domingo, 15 de enero de 2012

Real, como la vida misma

Cosa rara en mí, que soy genéticamente republicana, llevo algún tiempo pensando en la familia real. Sí, como fenómeno paranormal. Como episodio de un EACS. O estado alterado de conciencia social. Como un paisaje digno del marciano Gurb, de mendozianas resonancias.

Primero fue la erosión, golpe a golpe, leche a leche, de JC I, que ha ido macerando su figura como un escultor poco mañoso. Hoy un brazo contra la cristalera, mañana una toña monumental que lo deja para el arrastre hasta en sus partes más pudendas y libidinosas; pasado, un traspiés en un acto público, luego cualquier otro roce o resbalón ya sea en alta mar o en bajo asfalto, muletas, bastones, camillas. En fin, La Zarzuela a estas horas dolientes, debe estar convertida en una sección de urgencias a la altura del Piramidón, por lo menos. Allí los recortes no llegan si no es para trocear vendas, esparadrapos y algodones hidŕofilos y esterilizados. ¡Ehpaña es asín! No tiene arreglo. La reina estirada y con tanta práctica Solac, planchándose el alma y la paciencia, mientras pasa lo que queda del día y de la noche mirando al infinito, porque, mejor así, que mirar lo otro.
Luego, los bodorrios, los natalicios, los divorcios, los duques consortes del bracete de las infantas. Cada uno a lo suyo. La remodelación psico-físico- ectoplásmica de doña Letizia, cada día más ficticia y fiel al papelón consorte, más que a sí misma. Y para rematar, Urdangarín y su gürtel personal. Invadiendo los Marivenes mallorquines y reuniendo al clan corleone en torno a la mesa familiar del ducado palmarés, que ha hecho palmar todo el débil entramado que soporta a la monarquía como se aguanta un catarro crónico de fumador, de esos de los que ya no se puede librar quien lo padece. Una monarquía heredada de una dictadura. Impuesta a la fuerza como salida "digna", y más o menos camuflada, de la vergüenza histórica. La bufonada del 23F para hacer saltar la cúpula golpista y afianzar la representación teatral de las coronas, los trajes y uniformes de Sissi emperatriz. Y todo ello a cuenta del 0'9% del PIB, subvencionado por los impuestos.
Me parece maravilloso que a los discapacitados se les reconozcan todos sus derechos. Es de justicia. Pero hay que reconocer que, por muy buena voluntad y empeño que se le ponga al asunto, una mente por debajo de la línea de flotación, no puede llegar no ya a Premio Nobel o a profesor de parvulario, ni mucho menos a desempeñar con normalidad funciones tales, como la Jefatura del Estado de cualquier país normal. Por mucho empeño y ayuda que reciba a su alrededor. Hay formas más sencillas, humanas, racionales y baratas, de ejercer la integración social.

Querido JC I, perdona que te tutee, pero no veo ningún motivo especial para tratarte mejor que a mí misma, a quien tuteo con toda naturalidad y autorespeto. Si te molesta, lo siento, pero vas a tener que aguantarlo, como yo tengo que aguantar tu presencia en mi país, que por cierto, no es el tuyo. Ya que naciste en Roma. No soy xenófoba, pero prefiero un jefe de estado oriundo que uno importado. Más que nada, porque sabe mejor de qué va esto, que un príncipe nacido por ahí, educado por allá, desparramado por acullá, matrimoniado con una griega, que ha tardado la tira de tiempo en hacerse entender cuando habla español y reciclado por un dictador que le ha taladrado a su imagen y semejanza, se quiera o no. El pedigrí, es el pedigrí. Qué se le va a hacer.
Me encantaría decirte todo esto personalmente. De verdad. No tengo nada contra ti, como individuo. Pero como figura representativa de la sociedad en la que vivo, no me gustas un pimiento. Nunca me has gustado. Creo que tu personaje empezó a disgustarme con aquellas fotos, en el ABC, cuando lo de tu hermano Alfonso.Me pareció que un tío de 18 tacos, cadete de una academia militar, jugando con un arma de fuego junto a su hermano pequeño, era un irresponsable y un cretino. Y que su familia debía dejar mucho que desear. ¿Qué pensar de un padre y una madre que tienen armas en casa y además las van dejando al alcance de cualquiera de sus hijos? Yo era pequeña, aquel año cumplía los 9. Pero lo recuerdo todo perfectamente. Y desde entonces, cuando alguien mencionaba que Franco te estaba preparando para que fueses rey a su muerte, no podía evitar un escalofrío. España era patética en aquel tiempo. Toda en blanco y negro. Como el NO.DO. Tus fotos también. Era evidente que el "heredero" tenía que estar a juego con el lúgubre paisaje y ¿qué mejor sucesor de un mediocre, que una segunda versión de Carlos II de Austria, torpe y metepatas, a caballo entre lo lelo y lo irresponsable, para que el rebaño de infelices oprimidos, acabase, con el tiempo, echando de menos al tétrico y oscuro Pigmalión-Frankenstein adicto a las penas de muerte y a la cleptomanía incontrolable de su Doña Carmen de Me-irás ( y no volverás), asaltadora orgánica de joyeros y peleteros? ¿Qué mejor opción para un dictador, mediocre y acomplejado, como todos los dictadores, que elegir para sucederse a sí mismo, a un títere dinástico, al que se puede manejar y usar como ariete contra su propio padre? Divide y vencerás. Y es lo que hizo contigo aquel fanático de sí mismo. Sin imaginar que lo mismo que le obedecías a él sin decir ni mú, obedecerías al primero que te ofreciese prebendas, adulación y complicidad, para sacar sus tajadas personales a costa de tu pobre y vacía majestad.

Mi abuela, que era monárquica por puro romanticismo, me contaba la historia de tu familia y la de todas la dinastías de Europa, que se conocía al dedillo. Y muy pronto descubrí sin que nadie me lo dijera, por qué los reyes, reinas, princesas y príncipes eran tan feos y tan raritos. Genética endogámica. Puro Mendel. Si sólo se combinan guisantes arrugados, verdes o amarillos, todos sacarán las mismas arrugas, que luego obligarán a las pobres reinas de apaño, a adquirir el solac fashion, o sea, a plancharse la cara de vinagre y la tiesura almidonada de las arrugas de la herencia. Porca miseria. Primos hermanos Borbones como tus padres, no podían hacer otra cosa mejor. Y ahí estabais los seis, los cinco, cuando Alfonso, gracias a tu colaboración hizo mutis forzoso. Como una copia reducida de la familia de Carlos IV que Goya clavó con un realismo mayestático. No era para menos.
De todos modos normalmente te olvidaba. Me importabas un rábano. Cuando tu boda, tus hijos y tus etcéteras. Te veía como un pegote dinástico, como una patata caliente que nadie se quería comer. Todo el mundo confiaba en que Franco tuviese un chispazo de lucidez y te olvidase en algún crucero por el Egeo. Pero no cayó esa breva. Y apareciste para liquidar el Sahara Occidental acojonado por la marcha verde. Los pobres saharawis le deberán a tu gestión desastrosa como rey en funciones, la traición y venta de su territorio a Marruecos. Fue una cerdada. Una indecencia. Nada digna de un futuro rey. No sé si fue idea tuya, imagino que no, porque estoy segura de que no eres capaz de dar un paso sin tener a alguien que te diga hacia donde. Como Rajoy. Como González, como Aznar o Zapatero. Estoy empezando a pensar si la política no vaciará las neuronas y por eso quita la inteligencia a los que le dedican demasiado interés o quizás sean los menos inteligentes y carentes de escrúpulos, los filosociópatas, los que se dedican a ella, con tanto ahínco hasta convertirla en profesión y en "clase". Aunque debo salvar a Suárez, que demostró un valor y una decencia que no se han vuelto a repetir en los años de falsocracia que llevamos a cuestas como una cruz de plomo. A lo mejor por eso ahora se ha refugiado en el alzehimer. Para olvidarse de vosotros. Las pirañas del poder por el poder. Sin nada más que aportar. Parásitos. Corruptos. Incapaces de estar a la altura de las responsabilidades que se os encomiendan por delegación, no para que os apodereis de tronos y poltronas desde los Bildelberg, las trilaterales o cualquier mafia glamourosa. Olvidando que un rey o un presidente de gobierno deben ser los servidores más humildes, eficaces y honestos de los ciudadanos que les mantienen con sus impuestos para que les representen y gestionen las necesidades de todos. Para eso están la Constitución y la democracia. Que visto lo visto os importan un bledo.
Ya te he dicho más o menos que te considero una desventura para este país; que eres como la sombra gris de un Berlusconi camuflado detrás del Toison y sus pelos postizos. Aunque entiendo que lo de tus amantes y despiporres debe ser una secuela de la líbido tarada que heredaste por el parentesco de tus ancestros, eso no te disculpa. Al menos, por ahora parece que no las has colocado de ministras ni de eurodiputadas. Menos mal. Hay tratamientos para sanar la satiriasis y terapias para convertir en buena gente a un hombre que jamás se ha planteado si se puede ser mejor de lo que él es. Y si no consigue una cota normal de comportamiento, no se le debe colocar en funciones que desbordan su nivel de comprensión. Ya que a pesar de ser tan incapaz. el destino o la manía de un dictador, le colocó en un puesto donde la vanidad y el jabón cortesano no deja espacio a la más mínima autocrítica. Y mucho menos a la crítica ajena. Pero para eso hace falta la chispa inteligente que se lo haga ver. Y si tú no la tienes, deberías reconocerlo y marcharte. Y los que te rodean, te lo deberían ir sugiriendo. No te faltará de nada. Tus ahorros en bancos extranjeros te cuidarán y harán que no acabes como tu abuelo paterno. Y si no, que te mantenga Urdangarín con todo lo que ha rapiñado en su sinónimo de lucro. Y si no, que tu hija y tu hijo hábiles y tu nuera, trabajen y os mantengan, que tampoco estaría mal. Y cuando digo trabajar no me refiero a inaugurar fiestuquis, leer discursos, saludar al tendido, presidir pasarelas e ir a las copas de fútbol o a las recepciones en los palacios. No. Me refiero a una profesión seria y útil, como la administración, la abogacía, la enseñanza, la economía bien orientada, el periodismo, la medicina o la mecánica, la biología, la hostelería, el diseño. O cualquier otra que no sea estrenar cada dos por tres trajes, zapatos, mechas, permanentes, botox y prótesis a cuenta de los ciudadanos que a cambio deben sufrir recortes escandalosos e impuestos injustos.

Por todas estas razones, JC I, es justo que vayas pensando en retirarte antes de que los mismos que están intentando mantener el tinglado se vean forzados a liquidarlo y que salgan a la luz tus vergüenzas y corruptelas que han desencadenado las de los políticos, porque todos conocen tus andanzas y por eso se corrompen, prevarican y cohechan impunemente a tutiplén. Eres el chantajeado mayor del reino, el paradigma real de lo rufianesco, pero a costa de la ética de todo un país que debe pagar tus platos rotos, además de tus fracturas óseas a base de practicar deportes de riesgo cuando ese tiempo de juergas y golferías, se lo debes a quienes te están manteniendo con una generosidad que se ha convertido en un despilfarro insostenible, un ejemplo pésimo para la sociedad, que además sale carísimo.
Para que te mantengas en el altar, España está pagando la cuota más desgraciada e hipócrita de su historia y de su economía maltratada y abusada por la "clase" que has fundado en tu reino de Monipodio. Quedarías genial convirtiéndote en jubilado. Haciendo mutis por el foro y teniendo el detalle de morir reconciliado con la ciudadanía a la que has engañado, esquilmado y burlado. Es cierto que no eres el único responsable, que los que se han aprovechado del pueblo español tapando y alentando tus vicios, tienen más culpa que tú, porque ellos sabían y saben muy bien lo que hacen y por qué. Tú sólo comes de sus manos. Eres un estómago y un instinto agradecidos. No das para más. Aplicate el cuento y olvida la impunidad intocable. Tú mismo lo has dicho: la justicia es igual para todos. Así que, médico, cúrate a ti mismo. Y aplícate el cuento.
Ese reinado de "Hola!" es el último rebufo del dictador que te colocó mucho más alto de lo que tu falta de ética y de lucidez podía alcanzar. Ya basta. Es hora de que este bodevil baje el telón.

Que Dios salve al Rey de sí mismo y a nosotros, del rey.

El desvarío

REPORTAJE

La Comunidad Valenciana se ha hundido. Con la mayor deuda de España, sin bancos ni cajas propios, con gravísimos casos de corrupción y un presidente dimitido y en el banquillo, la tierra que un día fue próspera y envidiada se ha convertido en el símbolo del desvarío político y la mala gestión. Esta es la historia de su caída

JOSEP TORRENT 15/01/2012 (E País)



La Comunidad Valenciana, antes envidia de muchos, ahora da la sensación de ser la Grecia española

Los casos de corrupción se suceden desde hace años. Rajoy ha colocado un 'cordón sanitario' alrededor de Valencia

La enmienda a la totalidad de Alberto Fabra a la política de Camps encuentra resistencias en el PP

Cuatro años y medio después de tocar el cielo con la Copa del América, Camps ya no es presidente de la Generalitat y se sienta en el banquillo de los acusados por un presunto delito de cohecho impropio. Y ya nadie quiere imitarle. La Comunidad Valenciana, antes envidia de las autonomías, da la sensación de ser la Grecia española, endeudada hasta las cejas, incapaz de cumplir sus compromisos financieros, empobrecida y sumida en una crisis institucional, financiera y económica. "Si fuéramos una caja de ahorros ya nos habría intervenido el Banco de España", asegura un dirigente del PP valenciano, "pero por fortuna no lo somos".

Las arcas vacías no son el único problema. Los escándalos por corrupción se suceden ininterrumpidamente desde hace años infectando todo el territorio. El caso Fabra, en Castellón; Emarsa, en Valencia; el caso Brugal, en Alicante, y, sobrevolándolo todo, el caso Gürtel, en el que se investiga la supuesta financiación irregular del PP, más su derivada del caso de los trajes de Camps. Faltaba Iñaki Urdangarin para que el deterioro fuera aún mayor. Y todavía hay escándalos que no han salido a la luz. Un empresario local se lamenta: "Es lo peor de lo peor; la imagen que tenemos en el resto de España. No nos beneficia nada".

La Comunidad se ha convertido en una zona apestada para Mariano Rajoy, que no ha colocado a ningún valenciano ni en su Gobierno ni en ninguna de las 32 secretarías de Estado. Un veterano militante del PP está convencido de que el nuevo presidente "ha establecido un cordón sanitario para evitar que le estalle en las manos alguna bomba de relojería que todavía no se ha detectado".

La trama Gürtel, a través de Álvaro Pérez, El Bigotes, entró a sacó en las arcas de la Generalitat y la televisión valenciana para enriquecerse sin que Camps hiciera nada por evitarlo. No fue el único método utilizado para obtener importantes ganancias a la sombra del poder. Prácticas destinadas a convertir los beneficios en privados y las deudas en públicas. Todo empezó en Terra Mítica, el parque de atracciones que levantó Eduardo Zaplana en Benidorm con el dinero de Bancaja, la CAM, algunos empresarios privados y la Generalitat. El complejo, que costó 377 millones, ha sido un auténtico fracaso. De hecho, ahora es propiedad del grupo Aqualandia, que se lo ha quedado a cambio de asumir deudas valoradas en 65 millones. Para construir el parque, el Gobierno valenciano expropió 10 millones de metros cuadrados. Sobre ese inmenso solar se edificaron Terra Mítica, un hotel de cuatro estrellas, cinco de dos y dos campos de golf. Nada fue como estaba previsto y el parque entró en suspensión de pagos, que la empresa levantó cambiando el uso de 217.000 metros cuadrados, vendidos por 85 millones al promotor Enrique Ortiz -imputado en los casos Gürtel y Brugal. El pelotazo urbanístico que se buscaba fracasó al estallar la burbuja inmobiliaria.

Muchos de los grandes proyectos financiados con dinero público siguieron el mismo patrón de Terra Mítica. Se presentaron como de interés social, pero en su entorno se han venido produciendo movimientos especulativos vinculados al urbanismo. La Ciudad de la Luz, los estudios cinematográficos situados en Alicante, otro fiasco económico con un coste de 300 millones y una deuda de otros 190, ha visto como a su alrededor se han realizado dos operaciones importantes: la compra de 700.000 metros cuadrados por una firma participada por Bancaja y Enrique Ortiz, y otra adquisición de 200.000 metros cuadrados por parte de este promotor. Ambas operaciones están siendo investigadas por la policía.

El aeropuerto de Castellón no es solo una instalación sin aviones, fruto de la quimera y de la megalomanía del cacique provincial Carlos Fabra. Desde el principio fue una operación especulativa de gran calado en la que el aeropuerto justificaba un gran proyecto urbanístico con garantía institucional que cubría las posibles pérdidas de la concesionaria. El Gobierno de Camps siempre veló por los intereses de los empresarios. Al concesionario de la línea 2 del tranvía de Alicante también se le garantizaba el 10% de los beneficios sobre la inversión realizada, con independencia de los pasajeros que la utilizaran. El actual Gobierno de Alberto Fabra ha roto el contrato con la empresa del aeropuerto y retirado el concurso del tranvía, por considerarlos lesivos para los intereses del Consell.

El saqueo de las arcas públicas, en la práctica, estaba institucionalizado. Los empresarios no corrían con ningún riesgo. Aunque en algunos casos, como el de Emarsa, la empresa encargada de depurar las aguas residuales de la ciudad de Valencia y otros 16 municipios, más que un saqueo ha sido un auténtico latrocinio. Hay 28 personas imputadas, entre ellas todos los exresponsables de la firma, militantes del PP y numerosos proveedores. Uno de ellos, Juan Carlos Gimeno, exconcejal del Ayuntamiento de la ciudad, explicó que el agujero de 17 millones de Emarsa -que algunas fuentes elevan a 40-, se produjo porque "alguien decía que se hiciera así". Gimeno evitó dar nombres, pero dejó pistas. "Hay bolsos y carteras que todos sabían que recibía un cargo público". En una conversación interceptada a El Bigotes, este afirma: "Estoy en Louis Vuitton, porque hay una cosa que no hemos pensado, que es que llevamos cuatro años regalando una cosa a la alcaldesa [de Valencia] todos los años no voy a dejar de regalarle algo (...) Le voy a comprar un bolso de la colección nueva".

La Comunidad Valenciana es vista desde el exterior como un territorio en el que menudean los escándalos políticos y la corrupción. Y donde el despilfarro del dinero público ha sido la norma en los últimos años. En noviembre de 2009, en una situación de grave crisis económica y con una deuda autonómica que ya era la primera de España en relación al PIB regional, la Consejería de Cultura y Deporte se gastó 52.800 euros en la organización de unos actos previos de la Ferrari World Finals en el circuito de Cheste. Camps y Barberá aprovecharon el evento para montarse en un Ferrari azul y dar una vuelta al circuito acompañados por Fernando Alonso, Felipe Massa y Luca di Montemezolo, patrón de la escudería italiana.

Francisco Camps nunca dejó de comportarse como un nuevo rico. En 2007, un año antes de que las primeras señales de la crisis se hicieran evidentes, Bernie Ecclestone anunciaba en Valencia la celebración de un gran premio de Fórmula 1, condicionándolo a la victoria de Camps en las elecciones autonómicas. Lo que no contaron ni él ni Camps fue el coste del evento, ni las condiciones leoninas del contrato. De entrada el Gobierno valenciano mintió a la opinión pública. Aseguró que el circuito urbano no iba a costar ni un euro porque lo iban a pagar los promotores que construirían el plan urbanístico del Grau; pero el Consell tuvo que desembolsar 80 millones. La celebración de los siete grandes premios programados le van a suponer a las arcas públicas valencianas más de 244 millones, entre los pagos a Ecclestone, las infraestructuras para la carrera y el canon que paga la televisión valenciana por retransmitir los grandes premios.

El actual ejecutivo de Alberto Fabra ha intentado anular los contratos con el patrón de la F1, pero se ha encontrado con que la penalización es casi tan cara como pagar la celebración de la carrera. Ahora negocian con la Generalitat catalana para que Barcelona y Valencia se alternen en la celebración de grandes premios. Una sugerencia que se le hizo a Camps desde Cataluña, rechazada por este en su día.

Los escándalos, singularmente el caso de los trajes, acabaron por forzar la dimisión de Camps de la presidencia de la Generalitat, pese a los esfuerzos de la alcaldesa de Valencia para que siguiera en su puesto. Fue a las 4 de la madrugada cuando Isabel Bas, esposa del expresidente, dijo: "Paco, déjalo estar", poniendo así punto final a una maratoniana reunión en la que también estaban presentes Federico Trillo y Juan Cotino, este último el presidente de las Cortes Valencianas.

La crisis institucional se solucionó con el paso del alcalde de Castellón, Alberto Fabra, a la presidencia de la Generalitat, quien hubo de asumir una pesada herencia que, a diferencia de otros colegas autonómicos, no puede atribuir a otro partido político, aunque sea la peor de las peores herencias recibidas. "Sabíamos que las cosas estaban mal; pero nunca supusimos que estuvieran tan mal", señalan desde el entorno del actual presidente de la Generalitat.

¿Cómo de mal? Para empezar, los sucesivos modelos de financiación autonómica han sido lesivos para los intereses de los valencianos. No se contempla la totalidad de la población de la Comunidad y los ingresos por habitante permanecen por debajo de la media española. Era peor con José María Aznar en el Gobierno y siguió siendo mala con la reforma de Rodríguez Zapatero. Además, el sistema financiero valenciano ha desaparecido: Bancaja y Caja Mediterráneo (CAM), la tercera y cuarta caja españolas, han sido fusionadas o intervenidas por el Banco de España. El Banco de Valencia se encuentra en idéntica situación. ¿Cómo se había llegado hasta ahí?

Algunos hechos ayudan a explicar lo ocurrido. Los gobiernos del PP fiaron el crecimiento económico al ladrillo y a una política de grandes eventos y actividades de ocio. Dos decisiones estratégicas para las que no dudaron en utilizar a las cajas de ahorro, auténticas terminales de las decisiones políticas adoptadas en el Palau de la Generalitat. Bancaja y CAM financiaron proyectos como Terra Mítica, el circuito de Fórmula 1 en Valencia o el aeropuerto de Castellón. El apalancamiento de las tres entidades financieras a proyectos que se hundieron con el estallido de la burbuja inmobiliaria, las dejó en la ruina. La crisis global fue la puntilla de una política basada en la especulación inmobiliaria y en el crédito barato.

La pésima gestión arruinó a todo el sistema financiero valenciano, con las consiguientes repercusiones para el mundo empresarial autonómico; mientras que el intervencionismo político en las cajas se volvió como un bumerán contra la propia Generalitat. Desaparecidas Bancaja y CAM, el Gobierno valenciano no encuentra quien le financie sus propias emisiones de crédito. La puesta en circulación de 1.800 millones de euros en bonos patrióticos fue un auténtico fracaso, apenas si lograron colocar 1.055 y las agencias de calificación Moody's y Fitch los clasificaron como "bonos basura".

La peor herencia, de la que Fabra no se queja nunca en público pero a la que tiene que hacer frente, es la económica. Los compromisos de pago para las próximas décadas de la Administración Valenciana superan los 62.000 millones. De esta cifra total, 47.933 millones corresponden, en parte, a la deuda financiera asumida por el Consell más sus empresas públicas -que en septiembre de 2011 alcanzaba los 22.163 millones-; y el resto, al débito a proveedores, pago de los peajes en sombra o el canon que se abona anualmente a las empresas que, como Ribera Salud, gestionan con criterios privados los hospitales que se rigen por el modelo del que funciona en Alzira. Además, durante el primer semestre del año pasado, la deuda financiera aumentó en 1.498 millones, las obligaciones de pago en 131 millones y los compromisos de gasto no reconocidos y con cargo a futuros presupuestos alcanzaron los 2.043 millones.

En resumen: la suma de deuda financiera y pagos pendientes de la Comunidad Valenciana -a largo plazo- alcanza los 51.605 millones. Pero eso no es todo. A esa cantidad hay que añadirle 10.489 millones de euros que corresponden a deudas de las empresas públicas, entidades autónomas y fundaciones dependientes de la Generalitat, de acuerdo con el informe de la Sindicatura de Cuentas correspondiente a 2010. Por eso, el conjunto de los compromisos adquiridos por la Comunidad y por el sector público que esta controla se eleva a 62.000 millones.

De momento, en este año de 2012, la Generalitat tiene que devolver créditos valorados entre 4.000 y 5.000 millones, según las fuentes consultadas. Y no tiene con qué hacer frente a estos compromisos.

Durante años, Camps presumió de bajar los impuestos y aumentar el gasto social. Fabra ha tenido que desandar ese camino. Ha subido impuestos, recortado sueldos de los funcionarios, reestructurado servicios públicos. Y ha anunciado una reducción del número de empresas y fundaciones. Un esfuerzo gigantesco, con notables costes sociales, que es insuficiente para cumplir con los vencimientos de los créditos. Ni siquiera los hispanobonos, si algún día se ponen en circulación, bastarían para salvar las arcas valencianas.

A finales del año pasado, el Gobierno de España tuvo que salir al rescate de la Comunidad Valenciana para que pudiera hacer frente al pago de una póliza de crédito del Deutsche Bank. A cambio, Rajoy exigió a Fabra que tomara serias medidas de austeridad. Pero ser austero no basta. No alcanza para pagar a los proveedores que hacen cola ante las ventanillas de la Generalitat para que se les abone lo que se les debe. Solo a 450 colegios concertados les adeuda 50 millones de euros. Contratistas de la Administración, grandes y pequeños, van a tener difícil recuperar su dinero, por más que sean una prioridad para el actual Consell.

La enmienda a la totalidad que, por la vía de los hechos, está haciendo Fabra a la política de Camps encuentra serias resistencias entre los seguidores del anterior presidente. Las relaciones con Rita Barberá, alcaldesa de Valencia, no pasan de la cortesía. En el grupo parlamentario popular en las Cortes Valencianas, con sordina, han empezado a escucharse las primeras críticas a la gestión del neófito presidente. Un dirigente popular afirma convencido que "Fabra tiene a todo el PP enfrente". Nadie debería extrañarse de esta afirmación. Limpiar el PP valenciano no va a ser tarea fácil y "el cordón sanitario" establecido por Rajoy para la Comunidad Valenciana tampoco ayuda demasiado. "Génova tiene que intervenir", reclaman desde Valencia. Pero Génova está en La Moncloa.

PS.- Tal vez sea una casualidad. O tal vez no. Pero no deja de ser una amarga ironía que Camps nombrara a Jaume Matas, expresidente de las Baleares y procesado por el caso Palma Arena, "embajador de la Comunidad Valenciana". -

Lo escrito, escrito está y debemos aprender a leer entre líneas

Cada día estoy más convencida de que la educación verdadera, no la enciclopediosis aguda o crónica, ni la pedantería egocéntrica, es el quid, el interruptor que enciende la inteligencia. La base de la educación y de la comprensión es el lenguaje, que nos permite poner nombre, orden y asociación -sintaxis-, a las percepciones mentales y sensoriales que llevan al conocimiento y facilitan descubrirlo y además, comunicarlo, modificando así nuestra percepción de la realidad. Tal vez por estas razones, es por lo que los gobiernos más totalitarios, garrulos e ignorantes de buen especular, invierten poquísimo en educación y cuando lo hacen, suelen hacerlo en tecnología, ordenadores, juegos divertidos, retratos de los reyes, crucifijos y mobiliario de diseño. Nunca en investigación ni en crecimiento de la conciencia. Nunca en escuelas de padres y educadores. Ni en formación personal de los maestros. Sólo cursitos teóricos sobre sofware, antivirus o lectura rápida, para acumular puntos y mejorar de escuela. Nunca en nada que pueda despertarles, no vaya a ser que despierten a los alumnos y pueda fastidiarles el negocio seguro que procura la estupidez como estado de bienestar.

Pues bien, esta introducción, sirva un poco de entrada a la revisión del valor de los significados, de lo que nos quiere decir cada cosa, cada situación, en la definición que se da, para que entendamos qué quiere decir lo que nos ponen delante.
Por ejemplo. Standard & Poor's. Muchísimas personas con menos de setenta años, están ya familiarizadas con el inglés, o bien porque lo pudieron estudiar en el bachiller, o bien porque a lo largo de sus vidas lo han usado como herramienta de trabajo o como vínculo indispensable en el mundo de la cibernética y de la tecnología. ¿Cuántas veces no habremos encontrado estas dos palabrejas, que ya se han hecho callo en la prensa diaria: "S&P". Standard & Poor's. Y por supuesto, como una cosa normal, se sabe que es una agencia de rating, de des-calificación ruinosa que no da jamás una buena noticia. Pero parece que la rutina de la información constante dé por entendido lo que no se ha entendido y lo convierta en un mantra diario de desgracias económicas, que se invoca como una jaculatoria del apocalipsis social.

Si consultais un diccionario de la lengua inglesa y buscais el significado de esos dos términos os vais a dar cuenta enseguida de lo que estamos soportando. "Standard" significa "nivel de vida" y "poor", pobre, y la "s" es el genitivo sajón que adjudica la propiedad a alguien o a algo. Traducimos: "Nivel de vida del pobre". Y para rematar usemos la intuición de la morfología: "rating", que en iglés además del gerundio del verbo rat, que significa "calificar", también significa, rata. El roedor más ruín, invasivo y destructor, que infecta las cloacas y los lugares de hacinamiento sin higiene. O sea, agencia de las cloacas económicas que se dedica a invadir y a comerse todo, como las ratas, a costa del nivel de vida del pobre. De eso viven. Porque no están investigando, descubriendo y denunciando el pastón que se refugia en los paraísos fiscales, ni la disolución de la falsa deuda que cae como una losa sobre los estados para que nunca puedan levantar cabeza. Los agentes-rata no investigan los sueldos ni comisiones astronómicas del FMI, ni del BM. Ni de políticos y trust financieros. Ellos van directos, no a investigar, sino a promover lo que su nombre indica: el nivel de vida, cada vez más bajo, de los pobres, obedeciendo a la mano negra dineraria que está haciendo lo que le da la gana con la vida, hacienda, salud, trabajo y futuro de una humanidad cada vez más aturdida y más desinformada, precisamente por el efecto saturador del empacho de falsa información, que es la información a medias. Puesto que a la velocidad a la que se informa no es posible reflexionar lo suficiente sobre cada noticia para decidir cuál es la más importante, la más decisiva y conocer a fondo el problema de que se trata.
No decide el receptor de la noticia sino la espectacularidad y el boom de la presentación, de tal modo que un cabreo de Mourinho o el divorcio de una estrella del rock o un acelerador de partículas atómicas dando caza a un dios de comic, es mucho más importante que la labor de zapa de un ejército de ratas financieras -al servicio del la conjura tea party - jugando a desmoronar la economía mundial, a golpe de distancia y de calculadora. Sin ver personas. Sólo cifras. Sólo peones de ajedrez. Sólo efectos colaterales e inevitables en esa guerra subterránea camuflada de civilización occidental y de "mundo libre", que en el fondo no sólo no lo es, es que además es una cárcel camuflada de "standard" normal.

No sé si es por el desliz de un acto fallido producido por la propia idiotez, o por el descaro chulesco de un cinismo atroz. El caso es que ya sea por torpeza o por prepotente desvergüenza que ya da por hecho que el mundo está compuesto por millones de imbéciles analfabetos, ellos mismos nos están dando las pistas de sus verdaderas intenciones. Y es de agradecer, que, por ejemplo, en vez de "Agencia de Calificación para Ayuda al Desarrollo", que habría sido una tapadera más aceptable y menos sospechosa, le hayan colocado el titulito directo, transparente y sin disfraces: Nivel de vida de los pobres. Ahí vamos, a dejaros en purititos cueros. No direis después que no os hemos avisado. La gran América nunca miente y cuando hace una cosa, lo dice y lo hace. Porque es una, grande y libre y vosotros sois muchos, chiquititos y apabullados, así que lo teneis fatal. Un porvenir más negro que Luther King y tan próspero como el de Sitting Bull, que ya veis como han acabado Obama y las reservas indias. Como debe ser. A las órdenes inapelables del ojo triangular de nuestro billete de dólar.
Pues, ya sabeis, cuando el bolsillo de vuestro vecino griego veais arruinar, id poniendo los vuestros a re-pagar y a recortar, porque así, aunque os arruinaremos igual que a él, al menos siempre os quedará vuestra Tara, como a Escarlata O'Hara(-kiri) cuando el viento se le llevó, la hija, el marido y hasta la camisa; o sea, la tranquilidad de que nadie os arruinó y vuestro comportamiento domesticado y obediente, de gentlemans, supo estar a la altura de la historia más absurda jamás contada. Como epílogo de la jugada, o más bien jugarreta, queridos españolitos emparrados, "tarados", o sea aferrados a vuestra Tara como la heroína legendaria, y analfabetos en inteligencia, permitid que os recuerde un par de títulos premonitorios de un escritor español, al que, mientra vivió, todos creyeron un humorista, pero que en realidad fue un profeta. Álvaro de la Iglesia.
"Sólo se mueren los tontos" y "¡Dios le ampare, imbécil!".

miércoles, 11 de enero de 2012

Sólo se cambia cambiando

Se quedó corto Quevedo

en sus versos virtuosos
dedicados al dinero
Un bocado tentador
al que nadie le hace ascos
ya que el tiempo en su reloj
ha superado matices
y ha mostrado con ahínco
el apego inquebrantable
desgranado siglo a siglo,
que le profesa el obispo,
la portera y el señor
el criado, el malandrín,
el mendigo y el ministro

Pero dinero y amor
son opuestos de tal laya
que no pueden coexistir
pues quien al dinero adora
ya no tiene más espacio
para vibrar y sentir
en un registro más alto
y tiene que conformar
su tener y su vivir
eliminando el amar
que para nada se acerca
a un universo tan vil

Mas no es esa maldición
culpa del pobre metal
ni del billete en cuestión
sino del triste animal
que se esconde en la razón
de la mente elemental
que el talento prostituye
la realidad contamina
y hace que por un buen cheque
se vendan mujer y hombre
a la peor condición
que en la avaricia se esconde
y huyendo de la miseria
por carencia dineraria
se acabe hundido hasta el cuello
en la fosa más precaria,
matando la dignidad, la frescura,
la bondad, inteligencia, atractivo,
genialidad y cordura
y perdiendo los motivos
para crecer de verdad,
hasta llegar a una atrofia
cutre y acomodaticia
que convierte la delicia
en patética bazofia

Por un puñado de pasta
-no digo si es un pastón-
se convierte el trovador
en un hacker o en un ragsta,
el filósofo en banquero
y el poeta en vendedor,
el ateo en un devoto
y el creyente en timador
una joven agraciada
en furcia por aspersión
a base de silicona
master card y devoción
a los clientes de lujo
y en estado decadente,
padres que también trafican
vendiendo al mejor postor
a sus hijos y a sus hijas
para poder, con el cobro,
cambiar de televisor, de móvil
de Ipad, de wifi,
de Iphon o de ordenador

Estos grandes adelantos
que el magnífico Quevedo
en su tiempo no entrevió
han refinado la cuota
de la pringue y del hedor

Y también ha demostrado
la experiencia de los siglos
que sin la figura y genio
de la humana condición
los poderes del dinero
no poseen voto ni voz
que lo que vale es el hombre
cuando aprende a liberarse
del lastre de la ambición
y logra desarrollarse
en distinta dirección

si el dinero le hace falta
para una empresa agraciada
por la bondad y el amor
el dinero le aparece
por caminos imprevistos
la salud se le regala
y un gozo dulce y profundo
no le abandona jamás
sin miedo, sin ataduras
ni ansiedades ni avaricia
sin el agobio asfixiante
que da la necesidad

sólo entonces quien despega
puede de verdad volar
y sólo entonces disfruta
de un estado tan hermoso
que supera cualquier mal

y así descubre ese mundo
que en medio del otro está
donde el poder del dinero
se ha podido traspasar
a la honestidad del hombre
y es el poder del amor
el que pone condiciones
tan dulces y deliciosas
como el beso regalado
que da la felicidad

sábado, 7 de enero de 2012

El gozo de la libertad

Hay una leyenda negra sobre la libertad. No le falta razón, pero es insuficiente. Me explico. La libertad ha sido durante milenios un tabú y una necesidad. Un tesoro y un calvario. Un don divino y un infierno.
El hombre nace esclavo y su trabajo, a lo largo de la vida, consiste en llegar a ser libre verdaderamente. Sin embargo las oscilaciones de la cultura humana nos han confundido a lo largo del tiempo. Primero, la libertad era un privilegio de los fuertes y poderosos. Luego, una vez eliminado el tabú clasista por las revoluciones de la Ilustración, la libertad era, y es todavía, un derecho espontáneo, por nacimiento, inherente a la misma condición humana. Ni lo uno ni lo otro nos han demostrado en la práctica la verdad de tales afirmaciones, sino todo lo contrario.

Ni la libertad es un privilegio del poder, porque todo "poderoso", demuestra que necesita acumular poder para protegerse de sus miedos inconfesables y por eso no es libre en absoluto, ni la libertad es un "derecho" a priori, regalado con la vida orgánica, sino un logro de la evolución personal.

A la libertad se le ha cantado, rimado, pensado y regulado, culpabilizado y condenado. Hasta se combate y se asesina creyendo reivindicarla y adquirirla. Pero todavía no es el modus vivendi del hombre. Lo que llamamos "mundo libre" es esclavo del consumo, de la avidez, del dogmatismo, de las programaciones autómatas, de la necesidad, del engaño, de la enfermedad, de la muerte y del miedo en general. La libertad no se puede comprar ni se hereda ni se contagia ni se copia. No se adquiere. Se llega a ella desde dentro, a través de un periplo intenso y progresivo por crecimiento y maduración de la conciencia elemental y sus bases que son una mente sana y unas emociones equilibradas que favorezcan el nacimiento del alma y su posterior unidad indisoluble con el espíritu: el matrimonio cósmico o bodas alquímicas. Sólo en ese punto se encuentra el tesoro de la libertad real que nos hace descubrir nuestro linaje eterno. Y es en ese estado cuando ya ningún tabú "natural" nos puede esclavizar. La libertad no es una causa, sino un efecto. Una consecuencia de la iluminación interna.

¿Qué efectos produce en nosotros? Lo primero, una alegría serena y constante. Una sonrisa búdica. Una luz delicada y limpia que nos permite ver el camino, incluso cuando parece que el camino no existe. Después, llegan las confirmaciones de esa certeza, que no es una creencia ni una idea que nos separe de los demás y que haya que defender "contra" lo que no se ve igual. Es decir, la libertad nos confiere la tolerancia y el respeto, unidos a la fluidez de la verdad sin preceptos ni apologías innecesarias, la verdad simple de lo que tenemos delante en todo su esplendor. Un toque zen espontáneo y revelador, sin esfuerzos, explicaciones ni violencias mentales. Una comprensión lúcida per se. Que se basta a sí misma. La libertad es la clave para el estado de fusión real con lo universal y lo particular, sabiendo valorar ambos planos diversos y dedicar a cada uno la calidad y la intensidad apropiadas. Saber que es tan importante lo uno como lo otro pero sin confundir entre sí las distintas vibraciones de ambos. Por ejemplo, en el terreno de los sentimientos y del amor, en concreto, es importantísimo el papel de la libertad que siempre es responsable de sí. De modo que un ser libre es capaz de amar a su pareja distinguiendo perfectamente ese amor del amor a sus hijos, a sus padres, a sus amigos, a sus maestros, y alumnos, a su patria y a la naturaleza, a los animales, a las plantas. Todo es amor, desde luego, pero la libertad real nos permite graduar su escala y su dedicación.
Nada que ver con "el amor libre" que durante los años hippies era el pan de cada día, revolviendo en las comunas Roma con Santiago o el tocino con la velocidad. Aquello era, simplemente, y por debajo del "amor universal", sexo promiscuo que llevó al caos a una generación entera de niños sin padre o sin madre, aunque hijos "de todos", huérfanos de amor responsable y práctico, capaz de educar y transmitir valores, además de humores saguíneos de marihuana, hachís o LSD. Ha sido ese tono vital el que nos ha llevado al estado actual de la sociedad. Búsqueda del placer absoluto e irreal, sacrificando el crecimiento de la conciencia y del alma, de la ética y del trabajo interno, y por lo tanto bloqueando el contacto y los canales de la iluminación de nuestro yo, por el espiritu. A esto hemos llegado. A la aniquilación de la democracia y de la "libertad" a favor del miedo y de la angustia, justo de aquello de lo que se trataba de huir a base de sustancias aligeradoras de estados críticos, por la vía de la escapatoria provisional y siempre paupérrima. Y cómo no, buscando la "libertad", hemos fabricado la jaula planetaria de la miseria esclavizante.

La gran lección que vivimos hoy tiene el sentido de despertarnos y de indicar que la libertad está aún por descubrir y crecer y que no es la rebeldía sino la inteligencia emocional el camino para hacerla nacer en nosotros y convertrise en bien común.
La libertad permite seguir amando a las personas, hasta cuando es imposible convivir con ellas. A seguir valorando todo lo bueno que tienen aunque lo menos bueno no permita la cooperación directa. A poner por encima de los prejuicios la luz de la verdad sencilla de lo evidente. Sin exclusiones ni añadidos. A no maquinar dobles y triples explicaciones para hacer insufrible una experiencia natural. La libertad quita y hace innecesarias las máscaras que se usan para esconder lo que tememos que se descubra de nosotros, porque consideramos el mundo y la vida como una amenaza y no como un regalo y una oportunidad para liberarnos de cadenas genéticas y ancestrales. La libertad nos permite comprender la ley de la afinidad, que no es un apego ansioso a lo que nos gusta o nos "atrae" visceral u obsesivamente, sino aquello que nos reúne espontaneamente y sin buscarlo, con aquello que presenta un mismo tejido existencial. Por ejemplo, los pensamientos negativos atraen lo que más tememos y los pensamientos positivos, lo que nos libera y enriquece. Y nos permite elegir qué tipo de experiencia consciente queremos atravesar. Y como atravesarla.

La libertad real es como el canto íntimo de un pájaro que trina en el silencio del ser. Como un resplandor que jamás se apaga, aunque se apaguen nuestros motivos externos para seguir despiertos. La libertad es el perfume de la verdad y la compañía del amor inextinguible. Es tan fresca como una gota de rocío y tan pura como el beso de un ángel. Tan ardiente y apasionada como un sol, tan humilde como una luna y tan dulce como una sonrisa en paz. La libertad es la felicidad inexplicable aceptando con inteligencia y sutileza cada golpe inesperado de la vida.
La libertad, como la inocencia, no nace con nuestro cuerpo físico sino con la fusión del alma y del espíritu.

martes, 3 de enero de 2012

¿Volver?

Sólo se vuelve cuando no se ha aprendido nada y hay un vacío por rellenar. Volver es retroceder sobre las propias huellas porque faltan piezas que acoplar, tareas por hacer, pasos que hay que dar y no se dieron en su momento, porque hay miedo al presente y al futuro. Sólo nos hace volver la nostalgia irresistible, la melancolía o el sentido de culpa o de responsabilidad lo mismo que la incapacidad para vivir intensa y felizmente el momento único e irrepetible del presente contínuo. Lo dicho, la tarea que no se completó por falta de interés, de motivos, de dedicación, de amor...y nos deja una desazón, un sentido incompleto de obra inacabada, de arrepentimiento o de falta de perdón. Los regresos son siempre la estela de lo deficiente que ata al pasado, oscurece el presente e impide el futuro. "Los horizontes perdidos no regresan jamás" canta Battiato en una hermosa canción.Una gran verdad muy recomendable, porque esos horizontes perdidos se olvidan suavemente por salud y sentido común. Sin esfuerzo. Se van disolviendo porque pierden realidad y raiz, porque se convierten en un cultivo hidropónico, evanescente e inestable, cuando lo que la vida nos va presentando en la luz del crecimiento supera con creces cualquier tentación morbosa de la memoria. Ese sano ejercicio es liberador de obsesiones y fijaciones patológicas contra ese "a nuestro parecer cualquiera tiempo pasado fue mejor" que Jorge Manrique ya expresaba con el dolor sufriente de la saudade tan básica como enfermiza que aqueja a nuestra especie mientras se niega a sí misma a superar los baches y fallas del terreno madurativo. Hasta que se descubre, que a pesar de todos los pesares, tangos y milongas añadidos, el único tiempo maravillosamente real de que disponemos, es precisamente en el que nos encontramos.

Será por esa percepción por la que los místicos y su poesía nunca desean ni se proponen escapar del momento. El místico descubre un universo atemporal e inespacial, presente infinito, riquísimo de sentido y energía, dentro del mismo tiempo y del mismo espacio. No necesita escapes. Su éxtasis no es una fantasía de la mente ni una alienación, sino la realidad hecha experiencia luminosa, ininterrumpida, tangible, constatable lumícamente, inspirativamente, constructivamente, aún en medio de la mayor opacidad manifiesta. El místico no podría volver aunque lo desease, porque ya no tiene "lugar" ni "momento" para el retroceso. La plenitud no está fragmentada. Y la vida es un haiku en sí misma. Una sucesión inmóvil y minimalista de instantes eternos. Un paisaje diseñado por la verdad simple de la percepción limpia de las cosas y los tiempos. Del ser y su espléndida simplicidad.

Podeis hacer algún ejercicio para ir probando el sabor de esos estados que nos agrandan, nos sanan y nos guían desde dentro reflejados en el entorno. Colaborando al crecimiento del alma. Un ejercicio como puede ser pasear por un jardín, campo, bosque, huerto. Al principio conviene hacer esto en la naturaleza, con la práctica se hace en cualquier circunstancia. Simplemente respirando profundamente ir caminando con la atención puesta en los pasos que se dan, sintiendo el peso del cuerpo apoyarse en la tierra, acariciarla con los pies. Sentir el aire cuando se respira, su caricia en la nariz, en el rostro, en el cuerpo, "beberse" el sol cuando nos acompañe en el paseo o el frescor de la sombra del verano, la lluvia, la nieve, el viento, la brisa o la niebla, si son los compañeros de jornada. El aroma del mar y su murmullo. Observar que en esa intensidad no hay pensamientos casi nunca y si los hay parece que descaifeínan o "profanan" el sagrado momento de la fusión, con sus distracciones asociativas, comparativas, analíticas...Este tipo simple de ejercicio tiene unas propiedades estupendas para relajar, armonizar e integrar nuestros sentidos y la mente, para someterles a la disciplina dulcísima de la inmersión en la profundidad. Es muy parecido a lo que se experimenta buceando, ese abrazo del silencio, de la frescura, de la transparencia de la luz sobre lo oculto que va descubirendo lo insospechado e inimaginable. La maravilla del presente al que nunca es necesario viajar anticipadamente ni regresar, porque es el núcleo de toda experiencia real. Única y fundante de nuestra esencia ontológica. Lo que de verdad nos acompaña y nos va construyendo.
Al contrario que los animales, que tienen madriguera o nido, el despierto, como dice Jesús de Nazareth sobre sí mismo, "no tiene donde reposar la cabeza", es decir no tiene necesidad de dormirse o sea, de vivir soñando irrealidades ni de "volver" a lo que no existe nada más que en el hueco que no ha llenado aún la luz consciente del Ser. Los vivos, siempre presentes y despiertos, no regresan jamás. Como los horizontes perdidos en la nada de lo que no es, porque en realidad, pasó sin ser nada. Lo que ES no pasa. Lo que ES es lo que ERES. Lo que SOY. El único "volver" posible es el Retorno a la esencia. Y la esencia es puro presente dinámico y estatico. La felicidad. Y el amor. Dos siameses inseparables. O sea, uno.

domingo, 1 de enero de 2012

Enseñar al que no sabe

Una de las llamadas obras de misericordia del catolicismo es precisamente ésa. Y parece que a lo largo de la historia del hombre ha venido siendo una obsesión el enseñar lo que uno cree que sabe a quienes considera que saben menos. Ese es el fundamento de las escuelas, de las academias y de las universidades, pero también el de las religiones y las sectas. Una vocación que obedece tantas vences a una manía del ego humano, que se las pinta solo para expandirse como sea y al precio que sea. Porque antes de "enseñar al que no sabe", el que teóricamente cree que "sabe", debería comprobar si de verdad su "sabiduría" es tan real como piensa. Porque una cosa es estar informado e informar y otra cosa es conocer y hacer que otros conozcan. Ser sabio y hacer que los otros también lo sean. Y justo ahí está el quid sin resolver ni entrever siquiera.

Tomemos la ciencia, por ejemplo. La ciencia viene de scientia, conocimiento. Pero pocas veces es un conocimiento real, sino más bien una repetición de experiencias superadas basadas en la teoría unilateral ya heredada, que trata de descubrir ansiosamente soluciones adecuadas a propuestas de cortas miras que a la larga no solucionan las carencias humanas sino que las multiplican y las complican. Por eso hay tan pocos científicos capaces de descubrir la diversidad, la amplitud. En vez de mirar humildemente su condición y admitir que sus saberes pueden estar equivocados, que no son la medida de todo lo existente, sino la medida de su limitación, actúan como si todo lo posible y cognoscible fuese de su propiedad, les perteneciese. Con esa actitud lo único que hacen es empobrecer el campo cognoscitivo y enseñar ese empobrecimiento como regla de oro, a sus educandos. Y no sólo les aleccionan con sus hipótesis o sus logros, sino que implantan en ellos el germen soberbio, limitado y miope de una prepotencia muy racional, pero muy poco inteligente.
Un verdadero científico, un conocedor, un sabio, se daría cuenta muy pronto de lo poco que vale encontrar remedios maravillosos para mantener en perfecto estado de salud y glamour a personajes innobles, criminales, ambiciosos hasta la crueldad, pero multimillonarios que pagan para que esos descubrimientos les llenen los bolsillos y les hagan parecer jóvenes y sanos a base de siliconas, estiramientos, implantes, anabolizantes o viagras. También un verdadero sabio que conoce la ciencia real, sería incapaz de querer gastar una millonada en proyectos megalómanos como los viajes espaciales, por ejemplo o los aviones lujosos y carísimos, mientras en los barrios periféricos de su ciudad la miseria es la reina del mundo. Igual que un científico decente nunca querría diseñar armamento ni mejorar la producción de armas químicas, nucleares, o de misiles tierra-aire o tierra- tierra. Un sabio se negaría a poner su conocimiento al servicio de la cretinez aunque ésta le pagase una fortuna. Un verdadero científico jamás inventaría la transgénesis ni las vacunas infectadas para causar epidemias que enriquezcan a los laboratorios farmacéuticos.
Un sabio en economía jamás serviría ni colaboraría a montar la usura ni la especulación ni agencias de tasación fraudulentas, ni paraísos fiscales, ni manipularía a los políticos que se esfuerzan por trabajar en el bien común, hasta hacerlos desaparecer de la escena social y de la gestión pública para sustituirlos por amanuenses sin conciencia, a las órdenes de la injusticia y el latrocinio. Científicos sabios no participarían jamás en proyectos engañosos, contaminantes o estúpidos, sabiendo que con los presupuestos astronómicos que manejan, la miseria del mundo se puede remediar y evitar haciendo regadíos y alcantarillados, repoblando bosques, potabilizando aguas y evitando las basuras tóxicas y neutralizando venenos medioambientales. Educando para que eso se mantenga y sea rentable como trabajo para muchas personas que ahora carecen de él. Despertando conciencias en vez de darles la adormidera del falso progreso.

¿Por qué con tanto premio Nobel no ha habido aún ningún hombre o mujer de verdadera ciencia que haya pensado en transformar los "cascos azules" de la ONU en "cascos pensantes" capaces de acudir en batallones organizados de economistas forenses, para investigar, descubrir y hacer desaparecer los paraísos fiscales donde los recursos se evaporan sin dejar rastro y acaban en los bolsillos de los cuatro o cinco desalmados que controlan todo o para reconstruir los destrozos, para servir a los más pobres, en vez de proteger con las armas los intereses de los más ricos? ¿Qué ciencia es la que no tiene conciencia? ¿De qué sirve acicalar maravillosamente una cloaca inmensa, construir en ella maravillosos rascacielos y llenarlos de "elegancia" y de "arte" y de escaparates, como museos, archivos y biliotecas, de inventos extraordinarios para robar mejor, si luego la vida allí es imposible por lo insano que es el aire, lo mal que huele, la carencia de luz, porque en las cloacas todo es subterráneo, todos están enfermos por las bacterias y virus que ese ambiente produce y algunos enferman en sus cuerpos, pero la inmensa mayoría lo está en sus mentes y emociones antes de enfermar físicamente?

¿Quienes pueden ahora ser los sabios y verdaderos hombres y mujeres de ciencia? Solamente los que son capaces de dedicar lo que tienen y conocen, con honradez y honestidad, al servicio de los más necesitados, a suprimir carencias, dolor innecesario, injusticia e ignorancia. No con la vanidosa propuesta de "enseñar al que no sabe", sino de amar al que no es amado, de servir al que no puede vivir porque se le ha privado de todo, hasta de los derechos más fundamentales. Los falsos sabios, los científicos de barniz externo, cometen el grave delito doble de que además de privar de ayuda y de crecimiento a los que lo necesitan, dan las perlas a los cerdos, "enseñando al que no sabe" la manipulación de los recursos, los trucos para enriquecerse y adquirir poder sobre los demás con la compraventa de sus aprendizajes corrompidos.

Sin conciencia, la falsa ciencia es una escuela de crimen organizado. Y cuanto más "avanza", más retrocede el verdadero progreso de la humanidad, por eso cada vez hay menos calidad de vida, menos salud, más agonía fármaco- dependiente, más simulacros artificales de vida perecaria, de "virtualidad", más corrupción que ya se asume como sistema de vida "normal", por la familiaridad e inculturización en el sistema social.

La función de la ciencia no es matar la conciencia humana, sino ponerse al servicio de ella. No es embrutecer cada vez más al hombre con la sofisticación de una "racionalidad" que anula y destruye la inteligencia y la vida, sino despertarle y mantenerle despierto. Si no es así, no vale la pena acumular tantos datos y experiencias, tantas citas y lecturas, horas de estudio narcisista, para obtener resultados pésimos y tan destructivos. Si eso es "enseñar al que no sabe", no parece que tenga valor alguno tanto esfuerzo ni empeñarse en tal obra de misericordia (¡?). Parafraseando aquella vieja canción podríamos cantar a propósito del tema: "Ay, "saber", ya no me enseñes tanto, ay, "saber", olvidate de mí"