domingo, 18 de febrero de 2018

Mientras la basura ética e inhumana siga escondida en el silencio, España no podrá mejorar en nada de un modo estable. Hay que llevar la memoria histórica a la escuela y a los libros de texto y no hacerlo como en el franquismo, donde sólo se explicaba un lado del conflicto, donde la España ganadora era la buena y la perdedora la mala. Nunca se nos dijo que el 18 julio del 36 hubo un golpe de estado, ilegal, ilegítimo y violento que pisoteó y enlodó todas las leyes, que desancadenó una guerra incivil de tres años, una posguerra de 36, que resultó ser una venganza represiva sine die por goteo y un vaciado de cerebros en la educación y en la cultura. Esa sordidez está en la base de nuestros males políticos. No basta la buena voluntad, hay que trabajar a fondo y desde la conciencia colectiva para que esto cambie sin más milongas transitorias y gattopardescas: y que todo parezca que cambia para que todo siga igual

Memoria Pública Los veinte alcaldes fusilados en Madrid en los inicios del franquismo

Varios historiadores han conseguido elaborar un listado con 2.964 asesinados entre los años 1939 y 1944 en el cementerio de la Almudena durante los primeros años de la dictadura de Francisco Franco. Entre ellos, hay una veintena de ediles que fueron leales a la República.

Homenaje del colectivo Memoria y Libertad a los fusilados durante la posguerra en Madrid - Memoria y Libertad


2.934 personas fueron ejecutadas en Madrid capital en la posguerra por la represión franquista. Casi todas fueron fusiladas en una de las tapias exteriores del cementerio de la Almudena. Pasados diez años, la mayor parte de los cuerpos fueron exhumados y enterrados en fosas comunes. Sus asesinatos se guardaron así en la desmemoria de un país que cada vez amontonaba más ejecutados ‘desconocidos’ en sus cunetas.
Ahora podemos conocer los nombres de los asesinados gracias al trabajo de historiadores e investigadores y colectivos por la Memoria Histórica que han realizado esta labor de recuperación durante años. El remate final lo ha puesto un equipo de siete investigadores por encargo de la Oficina de Memoria y Derechos Humanos del Ayuntamiento de Madrid. Entre estos nombres, destaca que hay veinte alcaldes de toda Madrid durante la II República.
Amós Acero Pérez, Cayetano Redondo Aceña, Constantino Herranz Márquez, Francisco Lastra Valdemar; Andrés Molpeceres Barceló, Cipriano Montes Guzmán, Anastasio Moreno Martínez, Marciano Rivas Redondo, Adolfo Sánchez Muñoz y Felipe Arribas Maitiñán son algunos de los alcaldes que fueron fusilados por la represión franquista. Junto con otros diez ediles figuran en el listado elaborado por el grupo encargado del Ayuntamiento de Madrid. Fernando Hernández, uno de los investigadores que ha formado parte del estudio, señala a Público que este número evidencia la represión política sobre los alcaldes de la República.
"La represión contra los alcaldes era uno de los ejes de la política de los vencedores"
Mirta Núñez, historiadora que comenzó todo el trabajo de investigación sobre los ejecutados en Madrid junto con Antonio Rojas en 1997, también evidencia la voluntad del franquismo de acabar con los cargos altos, medios y menores de las instituciones de la capital. “Aquí está uno de los ejes de la política de los vencedores: acabar físicamente con el enemigo era uno de los elementos claves. Igual que domesticar, doblegar y amedrentar a todo el entorno para que viesen cual había sido el fin de los que habían sido leales a la República”, explica.
Núñez también alega que había una voluntad desde el nuevo estado franquista de centralizar estas figuras y sus ejecuciones en Madrid capital para fomentar ese doblegamiento sobre el entorno de la resistencia. Así, en el Informe técnico al que ha tenido acceso Público, figura que los alcaldes fusilados en la necrópolis del este no eran sólo de la capital; también lo fueron de Guadalix de la Sierra, Getafe, Hortaleza, Morata de Tajuña, Galapagar, Rivas-Vaciamadrid, Cadalso de los Vidrios, Miraflores de la Sierra y tantos otros.
Pero poco más sabemos de la mayoría de ellos. La historia de algunos de los ediles sí ha sido recuperada como la del alcalde de Vallecas, Amós Acero, maestro y socialista que fue elegido alcalde del barrio madrileño en las elecciones de 1931. Se mantuvo en su cargo hasta su detención a finales de la guerra el 28 de marzo de 1939. Amós Acero fue detenido junto con otros compañeros socialistas cuando intentaban escapar de España por el puerto de Alicante, pero fueron detenidos y encerrados en el campo de concentración de Albatera. Tras varios juicios paralelos, el exalcalde fue condenado a fusilamiento el 16 de mayo de 1941.
Orden de inhumación de Amós Acero Pérez
De otros también conocemos algo más como del periodista y político socialista Cayetano Redondo Aceña, alcalde de Madrid durante la Guerra Civil, que ocupó el cargo de Alcalde de Madrid tras la fuga durante la Guerra Civil de Pedro Rico. Ejerció la alcaldía desde el 8 de noviembre hasta el 23 de abril de 1937, pero al final de la guerra fue arrestado por las tropas de Franco y fusilado en los muros del cementerio de la Almudena el 21 de mayo de 1940.
Sin embargo, de la mayoría no conocemos tanto y los datos que tenemos se limitan a sus nombres, su fecha de ejecución y la forma y la localidad donde nacieron y vivieron. Conociendo los nombres, de algunos de ellos también podemos saber la profesión a la que se dedicaban antes de ser alcaldes gracias a listados como el de Memoria y Libertad, en el que figuran sus nombres pero no su cargo de alcalde.
El listado ahora elaborado con los ejecutados en el Madrid de la posguerra puede servir, como indica Hernández, “de base para un estudio de los ediles represaliados por el franquismo”. Y así poder conocer la historia de los alcaldes republicanos de la capital.

Los 2.934 fusilados y enterrados en cunetas

Los fusilamientos de los alcaldes, como el del resto de víctima, tienen como punto de partida la investigación ya mencionada, Consejo de Guerra. Los fusilamientos en el Madrid de la posguerra (1939-1945), de Mirta Núñez y Antonio Rojas.
Los historiadores lograron diferenciar las defunciones de las ejecuciones franquistas gracias a los funcionarios del cementerio de la Almudena
“Recibimos noticias de que en Madrid se había fusilado a mansalva por parte de los vencedores de la guerra una vez que habían entrado en la ciudad, y queríamos documentar lo que habíamos oido. Tuvimos la oportunidad de ir al cementerio de la Almudena para seguir la pista documental de los fusilamientos. Fue muy difícil por la ocultación que el régimen franquista había desarrollado durante sus ejecuciones”, cuenta a Público Mirta Núñez.
Pero a pesar de las dificultades, los historiadores encontraron la fórmula para diferenciar las defunciones por causa natural de las ejecuciones por la represión franquista: “Fue gracias a los funcionarios del cementerio que nos explicaron el procedimiento: en las cuartillas de defunción, en las ejecuciones por consejo de guerra o protagonismo militar, junto con el nombre y el apellido aparecía una “a” que significaba “por orden de auditoria de guerra esta persona había sido fusilada”, relata Núñez.
Orden de inhumación de Pedro Cano
Como explican los investigadores en el informe técnico al que ha tenido acceso Público, la mayoría de los fusilados llegaban de las numerosas cárceles de la capital y eran trasladados a la prisión de Porlier. Allí eran entregados al piquete de ejecución de militares o guardias civiles y se dirigían en camiones hacia la tapia Sur, donde eran fusilados.
Sólo una mínima parte de aquellos cadáveres permanecen hoy en tumbas visitables
Confirmados los asesinatos con el tiro de gracia del jefe de la fuerza, los cadáveres eran transportados al cementerio, donde eran colocados en cajas de cartón forradas con una tela negra. A los diez años de su enterramiento, a excepción de algunos cuerpos que fueron reclamados por los familiares, los cadáveres eran exhumados y enviados al osario o fosa común: sólo una mínima parte de aquellos cadáveres permanecen hoy en tumbas visitables.

Un lugar para la memoria

Hernández explica el añadido del listado actual: “Hemos aumentado en 271 víctimas el número de 2.663 ejecutados en Madrid capital aportados en su momento por los historiadores Mirta Núñez y Antonio Rojas. También nos hemos esforzado mucho por corregir los nombres y averiguar la correcta transcripción de ellos”.
Para esto, ha sido fundamental el trabajo de las fuentes familiares que se ha vinculado a través del colectivo de Memoria y Libertad. Tomás Montero es el fundador de este grupo que comenzó su andadura por la recuperación de la memoria en 2004. Desde entonces, han ayudado a más de 300 personas a encontrar a sus familiares. 
“Todos debemos tener el derecho de poder llevar flores a nuestros familiares”
“A partir de 2007 nos decidimos a ir a la tapia del cementerio hacer un homenaje a los fusilados y de ahí surgió la necesidad de tener un lugar de memoria. Estamos ya en 2018 y parece ser que estamos apunto de conseguir que sea posible después de tantos años de lucha”, explica Montero a Público. “Lo que no se nombra, no existe, por esto tenemos que recuperar sus nombres. Y a nivel social es esencial para que las nuevas generaciones sepan lo que ha habido y no se vuelva a repetir esta represión. Nos importan todas las víctimas, pero nuestro trabajo es para las víctimas que murieron por la democracia o que lucharon por la justicia. Todos debemos tener el derecho de poder llevar unas flores a nuestros familiares”.
Montero también recalca la importancia de acceder a los documentos sobre las ejecuciones. El listado encargado por el Ayuntamiento de Madrid será de acceso público para que sirva “como presentación de un fondo documental para posteriores investigaciones y como ejercicio de socialización de un conocimiento que debería ser público, el de las víctimas de la dictadura –y resistentes a la misma- en la ciudad de Madrid”. Para esto, dice Hernández que se tendrá acceso mediante una página web y que se publicarán los nombres y se abrirá un periodo de alegaciones para cambios.
El equipo al que le han encargado la misión ha estado formado por investigadores que llevan años dedicados a completar el listado e informaciones de las personas ejecutadas en Madrid como Tomás Montero Aparicio, fundador de Memoria y Libertad; Manuel García Muñoz o Santiago Vega Sombría. También han formado parte tres jóvenes historiadores -dos doctores y un doctorando de la Universidad Complutense de Madrid- expertos en violencia política de guerra y posguerra: Fernando Jiménez Herrera, Juan Carlos García Funes, y Daniel Oviedo Silva de la Universidad de Nothingam.

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