martes, 9 de noviembre de 2010

Desde El Aiun en directo. Al amanecer.

"Gases, porras, piedras, jaimas incendiadas... Todo destruido"

Antonio Velázquez es un cooperante mexicano

SUSANA HIDALGO 09/11/2010 08:00 Actualizado: 09/11/2010 11:28


A las siete de la mañana, cuando aún no había salido el sol y todo el mundo dormía, llegaron los helicópteros, los mensajes por megafonía en árabe, la policía marroquí despertando a la gente con gran violencia, a empujones y golpes y tirando las jaimas. Con el susto aún en el cuerpo y sin poder recoger sus cosas, los desplazados empezaron a abandonar la zona con la ayuda del grupo de seguridad de saharauis que se había formado a propósito para el campamento.

Gases lacrimógenos, porras, piedras, jaimas incendiadas... Todo para controlar a una población formada principalmente por niños, ancianos, mujeres y discapacitados. La población del campamento es un reflejo de la población general saharaui: es decir, no hay apenas gente joven porque la mayoría ha emigrado. Todos los represaliados han sido los más débiles. Todo quedó quemado y destruido. No ha quedado ni una jaima en pie. Vi a muchos heridos pero no puedo confirmar que haya habido muertos.

Tras la violenta acción militar y policial, empezamos a desplazarnos hacia El Aaiún, a 15 kilómetros de distancia. Salimos andando y en los Land Rover; aún hay gente caminando en pleno desierto.

Mientras caminábamos, a lo lejos pudimos ver El Aaiún envuelto en humo. La ciudad tenía fumarolas. Luego nos hemos enterado de que los familiares de las personas que estaban en el campamento han salido a la calle a protestar. Está habiendo una Intifada, la ciudad está sitiada.

Ya el día anterior habíamos empezado a sospechar que algo iba a suceder cuando a las tres de la tarde cortaron las entradas al campamento. No dejaron salir a nadie, tampoco a las familias que iban a recoger a los niños a la escuela.

El calvario saharawi y la injustica del olvido

Todas las portadas de la prensa de hoy muestran las fotos del campamento saharawi en llamas. Arrasado por el ejército marroquí y permitido por la indiferencia internacional y la pereza de las instituciones mundiales. Y también por la irresponsabilidad insolidaria de España, el país al que el pueblo saharawi está ligado por historia, lengua, cultura y proximidad humana y afectiva. No en vano fueron españoles durante mucho tiempo y siguen siendo hermanos muy queridos. A partir del año 1975 en que Marruecos con la marcha verde y aprovechando el momento de la muerte del dictador español, invadió el Sahara Occidental, apropiándose de El Aiun, la suerte desgraciada de este pueblo extraordinario, quedó echada en el saco de la injusticia y del olvido,convirtiendo en nómada forzoso a un pueblo sedentario, cultisimo y de una calidad humana extraordinaria. Condenados a errar por el desierto entre la tierra de nadie de tres países: Argelia, Marruecos y Mauritania, esta comunidad de seres dolientes se ha debido adaptar a toda inclemencia. Milagrosamente no sólo no se han embrutecido por esa crueldad xenófoba e imperialista de Marruecos, sino que han conseguido ser un ejemplo único en el mundo islámico. No han perdido su raiz espiritual, pero la han depurado. Han conseguido hacer una sociedad democrática, donde hombres y mujeres tienen idéntico valor y derechos. Asambleas para informar y decidir. Leyes justas y tolerantes. Puesta en común de los bienes que se poseen, para que no haya nadie carente de lo fundamental. Mantienen sus ceremonias sociales, su música y sus danzas. Todos estudian. Y tienen un número grandísimo de universitarios útiles para muchas cosas, desde hacer una operación quirúrgica a inventar un sistema generador de electricidad, formas de cocinar inimaginables, higiene perfecta en un medio salvaje y tantas veces de durísma naturaleza. Mujeres ingenieros informáticos. Psicólogas, matemáticas, maestras, médicos, abogadas y a la vez madres responsables y esposas , luchadoras sociales como sus maridos, padres e hijos y compañeras estupendas. Hombres a su altura en todos los sentidos, pues ellas no serían lo que son si ellos no fuesen como ellas. Diálogo y reflexión. Amor y cuidado excelente de los niños. Respeto y escucha a los ancianos, que tienen un valor que nunca se jubila. Valoran la educación al máximo. Tienen un sistema de banca común, en que se ahorra, no sabemos con cuanto esfuerzo, para pagar los estudios en España a los jóvenes que aquí son admirables en brillantez académica y responsabilidad en la convivencia. Nos dan sopa con onda a todos los europeos, que no sé si podríamos soportar ese estado de asedio y rechazo, esa forma de vida bajo mínimos en todos los sentidos menos en los valores.
Al pueblo saharawi le salvan los valores que no sólo no ha perdido sino que ha enriquecido con lo que aprende. De las dos culturas que conoce a fondo, la islámica y la europea, ha obtenido al alquimia perfecta para sobrevivir y crecer y superarse en las peores condiciones.

Ahora Marruecos, una vez más, les invade. Se apodera de El Aiun y saquea el campamento más próximo. Asociaciones españolas comprometidas con su causa les están apoyando y sus miembros también han sido maltratados y apaleados por la represión marroquí. La tentación que mueve esta barbarie es bicéfala. Por un lado, creando este problema se distrae la atención del pueblo marroquí que cada vez exije más información y más democracia, en una monarquía feudal, así que mejor crear un enemigo amenazante y distraer y unir al pueblo bajo el poder real. Y por otro lado, apoderarse de las minas de fosfatos y de la zona pesquera atlántica de las costas saharawis que es riquísima. Y por último, tal vez el matiz subliminal más potente: acabar con esa mancha oscura de libertad y democracia natural en el mapa religioso de una cultura teocrática dominada por el poder religioso unido al poder político. Los saharawis, son ante todo la anomalía escandalosa del Islam. Aunque seguramente son los musulmanes más fieles al designio humano de Allah.

El Gobierno de España tiene la obligación moral y la responsabilidad histórica de apoyar y ayudar a este pueblo, porque al abandonarles a su suerte, en 1975, en manos de la voracidad marroquí se abrió una herida hondísima en la conciencia del pueblo español. Usar y tirar son dos verbos de combinación suicida cuando se refiren a la ecología, pero cuando además se refieren a los seres humanos que un día fueron "propiedad exclusiva" de la garra política y económica, de la colonización, explotados y luego olvidados en medio del desierto, es además, un delito criminal de lesa humanidad. Un contubernio con lo más negro y maldito de este mundo: el sometimiento y el exterminio del hombre por parte de la ambición irresponsable y monstruosa. Sin conciencia y sin ética alguna. Desalmada.
Esperamos que Trinidad Giménez, la actual ministra de Asuntos Exteriores, esté a la altura de la situación y que España no se conforme con la paz de los muertos y represora de los vivos. La paz real sólo llega de la mano de la justicia y del diálogo entre iguales. Y los saharawis se merecen todo el esfuerzo diplomático y personal. Un viaje de Zapatero a El Aiun acompañado del secretario general de la ONU. Por ejemplo.

El imposible encaje de bolillos del Padre Lombardi


Todo sea por Dios y su santa iglesia. Pobre Lombardi. Debe ser terrible andar con el cazamariposas de los dimesydiretes, en plan coche escoba para salidadas de tiesto y de país en país, detrás de un ancianito apostólicamente molestón. Solucionando entuertos piadoso-diplomáticos. Zurciendo desgarrones que ponen al Islam a escurrir en un encuentro centroeuropeo, haciendo festones en otro evento en que habla de la lucha entre civilizaciones en su primer viaje a Inglaterra, que en el segundo safari procesional al iunitedkindón donde debe hacer una vainica doble cuando SS mete hasta el corbejón la santa pata, rematada en esa habitual manoletina bermeja, comentando con cierta nostalgia aria que el aeropuerto de Londres parece el tercer mundo por los transeúntes tan poco rubios y jacarandosos y más bien tirando a café con leche o a aceituna de Jaén.
Ahora, al Padre Lombardi, le ha tocado hacer un encaje de bolillos almagreños.
A su superficialidad Yavalisto XVI, le empezó a patinar la sacra pinza en el avión peregrino a
Santiago. Poco antes del aterrizaje ya lanzó, para abrir boca, los primeros arcabuzazos de rigor: España se pasa de laica y es muy preocupante que haya tanto gay emparejándose entre sí. Lo dice mientras se sacude el polvo de las manoletinas magenta y comprueba que la sotana blanca esté im-pecable. Faltaría más! Luego, pasando a todo trapo por las calles, bendiciendo el vacío y las voces lejanas, enfila los aires hacia Barcelona, allí incide sobre la familia, animado por
la inauguración del templo homónimo y quizás escandalizado por la peña protestona y homosexual que se ha morreado salvajemente ante sus propios ojos.
Que lo que Dios une con amor, no lo separe su representante con homofobia y sus chinelas rojas de delicada confección artesanal a juego con la esclavina de terciopelo bermellón bordeado en suave piel blanca de armiño, como un cuadro premonitorio de Raffaello, el de Urbino.

Luego la charla con los poderes políticos, que es lo suyo. Y aguantar que Zapatero le recuerde amablemente que España, a pesar de los trabucos del PP, es laica por decisión mucho
más amplia que las huestes montaraces de Curro Jiménez. Como es muy prudente y educado se abstuvo de ponerle al corriente de que no todo el monte es orégano entre sus huestes católico hispanas, que también se cuecen habas en el lado oscuro del pantalón. Y de las faldas. Y de las
sotanas. Porque lo único que distingue a un gay católico acérrimo de otro que va por libre, es sólo la hipocresía. Y que en definitiva, antes que gay, Lucifer es mentiroso y padre de la mentira, como dice el evangelio. También pudo decirle que se ocupase de apartar pederastas de los niños y de las niñas, porque está viendo la mota en la sociedad ajena y no ve las vigas, la bóveda de crucería y el cimborrio en la propia. Y mira que canta. A coro. O quizás sí, vea todo el panorama arquitectónico del conjunto y esté mirando al cielo a ver si algún santo se lo soluciona, mientras va moviendo pederastas por el tablero infinito de ese ajedrez vergonzante de la vanidad religiosa, especialista en lamentos retroactivos y en considerar que el mal sólo es mal cuando se hace público.

Imaginamos al Padre Lombardi revisando a cada minuto el vocabulario despontificio, ya que este ancianito de aspecto frágil, no es un pontífice, sino un pontiterminator. Se carga cualquier posibilidad literal de pontificar, es decir de tender puentes. El pontifica taladrando con los ecos del Ripalda y del concilio de Trento, que para eso le han colocado en la silla del pescador, que seguramente él propio pescador habría tirado sin más al lago de Galilea. Y despistando la trayectoria del Espíritu Santo que ya ni se molesta en pasar por los cónclaves self made.
Pobre Lombardi, qué destino el suyo. Ir remendando el tejido dialéctico desgastado de una institución que se cae a cachitos, eso sí, bendecidos urbi et orbe.
Lo cierto es que daría pena si no fuese una pena en sí el resultado represivo, humillante para los sencillos y los más pobres, descorazonador para los seguidores de Jesús de Nazareth, que dentro y fuera de esa estructura dinosaúrica sufren y soportan desvaríos anacrónicos, corrupciones gravísmas y chanchullos increíbles para mayor gloria del montaje.
Darían pena si no hubiese tantos damnificados a consecuencia de esos de poderes aferrados al imperio del desguace humano. Al enamoramieto entre la catolicidad enganchada al glamour de los armiños y la bestia sanguinaria de la ambición y del lucro.

Por otra parte es muy curiosa la fijación de este papa con España y su laicismo. Por ejemplo, de Francia, de Alemania, de Bélgica o de Portugal, de Inglaterra, de Estados Unidos, no dice nada. La obsesión es con España. Yo creo que es que al Vaticano lo tenemos muy mal acostumbrado. Seguramente en los demás países no hay concordato, la igesia católica es una más de las muchas religiones y no recibe ayuda estatal y se conforma simplemente con que no la molesten y por ese temor respeta los límites que la sociedad civil tiene establecidos en la libertad de credos y cultos. Pero aquí no es así. Aquí la iglesia es un poder más potente que la política, a pesar de que católicos practicates no hay tantos como católicos culturales. Las procesiones, las romerías, los sacramentos hechos folklore, la idolatría de la tradición que pasó de Isis a Mariasantísma y de los dioses romanos al santoral católico, sin reflexión ni lógica alguna, bajo la etiqueta de un cristianismo ya devaluado por Constantino y una iglesia a media luz, se ha hecho costra social y se unido al modo de entender la vida. Las monarquías católicas, las dictaduras bajo palio, y la falta de prática democrática, han ido generando una niebla difusa que ha velado no sólo el rostro de la fe verdadera, sino el sentido honestamente laico de la dignidad y de la libertad de los hijos del hombre que Jesús de Nazareth vino a despertar, enfrentándose por ello al sistema religioso de su tiempo basado en el poder de un mundo tan injusto como obsceno.

Y es muy triste ver personas válidas para el Reino de Dios que se quedan atascadas en el barrizal del negocio del fango y de la confusión. Y que han montado allí sus palacios, sus templos, sus ritos, sus campañas políticas de desprestigio contra lo que no les cuadra. Que han olvidado la mirada y la voz del carpintero nazareno, de la inteligencia humana y divina, para convertirse en servidores del vacío, del extermnio camuflado de seguridades etnocéntricas. Mientras sacan en procesión los fetiches idolátricos y convierten en fetiche al primer ancianito estudioso de los dogmas que se elige entre la élite del fetiche. Pobre Lombardi. No sé si cuando se enamoró del Evangelio en su juventud y decidió , como jesuíta, ser compañero de Jesús, el profeta de los desposeídos, de los marginados por los poderes del mundo, ni siquiera pudo imaginar que terminaría haciendo de limpia parabrisas detrás de un despropósito inexplicable ya en tiempos de renovación. Donde el Espíritu está permitiendo que salgan a la luz los motivos del cambio de conciencia en la humanidad. Ni que se especializaría en filigranas artesanales, zurcidos rápidos, remiendos de emergencia y bordados de precisión inigualabes en las sedas desgastadas y amarillentas del lenguaje vaticano. Se está ganando el cielo.

domingo, 7 de noviembre de 2010

España, masoquismo subvencionado

Comentarios: 188
Tras arremeter ayer contra el "laicismo" del Gobierno hoy critica las leyes españolas desde la ciudad de Barcelona que no ha salido masivamente a las calles como se aseguraba.


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¿Cómo conseguir ser completamente idiotas? Pagando una millonada por minuto de permanencia, a un señor vestido de largo y de blanco, que se pasea , con más miedo que otra cosa, en una especie de licuadora motorizada, jefe de estado de otro pais, para que venga a insultar a los ciudadanos que han votado mayoritariamente a un gobierno que legisla lo que esa mayoría ha pedido desde hace mucho tiempo: El respeto a lo diferente y la no condena a la libertad de elegir bajo lo que se decide en conciencia. No sabemos como se deciden las visitas de este insultador a domicilio. Si es una autoinvitación subvencionada por el gobierno con dinero de todos o si es una invitación inexplicable a todo trapo del gobierno de un país aconfesional que ya debería haber metido mano en ese concordato surrealista e incompatible con la constitución, que agravia comparativamente a los no católicos, que deben sostener con sus impuestos una religión que ni les va ni les viene. Los cristianos no católicoroamanos, estamos completamente en oposición evangélica a ese modo de gobernar y de actuar en materia religiosa. No creemos que alguien que ni siquiera conoce a aquellos a los que insulta y desprecia, tenga la menor autoridad para descalificar a nadie por opciones que sólo afectan a slaresponsabilidad personal, como el aborto o la homosexualidad. Creemos que además los católicos deberían pagar por su cuenta su religión. Organizarse económicamente al margen del Estado y de los impuestos normales. Que mantengan ellos el Vaticano y a sus sacerdotes. Y que éstos sólo cobren un sueldo cuando hagan un trabaj0 normal. Obreros, maestros, taxistas, médicos...y además, ministros de su iglesia.
Ese método dogmático que no es capaz de distinguir entre lo que a unos les parece sagrado y a otros no, no es válido para todos ni como religión ni como modo de convivencia.

¿Qué deberá hacer un homosexual del PP? ¿O los divorciados o alguien que aborta, que también las hay? Se trata sólo de que finjan. De que callen su condición y acepten las bendiciones aparentes del jerarca. Perfecto, si eso les ayuda a ser mejores, allá ellos, quizás sin eso serían aun peores. Pero, por favor, que se lo costeen de su bolsillo. Que lo festejen en sus locales. Que no invadan los espacios públicos que son de todos, con una procesión que paraliza los servicios, que rompe la marcha normal de los demás.
No se entiende como una igesia que traiciona gravemente el mensaje que supuestamente la inspira, se vea con fuerza moral para acusar a nadie de nada. Si ese representante de lo divino fuese un poco más humano y menos fanático,seguramente sería mucho más humilde y menos ostentoso. Viajaría como un peregrino,sin molestar, sin pedir dineros a cambio de su show mediático, como si fuese Madonna o un emperador de la dinastía Ming.
Dice la prensa que se le ha recibido con frialdad. Y es natural. A nadie le gusta pagar a alguien que vive de pasearse y dar consejos que su entorno no cumple. Que riñe a los de fuera por sucios mientras dentro de los armarios esconde la basura imunda de la pederastia más vergonzosa, nunca denunciada y siempre amenazante. Que tiene un derecho y unas leyes a su aire y que en nombre de eso, se permite saltarse las leyes humanas a la torera.
En nombre de Dios no se puede despreciar al hombre, por muy pecador que sea. Dios es Padre de todos, en cualquier estado que estén. Y justo los que tanto critica esa igesia serían los que más comprensión y escucha necesiten y menos juicio y dureza deberían sufrir. Parece mentira que no les avergüence que las sociedades laicas sean más compasivas y respetuosas, pacíficas y civilizadas que las más religiosas y cerradas en sí mismas.

El mundo ha cambiado y está cambiando cada vez más aprisa. Las religiones que perduran de verdad, no son los cancerberos de la moralidad, sino la guía del Espíritu. No se imponen jamás como condenas destructivas, sino que ayudan a construir la dignidad de todos. Los adeptos y los no adeptos. Nunca ven enemigos en los diferentes, sino caminos distintos hacia la misma realidad del absoluto. A ritmos distintos, por senderos diversos. Puede gustar más o menos cada forma de ver las cosas, se tiene que denuciar la injusticia, pero siempre desde la unidad, desde la bondad y la empatía. Nadie sobra en la mesa universal. Sólo faltarán los que no quieren sentarse para compartir el pan y la solidaridad.

Quien viene a rechazar a sus anfitriones y a criticar sin misericordia a los que no comprende ,no deberá extrañarse de que no se despierte ningún fervor en quienes no comparten los métodos impositivos de su poder temporal, que convierte a un servidor del Espíritu en esclavo de las componendas del mundo corrupto. Está terminando el tiempo masificado en que la conciencia del hombre confundía el ritual emotivo de la costumbre heredada que no cambia nada en la vida de nadie con sus rutinas calmantes de miedos y tensiones, que permiten despellajar al prójimo o pagar fatal a los asalariados o abusar de niños y comulgar o consagrar tan tranquilos, con el mensaje de espiritualidad real que cambia la vida. Y eso, parece que este devoto e ilustre convidado de piedra, no lo ha comprendido todavía.

¡Vaya por Dios, Felipe!

"La corrupción fue para mí una gran decepción, una gran frustración y probablemente una de las razones por las que decidí no hacer más política institucional"
(Felipe González. Entrevistado por JJ.Millás. "El País" dominical)

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Debe ser muy triste nacer para filósofo y acabar siendo el promotor y bendecidor del terrorismo de estado. Menos mal , según afirma este prócer de morro inconmensurable y verborrea similitruqui, que se negó a dinamitar materialmente la cúpula de E.T.A. No tuvieron tanta suerte los torturados y asesinados Lasa y Zabala, ni el secuestrado y torturado por error, Segundo Marey. El agujero negro de la corrupción absoluta crea un aura de incredulidad tan espesa que no hay lavado de cara ni de memoria que lo pueda dar por pasado, por obviedad natural en el entramado político, y, por lo que se ve, amoral y deformador orwelliano de esa realidad que a González se le escapa en el torrente circulatorio de la especulación palabrera. Su tortura y su éxtasis.
Millás lo escanea a la perfección y refleja en trazos impolutos el sentimiento de incredulidad y agnosticismo felipista que la mayoría de víctimas de su nefasta política sufrimos en sus dos legislaturas y media, cuando el Estado se convirtió en el Patio de Monipodio, y Rinconete y Cortadillo en sus gestores más potentes y sobre todo prepotentes. En su circunloquio de Maese Pedro faltan alguna piezas claves en el retablo de maravillas. Nos ha faltado la mano en el fuego por la impecabilidad de Mariano Rubio. El brazo larguísimo de Aida Álvarez, la pinacoteca del BOE, el mercadillo de Juan Guerra en la sevillana Plaza de España, el búnker de la Moncloa rezumando cuñados a tresbolillo, el referendum de la OTAN, el caso Harry el "sucio" alias Amedo, el inenarrable Intxaurrondo con Galindo adosado, el delincuente ladrón y chantajista Roldán al mando de la Benemérita, las condenas juramentadas de Vera y Barrionuevo que salvaron de la quema al desgastado ex chaval de Buenavista en crisis, el desastre provocado en la PSV para hacer caer la decencia incontestable de Nicolás Redondo, que asqueado había abandonado el escaño parlamentario ya incompatible con cualquier asomo de coherencia decente, la Guerra del Golfo y la parte suculenta de pastel a la que según él España no podía renunciar ahora que ya estaba inscrita entre las potencias democráticas de la vergüenza filobelicista, el estado-cloaca, definido así con un cinismo impresionante en la SER una mañana cualquiera ante las preguntas y el asombro estupefacto de Gabilondo. Sí, aquel discurso que justificaba el terrorismo del Estado, como la cloaca necesaria para la limpieza de aguas residuales y hediondas de todo estado democrático que se precie. Inolvidable. Aunque se ve que él , Felipe el amnésico, lo ha olvidado. Dice en la entrevista que tiene muy mala memoria, como su madre. Vaya por Dios, González, qué mala suerte tienes. Pero no te preocuopes, la memoria de los conciudadanos tiene mejor genética. Y no olvida. No es que se te quiera pasar la factura de tus irresposabilidades gravísimas, es que nos conformaríamos solamente con que tuvieses la prudencia de callarte y el buen gusto de desaparecer de la climatología social y política. Ya que no posees la coherencia ética del arrepentimiento, ni la sabia virtud de la humildad , ni la capacidad para asumir los resultados de tus decisiones pésimas.

No sólo eres responsable de delitos reales como la vida misma, sino también de algo más y quizás de mucha más grave repercusión: Mataste y liquidaste en tu inutilidad hamletiana y dubitativo-pragmática, pseudofiolosófica, el potencial inocente de un pueblo entero. De un conjunto de autonomias que nacían unidas al proyecto práctico socialdemócrata, pero más allá de las ideologías. Era una España renovada y recién nacida a la esperanza la que se fió de tus palabras programáticas. Una España trabajadora y sacrificada, aplastada durante centurias por la dictadura del miedo, la chulería de la sinrazón, los chismes de sacristía y el porcojonismo. Un pueblo que sólo aspiraba a respirar libertad sin ira. Dispuesto a todo. Diez millones de votos os pusieron en las manos el futuro. Y vosotros, contigo a la cabeza, lo hicísteis picadillo.

Aún resuena tu voz infraética repitiendo un mantra importado de tu amigo chino el dictador Ling-Piao: "Gato blanco, gato negro, da igual. Lo importante es que cace ratones". Hay que ver lo peligroso que puede resultar un consejo en la ausencia de lucidez para aplicarlo. Se toma al pie de la letra. Literalmente. Y se sueltan a saco los gatos hambrientos de la ambición, de la avaricia, de la falta de verdaderos proyectos al servicio de los ciudadanos. La ausencia total de referencias morales que consideban a Tierno Galván una reliquia reducida al municipio y a J.Luis López Aranguren, un cura desfasado, de sermones obsoletos. ¿Qué sabrían ellos de cazar ratones, verdad? Fueron solamente unos infelices condenados por la dictadura, por pensar. Unos utópicos para colocar en el ojal de la chaqueta mutable, que venía bien tener en la trastienda de Ferraz para lavar las manos de Pilatos cuando hiciese falta. Pero mientras, había que ser muy prácticos. Y echarse al monte de la corrupción cuando conviniese a los planes personales y de partido. Porque la democracia cuesta mucho dinero. Como afirmó Carmen Romero, tu ex, en más de una ocasión,cuando se le preguntaba qué opinaba del despilfarro de nuevos ricos entre los supuestamente austeros socialistas...Ella se debatía entre su conciencia y la fidelidad a tu despropósito.Mientras creyó en ti, confirmaba tus tesis.

Gracias a ti, Felipe, los españoles hemos reedescubierto otros mantras, esta vez de origen hispánico: "en todas partes cuecen habas" o "en buenas tierras, también crecen malas hierbas". Y hay que aprender a distinguirlas de las buenas y comestibles.

Ahora, con la reflexión dubitativa y melancólica, te has vuelto ecologista indumentario , artesano del ocio pensionista y has cambiado la chupa de cuero de ayer, por la de dril azul proletario de hoy. Como la camisa de los falangistas que han arrinconado al juez Grazón. Será que la corrupción , como la virtud, no tiene fronteras y agrupa por colores pragmáticos y actitudes. No por ideales realizables.

Como ves, Felipe, la caza del ratón da mucho juego. Aún permaneces en el recuerdo como un sacamuelas de feria. Un charlatán difuso con magnetismo embaucador y sin sustancia, capaz de batir el patético record de hablar y hablar durante horas y horas sobre el estado de una nación harta de oirte, sin responder a una sola pregunta concreta. Algo así como Camps pero con mucho más glamour en la incontinencia verbal y menos remilgos meapilas. Perdido en un laberinto de pasadizos dialécticos en dispersión. Con latiguillos como éste al final de cada perorata inextricable e intrincada como un bosque de sombras indefinidas: "Señorah y señoreh diputaoh, teniendo en cuenta la coyuntura ehpesifica y lah sircunstansiah evidentemente indihcutibleh de una situasión eminenetemente compleha, creo que con ehte dihcurso queda absolutamente clara la posisión del gobienno".
Aún flota en el aire aquella incógnita que acabó por responderse sola con el tiempo "¿Cómo una mujer sindicalista, comprometida seriamente, discreta y responsable, y además,guapísima y elegante, como la Romero, puede estar casada con semejante indivíduo?" Carmen, serena y sonriente como siempre, lo aclaró el año pasado cuando nos enteramos por la prensa de vuestro divorcio oficial y de que ella llevaba tiempo con alguien más lúcido y seguramente menos plasta. "Hace más de veinte años que ya no estábamos juntos", dijo con expresión de felicidad. Buff, menos mal!, respiró el paisanaje empáticamente. Hacía ya 20 años, también, que todos los demócratas normalitos, menos el sector de la ONCE de izquierdas acomodaticias, malabaristas del enjuague, se habían divorciado de tus mundos de yuppy ex marxista, ex socialista, ex pabloiglesista, filibustero del poder y arrima ascuas a la sardina de una pragmática que sólo te ha favorecido a ti y a tus negocios privados. Porque lo que es tu pobre partido se quedó a tu paso, no sólo partido, sino destrozado, hecho migas, gracias a tus estrategias de vanguardia gatuna en blanco y negro, como cualquier película antigua de Buñuel. A ver, ¿como "El ángel exterminador","El perro andaluz" o los tambores de Calanda con Labordeta al mando de la conciencia social? Ya da lo mismo.

Sólo queremos pedirte un último favor, igual que a Aznar, ese alma gemela y complentaria, Piscis como tú, Felipe de nuestras pesadillas. Retiraos ambos a vuestras vida privadas y no nos aburrais más con lamentaciones a destiempo,con esos masters de ultramar sobre lo que no fuisteis capaces de hacer y con una cara tan dura como inmutable. Que con los años está adquiriendo dimensiones aberrantes y una amnesia imposible.

La gente como vosotros nunca llegará a responsabilidades que os vienen enormes, cuando los sueldos y beneficios de los diputados, senadores, alcaldes, presidentes y demás laureados adjuntos, se equiparen a los sueldos y recursos normales de la ciudadanía. Y den sólo para vivir honestamente. Justito y con un control constante de cuentas por parte de un comité responsable y competente. Cuando meterse en polìtica signifique perder ventajas económicas por vocación de servicio. Cuando se requiera un valor y un espíritu de sacrificio igual a la honestidad y un ego por lo menos en la fila veinte. Cuando se haya aprendido a conjugar en la práctica el verbo dimitir. Cuando la intriga sea una vergüenza y no un recurso. Cuando los políticos estén en la onda de Marcelino Camacho, de Redondo, de Anguita, de Gandhi, de Pablo Iglesias, de Adolfo Suarez o de Gutierrez Mellado. De Nelson Mandela. Y de Zapatero. Sí, también. Ya sabemos que sólo lo apoyas por pura disciplina de partido, pero que le consideras un utópico y un inexperto. Y que te encantaría asesorarle en el sex-appeal tu arte oratoria y lianta, pero no lo vas a conseguir. Ese chico, no necesita vender aquello en lo que cree, ni ponerle ornamentos verbales a quello en que no cree. Es transparente. Deja los discursos a la fideuá interdental de Rajoy y hace lo que puede en una Europa oscurecida que está así, podrida de intrigas neocon, precisamente porque los falsos socialdemócratas como tú le habeis arrancado los ideales más altos y la habeis dejado en cueros ante la barbarie del parné y de los talibanes del bienestar egoísta a costa de lo que sea.

Si no has pagado lo que debes a los españoles, por lo menos, cállate y desaparece en el anonimato. No te compares con Suarez, que te daba y te da aun cien vueltas en vergüenza ,dignidad, salud ética y sentido responsable del servicio al ciudadano, a pesar de su alzehimer . Y cuando vengan a pedirte tu experimentada opinión para recordar el acento de Suresnes, díles la verdad, como en aquella canción de Mustaky : "Il est tres trad". Je ne sais pas.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Tomado del diario Público

¿Cuánto nos cuesta la visita del Papa?

El taxi más caro del mundo circulará este fin de semana por Santiago de Compostela y Barcelona. Se llama papamóvil, y cada hora de trayecto con ocupante divino sale por 800.000 euros de nada. O lo que es lo mismo: 13.333 euros por cada minuto que pase Benedicto XVI en España. Aunque el problema no es el precio, sino quién paga la mayor parte de esta abultada factura. Los papamóvil –han traído dos– llegaron la semana pasada a bordo de un avión Hércules del Ejército español. Es decir, fue el dinero de todos los contribuyentes el que también cubrió el traslado del vehículo privado de este señor, don Joseph Ratzinger, cuyas próximas visitas pastorales costarán a las menguadas arcas públicas 29,8 millones de euros.

El gasto en dinero público y la tarifa por horas las ha calculado la organización Europa Laica: tres millones de euros en Santiago, 1,8 millones en Barcelona y 25 millones el año próximo en Madrid. No sabemos si estas cuentas se quedan cortas o se pasan porque, inexplicablemente, no está del todo claro el dinero público empleado. El coste de las visitas no aparece detallado, sino que se reparte en varias partidas para que abulte menos –como el traslado de los papamóvil, que paga Defensa–.

Sabemos que Benedicto XVI viene a predicar su testamento. Sabemos también que la visita es religiosa, y no como jefe del Estado teocrático del Vaticano. Sabemos que esta gira está bendecida por cada ayuntamiento y autonomía implicados, y también por el Gobierno, esos rojazos comecuras que llevan meses pactando cada detalle con Roma y Rouco Varela. Sabemos que incluso hay descuentos fiscales para las empresas que financien estas misas –dinero que dejará de cobrar Hacienda–. Pero es un misterio lo que nos cuestan los viajes del Papa a este estado aconfesional llamado España.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Los castigos no solucionan nada

Comentarios: 31 | ELENA HERRERA

Juristas y colectivos de mujeres dudan sobre su posible regulación jurídica.

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Recojo esta noticia en el dario Público de hoy. Una pregunta que debería dar pie a una reflexión profunda. ¿Se puede corregir un vicio social a base de castigo o penalizaciones? Creo que no.

Se puede reprimir y vencer, pero nunca convencer a quienes no han comprendido desde su conciencia lo que significa el insulto en cualquier modalidad. Qué significado cruel tiene la burla sexista, racial o xenófoba. La burla no tiene nada que ver con el sentido del humor. El humor verdadero es una simpática y aguda manifestación de la inteligencia. y del ingenio Nunca es insultante. Nos acerca más a una tierna ironía capaz de descubrir el sentido lúdico de las situaciones que se pueden criticar salvando a las personas. Sin embargo la burla es obscena y lesiona la dignidad del individuo que es objeto de ella. Lo despoja de su humanidad y lo convierte en objeto de vituperio, de irrisión pública. Pero además reduce a cero la humanidad del burlante. Una persona que humilla a otra y además la convierte en el centro de sus ataques ridiculizadores, sin otro afán que degradarla, es indeseable. Sí, indeseable era una palabra que allá por los años 50 de mi infancia, se usaba muchísimo para definir a alguien con quien no apetecía encontrarse ni tener cerca. Era un automarginado moral. Un individuo que estando en una situación social de normalidad elegía marginarse por maleducado, por infame y por incapacidad manifiesta para la convivencia. Alguien que provoca con su conducta el alejamiento instantáneo del resto de sus congéneres, cuando éstos se sienten incómodos o agredidos por sus comportamientis anómalos y ofensivos.

Si embargo hoy,aquí, la inconsciencia nos lleva a no tener en cuenta esa lacra cruel de la burla, incluso la burla y el escarnio se han convertido en espectáculo de masas. Se coloca a un personaje determinado en el centro del cotilleo nacional. Se le exhibe, se le escanea, se le averigüa la vida, se le tira de la lengua para que cuente sus peripecias en público, se le asedia por la calle micrófono y cámara en rsitre y se le convierte en bufón universal. Con la bendición de los críticos y periodistas que no hacen nada más que hinflar el globo del patetismo nacional, criticando, defendiendo y condenando al pobre desgraciado que ha tenido la debilidad de entrar al trapo de la "fama".

Con este panorama indecente ¿quién va a poner el cascabel al gato? ¿a quién multar? ¿por dónde empezar el castigo, por el linchamiento mediático? ¿por el pobre zascandil que se extralimita en sus manifestaciones viscerales? ¿por el corrillo amplificador de tonos que lo lanza en público? ¿por la prensa que lo populariza y lo magnifica? ¿por los lectores o espectadores morbosos que siguen la ruta del desguace moral incapaces de saltarse la página o de pasar de canal cuando esa bazofia empastra el aire y la mirada? ¿valdría de algo una multa general a un país garrulo y obsceno por aburrimiento? Creo que no. Sinceramente. Mejor sería dar contenidos éticos y cívicos en la educación escolar. Mejor sería que el Estado crease escuelas de padres ,de asistencia obliagatoria. Que el ser padres implicase los estudios paralelos a los de los niños, pero en un sentido pedagógico de los valores. Mientras los hijos aprenden a multiplicar y hacer análisis gramatical, los padres deberían aprender como vivir con valores, como ser más limpios de pensamiento,de deseos y de actos. Como llevarse bien entre ellos. Como solucionar las crisis de pareja sin acabar en el abogado ni en el psiquiatra. Como separarse civilizadamente cuando todo termina. Como corregir y estimular a sus hijos con alicientes positivos y sólidos. Como darles ideales que no les limiten al consumismo y al poderío, a la imitación de famosos drogadictos o de personajes televisados y deleznables. Como enseñarles a no copiar a nadie y ser ellos mismos. A no necesitar ver en la tele como se destroza la imagen de otros para divertirse en plan circo romano del siglo I.

Las multas de tráfico tienen sentido porque hay un código de circulación que todos los conductores conocen por fuerza. Lo han estudiado. Se han examiniado y han tenido que aprobar para conducir su coche. Pero ¿quién ha estudiado el modo de conducir su vida? ¿de convivir con normalidad?¿qué cursos enseñan a respetar los límites de la libertad personal cuando tropieza con la dignidad del otro? ¿quién nos enseña el comportamiento adecuado,dónde se aprende la lucidez y el respeto unido a una sana autoestima? ¿Sería lógico exigir la práctica de lo que no se conoce ni se ha visto como ejemplo cercano? ¿Si un estado tiene un alto nivel de corrupción autonómica, institucional, financiera, religiosa, etc, puede multar a los ciudadanos que se corrompen por el morbo de la burla cruel? ¿tiene esa sociedad herramientas y métodos para detectar el origen variopinto de sus padecimientos, que confunde con su idiosincrasia y sus particularidades nacionales?

Lo de las multas por por carencia de vergüenza o de dignidad humana prosperaría en un contexto donde la conciencia personal detectase las propias responsabilidades. En un caos incontrolable de histerias y de frustraciones, de abusos teleradiados, de iras contenidas o sin contener,de machismo y feminismo a la greña constante, de tradiciones acorazadas que tapan pulsiones rupestres en forma de sanfermines, corridas de toros, cabras despeñadas o peleas de gallos, de oposiciones irracionales a todo aquello que no se puede dominar y controlar poco resultado pueden dar las multas por burla cruel, cuando la sociedad es una burla cruel de sí misma.

Voto porque haya escuelas de adutos de asistencia obligatoria par poder tener escolarizados a los hijos. Que las empresas públicas y privadas exijan el certificado de esos estudios prácticos de formación permanente para poder entrar a trabajar en ellas. Esto sí que daría resultado y sentido a la existencia de las multas por ínfimo uso y desgaste de humanidad.