El ganador del tour nunca se cae
Desde la moción de
censura que llevó a Pedro Sánchez a la presidencia del Gobierno, Albert
Rivera y su equipo de dirección del partido no han hecho más que
resbalar
No se puede entender que no pactaran la moción de censura imponiendo una fecha para la convocatoria de elecciones y que prefirieran apoyar a Mariano Rajoy
No se puede entender que no pactaran la moción de censura imponiendo una fecha para la convocatoria de elecciones y que prefirieran apoyar a Mariano Rajoy

Todo el mundo en España
sabe que el ganador del Tour nunca se cae. No está escrito en ninguna
parte que tenga que ser así, pero es así. Todos los años nos lo
recuerdan en el mes de julio en algún momento de la retransmisión de
alguna de las etapas.
Lo que vale para la competición
ciclista, vale también para la competición electoral. El partido ganador
de una elecciones nunca resbala cuando están convocadas o incluso en
los meses previos a la convocatoria en los que la competición entre los
partidos ya está muy presente en la opinión pública. El resultado de las
elecciones formalmente se decide el día que los ciudadanos depositan el
voto en las urnas, pero materialmente se decide mucho antes. O mejor
dicho, el descarte del partido que no va a ganar se produce mucho antes.
Como ocurre en casi todos los terrenos, acertar lo que no va a suceder
es mucho más fácil que acertar lo que va a pasar. Mucho antes de la
jornada electoral ya se sabe qué partido de los que pareció en algún
momento que podía ganar, no va a conseguirlo. Quién va a ganar y, sobre
todo, quién va a poder gobernar es más complicado de saber. Pero quién
no va a ganar, se sabe.
Ese es el caso de Ciudadanos. Desde la moción de censura
que llevó a Pedro Sánchez a la presidencia del Gobierno, Albert Rivera y
su equipo de dirección del partido no han hecho más que resbalar. No se
puede entender que no pactaran la moción de censura imponiendo una
fecha para la convocatoria de elecciones y que prefirieran apoyar a
Mariano Rajoy al día siguiente de que se hiciera pública la sentencia de
la Audiencia Nacional del caso Gürtel. Es incomprensible que no
advirtieran que con esa decisión dejaban al partido encajonado en el
espacio de la derecha y en una posición subalterna respecto del PP y de
enorme debilidad frente a la invasión del nuevo partido emergente de
extrema derecha, Vox, que ya estaba haciéndose presente. A lo largo de
estos meses no han hecho más que encerrarse cada vez más en ese
callejón, que se está convirtiendo para el partido en una suerte de
callejón sin salida.
La negativa a la moción de
censura prefiguraba la participación del partido como segundón en un
Gobierno en Andalucía presidido por el PP con los votos de Vox,
prefiguraba la presencia en la manifestación en la plaza de Colón, con
foto con Casado y Abascal incluida, prefiguraba la calificación del PSOE
como partido no constitucionalista frente al que hay que levantar un
cordón sanitario. No haber sido capaz de verlo, ha sido un error
estratégico, que ha acabado conduciendo a entregar bazas ganadoras a
los otros dos partidos de la derecha española, asumiendo todos los
costes de la operación de las "tres derechas" ante la opinión pública.
Porque
operación de las "tres derechas" la hay, aunque Fernando Savater les
esté intentando convencer de que eso de las "tres derechas" es un
infundio que está haciendo circular la izquierda del que no tienen por
qué preocuparse. Albert Rivera debería acordarse del discurso de
Savater sobre Rosa Díez y UPyD como partido regenerador de la democracia
española. Y es que, de caballos de carrera, Savater sabe mucho, pero,
de política, no sabe tanto. Albert Rivera debería saber que el apoyo de
Savater no es un indicador de que no se está equivocando.
José
Antonio Zarzalejos ya le ha indicado que estaba adentrándose en una
senda equivocada con el pacto de gobierno en Andalucía. Luis Garicano
también, además de oponerse a la incorporación como candidata del
partido a la presidencia de Castilla y León de una persona sobre la que
existían algo más que indicios de conducta corrupta durante sus años de
militancia en el PP. Ella misma se ha encargado de ratificarlo en la
primera ocasión que ha tenido en su nuevo partido.
Este
ha sido el último resbalón por el momento, porque seguro que vendrán
más. Ciudadanos ha progresado de la mano de la corrupción del PP y del
salto de la autonomía a la independencia del nacionalismo "convergente"
catalán. Mientras el PP estaba en el Gobierno y mientras el salto a la
independencia tenía alguna credibilidad, Ciudadanos ha progresado de
manera que parecía imparable. Concentró la mayor parte del voto
anti-independentista en Catalunya y con ese aval alcanzó credibilidad
como alternativa en España frente a la corrupción del PP. Desde que la
independencia de Catalunya ha dejado de verse como algo posible, al
menos en el tiempo en que es posible hacer predicciones, y desde que
Mariano Rajoy ha dejado de ser presidente del Gobierno, Albert Rivera ha
perdido el rumbo, resbala y se cae permanentemente. Y lo hace además,
sin necesidad de ‘Fairy’.
Y ya se sabe: el ganador del Tour nunca se cae.
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