viernes, 6 de diciembre de 2013

Mandela



                                     
                                             

Pocos líderes de este mundo han sido tan completos y tan humanos. Pocos han conseguido sumar una vida tan normal a situaciones tan extremas y dramáticas. Y sobre todo, pocos han conseguido morir en su casa, cerca de ser centenarios, sin guardaespaldas ni apartados de la vida, ni de los vecinos y del cariño de todos.

De todas las cualidades magníficas de este ejemplar humano, la que más fuerza y poder ha tenido siempre ha sido su condición noviolenta y su carencia de miedo o su capacidad para superarlo y sustituirlo por el valor y la dignidad de la honradez, de la coherencia y del respeto. Era un hombre de tribu que logró hacerse abogado en una Sudáfrica donde un negro sólo podía aspirar a ser esclavo de un blanco, en un país afrikaner, o sea, holandés colonialista minoritario aplastando a millones de oprimidos negros por medio de leyes basadas nada menos que en la Biblia, donde el pueblo elegido eran los colonos y sus descendientes y los malvados enemigos territoriales eran los nativos, que les impedían con su presencia y costumbres paganas, ejercer sus derechos de pernada devotísima. Se inventaron hasta una lengua , el afrikaner, para que los niños desde la escuela, sólo entendiesen el idioma de los amos. Ni inglés ni holandés ni alemán, ni hindi, que eran las leguas más habladas en Sudáfrica. Afrikaner y punto. Mandela desde su juventud se puso a trabajar por la causa única: la libertad. El despertar de la conciencia. Fue casa por casa. Por todos los ghettos. De cabaña en cabaña. Con las leyes en mano y el amor y la justicia en el corazón.
Hace unos días en un relato breve comenté que por sólo un hombre justo puede salvarse un pueblo entero. Mandela es el paradigma. Pudo, con el éxito, convertirse en tirano, con su carisma, su prestigio ganado a pulso y sus méritos nadie le hubiese desobedecido, pero su naturaleza excelente nunca lo hubiese hecho así. Prefirió pudrirse en la cárcel 26 años, antes que ceder un milímetro de su conciencia. No hubo pacto, tentación, amenaza ni prebenda que doblegase su voluntad de servicio y su amor por los oprimidos, sus hermanos. Pudo elegir marcharse y ejercer como prestigioso abogado que era, en Inglaterra, por ejemplo. Pero prefirió elegir la dureza y el sacrificio como camino de liberación. Como hizo Gandhi. Esos hombres evolucionados saben que un solo hombre entregado con todas las consecuencias a la labor de la liberación, mueve cielo y tierra en los demás, los pone en marcha, les ilumina, les ayuda a superar los miedos y las fobias. Por eso eligió el bien común antes que sus intereses personales.

Ante la luz de este foco impresionante miro hacia nosotros. Españoles. Miro las convocatorias para manifestarse con urgencia por actos y situaciones terribles y las ausencias porque "es fiesta", "es pascua", "es finde" o "es día laborable y estoy ocupadísimo", miro el tiempo y la energía que se pierde en diseñar pegatinas que definan al grupo y lo dejen monísimo, mientras los depredadores se van llevando el sustento que dejará  las pegatinas sin valor ni contenido y hasta sin materia prima por falta de fondos. Miro las divisiones entre los tres cerditos de la izquierda "mi casa de papel es mucho más ligera y chula que la de palitos y cantitos", "pues la mía de trapos, plastilina y palillos es mucho más democrática que las vuestras porque la hemos diseñado entre todos los forofos de las muñecas de trapo", "ni comparación tienen las vuestras con la mía que es de tradición y de pasta a tutiplén y fue la fundadora de todo hasta con constitución para meter en vereda a la vecindad si se pone farruca" y mientras el lobo peludo y cruel, se come a los tres cerditos de izquierdas puristas y vende las casas vacías a los lobos de la estepa rusa o de la muralla china. 
Ese lobo ahora alaba a Mandela en sus declaraciones a lider finiquitado, lo considera un héroe, nada menos, pero en cuanto en España alguien empieza a hacer lo mismo que Mandela le llaman terrorista, antisistema, delincuente y traidor, le tiran encima unas leyes mordaza y unos castigos como los que los afrikaners imponían a los esclavos negros. Impuestos impagables, tasas hasta por respirar para que nunca pudiesen estudiar y salir de los ghettos. Y no digamos nada de lo que opinan los cerditos si alguno de ellos propone la unidad y el trabajo juntos y hacer leyes para echar al lobo de la contornada y hacer que se civilice, devuelva lo que les roba o que se vaya al monte y no regrese jamás.

Miro y veo, que aquí Mandela, para poder hacer su labor, se habría tenido que ir a trabajar fuera con Acnur, Abogados Sin Fronteras, con la Fundación Vicente Ferrer o con Ayuda en Acción. Jamás en España tal y como está de perjudicada y retorcida, tan enferma y corrompida hasta las cachas, nunca Mandela  habría podido hacer nada si hubiese nacido aquí. Le habrían dicho que sólo quiere ser la estrella y fardar y que seguro que saca tajada al tirarse 26 años en la cárcel haciéndose la víctima para sacar mayoría absoluta. Qué de qué va.  Qué lo que quiere es ser noticia, salir en las tertulias de la tele y que le paguen una pasta, porque nadie, nadie, hace algo a cambio de nada, si lo sabrán ellos que lo practican cada día...Si saliese a protestar le dirían que sólo quiere hacerse notar y que antes de protestar nunca había protestado y si no saliese, porque en la cárcel no dan permisos para ir a las 'manis', le dirían que qué morro tiene, delinquiendo a posta para que lo enchironen, hacerse el supermán victimizado con tal de no salir a la calle con una pancarta y que los demás le hagan el trabajo sucio...Ese mismo acoso le han hecho al Juez Garzón y nadie ha salido a defenderle en masa como salen a defender su trozo de sueldo, de pensión, de pan o de casa, si ver jamás la relación que hay entre la miseria que sufren y su indiferencia, su envidia y su cutre moral insolidaria ante las injusticias que no se traducen directamente en tocar los bolsillos "de los trabajadores", como si el hecho de ser "trabajadores" ya significase una excelencia y un caché por sí mismo. Se puede ser trabajador y ser tan injusto como el jerifalte más cínico, sólo les diferencia el dinero y el poder que da ese dinero. No hay más que recordar a los periodistas de Canal Nou, que sólo han destapado la cloaca ppera cuando se les ha acabado lo que se daba.
Lo más patético es que en España la lucha de clases sólo se limita a 'luchar' entre pasta sí y pasta no. Porque en el fondo sólo hay una sola clase: el egoísmo trepador con muchos matices y máscaras. Y eso explica que ante una crisis terrible se recurra al pp para que gobierne o a la rabieta insolidaria y cerril de la abstención. Aunque en el pecado llevan la penitencia. Lo peor de todo es que la tengan que sufrir quienes no se la merecen, que, evidentemente, no son mayoría, pero son los 'mandelas' que aguantan la artillería pesada y contundente de gobierno y compatriotas al mismo nivel rapiñero y miserable.

Menos mal que Mandela nació en Sudáfrica y Gandhi en la India. Si hubiesen sido españoles el mundo nunca habría conocido sus cualidades a no ser que hubiesen emigrado antes de perjudicarse con la mugre mental y emocional que empastra todo lo empastrable y paraliza y bloquea lo que no se deja empastrar.

Pregunta de examen de conciencia: ¿Está capacitado para reconocer la excelencia de Mandela un gobierno que pone cuchillas a los mismos esclavos que Mandela salvó de la cochambre haciendo que no tengan que emigrar? ¿Se puede entender la grandeza de Mandela cuando se gobierna con la sensibilidad social e intercultural de Pieter Botha?

                                       

No hay comentarios: