viernes, 3 de mayo de 2013

El accidente del metro de Valencia; crónica de un desastre anunciado


Vídeo sobre la investigación del metro. / WWW.0RESPONSABLES.COM



http://elpais.com/ccaa/2013/05/02/valencia/1367523694_573670.html




jueves, 2 de mayo de 2013

Un video en catalá molt interesant


La insensibilidad moral de la Iglesia católica

02mayo

Vicenç Navarro
Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University
No existe plena conciencia en España del enorme conservadurismo de las máximas autoridades eclesiásticas de la Iglesia Católica en nuestro país, resultado de su histórica alianza con las fuerzas ultraconservadoras que han dominado al Estado español en los últimos setenta y cinco años. Y quisiera aclarar que cuando hablo de la  jerarquía española, incluyo también a  la catalana y a la vasca que, aún siendo más sensibles hacia el carácter plurinacional del Estado español, continúan siendo insensibles hacia el bienestar social de las clases populares, limitando su acción a la labor asistencial de carácter caritativo, la cual, sin desmerecer su valor para sectores muy vulnerables de la población, no afecta al bienestar general de la mayoría de la población, seriamente afectada por las políticas públicas de austeridad del gasto público del Estado español (tanto el central como las CCAA). Los recortes de gasto público social  que caracterizan a estas políticas públicas de austeridad contribuyen  en gran medida al deterioro de la calidad de vida de la población. La falta de crítica de la Iglesia Católica hacia estas políticas públicas promovidas ahora por los gobiernos conservadores que están debilitando enormemente las transferencias (como las pensiones) y los servicios públicos (como sanidad, educación y servicios sociales del Estado del Bienestar) es sorprendente en una institución –como la Iglesia Católica- que se presenta como promotora de la moral individual y colectiva de una sociedad. El énfasis en la caridad, en ausencia de una preocupación por la justicia y la equidad, suena a una incoherencia próxima al escapismo y cercana al oportunismo.
Su aparente preocupación por los síntomas –la pobreza-  con deliberado olvido de sus causas –la injusticia y explotación social- es una muestra de una moral oportunista, afín a las estructuras de poder responsables de la pobreza. Hoy el deterioro del bienestar de la población se está generando mediante unas intervenciones públicas que sistemáticamente apoyan a unos sectores y clases sociales a costa de otros. La evidencia de ello es abrumadora.
De ahí que, comparando el silencio ensordecedor de las autoridades eclesiásticas frente a estas políticas públicas con la protesta activa y contundente frente a las políticas que facilitan el aborto y permiten la homosexualidad, parezca lógico concluir que la jerarquía eclesiástica tiene una gran preocupación (que alcanza niveles casi de obsesión) por los derechos de los que no han nacido todavía (en su lucha, por ejemplo, contra el aborto) y en cambio muestra una desatención hacia los derechos de los que ya han nacido.
Comparando con la Iglesia Protestante Anglicana
Este ultraconservadurismo se pone en evidencia claramente cuando se compara también su comportamiento con el de la Iglesia Protestante Anglicana en Gran Bretaña frente a una situación semejante a la de España . El Sr. Rajoy de Gran Bretaña se llama Sr. David Cameron, presidente del PP británico que se llama Partido Conservador. Como en España, el Partido Conservador ha sido históricamente muy cercano a la Iglesia Anglicana hasta el punto de que solía llamársele el Partido Conservador con Sotana. Pero esta relación se ha ido debilitando y, aunque es el partido más próximo a esta Iglesia, el hecho es que últimamente ha habido bastantes enfrentamientos sobre temas de política económica y social.
Así, el gobierno presidido por David Cameron ha estado, como también el gobierno Rajoy, debilitando el Servicio Nacional de Salud (National Health Service, NHS) a base de recortes de gasto público sanitario, que están destruyendo el servicio. 25.145 empleados han sido despedidos; se ha reducido el 6% de todas las camas hospitalarias; el tiempo de espera promedio ha alcanzado la mayor cifra conocida; la satisfacción del usuario con estos servicios ha decaído, bajando de un 70% en 2010 a un 60% en 2012; la privatización de la sanidad ha sido favorecida por estos recortes, que están afectando a la calidad de los servicios sanitarios públicos; 12 hospitales públicos han sido privatizados; y así un largo etcétera, políticas, todas ellas, que están siendo aplicadas aquí en España por el Partido Popular, el partido más próximo a la Iglesia Católica (junto con CiU, cuyo gobierno está llevando a cabo políticas también semejantes en Catalunya).
Pues bien, en Gran Bretaña las autoridades máximas de la Iglesia Anglicana han denunciado pública y extensamente estas políticas. Un ejemplo es el simposio convocado por el Arzobispo de York para analizar los valores morales que guiaban el desarrollo de estas políticas. El documento preparado por el Arzobispo John Sentamu (Health and Well-Being, and the NHS) debería ser lectura obligatoria para todas las autoridades de la jerarquía católica española, para todos los creyentes católicos y para todos los votantes del PP (y de CiU). Sería deseable que algún católico progresista lo tradujera. El documento incluye comentarios como los siguientes:
“Deberíamos favorecer aquellas políticas que alientan el sentido de hermandad de los que viven en nuestro país. (…) Estas políticas de recortes van en contra de estos valores (…) afectan a la dignidad de las personas.(…) No  podemos apoyar políticas que separan, no unen, a personas, y muy en especial en momentos de gran vulnerabilidad, como en la enfermedad.(…) La compasión necesita ir asociada con el sentido de dignidad, derechos y equidad.(…) La  moral nos exige construir una sociedad bajo estos principios.(…) Es nuestra obligación defender los principios de Bevan (el Ministro de Salud del gobierno laborista británico que estableció el NHS) que dan el derecho a cada ciudadano de tener acceso a los servicios sanitarios.(…) No podemos apoyar o estar callados frente a una situación como la actual en la que este derecho está siendo afectado en la práctica por las políticas de recortes. (…) No podemos aceptar por razones morales que la atención sanitaria dependa de la capacidad de pago del paciente. (…) El NHS debería estar financiado progresivamente, de manera que contribuyan con impuestos más acentuados los que más tienen. (…) Debemos apoyar a un sistema público en el que tanto los pacientes como los que trabajan en él sean respetados y queridos por el sistema. Un hospital no puede ser un supermercado. (…) Necesitamos expresar nuestro profundo desacuerdo con aquellos políticos que no respetan la justicia social que guía la financiación y provisión de servicios del NHS, de manera que los recursos se financien según el nivel de renta e ingresos de la ciudadanía, y que se distribuyan según la necesidad de los pacientes. Necesitamos hablar claro a favor de la equidad”.
Nada semejante a este documento ha sido firmado por ningún obispo español, en respuesta a la crisis actual. Aquí toda crítica de la Iglesia al gobierno  ha sido sobre temas relacionados con el sexo (aborto, homosexualidad) y sobre los ingresos a la Iglesia por parte del Estado, y nada, repito, nada, sobre justicia social. Y es ahí donde sería deseable que hubiera un movimiento en las bases de la Iglesia Católica española (incluyendo la catalana y la vasca) para exigir un cambio en sus dirigentes. Es de una enorme importancia para que la situación actual pueda cambiar. Así pasó en Gran Bretaña y así podría (y debería) ocurrir en nuestro país.

Paradojas del poder

El poder es paradoja
la paradoja es poder
si además lucen adjuntas
unas siglas del pepé
la cosa ya pinta negro
tan negro como la pez

Cuando el poder se empepera
o cuando manda el pepé
y la paradoja alcanza
su más glorioso caché
deja de importar lo humano
que está tan pocho y fané
y comienza la escalada
trepa que te treparás
hacia los cielos propicios
que produce el capital
donde manda el dios dinero
que es, como todos ya saben,
la pp-divinidad

Es un ídolo de masas
celoso de su tronío
exigente y aplastante
en el altar de la banca
al que le importa un comino
que el personal se le arruine
mientra conserve la llave
de la caja de caudales
que caudales ya no guarda
nada más que en los bolsillos
de una peña insolidaria
desvergonzada y obtusa
a la que sólo preocupa
conservar el poderío
de la cutrez absoluta
arrancada de las urnas
con promesas incumplidas
con mentiras diseñadas
en chanchullo futurible
a la vez que se desguaza
cualquier justicia posible

Así de mal en peor
el pepé va patinando
por un tobogán atroz
sin frenos y cuesta abajo
ya extravida la razón
y perdido hasta el oremus
sin programa, sin salida,
sin lógica, sin pudor
y sólo un erre que erre
que hace de banda sonora
fosilizado en un plasma
de video-repetición
y moral desoladora
donde un video-presidente
ha abdicado en la pantalla
convertido en la performans
que bailan en los escaños
las muñecas de Famosa

Nos gobierna un holograma
de tamaño original
que intenta darnos el pego
de un presidente real

Ya no es tiempo de fantasmas
porque la ruina es total
y el desastre clama al cielo;
la esperanza que hace falta
no es Aguirre, lo sabemos.
Tampoco Arenas lo es.
Ni algún nuevo sustituto
que en plasma se nos convierta
en cuanto pise la alfombra
y sus buenas intenciones
se le vuelvan del revés
ante el altar de la pasta
y el sobre del tentenpié

Dimisión presta y en bloque
es ya exigencia moral.
Un repaso ciudadano
y convocar elecciones
que ayuden al personal
con proyectos más humanos
limpios de especulación;
listas abiertas y claras
donde cualquier ciudadano
pueda aportar lo que tenga
sin tener que malograrse
en partidos putrefactos
y en listas de corruptelas;
cambio en la Constitución
para que su malestad
siga en otra dirección
en busca de sus corinnas
y cace lo que apetezca
sin que debamos pagarle
las facturas de las juergas

Y que de una vez por todas
acabe esa transición
convertida en sinapismo
con disfraz de democracia
que promete innovación
pero remata en falacia
para acabar en lo mismo:
en una penosa España
con ganas de mejorar
mas, hundida en un pasado
incapaz de terminar
para que llegue el presente
y el futuro nos aliente
a base de evolución
y de un progreso real,
no "ir-real" de la Zarzuela,
sino real, de verdad.





Ideas posibles y realizables, si se tiene la voluntad de que sea así, claro


Claro que se puede crear empleo, si se quiere

Es falso que no se pueda hacer nada para combatir el paro y crear empleo, salvo esperar a que escampe la recesión, a lo que parece resignarse la jerarquía.
Para ello sería clave que se enviase un mensaje macroeconómicocompacto, no fragmentado, no contradictorio, menos confuso. Esta semana el presidente del Gobierno les dijo a los del Instituto de Empresa Familiar que sobre los estímulos, “depende”. O sea, que ellos entendieron que “llevamos gran dosis de ajuste, poca de reformas y nada de estímulos”.
Hay 747 agencias de colocación a la espera de convenios y de presupuesto
Hace muy poco Mariano Rajoy parecía buscar ese estímulo (aunque exterior) y semirenegaba de los efectos de (su) política de austeridad. Le decía a Angela Merkel, casi súbitamente keynesiano, que “es el momento,” ahora que “se da una necesidad de crecimiento”, de que las locomotoras “hagan políticas de crecimiento” (Financial Times, 16 de enero). O sea, de estímulo.
Y estos días, al aprobar el viernes y enviar anteayer a Bruselas su nuevo Programa Nacional de Reformas, insistía a restrictivos y expansionistas que la poción mágica son “las reformas”. A saber qué reformas, porque su compendio no es un Programa de Reformas sino un Plan de Reprogramación de Retrasos, de Reformas Fuera de Plazo, reperiodificadas y con un poco de rímel. Sólo trae una novedad: el anuncio de una ley para desligar los precios públicos de la inflación. O sea, un conjunto vacío.
Para crear empleo se necesita saber dónde, una vez arrasada la construcción: ¿con qué la sustituimos? El quién es claro: sobre todo los empresarios. El dónde se intuye desde hace tiempo —la Comisión ha publicado varios análisis desde el Libro Blanco de 1993—, aunque el Programa gubernamental eluda esa cuestión clave.
Los grandes yacimientos de empleo posible están en los servicios de atención directa a las personas y en los servicios informáticos/comunicacionales de la sociedad de la información. Algún experto más reconocido en la UE que en el terruño, como Joan Majó, augura que entre ambos subsectores generarán el 80% del empleo (No m'ho crec, La Magrana, Barcelona, 2009).
Sea esa u otra la proporción, la pregunta de qué nichos pueden crear puestos de trabajo es esencial. Hay que mojarse balizando prioridades, hay que apostar por algo. Quizá por algo más elaborado que la un pocoboy scout Ley de Economía Sostenible (dependencia, energías renovables, nuevas tecnologías) de Sebastián/Zapatero o su plan E de urgencia. Pero por algo. Desde entonces, el Gobierno no explica qué pretende que sea la economía española cuando sea mayor.
Si no se sabe si es bueno lanzar estímulos selectivos al crecimiento mientras se practica una austeridad moderada y se emprenden reformas de verdad (las Diputaciones cuestan mil millones al año, los consejos comarcales de Cataluña, 500: todo prescindible) entonces no es raro que el texto del Programa de Reformas nada concreto diga de los proyectos estrella. De la Agenda Digital (pág. 70), ni un instrumento, ni un apunte de financiación: brindis al sol. Y de la lucha contra el desempleo (pág. 84), otro tanto.
Hay tarea. Si un 57,22% de los jóvenes menores de 25 años están parados y sólo el 18% de los que tienen estudios no encuentran empleo, hay que hacer: formar. Si los servicios públicos de empleo españoles recolocan entre un 2,5% y un 10% de los parados y los británicos un 60%, hay labor.
Pero no sólo del sector público. Desde que el 31 de diciembre de 2010 el anterior Gobierno reguló las agencias privadas de colocación (real decreto 1796/2010), se han registrado 747, tras arduo proceso. Los privados cumplieron. Todo está a punto para que funcionen y crezca el 10% de recolocaciones: sólo falta, ay, que las administraciones firmen los correspondientes convenios, para lo que sólo falta que se prevea... una mínima partida presupuestaria.

¿Más alevines de lo mismo? No, gracias!



Beatriz Talegón. / FERNANDO ALVARADO (EFE)

Talegón amaga con concurrir a las primarias del PSOE

EL PAÍS Madrid 482
La dirigente de Jóvenes Socialistas dice que sería una "maravilla" que Madina fuese candidato, y que a ella también se lo piden.
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Es una pena que el PSOE se respete tan poco a sí mismo. Que esté tan cegato. Que sea tan incapaz de cambiar de verdad ¿No le está sirviendo de nada la debacle que le corroe desde dentro? ¿No se plantea una renovación de esencias éticas y cívicas, en vez de sólo un recambio-lifting de caras y bustos parlantes? ¿Quién va a votar otra vez a unas "nuevas generaciones" que ya viven de "la política" tan enranciadamente como las viejas glorias socialistas super-light, en vez de vivir de su trabajo y participar en las funciones de la Polis temporalmente, cobrando sólo lo necesario para vivir con dignidad, como todos? Cuando el "poder", que debería llamarse responsabilidad por delegación, se convierte en oficio y en profesión, la corrupción es inevitable; el "político" de esa clase lo primero que defenderá siempre, contra viento y marea, será, inevitablemente, su puesto de trabajo y su cómoda forma de vivir mantenido por "la plebe" que le paga. 
Lo deseable es que los políticos sean servidores públicos por tiempos limitados. Que dejar sus profesiones temporalmente para servir a la ciudadanía sea un sacrificio, signifique un acto responsable y generoso. Y una madurez política que coloque el bien común de la ciudadanía por encima de los intereses personales y de partido. Por eso listas abiertas y una nueva ley electoral cooperarían al cambio de estructura institucional y de mentalidad, que es lo más importante. De nada sirve cambiar de perchas, cuando el armario en que se cuelgan es el mismo. 
La señorita Talegón es una "profesional" de la "política". Como la señora Pajín, como la señora Alborch, como las señoras Cospedal, Fernández de la Vega y Chacón, como las señoras Aguirre o Mato, o S. S de Santamaría, Barberá, o el señor Rajoy, el señor Zapatero, el señor Aznar, o los señores González, Camps, Fabra, Zaplana, señora Díez,...Desde "siempre" viven del parlamento, del ejecutivo,de la comunidad y del "partido" y después de los sueldos vitalicios que perciben por sus años de vidorra fastuosa. Nadie les recuerda ya como profesionales de nada. Cuando abandonan el "poder", si es que lo hacen alguna vez, dilagan y se bambolean por empresas privadas a las que venden su caché y su conocimiento paseante del entramado público, para poder desmantelarlo mejor y con conocimiento de causa directa. ¿Puede explicarse alguien que Esperanza Aguirre sea experta en cazar talentos, que Zaplana o Urdangarín, estuviesen al tanto del funcionamiento real de Telefónica, que Camps sea tan experto en sanidad como para convertirse en asesor a distancia de una clínica privada (de la Iglesia) catalana, por seis mil euros al mes? ¿Cuándo ejerció Fraga su profesión real? Ni lo recordamos. ¿Y Jordi Pujol? ¿Ejercen Zapatero y Aznar las suyas? ¿Volvió Gnazález a su despacho de abogados tras abandonar La Moncloa, como hizo Suárez? Para nada.
España y su sociedad no pueden permitirse por más tiempo esa sangría para mantener "profesionales"  del dolce far niente, irresponsable, cínico y parásito. Ya basta, por favor. Un poco de vergüenza. Un poco de decencia. Un poco de inteligencia, que no es sinónimo de picaresca, astucia y pillería. 
A los españoles que salieron ayer a la calle ya les da igual la fecha y la convocatoria, sólo quieren liberarse de esta desgracia endémica que aplasta las ideas, que destruye el empleo, que arrasa el presente y por eso, el futuro; que miente como un bellaco, que maltrata a los ciudadanos para llenarse los bolsillos gestionando ese mismo maltrato. 
Y para rematar, Talegón. Haciendo apología del mismo perro ladrador y amordazado por el amo de siempre, con collar juvenil y "reivindicativo"...de su glamour, porque el glamour de los viejos ya ha perdido el barniz, está desconchado, cansado, desgastado, tiene arrugas y achaques. Lo viejo no tira. Lo viejo no engaña tan bien como lo fresco, lo lanzado, lo coquetón. Y así va ese discurso innovador de la misma cutrez de siempre. Esperando que los telespectadores no se den cuenta de que sólo se pretende que todo parezca que cambie, para que todo siga igual. 
No valen cataplasmas calmantes, ni ronroneos-calzadores que adapten el zapatito de cristal cuarteado, a la cenicienta saturada y completamente otra, que prefiere ir descalza, pero saber por donde pisa y por donde la están haciendo pasar. Se ha dado cuenta de que la carroza es una calabaza hueca, los caballos son los recortes, el cochero es la banca, el hada madrina dos siamesas: Corinna y Cristina; y el príncipe del baile político, un cantamañanas. 
Cenicienta se ha echado al monte del basta ya. Como un maqui de la posguerra. Pero no se esconde. No lo necesita. Da la cara. Sin armas. Sin miedo. Sólo con la verdad y la evidencia de los noviolentos, que son la mejor defensa que de se puede tener. En "palacio" le llaman escrache, pero millones de personas normales y sanas, le llaman verdad y justicia. 
Talegón, bonica, tu reino no es el nuestro. El de los ciudadanos hasta el moño. Palabra de cenicienta.
Seguramente te faltan unos cuantos hervores para alcanzar el punto de fisión. O sea, para separarte de la burbuja entrópica que intenta permanecer aferrada al sillón de siempre.
Los perros nuevos ya no necesitan collares de antaño. Ahora están descubriendo el collar maravilloso de la conciencia y la energía que la conciencia mueve. Y me da, que no lo van cambiar por el tuyo. Por más de lo mismo.

Toda persona medianamente lúcida y racionalmente humana y honesta, es conflictiva de por sí, para el poder de los ineptos


Yo quiero ser conflictivo

por Luis García Montero
02may 2013




El pacto en España tiene mucho prestigio precisamente porque no sabemos pactar. Si una negociación sirviese para cambiar algo, añadir un matiz, restar un daño, habría que mirar con buenos ojos la palabra pacto. Pero no es el caso. Aquí el pacto sirve para que el poder imponga sus intereses como si se tratara de un bien común y para que las víctimas sonrían mientras sienten que la hoja del puñal entra por el costado.
La verdad es la verdad,  digala  Agamenón o su porquero. Así inicia Antonio Machado los consejos, sentencias y donaires de Juan de Mairena. Pero tarda muy poco en matizar. Agamenón está conforme. Al porquero no le convence esa unanimidad. Es lógico, la verdad establecida y los pactos se inclinan casi siempre hacia los intereses del poder. Consagran con un halo de objetividad las intenciones primeras del ordeno y mando.
El PSOE se ofreció a participar en un pacto por el bien del país. La forma en la que el presidente del Gobierno recibió ese ofrecimiento dejó al descubierto sus ideas sobre el significado del acuerdo. Declaró que no creía posible un pacto porque la oposición no estaba dispuesta a asumir parte de la factura política que acarreaban sus recortes y sus reformas. Es decir, no pensó ni por un momento que se pudiera cambiar de política, negociar un rumbo. La hoja de ruta está clara, la obediencia a los poderes financieros está fuera de duda. Ni existe ni se espera la posibilidad de dar un puñetazo en la mesa de Europa para decir que se quiere un Estado europeo de verdad, con un Banco Central de verdad y un discurso político de verdad que defienda los intereses de los ciudadanos. El Gobierno empobrece a España de un modo vertiginoso, su política asfixia la economía y el único pacto del que está dispuesto a hablar es el acuerdo de compartir el desgaste. Pues no, mejor será que se ahogue solo y para siempre. Yo quiero ser conflictivo, no pactar con Agamenón.
La cúpula del PP se escuda en una estrategia de silencio, declaraciones contradictorias y confusiones. Por muy ingeniosa que nos pueda parecer esta estrategia, por ingeniosos que nos parezcan algunos análisis, será mejor no engañarse: la estrategia del PP no está dando resultado. Su desprestigio popular es vertiginoso. El descrédito del presidente de Gobierno es irremediable. Los tiempos en política suelen correr a favor del poder porque los ciudadanos tardan en tomar conciencia de los efectos negativos de las reformas. Pero este no ha sido el caso de España. Hoy nadie puede tomarse en serio una mentira del señor Rajoy. Después de anunciar que con él llegaría la salvación, después de adelantar varias veces el final del túnel, ahora todo el mundo sabe que sus palabras están huecas, son soplos de humo que lo empeoran todo. Y la gente, además, se ha dado cuenta enseguida del asalto a sus derechos, a su sanidad y su educación pública, a su dignidad laboral. Ya sea viajando al extranjero, ya sea paseando por la plaza del pueblo, se oye siempre el mismo estribillo: la marca España es un estercolero de corrupciones e inutilidades.
Los sindicatos mayoritarios han celebrado el 1 de mayo con la consigna de que luchemos por nuestros derechos. En esta ocasión, me gusta mucho más la lucha que el pacto. Quiero ser conflictivo, afirmar que nada tengo que hablar con los que convierten la sanidad pública en un negocio privado, los que destruyen la educación pública, los que ponen en peligro las pensiones, los que favorecen un desempleo aterrador con leyes laborales suicidas y los que tratan a los ciudadanos como seres idiotas o peligrosos que deben ser engañados todos los días.
La política española se parece mucho a un laboratorio en el que se experimenta con el abuso metódico. ¿Cuánto puede resistir un ciudadano? Yo no resisto más. El único pacto que entiendo ya es el de toda la gente de buena voluntad dispuesta a unirse para exigir la dimisión de este Gobierno y para configurar una nueva mayoría capaz de poner en marcha otra política, otras reglas económicas, otra España y otra Europa. La democracia tiene recursos suficientes para decirle no a Agamenón. Todo lo demás será una vez más sonreír mientras nos clavan su hoja de acero en el costado.