martes, 8 de noviembre de 2011

El debate y sus secuelas

El bipartidismo debe superarse. La vieja dialéctica de siempre está agotada. Hay muchas ideas originales y creativas para poder superar la crisis dando forma a una sociedad más rica en recursos humanos y en proyectos para compartir. Se echa de menos la sana pluralidad de la democracia real.
Los políticos deben aprender a escuchar y a olvidarse de dar sermones teóricos y aprendidos de memoria que chocan de frente con una realidad que supera y desactiva conceptos sobados y gastados. Desde ese ángulo, observé el debate. Y tuve la sensación de que en la precariedad del bipartidismo, Rubalcaba resulta más creíble, justo porque tiene más recursos aplicables que el pobre Rajoy, con su catecismo aprendido de memoria y repetido en cada debate electoral y para colmo practicado ya en comunidades autónomas en franca bancarrota corrupta desde hace la tira de años.
Está claro que le favorecen los casi 8 años de oposición cerril y obtusa, devastadora y medieval, sobre todo en una sociedad como la española que es adicta al linchamiento, a lo primero que confirma sus miedos y se desespera con facilidad y verborrea agresiva.Y ante cualquier contrariedad olvida los aciertos y las virtudes que le han ayudado a crecer. España es torpe y primaria en sus reacciones, por eso es carne de cañón para el engaño mediático, publicitario e insultón. No relaciona causas y consecuencias. Ni se imagina que sea imposible crear prosperidad con la irresponsabilidad de las privatizaciones que están desmantelando el Estado de derecho. Se acalora con las noticias pésimas y olvida la óptimas. Se desinfla enseguida. Y cuando ve oropeles e inauguraciones de pirámides, alucina y no se pregunta cuánto le ha costado cada ladrillo cobrado al mil por cien de su verdadero valor, para llenar los bolsillos especuladores del faraón que se llenan a base de comisiones e intermediaciones gürtelianas, mientras los esclavos siguen siendo esclavos en precario con sueldo de miseria, sanidad y educación bajo la amenaza sel copago, si es que queda algo de sobra para pagarles después de las fiestas y eventos. Por eso, se diría que se identifica más con la dureza acartonada de los ultraísmos, sean del color que sean.
A España le falta educación para la democracia y el civismo y le sobran vísceras en tensión constante. Ingenuidad malpensada y bocazas. Le sobran romerías político-falleras y le falta un sentido común que no es la perogrullada de Rajoy, sino la toma de conciencia para salir de la pasividad antisocial, egoísta, infantil inculta y primaria.
Pero mientras se va fraguando con mucha más lentitud de lo deseable esa nueva sociedad más lúcida e inteligente, y ante el debate inevitable de la confrontación, si tuviese que elegir entre la supervivencia con Rajoy o con Rubalcaba, elegiría a Rubalcaba. Dentro de la precariedad del sistema, prefiero que gobierne el menos bloqueado y el menos fatuo.El que tiene más reflejos y menos prejuicios. El que por lo menos ha tenido el detalle responsable de leer su programa electoral y el de su oponente. El que ha tenido mano y cabeza para facilitar el fin de ETA y además tiene la humildad de no ponerse medallas y atribuir a los vascos su éxito.
La verdad es que resultaría deprimente saberse gobernados por un robot programado para combatir a Zapatero hasta cuando Zapatero ya no está como quedó clarísimo en el debate, cuando Mariano Rajoy confundió el nombre de su contertulio. Mariano, como líder prefabricado, moviendóse a pilas como las muñecas de famosa, me recuerda los monumentos falleros. Tres días de gloria y exhibición para acabar en la cremà de una crisis laberíntica fraguada por sus mismos fabricantes y promotores. Y a quien, contra toda lógica, a pesar de las evidencias indiscutibles, las encuestas -no sabemos hasta qué punto manipuladas- se emperran en conceder la máxima confianza. Quizás es lo que esta España dormida necesite para despertarse de una vez por todas. Que gane el peor, porque un pueblo tan torpe, tan escaso en ciudadanía, que no reconoce la huella genética del totalitarismo más obtuso cuando la tiene delante, quizás no merece otra cosa mejor. Lo que es injusto es verlo y tener que soportarlo, cuando en la estrechez de la foto sólo salen dos y el resto no cabe. Porca miseria!

lunes, 7 de noviembre de 2011

El eurodesastre está servido

Una vez más estamos comprobando la barbarie como institución. El refinamiento de la hipocresía política. La democracia como víctima. La mano sinuosa, mediocre, perversa y oscura que gobierna la UE detrás de la aparente filigrana cultural y civilizada de un continente a la deriva moral y social desde que el miedo y la avaricia se han instalado al mando del euro-gobierno con la indiferencia, el buenismo ilusiorio, o la irresponsabilidad cómplice o interesada. No se sabe muy bien donde limitan unas contradicciones con otras en el camino del absurdo cada vez más ruinoso y desnortado.
Grecia no puede opinar en un referendum sobre las decisiones básicas que regulan su economía e incluso su estado de derecho. Grecia está siendo usada como ejemplo punitivo y amenazante para todos nosotros. La espada de Damocles suspendida sobre la conciencia ciudadana, por si cualquier otro miembro de esta Europa "libre", intentase seguir el ejemplo pernicioso de revisar los bordes del abismo antes de dejarse caer en él.
Luego está el caso de Italia: la amenaza de que su economía la gestionen los demás porque su "desastre", bendecido, silenciado y permitido por la UE durante casi 15 años de berlusconismo, ya no es sostenible bajo ningún aspecto y la figura del protegido payaso y zafio "enfant terrible" se ha convertido además de en una burla ridícula para todos, en una ruina económica insostenible para el propio sistema a pesar de que ya lo era para los sufridos italianos desde hace mucho tiempo. El ninguneo y la falta de respeto llevada a su nivel más dadaísta y más absurdo. La ciudadanía europea ahora mismo es rehen de los delincuentes político-monetarios. Está secuestrada, como la democracia. Porque democracia y ciudadanía son inseparables. Los pueblos no. Hay pueblos gobernados por dictaduras, que no están compuestos por ciudadanos, sino por chantajeados y engañados; ciudadanos, significa ser libres para opinar, para votar, para elegir y para reformar consensuadamente lo que no funciona, evitar lo que perjudica y ampliar y facilitar lo que ayuda a crecer y a mejorar en todos los sentidos, el bien común. Los pueblos son rebaños humanos que necesitan caudillos, pastores y perros guardianes, y también generales de paisano, banca en astillero y bolsa en ristre, aunque sea sin uniforme ni cuartel, aunque se elijan en las urnas aparentemente ecuánimes. Pero los ciudadanos no son rebaño, son individualidades solidarias que piensan, reflexionan, se asocian y se respetan. Que deciden. Que pueden cambiar la dirección y el destino de su país. Faltaría más!

Se presenta un grave dilema moral para resolver. La crisis de Grecia es muy vieja, no la ha provocado el PASOK que actualmente gobierna. Se ha rescatado su economía, como la de Irlanda y como la de Portugal. Pero no es bastante, porque el gobierno sigue a la izquierda del euro-plan. Como en España, donde ninguna inversión multimillonaria del Estado ha conseguido calmar la bulimia de bolsas y agencias vendedoras de deudas virtuales y desestabilizadoras a capricho de los magnates tea party. Portugal cambió de bando, cayó la socialdemocracia y subió la derecha. Enseguida terminó el agobio finaciero, aunque el problema se agrave por los recortes, pero eso no importa ya, porque el gobierno está en las euro-manostijeras. Seguramente, en cuanto ganase el PP, en España sucedería lo mismo. Y el pueblo tiene miedo. Porque España está dividida por una línea sutil que separa ciudadanía de pueblo. La ciudadanía no teme las consecuencias de la libertad, sino que confía en ella para poder fortalecer los valores éticos de la democracia y así reciclar cívicamente los escombros del capitalismo salvaje por medio de la creación de empleo público, de la solidaridad, de la economía ética que hace pagar más a quien más tiene para sostener el despegue, el crecimiento y la autonomía contributiva de los que menos tienen. Pero el pueblo tiene miedo a que la libertad responsable no tenga sentido si el paro aumenta y la sensación de desastre se generaliza por la presión externa del euro-negocio. En España es urgente una reflexión y un referendum acerca de la permanencia o salida del sistema euro. Que se explique con claridad cuáles son los riesgos reales y las ventajas de tomar una decisión u otra. Que lo expliquen economistas neutrales. Y quizás Zapatero debería haber convocado esa consulta antes que las elecciones legislativas. Pero Zapatero, a pesar de predicar la ciudadanía, se ha comportado como un pastor del rebaño-pueblo. El miedo ha podido con él. Y tiene su lógica. Sin embargo, los ciudadanos debemos tomar conciencia de que no hay que confundir la prudencia con el miedo. En el caso que nos afecta directamente, la prudencia es salir de un naufragio antes de que el barco se hunda, sobre todo porque es un naufragio provocado, para que una vez hundido el barco de la ilusoria unión europea democrática, todos los paises libres que la componen, terminen llegando exahustos a la isla desierta de un totalitarismo económico regido por Alemania, Francia, Rusia y EEUU, con el sometimiento indigno y esclavo del resto de economías "rescatadas " o "rescatables" puestas al servicio ideológico del trust global democraticida.
De todos modos, hay muchas factores modificadores potenciales e inesperados que seguramente, cambiarán por completo los planes dictatoriales de la multinacional egocrática que nos intenta aplastar en estos momentos. Y serán ellos mismos los que provocarán su propia debacle. Nos conviene estar lo más fuera posible de su radio de acción-reacción.
Si los gobernantes democráticos de Europa fuesen inteligentes de verdad, perdonarían las deudas fantasma y dejarían de colaborar en el BM y en el FMI. Se saldrían del mercado bursátil y comenzarían un entendimiento basado en los derechos a la vida, a la dignidad, al trabajo, a la educación, a la sanidad, a la solidaridad, a la ética adminsitrativa y económica y al futuro. Aprovechando la coyuntura, podrían asociarse en otros registros. Eso sería de verdad hacer un proyecto viable y con perspectiva. Pero si los que dominan por mayoría está clarísimo que no van a dar esos pasos porque van contra su propio modo de entender la prosperidad y el crecimiento, se hará cada vez más urgente el impulso enérgico, noviolento, pero firmísimo, organizado y responsable de los ciudadanos. De las personas libres y convencidas de que se puede llegar a cambiar a mejor y no a peor.

A nosotros ahora nos toca centrarnos en nuestra realidad y elegir el modo más democrático de gobernarnos. Busquemos partidos pequeños, que no tienen intereses " mafiosos" para permanecer aferrados al poder, que se hayan caracterizado por la honestidad y no por trepar y gustar a todos, que no se corrompen y que cuando descubren la más mínima indecencia, obligan a dimitir, con miembros que sean íntegros, que no han estado dormidos en la época de vacas gordas, sino que han seguido reivindicando la mejora de las condiciones de los trabajadores, de la educación, de la sanidad, de la justicia, que no se han convertido en sicarios del falso "estado de bienestar". Pienso en Compromís, a nivel autonómico y en IU o en los partidos ecologistas demócratas (ojo!, que también los hay camuflados para quitar votos), en los que han demostrado una trayectoria coherente y solidaria, que no han cedido a la tentación del camuflaje para trepar hacia el poder ni se han segregado de un partido mayor para hacerse un reino de taifas de demagogia a la carta, como Rosa Díez, por ejemplo.
En este momento nos interesa dividir para vencer. Quitar el poder-rodillo a los que van en la misma dirección con siglas distintas, para obligarles a negociar, a escuchar, a cooperar y que se olviden de combatirse y de acusarse constantemente, de obedecer a una UE desastrosa y de doblegarse a la presión ultraliberal que nos oprime por todas partes. Una enfermedad social que sólo puede curar la conciencia despierta, la libertad responsable y la democracia basada en el conocimiento, en la justicia y en la solidaridad.

En cualquier caso, por encima de engañifas y tentaciones varias, no olvidemos que en definitiva la última palabra decisiva todavía la tienen las urnas. Quizás sea el único derecho que aún no nos han podido arrebatar, aunque parece que están en ello, viendo el caso de Grecia. Procuremos que esta vez en las urnas voten ciudadanos y no borregos acojonados. Porque lo que votamos es lo que tendremos que soportar con desgana y frustración o agradecer con tranquilidad y optimismo activo.

BJÖRK: LA VIA DE LA ESPERANZA INTELIGENTE

Esta entrevista a Björk es buenísima, sobre todo ahora, cuando todo se ve tan incierto y tan oscuro en el mundo y en nuestros países europeos, golpeados por la misma piedra. Ella nos habla de la experiencia islandesa, del cambio de conciencia llevado a la práctica, donde ella, como buscadora y creadora inquieta, ha tenido y tiene una participación importante. Como le interesa incorporar al cambio el lado sano de la tecnología y del arte y de la importancia que ambos aspectos tienen en la educación, en la cultura, en la sociedad y en el alma de los pueblos y países. Sin ese motor, no hay cambios reales. Mientras los políticos y banqueros sólo viven pendientes de las bolsas y los bolsillos, de conseguir más poder para que nada cambie, voces como ésta, tienen la fuerza del sentido común que ilumina la realidad del presente para que siga habiendo futuro.



ENTREVISTA: BJÖRK

"La culpa del 'crash' ha sido la conjunción de los vejestorios de la banca y los niñatos de 20 y 30"

IKER SEISDEDOS 06/11/2011


La asociación de artesanos de Reikiavik construyó el restaurante Idnó en 1896 para encerrar entre sus paredes blancas y rectas todos los encantos de la vieja tradición islandesa. En este lugar orgullosamente relamido, con vistas al estanque y al Ayuntamiento, citó Björk a El País Semanal en vísperas de la publicación de Biophilia, su octavo álbum de estudio y su trabajo más ambicioso hasta la fecha.

"No solo los banqueros pagarán por el desastre, también los políticos"

"Es obligación de los músicos hacer su arte más táctil e intuitivo"

La escenografía no parecía casual: la cantante reparte su tiempo (y el de su marido, el artista Matthew Barney, y la hija de ocho años de ambos) entre la capital islandesa y Nueva York, lugar tradicionalmente escogido para sus encuentros con la prensa. Pero esta vez era diferente. Dramáticamente distinta de la última. Desde la publicación de Volta (2007), su último disco, este pedazo de tierra volcánica ha sufrido la mayor crisis económica que se recuerda y sus gentes aún tratan de descifrar los engaños con los que unos pocos llevaron el país a la bancarrota. Y Björk Gudmundsdóttir, como el resto de sus compatriotas, parece haberse vuelto en un acto de contrición a la clase de sólidas declaraciones éticas y estéticas que representan lugares como el Idnó, tan alejados de la ciencia ficción financiera.

Mientras al otro lado de las altas y estrechas ventanas el martillo (meteorológico) de Thor golpeaba inclemente el lugar que vio nacer a la cantante hace 46 años, Ben, un pelirrojo enviado desde Londres por su discográfica, Universal, se afanaba con un iPad en la mano en demostrar por qué este trabajo, más que un disco a secas, pretende ser "un universo en sí mismo". Para su concepción, Björk creó diez canciones: un todo artístico (la clase de todo artístico que en la era de la desmembración por temas aún sigue siendo un disco) inspirado en la naturaleza y en la tecnología. También fabricó una serie de imposibles instrumentos con lutieres de medio mundo, como el gameleste, híbrido de gamelán y celeste con el que se abre el primer sencillo, Crystalline.

Y ahí termina la parte estrictamente musical. Porque la artista también ha ideado, con la ayuda de algunos de los mejores desarrolladores de tecnología para iPhone e iPad del mundo, a los que citó en algún punto de 2010 en Reikiavik, una aplicación específica para cada uno de sus temas. Mezcla de juegos didácticos y relucientes alardes de diseño tecnológico, se venden por separado y pretenden acercar conceptos de biología, astrofísica y musicología a una nueva generación de nativos digitales, que en un futuro no lejano podrían no ser capaces de reconocer una tormenta aunque la tengan encima de sus cabezas si no es con la ayuda de un app de meteorología.

En julio, Manchester asistió a la primera conquista de esta fascinante revolución, la enésima que emprende la diva de la insobornable apuesta por la vanguardia desde sus comienzos hace casi tres décadas al frente de la banda The Sugarcubes. El festival de la ciudad acogió, además de su bestial cambio de imagen, el nuevo concepto de espectáculo en directo de Björk. Biophilia, que inspirará un documental del realizador posmoderno Michel Gondry, también marca su emancipación del formato tradicional de gira; ya saben, el de hoy en Helsinki, mañana en Madrid. La cantante se plantea erradicar de su agenda para los próximos años la aburrida sucesión espacio-temporal de conciertos y sustituirla por un programa de residencias de varios días, que incluyan en las ocho ciudades escogidas talleres con niños, encuentros con músicos locales y otras interacciones culturales. De momento, en sus planes, aún sin perfilar, no figura España.

Mientras todas esas ideas bullían en su cabeza, la cantante, con el pelo del color de una zanahoria madura y vestida con un anónimo estampado escandinavo de tienda de segunda mano, mantuvo esta charla alejada de los tópicos que la suelen pintar como a una inuit del espacio exterior; como a un elfo con la cabeza siempre en otro lugar. Como se verá, desde la crisis, Björk ha aumentado su perfil político. Lo que no ha cambiado es su inglés metálico, esa forma tan islandesa de aspirar las palabras hacia el final de las frases que dotan a la formulación más anodina de una irresistible cualidad musical, ni el hecho de seguir siendo la única estrella del pop que pide permiso al periodista hacia el final de la entrevista para excusarse en el servicio.

¿Cómo se siente ahora que los titulares llegados de Islandia se los disputan las bancarrotas y las erupciones volcánicas que impiden el tráfico aéreo? Venir aquí es un antídoto perfecto a la clase de ilusiones y quebraderos de cabeza que da la fama. Podría comprobarlo dando una vuelta de mi brazo por la ciudad. A esta gente le da igual por lo general que uno salga en las portadas de las revistas extranjeras.

¿Se parece al lugar que le vio nacer? La ciudad era muy distinta. Cuando yo nací tenía 80.000 habitantes [ahora, 270.000]. Se ha producido un gran éxodo de los pueblos a la ciudad. Hay muchos nuevos suburbios. Pero el centro sigue teniendo ese aroma de lo conocido y un tanto disparatado. Todo lo que ha crecido alrededor es lo que me resulta ajeno...

¿En qué tipo de ambiente creció? Viví al otro lado del lago hasta los seis años, luego nos mudamos a unos apartamentos. Y ya muy jovencita, cuando el punk vino a cambiarme la vida, me alquilé un apartamento y empecé a frecuentar malas compañías y a escupir sobre los escenarios.

Se diría que no solo usted ha cambiado: el país parece otro del de hace, por ejemplo, cuatro años, antes de la gran estafa y el histórico hundimiento de Islandia... Ha cambiado enormemente... Es obvio. La explicación que yo le encuentro a ese hecho es que fuimos una colonia durante seis siglos. Un país tremendamente pobre y con un enorme complejo de inferioridad. El progreso no existía, vivíamos en el Medievo. No habíamos asimilado la industrialización... Luego obtuvimos la independencia en 1944 y la primera generación fue ganando confianza en sí misma. La segunda, un poco más. Y la tercera, rebosante de arrogante confianza en sí misma, fue la de los banqueros que nos llevaron a la ruina... Fueron solo una veintena de malnacidos...

Al pensar en ellos, ¿no le seduce la idea de volver a empuñar el micrófono como en sus días más punkis, recogidos en el documental 'Rock en Reikiavik', y berrear al frente de bandas como Tippi Tikarrass? Es tentador, desde luego. Al principio me invadió una profunda y devastadora rabia, como uno de esos dibujos animados japoneses cuando se enfadan de verdad y se desata un huracán. Yo siempre me había mantenido al margen, sin ensuciarme con asuntos como la política o el medio ambiente. Hasta 2006, cuando llegaron las noticias del proyecto de construcción de la tercera procesadora de aluminio de la isla, un número muy alto para una pobre isla tan pequeña. Era gigantesca, como si esto fuese China o algo parecido. Fue ese el momento en el que mucha gente pensó que ya bastaba de acumular proyectos de multinacionales y desangrar esta tierra. Empecé a trabajar en este proyecto, terminé mi gira, vine a casa, empezamos a buscar soluciones con poetas, literatos, pintores y activistas de toda condición. Tratábamos de identificar qué cosas podíamos hacer como pueblo además de fábricas de aluminio. Fuimos a centros de producción rural y comenzamos a confeccionar listas de alternativas al aluminio... que podían ocupar nuestro tiempo como islandeses. Todo el sistema, las decisiones de los políticos eran tomadas sin tener en cuenta lo que la gente quería. Reunimos a 150 expertos y redactamos un documento. Se lo dimos al primer ministro. Señalaba qué leyes había que cambiar para dar una segunda oportunidad a las partes más rurales de Islandia...

En 2007, su primer ministro estaría ocupado en otros asuntos más lucrativos. Estaban a punto de malvender la isla a la multinacional Alcoa. Entonces llegó el colapso y todo se paró. Por primera vez me vi quedando con economistas y teniendo todas aquellas conversaciones tan intensas. Pero aquella rabia ya la asimilé. Luego pensé que todo este desastre había provocado que la humildad volviese a regir la vida de mis compatriotas.

¿Es esa una cualidad intrínsecamente buena? Probablemente. Es interesante, porque vivimos en una democracia joven y ahora nos hallamos en el proceso de reformar la Constitución.

En eso tampoco se parecen a ningún otro país. Han convocado a los ciudadanos a formar parte del comité que la reforme... Así es. Ha sido muy dramático. Mucha gente ha perdido su dinero, sus pensiones, su trabajo y hasta sus casas, pero hemos llegado a la conclusión de que eso puede encerrar cosas muy positivas para nuestra sociedad, que, por otra parte, es muy pequeña. Además nos hemos propuesto encarcelar a los culpables.

¿Acabarán realmente en la cárcel? Aquellas noticias sonaron a reclamo turístico: ¡Venga a Islandia, el asombroso país volcánico que enjaula banqueros! Pues aparque su cinismo, porque algunos ya están cumpliendo condena... Lo más interesante es que no solo pagarán los banqueros, sino también los políticos. Espero que principalmente los de derechas, que fueron los que lubricaron bien el sistema para que se lucrasen salvajemente unos pocos y así convertirnos de nuevo en un país del Tercer Mundo. En cierto modo hubo cierto alivio con el crash, porque contemplamos desplomarse un montón de castillos en el aire...

¿Nunca incurrió en esos años en el pecado de la codicia? [Piensa y balbucea una respuesta]. Todos nos compramos algo que no necesitábamos, pero básicamente la culpa fue de esa conjunción intergeneracional entre los vejestorios de la banca, señores de 70 u 80 años fascinados con el neoliberalismo y la desregulación, y los niñatos de 20 y 30 que trabajaban en firmas de capital riesgo. Aunque a lo mejor, no sé, no entiendo tanto del tema, solo he tomado el mismo curso acelerado de ruina económica que el resto de islandeses.

¿No implica la estética punk que usted aún lleva a gala cierto posicionamiento político? Lo que sucede es que en nuestro país, la izquierda, tan boba y complaciente, tan anclada en los años sesenta, fue casi tan culpable. En los años del desmadre, a nadie le resultaba fácil llevar la contraria. Nadie quiere ser el cenizo aguafiestas. En cualquier caso, en un país como Islandia, el punk se asimiló desde una perspectiva escasamente política. Era más una cuestión de individualismo, de fomentar el hazlo tú mismo. Cuando empezamos el sello Empty Records teníamos en realidad mucho que ver con mi abuelo, que era un señor muy de derechas con una tienda de lámparas en el centro de Reikiavik. Él nunca esperó que nadie viniese a hacer por él lo que era su responsabilidad hacer. En Escandinavia, la izquierda ha logrado cosas increíbles, pero también ha fomentado cierta inacción... No sé si deberíamos seguir hablando de política.

¿Por qué? No quiero aburrirle...

Estamos en la ciudad que eligió a un cómico, Jón Gnarr, de alcalde... No suena a asunto aburrido este de la política islandesa... Creo que fue lo mejor que pudimos hacer. Un gran jódete para la gente que estaba en el poder antes. Le metió miedo a la clase política y cambió ciertas rutinas.

Tras 30 años de abnegada dedicación a la innovación continuada en su arte, ha quedado claro que la rutina le incomoda. ¿Se plantea cada nuevo disco como una distinta y fenomenal forma de complicarse la vida? No, me sale así; desde mis tiempos en la escuela de música sabía que lo mío no era seguir el camino pautado.

¿Dónde se colocaría usted en el pop de nuestro tiempo, que a veces resulta tan escorado hacia la simpleza y la gratificación inmediata? Siempre me ha gustado el pop. Y de hecho, ahora escucho a Beyoncé, me encanta su voz...

¿Qué me dice de Lady Gaga y de sus afanes vanguardistas? No sé, no me gusta mucho. Su música es demasiado fría. A mí me gusta Beyoncé; es una buena cantante. Pero, insisto, siempre me gustó el pop, solía escuchar a Michael Jackson...

¿Recuerda qué estaba haciendo el día en que murió? Recibí un mensaje de texto de mi amigo [el diseñador de moda dadaísta] Jeremy Scott. Él estaba en Los Ángeles, así que se enteró muy pronto. Sufrimos mucho juntos por teléfono. Todo el mundo necesita la sencillez del pop a veces, ese poder único para hacer a las personas comulgar de una misma copa al mismo tiempo. Luego siempre he tenido un gran interés, por razones obvias, por la música experimental. Creo que tampoco es tan malo el momento actual. En los sesenta también había pop de pega, pero lo hemos olvidado y solo recordamos a Jimi Hendrix y cosas así. Hay una cosa buena de la crisis de la industria: que la gente que quiere hacer dinero se dedica a otra cosa.

Como oyente, ¿de qué modo se enfrenta usted a la música? La música es algo bastante simple. Te hace sentir bien, la necesitas, la disfrutas... Y eso sí que es simple. Nada la destruirá. Creo que esto de la música grabada durará. Pero a lo mejor peco de romántica.

¿Es posible seguir siendo punk cuando uno es millonario y famoso? Depende de lo que se entienda por el término. Nunca me gustó la música punk en sí misma, sino más bien la infraestructura, la autosuficiencia... Se trataba más bien de no ir de víctima por la vida. Si quieres sacar un álbum, hazlo por ti mismo y no te lamentes por las esquinas. En ese sentido me sigo sintiendo así. Nunca seré una víctima.

Pero no negará que se halla en la posición afortunada de la estrella a la que nadie osa contradecir en nada... Yo pagué por la grabación de Biophilia, siempre he sido capaz de hacerlo con las ventas del álbum anterior [toca madera]. No salgo tan cara, compongo con mi ordenador portátil en casa, no me gusta escribir en un estudio. Así que no resulta tan costoso, comparado con según qué cosas... Conseguí un premio en Suecia [el Polar], con ese dinero pagué la construcción de los instrumentos empleados en el álbum. Y la gente que ha ideado las aplicaciones, bueno, con ellos alcancé un acuerdo y nos repartiremos las ganancias a medias.

¿Diría que la recesión ha colocado el hecho de la producción artística en un lugar más sensato? Absolutamente. Coja el ejemplo de estos genios de la informática que me han ayudado en este proyecto. Los busqué por todo el mundo, nos reunimos en mi restaurante favorito de Reikiavik y les expliqué mi pretensión; a todo el mundo le resultó una buena idea. Pero no estaba planeado de antemano. En otro tiempo, en ese mundo que pretendían los fanáticos de las fábricas de aluminio, no habría sido posible.

¿Podría explicar el concepto del álbum para que lo entendiese su padre, el viejo electricista permanentemente afiliado al sindicato? Es solo un álbum. Para mí, eso es lo más importante. Cuando comencé a componerlo tenía una aspiración: escribir música en horizontal, con una pantalla táctil. Era la consecuencia lógica de mis experimentos con instrumentos como el lemur. No existían los iPads en aquella época. Empecé a volcar mis sentimientos acerca de la musicología en una pantalla. Me forzó a escribir canciones de una nueva y fascinante manera. Luego, dos años después, salió el iPad y entonces fue una sorpresa. Nos permitió terminar, entregar al oyente, un disco en el formato de la pantalla táctil, el mismo en el que fue concebido. ¿Cree que mi padre lo habría entendido?

Una de las grandes conquistas de la tecnología últimamente es su enorme capacidad para llegar a todos, pero imaginemos que su padre aplicara la dialéctica marxista... ¿No será todo esto una burda plusvalía para lograr vender discos ahora que no hace falta pagarlos? No lo creo. Para mí la decisión fue bastante idiosincrásica. Llevo toda la vida imaginándome la música sobre una superficie plana, con colores que se identifican con las notas. Por ese motivo imaginará que las posibilidades que brinda un iPad se me antojaron como una revelación. Siempre he escrito melodías mientras camino por la calle, nunca empleé el piano o la guitarra. Ahora tengo un aliado inesperado en esos cacharros. Las aplicaciones pueden ser positivas para hacer que los músicos atraviesen barreras que nunca creyeron que superarían. Es un nuevo tipo de tecnología, cuya virtud es que ya no es burda como solía. Le aseguro que no lo he hecho para ganar dinero. Creo que es una revolución la pantalla táctil para asuntos como la educación. Imagine las posibilidades para los niños disléxicos. Albert Einstein lo era. Y Walt Disney. Son gente con una enorme capacidad para las tres dimensiones. Cuando yo iba al colegio, el 90% del tiempo se lo dedicábamos a los libros. El resto lo repartíamos entre un poco de carpintería, las clases de coser... Hoy eso ha cambiado. Creo, por tanto, que es obligación de los músicos hacer su arte más táctil e intuitivo.

Es asombroso lo mucho que todos esos aparatos han cambiado nuestras vidas... A veces da un poco de miedo. Pero nuevamente creo que lo fundamental es ser mayor para decidir por ti mismo. Nunca una herramienta es completamente inocente. Cuando descubrieron el fuego, podías elegir. ¿Cocinarás con él o destruirás la casa de tu vecino? Es importante tratar de responder a las preguntas de esta índole de un modo particular y no con un pronunciamiento en general para todos los casos. Sucede lo mismo con la energía nuclear...

¿Nos aleja la tecnología de la naturaleza? Solía hacerlo, pero ya no es así. Ahora es más sofisticada. Te permite, entre otras muchas cosas, vivir en un pueblito y mantener un perfil cosmopolita. Puede, en suma, resultar enormemente liberadora. Como músico, ya no tengo que irme a trabajar a un estudio asqueroso de los años setenta con moqueta llena de chorretones en las paredes. Puedo escaparme al campo y componer al pie de una montaña realmente inspiradora. Y, como le decía, creo que la nueva tecnología táctil es valiosísima como herramienta educativa.

Valor y educación son dos conceptos que andan reñidos últimamente en los países europeos... ¿Qué siente al ver que las primeras víctimas de los recortes económicos en estos tiempos tan ciegos son la educación y la cultura? Una profunda tristeza. Es una coincidencia nefasta. Yo lo veo en mi hija. Emplea la tecnología para aprender cosas a una velocidad asombrosa. Ahora nos ha dado a las dos por jugar con una aplicación que te permite saber los nombres de Estados Unidos. Yo nunca supe eso. En el colegio me enseñaron sobre historia y geografía europea. Resulta tan intuitivo que aprendes sin darte cuenta... Y eso sí, mi hija me da mil vueltas.

¿Es consciente de la relevancia cultural de su madre? Bueno, tiene ocho años, pobrecita. Por supuesto que hay ocasiones en las que tengo que explicarle la razón de que la gente se me acerque en mitad de la calle con esas expresiones entre beatíficas y suplicantes. Por lo menos ha dejado de parecerle una pesadilla. Ya tiene edad para entender que todos los trabajos tienen una contrapartida y que la de este no es peor que la de los demás, solo un poco diferente.

No venderse, no callarse

No, no es su estilo el de morderse la lengua. Poco después de conocerse el derrumbamiento financiero, la más célebre exportación artística de Islandia arremetía contra los gestores de su país. En octubre de 2008 firmaba una tribuna en 'The Times' en la que atacaba a los responsables políticos y económicos no solo por la bancarrota, sino por haber intentado vender la extraordinaria naturaleza islandesa a las multinacionales.

Siempre buscando la vanguardia, la compositora, cantante y actriz (con Lars von Trier) se ponía absolutamente del lado de la fuerza de la naturaleza. Quizá por eso su nuevo trabajo, recientemente publicado en Universal, se titula 'Biophilia', afición por la biología.

Nació en Reikiavik en 1965. Pronto sintió la llamada de la música. Comenzó en el movimiento punk y en el grupoThe Sugarcubes. (En la foto, en 1990).

jueves, 3 de noviembre de 2011

El drama de la conciencia

¿Tan mal anda nuestro mundo que tener conciencia desencadena dramas tan crueles como el que estamos presenciando y compartiendo en el caso de Grecia?

Ante la decisión de llevar a referendum el caso del enésimo rescate griego, el club de la desgracia internacional que maneja los dineros y los hilos del poder acaba de dejar a Papandreu suspendido en el vacío con el hilo desgastado por el desaliento y la impotencia. Castigado al ninguneo en casa propia. Se ha movido y por eso ya no tiene sitio ni siquiera en la foto de su propio gobierno, con mayoría absoluta, que le han hecho polvo con las presiones, las influencias "prudentes" y el miedo inoculado entre sus propios colaboradores.
Es imprescindible que lo que quede de cuerdo y sensato en los gobiernos democráticos de Europa, reaccione y despierte. Grecia es el aperetivo nada más. El chivo expiatorio "ejemplarizante". Grecia era la misma cuando estaba gobernada por el neoliberalismo, los problemas, incluso, se gestaron bajo esa égida especuladora e inconsciente, los heredó el actual ejecutivo. Pero ha sido con este último con el que se le ha puesto la soga al cuello. Como una cruel amonestación de cara al resurgimiento de la social democracia que ahora despunta en Francia, Alemania, Dinamarca e Italia, ahora que están en puertas las elecciones en España. Es un aviso mafioso: "Mirad lo que pasa cuando se disiente, así que a ver lo que votais". Grecia no está en el estado que quieren hacernos creer. Tiene los mismo s problemas que Inglaterra, Italia o España, pero cometió el error de girarse hacia una democracia mucho más solidaria y respetuosa con derechos y libertades. Ahí comenzó su calvario deudor.

¿Qué se puede esperar de una Europa gobernada en mayoría absoluta por un parlamento neocon, cuyos sostenedores son los grandes capitales del mundo? Pues políticos sicarios de ese poder depredador que está poniendo a sus pies la dignidad del hombre libre. Que le ha impuesto una deuda privada y evaporada en paraísos fiscales y obligándole a pagarla eternamente, para lo que debe pedir constantes rescates al BM o al FMI, -que son los mismos perros con distintos collares- con lo que esa deuda aumenta constantemente.

Es urgente y perentorio salirse de esa rueda de extorsiones delincuentes y hacer como Islandia: Negarse a pagar lo que no se ha consumido. Pedir responsabilidades a banqueros especuladores y cómplices políticos. Desenmascarar el bundes-negocio. Ampliar la seguridad social y hacerse una piña solidaria, creando un nuevo sentido de la economía y del mercado. Aterrizar por fin en la realidad y en el sentido común. Comprender que las "ventajas" del euro son una trampa saducea para apoderarse de toda Europa junta, algo que sería mucho más difícil hacer de país en país. Aquí se impone el sentido común, frente a la falacia del "very very happy" interesado y mangante que nos cuenta que "somos europeos por la gracia del euro, la bendición de santa Merkel y la intercesión del venerable Sagkó" , en cambio se necesita la estrategia del "divide y vencerás", es decir, separar las partes de un todo virtual enfermo, porque es necesario que sobrevivan al espejismo de una falsa unidad precaria en todos los sentidos. Y curar el mal con un tratamiento inteligente y eficaz, no para llenar bolsillos ávidos, sino para empezar a vivir como seres humanos en evolución verdadera.

En un momento como éste es necesario empezar a sanar localmente. Es imposible hacerlo en grandes dimensiones, porque una inyección o un gotero, -en el caso griego-, del mismo veneno, que es lo que se pretende hacer para reanimar al agonizante mercado mundial, sería otro diparate endeudador. A un enfermo terminal es inútil exigirle que corra en un maratón. Se moriría por el camino. Y eso es lo que se está haciendo: sujetar con alfileres algo que pesa muchísimo y que no resiste por más tiempo.
Este sistema se ha muerto y de momento nadie sabe como sustituirlo. Se amparan en la idea de las economías emergentes, pero éstas están contagiadas también por el mismo mal. No han mejorado ni la ética ni la decencia ni la solidaridad. Y están condenadas a lo mismo, sólo durarán el tiempo que dure la rentabilidad del endeudamiento generalizado. China es un campo de concentración que ha unido las dos barbaries históricas: la masificación despersonalizada del comunismo y la depredación inhumana del capitalismo más feroz. O la India que está exportando a África millonarios ávidos que están dejando sin tierras de cultivo ni de pastos a los habitantes de las zonas que ocuparán por una miseria de "alquiler" estatal durante sesenta o setenta años. No todo lo que está emergiendo es ético ni humano. Se comprende que con el ejemplo occidental, ningún negocio al estilo, pueda mejorar a los "maestros" de Wall Street. Y sin cambios personales,y locales cualquier prtensión de cambio global es una falacia más.

No sirven los parches. Hay que empezar de nuevo si se quiere seguir vivos y sostenibles. Cambiar la mentalidad, el modo de vida. No es posible retomar con éxito la segunda parte de esta tragedia global. Cada vez más global y menos controlable. Despiértate, Europa, y despiértate mundo, porque a la mentira se le ha caído la máscara y ya podemos ver qué hay detrás de sus milongas. Todos somos Grecia, aunque no lo parezca. Y lo que está sucediendo allí, mañana sucederá aquí. No es la culpa de un gobierno que "derrocha" en el gasto público, sino de la avaricia y la inhumanidad de los especuladores que quieren poner sus peones y alfiles en la política para vivir a costa de la esclavitud de todos los pueblos y ciudadanos del planeta.

Todo está todavía, al menos en Europa, en las manos y en el voto de los demócratas; por favor, reflexionemos bien y no renunciemos al derecho y a la dignidad. Si Islandia lo ha conseguido, nosotros podremos conseguirlo también. No por ser "antisistema", sino por cambiar un sistema podrido por otro sano. Que hay que ir elaborando entre todos, serenamente y solidariamente, por primera vez en la historia conocida. Sin embargo recordemos que todo sistema depende de la calidad de los elementos que lo componen. Los milagros a ese nivel no existen. Ni sería justo ni lógico ni posible, disfrutar de un mundo mejor sin mejorar nosotros al mismo tiempo; de modo que somos nosotros quienes tenemos la responsabilidad de cambiar nuestra mente, nuestras manías, nuestros bloqueos, miedos y prejuicios, nuestros ideales y nuestras conductas, mientras cambiamos el modo de vida y de sociedad. Informados, reflexivos, críticos constructivos, éticos, exigentes con nosotros mismos en materia de generosidad y de moral cívica. Generosos. Trabajadores por el bien común, porque en él está contenido el bien individual, mientras que el bien sólo personal, acaba olvidando el bien de todos y a larga lesionará y arruinará también lo propio.
No es necesario odiar a los explotadores y especuladores, sino conseguir que ellos también comprendan en donde se han metido, creyendo haber encontrado la panacea.

Tampoco es un tiempo de revanchas ni de odios ni de humillaciones mutuas, sino de cooperación para salir del pozo negro. De asumir responsabilidades y de inventar juntos iniciativas lúcidas y válidas para el cambio a mejor, aunque no a más ni a mucho, sino de aprender a ser más felices que millonarios. Más justos que tramposos, más eficaces y útiles que famosos, poderosos e importantes, más limpios que corruptos, más inteligentes que pícaros. Más sanos que enfermos, más vivos que zombis teledirigidos. Seres humanos encontrando juntos el sentido de vivir para ser y de ser para vivir con verdadera calidad . Con un bienestar capaz de abarcar los tres niveles: personal, local y global.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Grecia, por fin, se decide

La eurocamarilla tiembla. Grecia, la inventora de la democracia, se ha decidido, después de Islandia, a ejercer su invento milenario. Metida a presión con el calzador de una prima de riesgo devoradora ansiosa de todo dinero real o virtual , como Irlanda, España, Inglaterra, Italia y Portugal, en una vorágine de baja velocidad y arrastrada por otra de alta europresión, como el eje París-Berlín, ha dicho : "Basta!, quiero aclararme. Quiero preguntarme si este sin vivir dependiente e inexorable es el ritmo que quiero y puedo sostener, o simplemente estoy abocada a destruirme como ciudadanía soberana por un temporal transoceánico que la mala gestión y las gueras locas ha desencadenado en los USA y contagiado a la zona euro para que nadie levante cabeza si no es bajo la "tutela" del dólar". Y ha convocado un referendum a despecho y sobresalto de los eurojefes del asunto, del entramado laberíntico donde ninguno sabe qué está pasando, qué ha pasado ni qué va a pasar. Y los que los saben, callan, porque tampoco están seguros de saber lo que creen saber.

Grecia, la vieja maestra de filosofía, de polis y democracia, se ha decido a preguntarse mayeúticamente, como Sócrates, los porqués de su situación, de su hipoteca fantasma cada vez más monstruosa y de su papel político en el consorcio mercantil de un continente agobiado y aplastado por su propio concepto del bienestar y el maldepender. Y superando los tabúes de toda laya, se ha lanzado por fin hacia la decisión que debería haber tomado hace mucho tiempo: reflexionar y responderse a sí misma si desea o no continuar soportando el suplicio actual o reestructurarse y gestionar su enfermedad por su cuenta y riesgo. Con terapias caseras, que casi siempre curan lo que conocen con sus remedios personalizados, mejor que con tratamientos standard.
Esa decisión ha hecho temblar los palos del sombrajo inestable de todo el contienente. Puede ser un "mal ejemplo" como Islandia. ¿Qué van a hacer los organizadores de la verbena si los bailarines ya no quieren seguir bailando al son de la orquesta y pagar carísimo cada vals y cada bolero? ¿Quién pagará y seguirá manteniendo a los músicos, a los organizadores y a los que han montado los puestos de baratijas, de churros, de chocolate, de piruletas, de confeti, antifaces, sombreritos, trompetillas, licores, refrescos y globos volátiles? Si los bailarines han decidido ponerse a considerar lo cara que les está saliendo la fiesta y empiezan a pensar por su cuenta, el negocio se va a pique. Y la bolsa, que lo sabe muy bien, ya se puso histérica en el mismo momento del anuncio de la consulta popular. Pero ¿qué está haciendo ese Papandreu, por Dios? ¿se ha vuelto loco? ¿ o es que los locos somos los demás y resulta que los griegos han recuperado de repente la cordura?

Papandreu ha cumplido con su deber de político, de servidor de la polis, que le exige una salida del euro-schock. Los ciudadanos son los que están aplastados por un sistema-apisonadora y se plantean con todo el derecho si quieren o no seguir en ese estado cada vez peor, metidos en una deuda astronómica de la que nunca han sido conscientes. Papandreu ha hecho lo que debe, aunque mucho más tarde de lo que que hubiese sido deseable y aconsejable. Es lo que en 2008 debió hacer Zapatero en España, cuando al llegar el semestre de presidencia europea, se le expuso el estado de recortes necesario y el montante de la deuda. Lo justo, lúcido y recomendable como socialdemócrata, hubiese sido no aceptar el encargo de gobernar Europa sin informar primero y consultar después, a los ciudadanos de su país, si estaban dispuestos o no a que su gobierno tuviese que renunciar al programa que fue votado en las urnas, para adaptarlo a la crisis desencadenada por los USA. Zapatero, obviamente, se hizo el harakiri político y dejó que las medidas y recortes a capricho de las agencias yankies, hayan ido reduciendo la economía, el empleo y las bases de la sociedad democrática en manos de la banca y bajo mínimos morales insostenibles. Parafraseando a San Pablo en una de sus cartas: sabiendo el bien que quería hizo el mal que no quería hacer. Y lo hecho, hecho está. Ahora España está en riesgo de caer en manos del PP o de asumir una salida a la Papandreu, que es mucho menos peligrosa que la primera opción.

Esperemos que la sensatez nos haga parar y reflexionar antes de que llegue la desesperación, como en Grecia. Porque si el 20N triunfase la gaviota, nunca tendremos la posibilidad un Papandreu dispuesto a preguntar nada, ni a plantear un referendum a nadie. El remedio de la derecha dura en las crisis es el aumento de represión, la desinformación mediática, la autarquía, control de la prensa (vease TeleMadrid o Canal Nou y Radio Nou, para comprobarlo) y la prohibición de toda manifestación que intente hacer pensar a los ciudadanos. Como no sabe dialogar, combate todo lo que no le gusta o le impide hacer de su capa un sayo.

Cuando una consulta popular, justa y necesaria al borde del abismo, pone los pelos como escaropias a todo un sistema monetario, no se debería considerar esa consulta como un "peligro", según comenta Gabilondo en su video de hoy, sino reflexionar sobre ello y comprender en qué estado de precariedad está la falsa democracia europea y darnos cuenta del tipo de trampa en que nos va envolviendo esa gigantesca tela de araña pseudodemocrática que está acabando, en pro de la depredación salvaje, con las bases fundamentales de la democracia real. Incubando una sociedad de esclavos engañados, mantendores de un feudalismo vergonzoso, camuflado de ventajas irrisorias y falsas seguridades, subvencionadas con el sacrificio de todos y el cinismo opresor de unos cuantos. La ultraderecha del mundo ha provocado la crisis adecuada para llegar al poder y suprimir la libertad por escasez de recursos, que obviamente, están cayendo en sus manos, sin que nadie se dé cuenta.

La asignatura que Zapatero ha suspendido al final de curso, ha sido sustituir el referendum inaplazable sobre el modo de gestionar la economía española dentro o fuera del euro y la "deuda" vaporosa, por unas elecciones legislativas que distraen en vaivenes partidistas y no consegurán nada más que cambiar de busto parlante mientras puede abandonarse Guatemala para aterrizar en Guatepésima, si por fin se cumpliese el lúgubre pronóstico del triunfo ultra. Cuando la piel de oveja se desplomase y le viésemos las orejas, los colmillos y los zarpazos al clan de la gaviota mutante ya sería demasiado tarde como en Castila La Mancha, Madrid, Galica o Extremadura. Lo de Valencia es mucho peor. Los ultras han conseguido el triunfo rotundo conectando via petardo, paella, insulto a la inteligencia y corrupción para todos, que la sociedad valenciana, tradicionalmente demócrata, se haya convertido también al ultraísmo embrutecedor de inteligencias y que hasta la oposición se haya hundido en el nirvana meninfot. No permita el cielo ni provoquen los engañados, acojonados y miopes de siempre que el pais entero se desguace en enredos de poder tan torpes como destructivos.

martes, 1 de noviembre de 2011

Algunas sugerencias para revisar actitudes antes de votar

Comenta Iñaki Gabilondo en su video de hoy en El País, que la socialdemocracia, que debería haber sido la aliada natural de la justicia social, se ha hecho, por el contrario, cómplice del liberalismo económico y salvaje que ha acabado por arrinconarla y quitarle las riendas de la responsabilidad política directa. La ha reducido a una sigla sin demasiado sentido.
Y eso está desmantelando la esperanza y socavando todos los logros de igualdad y respeto social, que se habían ido trabajando a lo largo de varias generaciones y con grandes sacrificios.

Ahora el programa del PP se reafirma en su ninguneo e incapacidad para estar a la altura de la situación, que esa misma ideología ha provocado, con el consentimiento y la "contaminación" irresponsable de la socialdemocracia.
La propuesta económica del PP es la rebaja indiscriminada de impuestos. Con lo cual, los ciudadanos se verán abocados a renunciar a todos los servicios sociales que se mantienen con las aportaciones de los impuestos. Y todo porque el PP no quiere ni pensar en una subida lógica de tributación de las economías más fuertes. Es decir, justo, en este momento de tremenda desigualdad, lo que menos favorece a levantar una economía deprimida no es dejar de sostener los gastos públicos que favorecen a todos, sino subir los impuestos a las grandes fortunas y holdingns. Un reparto equitativo de recursos, a la larga favorece a todos, porque crea trabajo y por lo tanto aumenta el consumo de los bienes producidos. Una desigualdad de recursos públicos a favor de los bienes privados, engendra miseria que acabará por arruinar y empobrecer también a las grandes empresas que se quedarán sin clientes que consuman sus productos. Por ejemplo, ¿cómo es posible que la Banca se esté autoadjudicando subidas y pensiones astronómicas y no se establezca por ley la imposibilidad de cometer esos delitos que por falta de regulación legal se perciben como derechos, aunque moralmente sean denigrantes y depredadores para todos y no devuelvan el dinero público que se les debería haber prestado y no regalado irresponsablemente? ¿Cómo es posible que una empresa como Telefónica, con un superávit impresionante suba los sueldos a los altos ejecutivos y despida a miles de trabajadores, en vez de conservar el trabajo de los que ya están y además, crear más puestos, dada la demanda siempre creciente en el sector?
La reciente reforma de la Constitución en los países europeos ha sido una chapuza, porque no ha previsto la solución jurídica y penal, a los delitos financieros que en este momento acosan la estabilidad y la gobernabilidad de los países de Occidente esclavizados por el gran capital mafioso. Por ejemplo, un control de la banca, nacional e internacional, con inspecciones exahustivas, para obligarla a declarar todo movimiento de dinero hacia paraísos fiscales e inversiones fraudulentas. El final necesario de una economía de mercado financiero, en la que el dinero ha perdido su significado de medio, para convertirse en fin. La bolsa es una verdadera inflacción en sí misma. Y el dinero acumulable a través de ella es el único objetivo. No lo es su aplicación, su valor en cuanto herramienta para lograr mejoras de calidad de vida en el Planeta, sino un objeto de deseo acumulativo para fines particulares y egoístas, a pesar de que esas ansias de acumulación se cristalicen evidentemente en empresas abusivas que explotan a los trabajadores, que invierten en contaminación y destrucción de la naturaleza y de la salud. Que se mantienen acosando a las economías de los países de donde pueden obtener más ganancias y evitando el desarrollo de aquellos otros que están en la miseria por falta de recursos tecnológicos, científicos y estructurales.

Es decir, la socialdemocracia ha perdido el tren del progreso real, el sentido de su viaje humano y se ha convertido en el convidado de piedra cooperador del neoconismo deshumanizado que se asienta en la competencia, en la rivalidad y en la acumulación del dinero como fuente de poder que lo compra todo para devorarlo insaciablemente, irreflexivamente. Inmoralmente. La avidez neocón y la tolereancia irresponsable socialdemócrata están acabando con el "sistema" que ellas mismas quieren mantener en esta UVI insoportable y precaria absoluta. Cada día más.

¿Qué debería hacer Rubalcaba? Informar a los ciudadanos del estado real de la situación. Con toda transparencia. Y presentar un programa modificable y dinámico, que sustituya al egoísmo rampante y suicida actual por verdaderas reformas. Constitucionales y consensuadas por los ciudadanos en referendum. Tomar otro rumbo muy distinto. Una información constante acerca de las necesidades y una escucha receptiva a las soluciones que los ciudadanos y los colectivos, pueden y deben a portar. Cuántos problemas que se han convertido en losas aplastantes o en aludes inmensos, podrían haberse resuelto democráticamente, consultando a la ciudadanía. Por ejemplo creando comisiones parlamentarias de consulta. lo mismo que se nos obliga sí o sí, a participar en las mesas electorales.
Ese modo de gestionar es educativo, porque acostumbra y disciplina a pensar más allá de uno mismo y sus asuntos, y a asociarse para pensar mejor entre todos. Y conseguir conjuntamente lo que un equipo limitado de colaboradores se ve incapaz de afrontar con éxito porque está circunscrito a una pobre visión parcializada y alejada de la cotidianidad donde en realidad se cuece la vida .

Lo mismo que células enfermas acaban por enfermar el cuerpo del que forman parte, así ciudadanos y gobernantes enfermos de ambición y de estupidez borreguil, de-forman y descomponen una democracia irrisoria e imposible. Constituyen una tontocracia. ¿Y qué salida queda en una tontocracia cuando llegan las elecciones?

1) Votar el programa que proponga menos tonterías. Menos de lo mismo que ha llevado ya al desastre.

2) Votar el programa más creativo y valiente.Más arriesgado en soluciones y propuestas. Porque ya sabemos que sólo podrán cumplir poco de lo prometido. Más vale que las promesas sean las más altas de miras y las más numerosas. Porque los logros también serán mayores. Si votamos la precariedad de lo de siempre, tendremos menos aún de lo de siempre.

3) El más solidario y coherente. Mirando también como se han comportado los candidatos personalmente en moral, en eficacia, en decisiones justas, en realizaciones concretas, en capacidad de escucha, sin temor y sin bloqueos. Tengamos en cuenta que no debemos votar "ideas", sino personas. Porque las ideas sólo se realizan a través de las personas. Una persona da vida a las ideas. Las ideas en abstracto no son nada. Por ejemplo, si yo quiero votar a un candidato porque va a misa los domingos o le reza a la patrona del pueblo en la romería, pero luego está corrompido hasta las cachas, es gay oculto y rechaza a los gays públicamente y como tapadera hasta está casado. Exige decencia a los demás, pero se corrompe con regalos y prebendas. Habla de caridad cristiana, se parte en dos si ve al papa o los obispos, pero luego deja sin escuela a los niños que no pueden pagar un colegio o sin ayuda sanitaria a los enfermos o ancianos que deben pagar de su bolsillo medicinas y atención en clínicas privadas u hospitales públicos gestionados por el Corte Inglés, por ejemplo. O tiene inmigrantes empleados a los que paga un miseria. Que funciona favoreciendo a quienes le invitan a veranear en sus emporios turísticos o le compran con regalos. Que quita y pone enchufados a su gusto, por afinidades ideológicas, no por su rendimiento profesional, e incluso prefiere los tontos útiles que no se plantean nada, antes que colaboradores competentes y "molestos", empeñados en servir de verdad a los ciudadanos.

En fin, que lo mismo que cuando se compra un producto se revisa antes de adquirirlo para comprobar que se corresponde con lo que queremos, y lo revisamos completamente, sin fiarnos de la idea del fabricante ni de la publicidad, así mismo debemos estudiar a los candidatos. Seguir la trayectoria de cada uno. Recordar sus comportamientos en el Congreso, en las intervenciones, la capacidad de cooperación y de civismo y de respeto que ha mostrado cuando era opositor. La flexibilidad y la creatividad, como a los colaboradores más próximos que ha elegido para estar trabajando a su lado. Sus sueldos y sus subidas. Los recortes que han hecho en ellos, el uso de coches y seguridad, e incluso si les has visto ir al Parlamento en taxi o en bici o andando. y como se han comportado cuando han llegado al poder. Cómo han hablado de sus oponentes. Si son capaces de reconocerles que han hecho algo bueno. Todo eso es vital a la hora de elegir a un gobernante y a su equipo. Porque no nos van a gobernar ideas, sino personas.

Arenas movedizas


Querido 15M, ¿no afirmas que tu prioridad es una "Democracia Real ya"?
Entonces,¿por qué amenazas con montar otro poyo como el que nos llevó el 22 de mayo a la abstención masiva y a que ahora en autonomías y ayuntamientos se esté recortando hasta el resuello mientras los sueldos "oficiales" se han subido a toda la nueva plantilla mandamás?
La democracia real se define en las urnas, no en el motín de Esquilache permanente. Hay que reflexionar profundamente antes de cargarse por segunda vez las posibilidades de mejorar. A ti te molesta que te prohiban algo, simplemente.Sin revisar si es que esa prohibición pueda ser beneficiosa para el resultado final. La adicción a la adrenalina como estrategia es fatal, porque nubla la inteligencia emocional que nos permite la adaptación, la ecología de la convivencia civilizada.
Ahora amenazas de nuevo con ocupar las plazas y las calles en la campaña electoral, quieres mover emociones y cabreos, que aunque justos, cegarán y confundirán la mente y la voluntad de muchos ciudadanos, que gracias al colocón de indignación visceral, absteniéndose de votar, o votando en blanco y en nulo, perderán la ocasión de transformar el bipartidismo narciso y fatal que nos ha estado gobernando desde el 82, en un mosaico mucho más rico y democrático de distintas opciones-bisagra que harán un papel decisivo en que la democracia sea verdaderamente real y la conciencia participativa se desarrolle plenamente.
Si predicas la ira contra el voto, ten por seguro que nada va a cambiar a mejor, sino a peor. Lograrás que lo que venga detrás del 20N prohiba todo. Asociarte, ocupar y convocar. Reunirte. Manifestarte. Ser escuchado y hacer tu trabajo liberador, como ahora estás haciendo. Eres, 15M tan importate y decisivo para que todo mejore, no sólo en España, sino en el mundo, que no te puedes permitir ahora la irresponsabilidad de desestabilizar y frustrar por segunda vez las posibilidades de ese cambio que todos estamos deseando y a favor del cual nos hemos manifestado contigo en cada ocasión, a pesar de haber visto la metedura de pata garrafal que fue salir a la calle, justo, una semana antes de las elecciones territoriales. Donde ayudaste más a desmontar la democracia que a favorecerla, vistos los resultados más que previsibles ya entonces, de la movida popular ciudadana, que hay que saber distinguir de la demagogia populista manipulable y manipulada.
Los antisistema, los "radicales" furiosos, los gruñones políticos habituales cuya fuerza se va por la boca y no deja nada más que rabia y frustración, sólo sirven para crear más de lo mismo y propiciar que en esa división rebelde y desorganizada, que se abstiene porque ninguna opción es suficientemente "pura", acabe existiendo un parlamento europeo rabiosamente antisocial, insolidario, déspota, tonto y esclavo de la prima de riesgo inventada, adicto al timo de la banca y obediente al club Bilbelderg, los que potencian este estado de cosas desde sus tramas de poder. Ellos también te miran con mucha simpatía, 15M. No te imaginas lo que significas para ellos: su caballo de Troya para consolidarse. Tú, desestabilizas para que la gente despierte, pero son ellos los amos del despertador al que tú sólo pones en hora y le das cuerda.

Hoy tu mensaje, tu poesía, tu contenido social extraordinariamente válido, debe reflexionar y considerar lo que significa intervenir para desestabilizar en determinados momentos. Significa jugarse la democracia a los dados de la imprudencia. Unos "demócratas" que abandonan a su malhumor justificado, su responsabilidad de ciudadanos libres y soberanos, están haciendo una jugada terrorista e inconsciente, con la mejor intención. Gracias a la que ahora España está "disfrutando" de un Estado en proceso de sitio y desmantelación, donde desde la base de ayuntamientos y autonomías, se están desguazando los cimientos de la sociedad democrática erradicando la escuela pública, la sanidad, la ley de dependencia y toda la estructura social previsible, a favor de copagos, recortes inhumanos imprevisibles, destrucción de empleo para los más desfavorecidos y creación de empleo para el clan de los millonetis, manos libres en el fraude, en la corrupción, en la contaminación del poder judicial, totalmente politizado y al servicio de banca y casta neocon. Planes de pensiones privados que sustituirían, si ganasen, dentro de nada a las pensiones por justa cotización a base años de trabajo.

En fin, tú verás lo que haces 15M. Pero debes saber que la indignación visceral, sin autocrítica y sin cerebro, que te impide ver las consecuencias de tus propias movidas a destiempo y fuera de lugar, es un abismo muy peligroso que debes evitar cuanto antes si no quieres ser tú mismo el que primero se hunda en él. Su víctima más directa y evidente. ¿Sabes por qué? Porque los que ahora creen en ti y participan lúcidamente deseando una democracia verdadera, cuando vean y sufran lo que llegará gracias a tu ceguera colaboradora inconsciente y destrozadora de votos, te abandonarán; y de desguazarte, ya se encargará lo que gobierne gracias a tu propia colaboración. No te das cuenta de que ellos buscan tu rabia destemplada y tu anarquía para tener motivos suficientes que te hagan odioso al resto de la sociedad y así suprimirte por necesidad de "orden público". Es lo mismo que hicieron en la 1ª República: crearon una bolsa de miseria tal, provocaron tal malestar y desigualdad en todos, tanto odio, injusticia, violencia y enfrentamiento entre extremos, que sólo podía tener "solución" con un golpe de poder fáctico que pusiese todo en "orden" y que les hizo usurpar el poder político creando un Vietnam español, una guerra civil fratricida, que desgastase las ilusiones democráticas para siempre. Que hiciese que la población considerase heroico, por traer la paz de los cementerios, al tipo que inició la guerra. Y así el golpe derivó en una dictadura que nos ha tarado durante más de 70 años.
Así que , por favor, 15M, dale un repaso a la historia reciente, ésa que -seguramente porque los libros de texto los producen editoriales católicas- no se enseña para nada en las escuelas ni en los institutos. Cambia de rumbo, ahora que aún puedes hacerlo. Los pueblos desmemoriados acaban repitiendo los mismos errores de su cruel pasado. Gracias por estar ahí, 15M, pero procura que tu función no sea la puerta del caos y del desastre social, político y económico. Del desastre ético y cívico. Del desastre humano.