10 JUN 2015 - 09:42 CET
Esta sí es la gran batalla
EL PAÍS
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Armagedón. O Harmagedón, según la transcripción original del griego. La batalla final. La gran batalla. La lucha definitiva de los valores humanos frente a la devaluación de la humanidad, la degradación en picado de nuestra especie, que retrocediendo en la evolución se deja devorar por el instinto reptiliano y suicida que en el Libro de la Revelación escrito por Juan de Patmos, encarnan "el dragón", "la fiera" y "la prostituta", y opuesto a la conciencia de ciudadanía, de comunidad, de sociedad regenerada, capaz de construir La Nueva Ciudad, cuyas piedras, muros y monumentos son las personas, cuyos templos ya no se construyen con obras visibles, porque son la grandeza de alma (mahatma, dicen en la India) , la inteligencia colectiva, la justicia, la libertad, la igualdad, el apoyo mutuo, la ética colectiva que es la moral política y el amor fraterno. Los valores que canta, sin pelos en la letra, el himno de La Internacional. La vida y su realidad cotidiana es la gran metáfora de la esencia del espíritu humano.
El TTIP no es sólo un tratado comercial, ni una simple maniobra neoliberal de los Bilderberg de todos los imperios que en el mundo han sido, para redondear la magnitud de su poder y sus billones. El TTIP es la muestra del abismo sin fondo, aunque se disfrace de FMI o de BM; es el último señuelo antes del fin, el engaño del dragón, ( Draghi y Lagarde, dragones y lagarto, no son "casualidades" ni personas concretas, sino pistas y cotas de apoyo en el "programa" autómata que la base animal de nuestra psique ha ido confeccionando a lo largo del tiempo) para devorar lo que queda de humanidad en el hombre y convertirlo en alimento del monstruo. El hombre pierde su humanidad y deriva en monstruo cuando lo esclavizan la ceguera de los instintos, el miedo, el sufrimiento irracional, la ambición, la crueldad, la mentira, la sed de poder, la violencia, la hipocresía, la soberbia, la avidez por consumir y devorar, sin mirar ni conectar las consecuencias con las causas. No es una amenaza externa, es la parte animal del inconsciente colectivo e individual que no se ha reciclado aún en el Yo superior, que no ha terminado el paso evolutivo desde el cerebro límbico o reptiliano hacia el neocórtex cerebral; nuestra conciencia y nuestro ego son la energía psíquica que se genera en ese "viaje" y conecta lo particular con lo universal, lo de "dentro" con lo de "fuera",lo de "arriba" con lo de "abajo".
Nuestra actitud, nuestro desarrollo intelectivo, nuestra voluntad, nuestros valores personales, nuestro interés y nuestro esfuerzo colectivos no están separados de lo que se cuece en los enredos del poder mundial. Iñaki lo intuye en este video cuando afirma que tal vez, los medios de comunicación sean la causa responsable de que no estemos informados en profundidad acerca de lo que significa el TTIP como finiquito de la dignidad, de la justicia social y de los derechos humanos, como fin de un mundo que ha costado tanto esfuerzo, luchas, sufrimientos y heridas a la humanidad.Ahora tenemos a nuestra disposición las redes sociales, la wikivelocidad informativa, pero eso también debe hacernos prudentes porque es al mismo tiempo una herramienta de confusión a favor de lo que Chomsky llama "fabricación del consentimiento" o sea, intoxicación colectiva propiciada por el mismo poder que nos persigue y pretende devorarnos. Sólo hay que ver como los Bilderberg invitan a sus akelarres a políticos como Zapatero o Pedro Sánchez o S. Sáenz de Stª María...y ellos no rechazan la invitación...Sin comprender que la corrupción no es cosa de dinero, sino de falta de conciencia que permita discernir. El dinero mal entendido y su manejos sucios, son el resultado, pero la causa es la miseria de alma, de inteligencia y de corazón. La ausencia de un código ético donde no todo vale ni el mejor objetivo se logra con las más inmundas herramientas, sin calibrar el peso moral de las acciones, si facilita el fin deseado, que por muy bueno que sea, resulta dañado irreparablemente e inútil con el deterioro de los métodos. Por ejemplo, los pactos contra natura para lograr un sillón presidencial; el terrorismo para conseguir un estado mas justo(¿!). O la reforma del artículo 135 de la Constitución para evitar una crisis que era prima causa de dicha reforma. O los recortes y la reforma laboral para, teóricamente, "sanear" la economía...de un puñado de empresarios sin escrúpulos. O freír en la hoguera a los herejes para salvar sus almas del infierno y dejar muy en alto el poder de la iglesia, o rescatar con dinero público la delincuencia bancaria para que los bancos arruinando a los ciudadanos se apoderen de fondos los públicos...Los medios indecentes nunca jamás construyen fines decentes. Como una casa preciosa hecha con aguaplast y pladur no duraría un suspiro. Y un fin indecente es imposible si se emplean para darle forma medios decentes, que lo acabarían modificando en el proceso.
El poder trabaja siempre desde la distancia, desde su bunker, en el que se protege del resto de los seres humanos indefensos y en sus manos, por medio de la tiranía descarada de las dictaduras o de la tiranía enmascarada de falsas democracias manipulables e inmorales, para no contaminarse con la realidad cotidiana y así especular con asepsia inmisericorde, sin compasión y en el pleno apogeo de una sociopatía gravísima, de despacho y portafolios, enmascarada en forma de intereses políticos y financieros, desde los que va destrozando política, economía, sociedad, ética, humanidad y Planeta.
Ya en un nivel parcial, supone un disparate que debamos renunciar a la calidad de nuestros productos alimenticios y manufacturados para "ser competitivos", o que los peligros impuestos por USA en ese mercado forzoso sean el pollo clorado, los transgénicos a tutiplén, el uso del fraking como lo más normal y el "beneficio" del abaratamiento de las importaciones y exportaciones nacido de la explotación y salarios de miseria para los trabajadores a ambos lados del Atlántico; tampoco resulta alentador el anzuelo para las PYMES que en España son imposibles de poner en marcha y sostener con liquidez por las dificultades en los permisos ( por ejemplo, cinco meses en espera para autorizar la apertura de una tintorería y sin visos de que se pueda abrir, ya con todo dispuesto, pagando contratos de alquiler, de luz, de agua, de gas, las letras de las máquinas y el crédito al banco...y sin poder trabajar y sacar los ingresos necesarios por culpa de la administración ppera), obviamente, si no se conoce a algún cacique-conseguidor, tipo "padrino" Carlos Fabra, que aligere los trámites...
Esto del TTIP en España sería la versión Rajoy de Bienvenido Mr Marshall. Si ya estamos machacados por los señoritos del cortijo patrio, sólo nos queda que los tengamos en estéreo desde USA y pasados por Angela Merkel. Esto puede ser un campo de concentración para servir a turismo veraneante de suburra, que es por el camino que vamos a marchas forzadas. Nos acabaría sucediendo como ocurrió con la maravillosa incorporación al MCE, en época del Psoe felipista, cuando perdimos nuestras infraestructuras propias para "ajustarnos" a las demandas del dichoso mercado común y "ser europeos"... como si España hasta entonces hubiese sido Madagascar...Es el colmo, depender de unos gobernantes garrulos y aprovechados, capaces de entregar el patrimonio de todos a las modas comerciales e intereses extranjeros, que solo buscan explotar a los países idiotas que creen en sus propuestas, mientras los dichosos políticos se dedican en esas maniobras opacas y pegajosas, a hacer contactos para encarrilar su futuro giratorio.
Ya en un nivel parcial, supone un disparate que debamos renunciar a la calidad de nuestros productos alimenticios y manufacturados para "ser competitivos", o que los peligros impuestos por USA en ese mercado forzoso sean el pollo clorado, los transgénicos a tutiplén, el uso del fraking como lo más normal y el "beneficio" del abaratamiento de las importaciones y exportaciones nacido de la explotación y salarios de miseria para los trabajadores a ambos lados del Atlántico; tampoco resulta alentador el anzuelo para las PYMES que en España son imposibles de poner en marcha y sostener con liquidez por las dificultades en los permisos ( por ejemplo, cinco meses en espera para autorizar la apertura de una tintorería y sin visos de que se pueda abrir, ya con todo dispuesto, pagando contratos de alquiler, de luz, de agua, de gas, las letras de las máquinas y el crédito al banco...y sin poder trabajar y sacar los ingresos necesarios por culpa de la administración ppera), obviamente, si no se conoce a algún cacique-conseguidor, tipo "padrino" Carlos Fabra, que aligere los trámites...
Esto del TTIP en España sería la versión Rajoy de Bienvenido Mr Marshall. Si ya estamos machacados por los señoritos del cortijo patrio, sólo nos queda que los tengamos en estéreo desde USA y pasados por Angela Merkel. Esto puede ser un campo de concentración para servir a turismo veraneante de suburra, que es por el camino que vamos a marchas forzadas. Nos acabaría sucediendo como ocurrió con la maravillosa incorporación al MCE, en época del Psoe felipista, cuando perdimos nuestras infraestructuras propias para "ajustarnos" a las demandas del dichoso mercado común y "ser europeos"... como si España hasta entonces hubiese sido Madagascar...Es el colmo, depender de unos gobernantes garrulos y aprovechados, capaces de entregar el patrimonio de todos a las modas comerciales e intereses extranjeros, que solo buscan explotar a los países idiotas que creen en sus propuestas, mientras los dichosos políticos se dedican en esas maniobras opacas y pegajosas, a hacer contactos para encarrilar su futuro giratorio.
La aprobación del TTIP significa el permiso sin barreras para la destrucción del trabajo, de la justicia social, de la educación en valores, de la sanidad pública, de los derechos laborales, la indefensión sindical, el fin de la libertad, de la solidaridad con los demás países del mundo, significaría la entronización general del dinero y su comercio inmundo, como dios todopoderoso y la declaración de esclavitud permanente para todo ser humano que no sea millonario. Significa patentar por ley un destrozo asegurado de los recursos naturales del Planeta para enriquecer a cuatro gatos y arruinar a miles de millones haciendo imposible la vida y la obtención natural y libre de energía. Significa que los mares serían el cementerio de todos, lo mismo por la emigración multitudinaria como por los vertidos envenenados que están acabando con la vida marina y con la del hombre que se alimenta del pescado y las algas. Significa que se talarán las pocas reservas que quedan disponibles como pulmón de la Tierra ( y nos ponen a Brasil como modelo de economía emergente, que se está desarrollando mediante el destrozo de la Amazonia o ala India que sufre una desertización e inundaciones bestiales por la tala masiva de bosques por intereses comerciales que han roto el equilibrio natural de la zona. Significa el destrozo y envenenamiento en progresión geométrica de la atmósfera, significa el aumento del calentamiento global, la descongelación de los Polos y la alteración de temperaturas y estaciones; significa que las industrias químicas y farmacéuticas tendrán barra libre para inocularnos sus vertidos y vacunas obligatorias (sólo escuchar a C's, pone los pelos de punta) Significa que Europa habrá perdido lo poco que le queda de su soberanía para entregarse en manos de El Gran Dictador: el dinero de la banca internacional, sin más objetivo que acumularse a sí mismo sobre los millones de muertos sacrificados en su altar.
El socialismo europeo tiene ante sí la prueba definitiva de su credibilidad, como la está teniendo en España con las zancadillas en Andalucía, en Valencia, en Madrid...Se está jugando la existencia o la desaparición. Las muestras son IU y UPyD. Sólo los sabios escarmientan por lo que ven y aprenden, tanto o más que por lo que les sucede. ¿Tendrán los socialistas europeos y españoles suficiente lucidez para ver el camino o se seguirán estrellando y jugando a los cromos como si no pasase nada? A la ciudadanía, al menos, le quedan las generales para elegir. A ellos no.
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