estados cuyos gobiernos aprueben normas que atenten contra sus beneficios económicos presentes o futuros. Se trata de un mecanismo ya existente para otros países y zonas económicas que operaría como una supraconstitución.
Desde que Argentina cambió su política económica tras la crisis de 2001, ha recibido más de 40 denuncias por parte de multinacionales. Las empresas argumentan que sus beneficios presentes y futuros han disminuido notablemente como consecuencia del cambio en la orientación política. Por otra parte, Ecuador fue sentenciado a pagar 2.300 millones de dólares a la petrolera Occidental Petroleum por abandonar la construcción de un pozo de petróleo en las amazonas. E incluso Libia tuvo que pagar 900 millones de dólares de beneficios perdidos por un proyecto turístico en el que sólo se habían invertido 5 millones de dólares. Son sólo algunos ejemplos que revelan las consecuencias de una cláusula de esta naturaleza.
Por cierto, estos litigios son llevados a cabo por gabinetes jurídicos especializados en la materia y que cobran por el volumen de casos. A finales de 2013 había un mínimo de 268 demandas pendientes contra 98 países según la UNCTAD, y en los noventa sólo había una docena. Pocos Estados se pueden permitir igualar la alta remuneración que reciben los abogados de las grandes multinacionales, y mucho menos mantener un equipo entero especializado en el tema.
Al fin y al cabo se trata de un atentado contra la democracia, incluso entendiendo ésta sólo en su aspecto procedimental, y que otorga a las multinacionales un poder y una capacidad de la que carecen los ciudadanos.
Constituye, en definitiva, un nuevo ordenamiento jurídico que a la vez destituye el ahora presente en las constituciones nacionales. Sirve para construir un nuevo marco de reglas profundamente sesgadas hacia el interés individual de las grandes empresas. Supone, a falta de su consecución, una verdadera distopía potencial. Y es, naturalmente, el enésimo intento de lograrlo tras los fracasos del Acuerdo Multilateral de Inversiores y de la Constitución Europea, así como del fallido ACTA que por cierto ahora se rescata en el seno del TLC.
Pero no está todo dicho, afortunadamente. El TLC tendrá que ser aprobado por el Parlamento Europeo, y una movilización social contundente y a tiempo puede suponer una nueva victoria ciudadana y de la clase trabajadora. En España los dos grandes partidos políticos, PP y PSOE, ya se han dado la mano para aprobar el proyecto. El acuerdo firmado en junio de 2013 entre el Partido Popular y el Partido Socialista en el Congreso recogía una petición expresa al Gobierno para «apoyar un rápido comienzo de las negociaciones de un acuerdo de libre comercio entre los Estados Unidos de América y la Unión Europea ambicioso y naturalmente beneficioso». Sin embargo, es aún posible movilizar a las bases sociales para continuar luchando contra esta Unión Europea regresiva y antisocial.
Sugiero que comencemos cuanto antes por la pedagogía política llevando a todas partes esta antidemocrática y miserable actuación de las élites europeas. Y hundamos sus elitistas y distópicos proyectos con la misma fuerza y contundencia con la que tenemos que impulsar nuestras utopías.

Ada Colau, un monumento a la decencia democrática y solidaria; ¡gracias infinitas!


Ada Colau durante la entrevista en un café del barrio barcelonés de Gracia / Carmen Secanella


Carta de renuncia como portavoz de Ada Colau
Queridas PAH’s

Queridas y queridos compahs de todo el estado

Disculpad si abuso del canal interno de la PAH para enviar una carta personal, pero dado que lo que os quiero comunicar tiene repercusiones en el movimiento, creo oportuno hacerlo. Esta es una carta interna, por lo que ruego que no se divulgue fuera de las asambleas de las PAH. Este 22 de febrero de 2014 hemos celebrado el 5º aniversario de la PAH. Quién nos lo iba a decir, cuando un pequeño grupo empezamos en Barcelona en febrero de 2009, que 5 años después, la PAH se convertiría en un movimiento ciudadano de referencia, con más de 200 núcleos en todo el estado. Han sido 5 años intensos y maravillosos, y personal y políticamente estoy orgullosa y agradecida, por la experiencia de transformación social e incidencia política más potente en la que haya participado jamás.

Junto con mi compañero Adrià, nuestra implicación en la PAH ha sido de entrega total, y lo mejor de todo es que jamás lo hemos vivido como un sacrificio, sino todo lo contrario. A excepción del paréntesis obligado por el nacimiento de Luca, han sido 5 años en los que 24h al día, los 7 días de la semana, hemos estado volcados en la PAH. Es algo que no se elige, sencillamente sucede, sencillamente no había nada más importante ni más hermoso que pudiéramos hacer.

En todo este tiempo, se han producido distintos puntos de inflexión para el movimiento. Los inicios en Barcelona fueron duros hasta que la cosa arrancó… luego crecimos y nos consolidamos en Catalunya, y no fue hasta la campaña stop desahucios (finales 2010) y el 15M (mayo 2011) que el movimiento se expandió por todo el estado. En 2012-13 vivimos otro punto de inflexión con la ILP, que no sólo hizo crecer el movimiento, sino que consolidó una mínima articulación y coordinación estatal.
El último año ha sido para todos, pero para mí muy especialmente, muy pero que MUY intenso: la ILP, la comparecencia en el Congreso, los escraches… de repente marcamos la agenda política e irrumpimos en el prime time. La PAH se convirtió en la única oposición real al gobierno del PP, y “Ada Colau” se convirtió en un personaje mediático en programas de gran formato. Jamás imaginé, cuando acudí aquel 5 de febrero a la comisión de economía del Congreso, que tendría que escuchar a aquel bárbaro de la AEB decir lo que dijo, ni que yo reaccionaría de forma sensata llamándole por su nombre – criminal -, y aún menos imaginé que todo aquello acabaría en trending topic y en los medios.

Sin embargo sucedió, y gestionar eso no ha sido fácil: sin duda lo hemos aprovechado para el movimiento como hemos podido, asumiendo contradicciones por el exceso de personalismo, intentando siempre resaltar la dimensión colectiva. Creo que todas y todos debemos felicitarnos por cómo lo hemos llevado. Ni lo buscamos, ni estábamos preparadas, y a pesar de ello creo que en líneas generales supimos estar a la altura y pensar siempre en el bien común.
No todas las compahs vieron bien que aceptáramos acudir a programas como El gran debate de Tele5 u otros similares. Seguro que alguna vez nos equivocamos, pero honestamente creo que acudir a esos programas ha dado un resultado más positivo que negativo. Nos ha permitido llegar a millones de personas a las que nos habría resultado imposible acceder de otra manera. Es un canal que hay que utilizar con prudencia, por supuesto, siempre de forma crítica y tomando precauciones, pero vivimos en una sociedad mediática y hay que usar también esos canales. A título informativo, creo interesante compartir que, recientemente, distintas fuentes nos han confirmado que acabaron con El gran debate por presión directa del Gobierno, ya que nuestra presencia, junto con otras voces críticas, estaban dando un gran éxito de audiencia y eso convertía al programa en peligroso.

A nivel personal, reconozco que –aunque le he quitado importancia porque no había que mostrar debilidad ante nuestros enemigos – hubo momentos duros. Momentos difíciles cuando, por ejemplo, el Gobierno me identificó como la “lideresa filo terrorista” y acto seguido empecé a recibir amenazas de todo tipo. Denunciar en la comisaría, que los mossos vengan a tu casa a decirte qué precauciones debes tomar, que la prensa de la caverna empiece a publicar tu vida distorsionada, difamando a toda tu familia… En fin, no se trata de hacerse la víctima (que es lo que ellos querrían), pero la verdad es que algunas semanas fueron complicadas, y más de una noche –tampoco hay que esconder la propia vulnerabilidad – con Adrià nos pegamos unos cuantos lloros.

Pero también está la otra parte, la más importante. Convertirme en cara visible del movimiento ha sido también un enorme privilegio, ya que he recibido todas las muestras de apoyo y de cariño que la PAH ha despertado hasta en el último rincón del país. Cada día, por la calle, en cada charla, en el metro e incluso en los aviones, cientos de personas me han abrazado emocionadas y me han dicho: “gracias!” “Seguid así!” “Estamos con vosotros!” “Lo que hacéis es muy importante”, “estáis salvando vidas”, etc. No puedo describir, ni remotamente, el nivel de amor que llevo acumulado en el cuerpo tras el último año. Sólo así se puede entender que, junto al apoyo cotidiano de las compañeras y compañeros de las PAH, haya aguantado la parte infame, los insultos, los programas de “tele basura”, las amenazas.
Eso ha sido a nivel de portavocía externa. A nivel de movimiento no todo han sido alegrías y hemos tenido otras dificultades. Ponernos “de moda” nos ha hecho muy atractivas para determinados partidos, que a veces han causado distorsiones en el movimiento, con burdos intentos de cooptación o simplemente trasladando sus propias impotencias (como las luchas internas entre distintas corrientes) a asambleas que luchan cada día por encontrar nuevas formas de hacer política que respondan a las necesidades de la gente. Ojo, no se trata de criminalizar a quienes militan en partidos: por suerte tenemos a grandes compañeras que han sabido hacer compatible una cosa con la otra, respetando siempre la independencia de la PAH.

Y también hay que decir que, mucho más que los partidos, el peor monstruo al que nos hemos enfrentado es el individualismo y el consumismo hegemónicos que nos atraviesan, que a veces han generado desconfianzas entre compañeros, desviaciones asistencialistas o luchas personalistas en no pocas asambleas… Y sin embargo, casi siempre se ha impuesto la principal de las virtudes: la generosidad, la solidaridad, la cooperación por encima de la competitividad, el bien del movimiento por encima de ningún ego, el sentido común y la lucha colectiva.

A medida que voy escribiendo veo que esto suena a despedida y no lo es: En ningún caso pienso dejar la PAH, que quede claro. Seré activista de la PAH hasta que me muera y más allá ;-) Sencillamente necesito salir de los espacios de coordinación, y dejar de ser la portavoz estatal. Por supuesto pienso seguir como una más en la PAH de Barcelona, y siempre que el movimiento me necesite para algo puntual – como talleres de formación para transmitir la experiencia acumulada, por ejemplo-, por poco que pueda estaré ahí. Pero necesito sentir que puedo hacer otras cosas y opinar sin ser las 24h “la cara de la Pah”. En muchas ocasiones me he tenido que morder la lengua y no dar mis opiniones sobre distintos temas, para que éstas no fueran atribuidas a la PAH. Y por supuesto, en clave de práctica democrática del movimiento, lo lógico es que se produzca rotación en los roles, incluido el de portavocía.
Para evitar especulaciones quiero aclarar lo que ya he dicho muchas veces: no voy a “fichar” por ningún partido político. Es verdad que en distintas ocasiones, distintos partidos me lo han propuesto. Y también es cierto que en algún momento me lo he planteado, puesto que la situación es muy dura y de alguna manera habrá que echar a los corruptos y cleptócratas del poder. Evidentemente lo descarté en su momento porque era totalmente incompatible con ser portavoz de la PAH. Pero también porque creo que el actual sistema de partidos forma parte del problema, y por ello descarto el “fichaje individual”. Como ciudadana, estaré encantada de apoyar y participar de procesos amplios que planteen un cambio real en las formas de hacer política. Ojalá seamos capaces de crear nuevos dispositivos que nos permitan reapropiarnos de las instituciones para hacer que de verdad sirvan al bien común, porque nos va la vida y la de nuestras hijas e hijos en ello. Estamos viviendo un cambio de época, un momento histórico de crisis de régimen; quienes ocupan el poder lo saben y nos han declarado definitivamente la guerra. Pretenden acabar con los pocos derechos conquistados y si no hay una fuerte movilización continuada, y una mejor organización social a todos los niveles, podemos salir de esta estafa llamada crisis muchísimo peor a como ya estamos ahora. Por lo tanto las PAH son más necesarias que nunca, para hacer efectivos derechos fundamentales como el de la vivienda, para dotarnos de mecanismos de auto organización y auto tutela de nuestros derechos frente a las políticas austericidas. Al mismo tiempo, habrá que impulsar otros espacios de confluencia donde unir fuerzas para cambiar las reglas del juego, pero cuando esas confluencias tengan una expresión electoral, habrá que recordar que la PAH como movimiento no puede vincularse a ninguna candidatura. Me consta que estos debates se producen de un modo u otro en todas nuestras asambleas y creo que es positivo, siempre que se respete el carácter apartidista de la PAH como forma eficaz de cuidar un espacio común en el que muchas personas, sensibilidades e ideologías distintas hemos sumado fuerzas por un objetivo común.

No voy a dejar la PAH, pero quiero hacer las cosas bien. Siento que ha llegado el momento de tomar algo de distancia, tanto por mí, como por el propio movimiento. Y creo que ahora es un buen momento para dar el paso porque estamos a punto de tener visibilidad, con la campaña de escraches que se prepara –al menos en Catalunya- para las europeas. Si la campaña funciona, es una muy buena ocasión para que se visibilicen otras portavoces. Insisto para ofrecerme y ayudar en este proceso a preparar a las personas que puedan asumir ese papel.

De hecho ya tenemos múltiples portavoces sobradamente preparadas, sólo se trata de que se hagan más visibles en las tareas de “portavocía general”. Sin más, os mando un fuerte abrazo, segura de veros pronto en las calles, en las asambleas y en las redes. Porque tenemos mucho por luchar pero también a celebrar, porque tenemos más motivos que nunca para gritar que, juntas, sí se puede! Porque en todos los viajes y charlas que he hecho, he comprobado que en las PAH está lo mejor de esta sociedad, la buena gente que no se rinde y está dispuesta a darlo todo. Gracias comPahs, por ser y por estar ahí.
Ada

P.D. Esta carta la he escrito para las PAH, pero imagino que en algún momento la noticia se filtrará. Creo que a nivel público no se necesitan más explicaciones que las normales de cualquier organización social: que las portavoces vayan cambiando es una práctica de democracia interna, habitual en cualquier organización social, así que “ada colau” deje de ser portavoz no debería ser especialmente noticia. Seguimos!

San Protógenes bendito...

Realidad o trampantojo

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Pues eso mismo, Don Iñaki, un trampantojo como la  catedral de Colonia, qué digo, como un rascacielos de Manhattan, de esas arquitecthorteradas presuntuosas que no terminan hasta el piso 250, por lo menos y que es imposible enfundar en trampantojos comme il faut. No se puede vivir más desencarnados de la realidad, ni más fuera di tieshto. Es una cruz, como seguramente nos confirmaría el santo del día de hoy, ese sonoro y contundente San Protógenes, o cualquier otro habitante del santoral, que los santos son expertísimos en el asunto crucifígero. Y tienen un toque detector que paqué. No dramatizan, sólo se centran con desapego, miran con calma y diagnostican al momento, como médicos expertísimos, de esos que sólo usan la analítica para confirmar con redundancia rubricadora sus diagnósticos a primera vista: "Menuda cruz os habéis echado encima, pardillos sin fronteras... desgarramantas alucinados...la habéis liado a lo bestia a base de aplicar la abstinencia y el ayuno de voto cuando y donde no tocaba...vaya tela, bonicos, esto no se arregla con un milagro ni con media docena, ni en Lourdes ni en Fátima ni en Garabandal, ni con el aceite de san Benitiño, esto no tiene arreglo si vosotros no os aregláis primero la agenda devocional, el curriculum de los dogmas y las ppreferentes ppías y si no revisáis la fecha de caducidad de las ideologías pachuchas e inaplicables a la realidad cotidiana de la vida diaria que nunca se apolilla y siempre es una vanguardista sorprendente. 
Por lo pronto, que Dios os ampare y os pille confesados, contritos, y sin contratos que, a ser posible,  os humillen y os estrujen como viene siendo cada vez más habitual; es lo único que os queda medianamente útil. Que Dios exista de otro modo muy distinto al que estáis acostumbrados a creer comulgando con ruedas de molino. Lo tenéis crudísmo, no es por desmoralizaros, pero es lo que habéis permitido que ocurra, premiosnobel de la lucidez...De momento ahí tenéis un paradigma: Ada Colau; ésa sí que entiende lo que es vivir sin crucificar a nadie. Por eso, cuando ha hecho su función más cañera de servicio solidario, va y dimite, en vez de aprovechar la coyuntura españolona del fardar y trincar a tutiplén, montándose un partido político a la medida de su personaje y de su PAH, de cara a las europeas, que seguro que arrasaría en las urnas...Pero ella, por fortuna y conciencia lo suficientemente despierta, ya pertenece al nuevo aire del nuevo tiempo. Y abandona las tentaciones y ratoneras del poder del trampantojo para centrarse en la realidad del día a día, como ha hecho, con la ejemplaridad de lo normal, durante un lustro. Ahora, como siente que el protagonismo de una figura concreta, demasiado personal, puede desenfocar la responsabilidad de los demás individuos, se va. ¡Dimite, sí! Y sin que se lo exija nadie, sin estar imputada por fraudes varios ni prevaricaciones ni cohechos. En plena apoteosis de su impecable y generosa gestión, regresa a sus queahaceres de siempre, que son el Trabajo Social y su vida cotidiana. Esa actitud os está dando pistas acerca de lo que hay que hacer: no esperar soluciones de quienes no saben como encontrarlas o, simplemente, no quieren que aparezcan, porque crear problemas da más dinero y morbo que solucionarlos. Los políticos "profesionales" no tendrían ocasión de corromperse con el poder si los problemas se arreglasen y ellos, una vez solucionados, volviesen a casa y dejasen que otros ciudadanos les sustituyesen en la gestión. De ese modo la política recuperaría su función social participativa, representativa y sanadora de heridas históricas, de verdadera democracia gestora.  De todos/as" .
Hay que ver lo que dan de sí algunos santos del día a día real como la vida misma...




Forges

7 MAY 2014

El Roto

martes, 6 de mayo de 2014

Blanca Núñez Band y los jóvenes emigrantes españoles...


La voz de Iñaki

¿Qué pasa con Otegi?

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Pues con Otegi pasa lo de shiempre, que, buscando el castigo, el ppoder actual consigue que el 'castigado' sea el bueno de la película, sobre todo, cuando se empeñan en castigar al más válido, al más espabilado y menos tonto de la banda enemiga. Es una estrategia más propia de percebes que de políticos con algo más que serrín en las entendederas. Por desgracia en España, después del intento a medio gas del pobre y defenestrado Suárez y los acuerdos negociadores del psoe, en la época de Zapatero, entre Patxi López y el pp de Basagoiti, acompañados de la inteligencia política de Rubalcaba, que pusieron, junto a la corriente Otegui, los pilares del fin de la criminalidad etarra, no ha habido ocasión todavía de experimentar otra forma de hacer política coherente y lúcida con normalidad. Se suele quedar en el semisótano, en el mejor de los casos. 
A este tipo de gestión desastrosa la pierde la ceguera, el orgullo sin metabolizar y la soberbia dogmática de catolicismo inoculada en vena patriótica, que adquiere manifestaciones laicas, económicas, políticas, sociales e institucionales alucinantes. Es el modo inquisitorial en que se juzga, se margina y se ningunea a la propia justicia, colocada de felpudo en todos los pasillos de lo incomprensible. Arrastrada por los suelos al servicio de lo peorcito de la casta mandona. Así nos va. Incapaces de entender, de comprender el propio desarrollo de los acontecimientos y el lenguaje de los tiempos que se viven, empeñados en poner soluciones propias del General Espartero, en pleno siglo XXI y queriendo llamarle a "eso" nada menos que Estado Democrático, porque se vota cada cuatro años y ahí se para la democracia en seco para dar paso a la barbaridad de la manipulación pseudodemocrática que nos quieren vender constantemente junto a la cabra sempiterna del timo como sistema único. 

Otegi equivaldría al Gerry Adams euskaldun. Es el que además de una ideología nacionalista, tiene sentido e inteligencia política y es capaz de conseguir el acuerdo y el fin de la violencia entre los abertzales y el Estado. No es un vivales ni un cantamañanas como Artur Mas, que ha aprovechado el tirón del descontento catalán para ponerse al frente de un proyecto secesionista que le va enorme. Al contrario, el vasco es un verdadero gestor de ideas y de acuerdos imprescindibles, que ha podido conseguir lo que nunca hará Mas, porque no posee las cualidades de Otegi, obviamente.  Artur Mas no movió un dedo por negociar la  independencia de Cataluña antes de ser President. Otegi no ha necesitado llegar a  Lehendakari para tener todos los méritos para serlo de verdad. Mas ha sido President por la inercia a dedo de una lista electoral, mientras, seguramente, en el ánimo de la mayoría de los vascos, Otegi puede que ya sea Lehendakari , no tanto por ser abertzale, sino por como ha hecho que los abertzales se hayan insertado en el sistema democrático con toda limpieza y derechos en mano, cívicamente y sin pistolas ni amenazas de por medio, sino con la voluntad de la paz y el acuerdo, desarmándose y abandonando en público la tentación violenta del pasado. Una gran lección de sensatez, de lucidez política que es tan necesaria y una riqueza institucional que no se debería dejar a un lado y mucho menos perseguir, sobre todo cuando no se persiguen delitos como el latrocinio de los banqueros y de los corruptos políticos, que están socavando los cimientos del Estado de Derecho, dejando la democracia convertida en basura y el patrimonio público de los españoles en un botín para Botines, haciendo mucho más daño que una ikurriña o que una posición de izquierda nacionalista que dialoga y sabe valorar el bien de todos por encima de la cabezonería y la cerrazón de unos cuantos.
Quizás el gobienno de Eshpaña es tan torpe para esto como para todo lo demás. Y lo mismo que está resucitando vicios sociales, contraculturales, meapilas, fanaticos y rapiñero-económicos de la dictadura, también ha heredado la misma ceguera y el mismo miedo del dictador a reconocer la realidad que no atina a valorar porque se escapa de sus programaciones ideológicas y repetitivas. No hay un manual de instrucciones que explique como gestionar lo nuevo con las herramientas de Matusalén. No comprende que no se trata de informatizar el hacha de silex o de hacer domóticos los dólmenes y cibernéticos los menhires, ni de controlarlo todo a lo bestia y a lo sucio, sino de comprender serenamente para que nadie tenga que controlar lo que no necesita ser controlado sino sencillamente, comprendido, debatido, respetado y consensuado. Sólo ve un símbolo pro-etarra del pasado y un "peligro", donde hay una puerta abierta a la construcción del futuro inevitable e imprescindible. Pero cuando sólo se entienden las cifras y los dineros del gran negocio de la emppresa, la mente mecánica no suele dar para Mas ni para Otegi. Se queda en tablas. O sea, en madera pura y dura. Y un gobierno de madera es un gobierno de maderos. Por eso sólo le da para ser Pinocho. El muñeco de madera al que le crecía la nariz por mentir como un cosaco y fantasear como un cretino. Con un triste añadido: Gepetto, el autor, aunque dejó las maderas atadas y bien atadas, ya no está disponible para desatarlas y hacerle entrar en razón, ponerlo firmes a toque de corneta, bajarle los humos de nuevo terminator-arruinator y recordarle su precaria condición intelectiva y gestora de títere en serie. Ains!


Forges




 



lunes, 5 de mayo de 2014

Vender la cabra

Un eslogan publicitario



Lo malo del caso es que los ciudadanos están hasta la coronilla de tanto eslogan vendido como bálsamo de Fierabrás. Hartos de promesas irrisorias. Hartos de propaganda sin fuste, que nunca lleva a cabo lo que dice que va a hacer e incluso acaba por hacer lo contrario de lo que dijo que haría antes de llevarse las urnas al huerto del fraude ético electoral. Hartos de encuestas amañadas y maquilladas como la que esta misma mañana publica El País con una gráfica escandalosa en la que se trata de aniquilar la opinión y el desapego de una gran mayoría de ciudadanos que vacila entre votar a partidos pequeños y la abstención.  Que nos pinta unos jóvenes -milagrosamente- más viejos que sus padres, deseando que ganen otra vez Zipi y Zape en alternancia. Ahora resulta que los jóvenes de menos de 35 años adoran a Suárez, al que no conocieron, a Felipe Gonzalez, al que sólo han visto en mítines del psoe cada cuatro años y montándose una fundación maravillosa para su propia gloria imperial con Amedo y el caso Marey de alabarderos o con el Gal y toda la corrupción concomitante montando la mascletá del mayo electoralista, y, luego, para remate de la jugada,  nada menos que al rey, que es un dechado de virtudes, decencia, trasparencia, amor a la justicia, imparcialidad, antinepotismo y fidelidad. De responsiblidad política y social, de sensiblidad humana, de coherencia, de respeto y amor a la Naturaleza, especialmente, a los animales en extinción en el continente africano y que tanto está haciendo para que el Gobierno enderece su pereza solidaria, su sentido de la justicia, su anorexia en derechos humanos, su comportamiento caciquil y su garrulismo cultural... con esa sensiblidad maravillosa e innata que le tiene esclavo del deber humanitario de noche y de día, olvidado de sí mismo y dedicado a visitar y acoger desahuciados y parados de interminable duración, dejándolos acampar en sus jardines zarzueleros mientras les va buscando soluciones, como si se tratase de su hija y su yerno, cuando su pueblo lo pasa de puñetera pena, un alma de Dios, este rey, que ha querido cobrar tan sólo el simbólico sueldo base para que el resto del dinero de la casa irreal vaya a los bancos de alimentos, a las escuelas-barracón, un rey sin par, discreto, humilde, sabio, desapegado del poder y del dinero, en el que los jóvenes están encontrando un modelo de conducta y de valores envidiables, que les anima a no tirar la toalla, a no dejarse vencer por el infortunio de los que nunca pueden navegar con la Fortuna de un Bribón mientras la subvencionan. 
Ya sabemos que la cosa laboral está cada vez peor en el mundo mediático, pero llegar a estos extremos en la fabricación del consentimiento, desborda cualquier previsión. Ya no se trata de Maruhenda y la Razón de la sinrazón, ni de Inda o Alfonso Rojo en la Sexta Noche...ya se trata de El País. La cosa va en aumento  y no puede ser más descorazonadora.
No sabemos dónde han hecho las preguntas estos sabuesos de la investigación sociológica. No sabemos si se la habrán inventado o si se han limitado a pasar las preguntas entre Puerta de Hierro, La Moraleja, Serrano Street, Genova Road,  Colón Square o Rosales Avenue...El caso es que las respuestas no coinciden ni de coña con lo que dicen y opinan los jóvenes ciudadanos normalitos. O sea, la mayoría que sufre lo que hay, precisamente gracias a los admirados y pomposos héroes de la filfa conocida, soportada y denostada por la inmensa mayoría, que al parecer, según esas encuestas, dice una cosa en cada sitio; o sea, que da una opinión en la vida diaria, se manifiesta a miles por pasar el rato y despotricar por vicio y tiene otra cara reservada, en plan serio y modosito, para mostrársela a Anabel Díez, la de El País, cuando toque entrevistar y encuestar de verdad, no de broma, como en la calle, en la indignación y en la reivindicación de desahuciados, marginados, recortados, maltratados y olvidados, que son mayoría real, mucho más real que la familia del malestad en el escaparate.
Precisamente el domingo por la noche en El Objetivo, Ana Pastor entrevistaba a un joven de 28 años, universitario en precariado crónico con recidivas, representante e impulsor de una asociación en precariedad militante nacida a raíz del 15M, que ya no sabe por donde salir del trance machacador. Se supone que preguntar a los damnificados no interesa, obviamente. Mejor preguntar, para evitar las sorpresas desagradables, a quienes ya se sabe que van  a responder lo que conviene contar a ciertos niveles de manipulación mediática. Estamos listos con las encuestas en vísperas del voto... ¿Hasta qué punto se desprecia la inteligencia del ciudadano medio, -que no mediocre-, y su capacidad para ver y discernir lo que tiene delante de sus ojos, de sus contratos , de sus recortes y de sus recibos impagables, de sus matrículas astronómicas, de sus EREs a capricho del menú empresarial y de sus IRPFs, IVAs, sus preferentes y demás rajoyadas, blesadas, ratadas y juancarladas al uso y abuso?
Ahora resulta que los jóvenes españoles son más carcas que sus padres, que adoran el pasado, a Suárez que duró un suspiro y seguramente por eso fue tan bueno, a González que fue un fiasco pseudo socialista y duró una eternidad, y a su malestad, que ha superado los conceptos de tiempo y espacio y se ha hecho como Franco: interminable, pero mira por donde, no han reparado en Aznar, en Zapatero ni en Rajoy... Porque están convencidos de que cualquier tiempo pasado fue mejor, igualitos que Jorge Manrique, con el mismo alcanfor pero sin la chispa del verso, y están convencidos de que sher eshpañol es cosha fina  y ser bipartidistas, ni te cuento, lo mehón de lo mehón...lo másh shenshato y lo másh eshtable...como nos va tan bien en esta estabilidad maravillosa que llena los bolsillos de repente a cambio de desahuciar viviendas y revenderlas en plan SAREB a chinos y rusos mafiosos y aprovechados de la miseria del prójimo para forrarse...Qué reconfortantes son estos datos ¿verdad? ¡Pedazaco de encuesta!

Mintiendo como bellacos, los políticos y sus turiferarios mediáticos, sólo conseguirán que la abstención se apodere del electorado por puritito asco visceral; y seguramente es eso precisamente lo que pretenden todos ellos montando estas pirulas indecorosas y manoseadas por lo bajinis, ¿qué mejor manera de censura política que la que uno mismo se impone en las urnas por náuseas y arcadas, no? Porque la abstención de los que ven a medias lo que hay, favorece el aumento de la mayoría de ciegos kamikazes votantes que no son capaces de distinguir el huevo del cambio de la  castaña de la repetición sine die
¿Dónde termina el desgaste erosivo de la desinformación tergiversadora, el analfabetismo sociopolítico, las ideas confusas y comienzan la poca vergüenza y la manipulación? Menudo acertijo tenemos pendiente para resolver antes de que nos planchen al vapor y con la raya en medio. Un asquito.


Forges

Amén!

Un dos de mayo

por Luis Gracía Montero

01 may 2014



Las guerras sacan lo peor de los seres humanos, suponen una radicalización de los bajos instintos que merodean bajo la normalidad. Parece que las campañas electorales sólo sirven ya para extremar los defectos de la política en su mentira y su mezquindad cotidiana.
Estamos en la precampaña de las elecciones europeas. Sólo hemos vivido unas pocas declaraciones y unos pocos enfrentamientos de los dos partidos mayoritarios. Y ya sentimos un infinito cansancio. Ese es el síntoma: el infinito, insoportable cansancio que provoca la política oficial en España y en Europa.
El PP y el PSOE crispan la campaña electoral con enfrentamientos muy subidos de tono en los parlamentos de España y Andalucía. Deben saber por qué lo hacen. La agresividad convoca a sus fieles. Llaman a votar a sus seguidores en nombre del rencor que sienten contra el adversario, ya que no pueden ofrecer una ilusión propia.
Pero hay algo más: esa crispación extiende entre muchos ciudadanos el desprecio, el cansancio ante el griterío inútil de la política. La crispación innecesaria es una forma de recordar que la política es espectáculo, que no sirve ya para solucionar nuestros problemas. Favorece la abstención de los que no se contentan con las peleas teatrales entre el PP y el PSOE.
Se pelean por la herencia de Zapatero, por los sobresueldos, por la corrupción, por el aborto… Pueden ser asuntos importantes, pero convertir en griterío cuestiones de política española sólo sirve para ocultar el debate sobre Europa. No quieren, no pueden decir la verdad: la construcción de esta Europa ha sido una gran estafa. Y los ciudadanos maltratados se merecen que todos digamos la verdad: esta Europa es una estafa.
La cuestión nacional es importante, pero situada en otro sentido. ¿Cómo defendemos la dignidad de los ciudadanos españoles ante la humillación económica sufrida por intereses extranjeros?
Los ciudadanos tienen derecho a oírlo. Todos debemos decirlo: políticos, sindicalistas, intelectuales, economistas. Y quien sea responsable debe pedir también perdón. Pedir perdón porque el proceso de construcción europea ha sido un experimento político dirigido para acabar con los derechos sociales y empobrecer a la población en favor de las élites económicas.
Pedir perdón porque la Unión no sirve para defender los derechos humanos en el mundo, no sirve para borrar fronteras interiores, no sirve para que los ciudadanos europeos dejen de ser maltratados como extranjeros en Europa según su raza, su desempleo o su poder adquisitivo.
Pedir perdón porque es inadmisible que en una democracia no sirva para nada lo que votan los ciudadanos. En Europa no decide el Parlamento, sino las instituciones no votadas. El Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea imponen sus decisiones a los Estados. La dichosa Troika, tres personas distintas y un solo Dios: el dinero. La especulación ha empobrecido la vida de los trabajadores para acumular la riqueza de los que se dedican a mover sus capitales sobre la deuda forzada de los Estados.
Este juego lo pagan sobre todo los países del Sur. Los españoles, los portugueses, los griegos, los italianos y, ahora, los franceses, no somos vagos, no vivimos por encima de nuestras posibilidades. Somos las víctimas de una política colonial impuesta por el Banco Central en nombre de la banca alemana.
Dejemos de mentir. O se cambian las cosas o no merece la pena seguir. A los países del Sur no les merece la pena mantener la avaricia colonial del capitalismo alemán. O se aceptan las reformas necesarias e inmediatas que hacen falta para democratizar la economía europea o es mejor salirse de la moneda única y de la Unión Europea. Habrá que empezar de nuevo.
De esto es de lo que hay que discutir. Lo demás es engañar a los ciudadanos y mantener una Europa concebida como una estafa cívica.
La identidad cívica nacional es prioritaria, pero en relación con Europa. Este 1 de mayo debe tener mucho de 2 de mayo: una defensa orgullosa de los intereses cívicos de España frente a la economía especulativa de la Troika. Salir a la calle para defendernos de una injusticia extranjera y para luchar por una justicia nacional. Sin identidad solidaria es imposible una política social. Busquemos la identidad que permita la defensa de los trabajadores. Es la mejor forma de evitar un resurgimiento de las identidades de extrema derecha.
Del dos de mayo no salió en realidad el patriotismo clerical y absolutista de Fernando VII. Salieron las Cortes de Cádiz, la Constitución, la conciencia del pueblo, sus derechos como fundamento cívico de una comunidad. Eso salió. Por desgracia las élites españolas quisieron conservar sus privilegios y le abrieron las puertas a los Cien Mil Hijos de San Luis, un ejército europeo de depredadores.
Ahora parece bastar con un ejército de 3: la Troika. ¿Basta para siempre, por siempre? Empecemos por no mentir. Esta Europa es una estafa.